El presidente de EEUU, Donald Trump, durante su discurso del estado de la Unión en la Cámara de Representantes.WILL OLIVER / EFE
Antònia Crespí Ferrer
25/02/2026
En una intervención maratoniana este martes por la noche ante el Congreso, Donald Trump se ha aferrado a la idea de unos Estados Unidos boyantes gracias a sus políticas económicas. El presidente estadounidense, arrinconado por los índices de popularidad por los suelos, se ha aferrado a la trillada idea de la "época dorada" y otras proclamas similares que ya empiezan a ser más bien coletillas en sus intervenciones. El discurso de una hora y cuarenta y un minutos - el más largo de la historia del país- ha estado preñado de ataques contra los inmigrantes, los demócratas y el Tribunal Supremo por su sentencia sobre los aranceles.
"Nuestra nación ha vuelto, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca. [...] Y no habéis visto nada igual, todavía tenemos que hacerlo mejor y mejor y mejor. Esta es la época dorada de América", ha arrancado Trump, que ha dedicado la primera hora a defender su gestión para hacer el país asequible para los ciudadanos. A pesar de que los datos muestran lo contrario: aunque la inflación se ha enfriado hasta el 2,7%, la comida, el gas y los alquileres siguen al alza. El precio para los consumidores continúa todavía un 25% más alto que hace cinco años y subraya la negligencia de Trump.
El triunfalismo de Trump: "Nuestra nación ha vuelto, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca"
Pero Trump ha dejado que la realidad le estropee un buen mítin: "Estamos ganando tanto que en realidad no sabemos qué hacer con esto. La gente no para de decirme: 'Por favor, presidente, estamos ganando demasiado. No podemos ganar más'". Las personas a las que se refiere el magnate seguramente no son el 60% de ciudadanos que suspenden su gestión, según la última encuesta publicada esta semana por el ABC y el Washington Post.
El magnate ha presumido de haber prohibido a los grandes fondos de inversión comprar viviendas familiares para destinarlas al alquiler. Lo que no comentó es la letra pequeña del decreto, que da luz verde a esos mismos fondos para construir nuevas viviendas enfocadas únicamente al alquiler, un modelo que ha ganado mucha más fuerza entre las grandes compañías y un mercado que se perfila más rentable.
"Hoy, nuestra frontera es segura, nuestro espíritu se ha restaurado. La inflación está cayendo en picado, los ingresos aumentan rápidamente. La economía en auge ruge como nunca antes, y nuestros enemigos tienen miedo. Nuestras fuerzas armadas y la policía están reforzadas, y América vuelve a ser respetada”, ha defendido Trump, que tiene asediado militarmente Irán mientras sopesa si lanza un ataque controlado a pesar de que el Pentágono le recomienda no hacerlo. "Optaré por la paz siempre que pueda, pero nunca dudaré en enfrentarme a las amenazas para América", ha dicho el presidente citando la Operación Martillo de Medianoche con la que bombardeó las instalaciones nucleares iranianas.
Trump: "Hoy, nuestra frontera es segura, nuestro espíritu se ha restaurado. La inflación está cayendo en picado, los ingresos aumentan rápidamente"
Trump ha presumido de músculo militar a la vez que se jactaba de su rol como supuesto pacificador, y no ha dudado en citar a Venezuela como un "socio y amigo" en la explotación de petróleo. Una hipérbole mayúscula que obvia la intervención militar de Washington en Caracas, el secuestro de Nicolás Maduro y la instauración de un protectorado en la sombra bajo amenaza de nuevos ataques.
Del mismo modo que ha cargado contra el expresidente Joe Biden -a pesar de que hace más de un año que no gobierna-, también ha rescatado otro de los lemas de campaña: la idea de que los estados demócratas llevan inmigrantes sin papeles a votar para ganar votos. Todo en previsión de que el resultado en noviembre no le sea favorable al Congreso.
https://www.publico.es/internacional/eeuu/trump-arrinconado-impopularidad-defiende-politicas-economicas-carga-democratas-migrantes-congreso.html
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