El Duro Antibloqueo Por Carlos Roque

 


Nicolás Maduro presentó ante la Asamblea Nacional Constituyente, un Proyecto de Ley para prevenir y enfrentar las acciones de Estados Unidos contra la economía nacional.

Por Carlos Roque


El Presidente Maduro se hizo presente en el Palacio Legislativo la tarde del martes 29 en compañía de los miembros de su Gabinete y el Alto Mando Militar para presentar un Proyecto de Ley Especial para contrarrestar los efectos de las medidas y sanciones aplicadas por el gobierno norteamericano y cuyas consecuencias fueron ampliamente comentadas por el mandatario. También se dieron cita los representantes diplomáticos de Rusia, China, Turquía y Cuba, naciones que igualmente son objetos de restricciones y medidas coercitivas.

Maduro leyó una larga exposición en la cual hizo graves señalamientos sobre la situación financiera del Estado y la empresa PDVSA, que explicarían en buena medida la situación de carencias y escasez de artículos esenciales y la crisis de los servicios públicos que se vive en el país con la falta de gasolina, agua y electricidad lo cual afecta mayormente a regiones de la provincia cuyos habitantes han iniciado fuertes protestas y acciones pacificas de calle.


AGONIA DE PDVSA

Si bien es más que conocida la situación de virtual quiebra que afecta a PDVSA y que explica la escasez de combustibles y la necesidad de la importación de gasolina y aditivos de Irán, Maduro hizo revelaciones sumamente graves y que en buena medida no se conocían más allá de las advertencias y críticas opositoras. Por ejemplo: desde hace seis años hay una caída de 99% del ingreso fiscal vía actividad petrolera (en ello hizo la comparación de la persona que recibe 100$ y en algún momento recibe menos de 1$) y para tener una idea aún peor del problema explicó que el promedio de ingreso fiscal anual de 36 mil millones de dólares, y en el 2019 ello se redujo dramáticamente a solo 400 millones de dólares. El agravamiento de las sanciones y el hecho de que activos importantes como Citgo en Estados Unidos, Monómeros en Colombia y otras refinerías en varios países hayan pasados a mano del gobierno interino de Juan Guaidó habrían decretado la ruina financiera de la empresa petrolera y en consecuencia la espectacular caída de los ingresos fiscales. Habría que anotar también que las restricciones se aplican desde 2015, pero se han endurecido en los últimos meses con la salida de empresas extranjeras como Chevron, Repsol, entre otras que implican la paralización de las exploraciones y la producción en las zonas oriental, del Lago y la Faja Petrolífera del Orinoco. 

“La ley antibloqueo, según el mandatario, permitirá proteger activos internos y externos de la amenaza de confiscación, robo y saqueo por partes de gobiernos extranjeros o empresas alineadas al bloqueo” y solicito llevar la ley “A un debate que llegue a la población para dar la información, crear más conciencia, pero para generar fuerzas hacia el futuro y explicar muchas cosas que en silencio han tenido que ser”. 

El presidente de la ANC, Diosdado Cabello, anunció que el proyecto de ley, en cuyo contenido observadores consideran como un viraje de la política económica del gobierno, abre espacio para un replanteamiento de una estrategia económica influida por los gobiernos de China y Rusia en la línea del capitalismo de Estado, para lo cual se exige también la participación del sector privado.


Análisis del Periodista Manuel Felipe Sierra



Walter Benjamin - Sobre la fe en las cosas que nos predican

 

Walter Benjamin - Sobre la fe en las cosas que nos predican

Investigar el estado en que uno se encuentra cuando apela a las fuerzas oscuras, es uno de los caminos más cortos y más seguros para conocer y criticar dichas fuerzas. Ya que todo prodigio tiene dos caras, la de quien lo hace y la de quien lo recibe. Y no es raro que la segunda sea más instructiva que la primera, puesto que incluye su misterio. Por esta vez no preguntaremos más: ¿qué ocurre con alguien que se hace proyectar grafológica o quirománticamente su biografía, que encarga se establezca su horóscopo? Podríamos creer que se trata por de pronto de un afán por comparar y comprobar. Con mayor o menor escepticismo pasará revista a todas y cada una de las afirmaciones que le hagan. Pero en realidad nada de eso. Más bien lo contrario. Sobre todo tiene una curiosidad tan ardiente por el resultado que parece como si esperase de éste información sobre alguien que es para él muy importante, pero completamente desconocido. La vanidad es el combustible de ese fuego. Pronto será un mar de llamas, puesto que tropieza con su propio nombre. Pero si la exposición del nombre es de suyo una de las influencias más fuertes que concebirse puedan sobre su portador (los americanos la han empleado de manera muy práctica al hacer que los anuncios luminosos se dirijan a los Smith y a los Brown), no cabe duda que en la predicción dicha exposición va unida al contenido de lo que se diga. El asunto es así: la pretendida imagen interior que de la propia naturaleza llevamos en nosotros mismos es, de un minuto para otro, pura improvisación. Se orienta enteramente, por así decirlo, según las máscaras que le son presentadas. El mundo es un arsenal de esas máscaras. Y sólo el hombre atrofiado, devastado, las busca como un simulacro en su propio interior. Porque la mayoría de las veces nosotros mismos somos pobres en este aspecto. Por eso nada nos hace más felices que si alguien se nos acerca con un arca de máscaras exóticas y nos ofrece los ejemplares más raros, la máscara del asesino, la del magnate de las finanzas, la del viajero que da la vuelta al mundo. Mirar a través de ellas nos encanta. Vemos las constelaciones, los instantes en los que hemos sido de veras esto o lo otro o todo de una vez. Todos añoramos este juego de máscaras como ebriedad, y de ello viven hoy los echadores de cartas, los astrólogos y los que leen en la palma de la mano. Saben éstos transponernos a esas quedas pausas del destino, de las cuales sólo más tarde advertimos que contuvieron el embrión de un curso completamente distinto del que nos cayó en suerte. Que el destino se para como un corazón es algo que percibimos con un terror profundo y venturoso en esas imágenes de nuestra naturaleza aparentemente tan indigentes, aparentemente tan ladeadas, que el charlatán pone frente a nosotros. Y tanto más nos apresuramos a darle razón cuanto más sedientas sentimos ascender en nosotros las sombras de vidas que no hemos vivido jamás.

En Discursos interrumpidos

Walter Benjamin – El carácter destructivo

 

Walter Benjamin2 

Puede ocurrirle a alguno que, al contemplar su vida retrospectivamente, reconozca que casi todos los vínculos fuertes que ha padecido en ella tienen su origen en hombres sobre cuyo «carácter destructivo» está todo el mundo de acuerdo. Un día, quizás por azar, tropezará con este hecho, y cuanto más violento sea el choque que le cause, mayores serán las probabilidades de que se represente el carácter destructivo.

El carácter destructivo sólo conoce una consigna: hacer sitio; sólo una actividad: despejar. Su necesidad de aire fresco y espacio libre es más fuerte que todo odio.

El carácter destructivo es joven y alegre. Porque destruir rejuvenece, ya que aparta del camino las huellas de nuestra edad; y alegra, puesto que para el que destruye dar de lado significa una reducción perfecta, una erradicación incluso de la situación en que se encuentra. A esta imagen apolínea del destructivo nos lleva por de pronto el atisbo de lo muchísimo que se simplifica el mundo si se comprueba hasta qué punto merece la pena su destrucción. Este es el gran vínculo que enlaza unánimemente todo lo que existe. Es un panorama que depara al carácter destructivo un espectáculo de la más honda armonía.

El carácter destructivo trabaja siempre fresco. Es la naturaleza la que, al menos indirectamente, le prescribe el ritmo: porque tiene que tomarle la delantera. De lo contrario será ella la que emprenda la destrucción.

Al carácter destructivo no le ronda ninguna imagen. Tiene pocas necesidades y la mínima sería saber qué es lo que va a ocupar el lugar de lo destruido. Por de pronto, por lo menos por un instante, el espacio vacío, el sitio donde estuvo la cosa que ha vivido el sacrificio. Enseguida habrá alguien que lo necesite sin ocuparlo.

El carácter destructivo hace su trabajo y sólo evita el creador. Así como el que crea, busca para sí la soledad, tiene que rodearse constantemente el que destruye de gentes que atestigüen su eficiencia.

El carácter destructivo es una señal. Así como un punto trigonométrico está expuesto por todos lados al viento, él está por todos lados expuesto a las habladurías. No tiene sentido protegerle en contra.

El carácter destructivo no está interesado en absoluto en que se le entienda. Considera superficiales los empeños en esa dirección. En nada puede dañarle ser malentendido. Al contrario, lo provoca, igual que lo provocaron los oráculos, instituciones destructivas del Estado. El más pequeño burgués de todos los fenómenos, el cotilleo, tiene lugar sólo porque las gentes no quieren ser malentendidas. El carácter destructivo deja que se le entienda mal; no favorece el cotilleo.

El carácter destructivo es el enemigo del hombre-estuche. El hombre-estuche busca su comodidad y la médula de ésta es la envoltura. El interior del estuche es la huella que aquél ha impreso en el mundo envuelta en terciopelo. El carácter destructivo borra incluso las huellas de la destrucción.

El carácter destructivo milita en el frente de los tradicionalistas. Algunos transmiten las cosas en tanto que las hacen intocables y las conservan; otros las situaciones en tanto que las hacen manejables y las liquidan. A estos se les llama destructivos.

El carácter destructivo tiene la consciencia del hombre histórico, cuyo sentimiento fundamental es una desconfianza invencible respecto del curso de las cosas (y la prontitud con que siempre toma nota de que todo puede irse a pique). De ahí que el carácter destructivo sea la confianza misma.

El carácter destructivo no ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o con montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos.

El carácter destructivo no vive del sentimiento de que la vida es valiosa, sino del sentimiento de que el suicidio no merece la pena.

 

Discursos interrumpidos I

(1932-2020) Quino y la mano única de un virtuoso absoluto

 

Quino con unos compañeros de ruta de lujo: Hermenegildo Sábat, Fernando Sendra y Carlos Garaycochea. Fue en una demostración de solidaridad con la revista francesa Charlie Hebdo después del atentado de enero de 2015.
03/10/2020 - 

Joaquín Salvador Lavado, Quino, era y es un extraordinario dibujante. Como Sábat, como Sempé, como Rep, como Steinberg, como Caloi, como el Lolo Amengual, como Oski, la quirúrgica intensidad crítica de un humor imaginativo, tierno, iluminado y siempre sorprendente quizás no se hubiera cristalizado en la indeleble fisonomía de gran autor que Quino ostenta si no fuera por esa intachable excelencia gráfica.

Los personajes pueden hablar o no hablar, la situación puede ser mas o menos referencial, metafórica, o alegórica, la ambientación más escueta u obsesiva, pero el dibujo tendrá invariablemente la imprescindible probidad de la línea nítida, sensible y expresiva, la afinada sintonía entre los elementos narrativos, el espacio y el plano, y una cualidad impalpable cuya carencia hace que todo colapse: la economía de medios.

En enero de 2015, Quino recibió la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda de manos de Michelle Bachelet, la entonces presidenta de Chile.

En enero de 2015, Quino recibió la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda de manos de Michelle Bachelet, la entonces presidenta de Chile.

Quino no sobreactúa, ni exagera ni se queda corto: es formalmente perfecto, expositivamente diáfano y con una originalidad iconográfica de diversidad tan rigurosa como para nunca apelar a lo estrambótico o al efectismo en busca de lograr la risa fácil o la complicidad forzada.

Y así como Dios, o el Diablo, “está en el detalle”, los grandes artistas también lo están: Quino sabía que la eficacia integral de su escena dependía no solamente del ingenio ocurrente para la fábula intencionada o el relato, o de la minuciosa resolución del verosímil requerido, sino de eso que en algunos estilos de comicidad visual parece asumirse como secundario, subalterno: la microfísica descriptiva de las figuras y los ambientes.

Con conciencia de puestista y precisión de antropólogo, Quino se dedica a recrear fielmente el traje del empleado o el frac del magnate, se detiene en la fragilidad fisionómica del hombre común como en las arrugas del avaro, hace blanco en las desigualdades clasistas con la evidencia desnuda de la indumentaria, según la misma enjundia silenciosa con la que trabaja la exacta dosis de alusión arquitectónica o paisajística, las ocasionales multitudes donde hasta el último protagonista centimetral está en foco, las olitas dibujadas una por una, como los pintores calígrafos japoneses. Todo como quien no quiere la cosa, para que nada nos distraiga, y mucho menos su virtuosismo.

Los creadores populares, masivos, universales de la categoría de Quino obligan saludablemente a revisar las nociones de identificación, empatía y captación casi conductista del lector-espectador, esa entidad aparentemente tan concreta pero perfectamente evasiva y gaseosa a la cual suele envilecerse prolijamente cada vez que se supone festejarla.

En pleno auge de los formatos de circulación y comunicatividad multitudinarios e industriales como el chiste gráfico y verbal, la historieta y la viñeta colorida, Quino no nos trató como receptores pasivos de fórmulas condicionadas y probadas sino como singularidades, como individuos inteligentes, aunque en un sentido estricto no lo fuéramos: gracias a él, lo fuimos, gracias a todas y cada una de las centenares de piezas gráficas que ya forman parte de nuestro imaginario, como la dádiva excepcional de quien, además, practicó el humor como un credo, como una de las formas del humanismo.

Mafalda y su familia






patoruzu arch.

Mafalda y su familia patoruzu arch.

Quienes nos criamos entre los universos ideológicos dibujados de La Pequeña Lulú y Snoopy Charlie Brown, la irrupción de Mafalda nos acorraló amorosamente para que revalorizáramos y disfrutáramos de la autenticidad de personajes que se expresan en el habla local, no sólo por los modismos y los giros orales sino en el modo linguístico de las facciones y los gestos, en la pantomima de las miradas y actitudes, incluso en las proporciones corporales.

Como pocas veces, la riquísima historia del “cómic” y el humor gráfico argentinos adquirió “monos” tan desprovistos de artificios gratuitos, prototipos de una naturalidad barrial, doméstica, libres de chicanas prejuiciosas o miserabilidad farsesca, sin racismos solapados ni demagogia. Y muy llamativamente sin jactancias de machirulismo, cuando era impensado ni siquiera para aquellos más esclarecidos darse cuenta como ahora de este rasgo endémico.

Si Mafalda es probablemente el más grande y más perfecto de los (escasos) personajes femeninos en los anales del humor autóctono, se debe a que Quino no permitió nunca que la adultez demoledora, la espontánea lucidez epigramática que quiso para ella lo forzara a despojarla de su condición de ser una nena, delineándola a la vez con la sabiduría profética de un modelo de femineidad en el que se anticipaba el surgimiento de una conciencia, y de un discurso, verdaderamente progresista encarnado en una mujer.

Quino en el Campo de San Francisco de Oviedo, donde fue para recibir el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014.
Foto: Aurelio Florez

Quino en el Campo de San Francisco de Oviedo, donde fue para recibir el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014. Foto: Aurelio Florez

No hace mucho, Rep retrató a Quino describiéndolo en palabras con certeros atributos -"la astucia andaluza, la picardía criolla, cierta chispa de pornógrafo, ojos que ven más allá, como el protagonista de Las alas del deseo"- y dibujándolo con un aire a Woody Allen, lo cual es muy justo: Quino es un formidable libretista y un gran narrador, capaz de novelar en la amalgama de una única situación visual, o en dos o tres cuadros, suficiente contenido y contingencia como para que en el eco de la carcajada resuene la inagotable teatralidad del mundo, el anhelo de emoción y reflexión, y algo parecido, muy parecido a la verdad.

https://www.clarin.com/revista-enie/

Gobierno electrónico como tecnología de inclusión social. Reflexiones desde el Trabajo Social


Helder Binimelis-Espinoza1 

1Universidad Católica de Temuco (UCT)


RESUMEN

El gobierno electrónico es una herramienta de política pública aparentemente inevitable que transforma la acción del gobierno y la práctica profesional del trabajo social. Sobre la base del desafío ético y político que implica la práctica profesional del trabajo social, se presenta un análisis crítico sobre las interpretaciones del gobierno electrónico como una herramienta neutral o ideológicamente determinada. También se discute su relación con el poder y sus efectos negativos sobre la ciudadanía. Finalmente, se propone como alternativa para el trabajo social pensar el gobierno electrónico como una tecnología social orientada a la inclusión social y a la formación de una ciudadanía socio-técnica capaz de comprender los efectos de la tecnología en la sociedad y en su vida.

Palabras clave: Trabajo Social; Gobierno Electrónico; Inclusión Social


1. INTRODUCCIÓN

Desde fines del siglo XX, y particularmente desde la publicación del Informe del Milenio (ANNAN; NACIONES UNIDAS, 2000), la utilización de tecnologías de información y comunicación (TIC) se ha convertido en una tendencia gubernamental asociada con la mejora de procesos administrativos y nuevas formas de vinculación con la ciudadanía. Se conoce como gobierno electrónico al conjunto de políticas públicas orientadas a la utilización de TIC en diversos ámbitos de acción gubernamental, con una creciente presencia en Latinoamérica y el resto del mundo (CONFERENCIA IBEROAMERICANA DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y REFORMA DEL ESTADO, 2007; NACIONES UNIDAS, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, 2003, 2004, 2005, 2008, 2010). En este contexto, los objetivos planteados aquí son desarrollar una interpretación crítica respecto a la comprensión social del gobierno electrónico como tecnología y distinguir los desafíos que ello implica para el trabajo social en su relación con la ciudadanía y la permanente necesidad de democratizar la sociedad.

Las perspectivas teóricas respecto al gobierno electrónico lo sitúan como un campo de estudios interdisciplinar, siendo difícil establecer una definición consensuada del término. Gil-García y Luna-Reyes (2006, p. 637-638) plantean que existen al menos tres aproximaciones para definir al gobierno electrónico. La primera es la distinción de los tipos de actividad que pueden efectuarse electrónicamente, donde Cunha y Miranda (2013, p. 545) mencionan la administración, los servicios, y la democracia electrónica. La segunda aproximación es a partir de los actores involucrados, en que se identifican cuatro interacciones clave: gobiernociudadanos; gobierno-empresas; gobierno-otros gobiernos y gobierno-empleados (GIL-GARCÍA; LUNAREYES, 2006, p. 637). La última aproximación es a partir de la evolución en su implementación, es decir, el grado de avance respecto al tipo de actividades que se pueden desarrollar con la información gestionada electrónicamente, la que va del simple catalogamiento de información hasta procesos complejos de integración vertical y horizontal entre servicios públicos.

Sin embargo, estos enfoques resultan insuficientes para abordar las diversas tensiones en los procesos de implementación de políticas públicas de gobierno electrónico, tales como: barreras administrativas desarrolladas tanto por gobiernos como por funcionarios (AIKINS; KRANE, 2010); deficiencias administrativas y de gestión en la interacción con la ciudadanía (BIGDELI; KAMAL; DE CESARE, 2013); y limitados efectos sobre participación ciudadana y la democracia (SANDOVAL-ALMAZAN; GIL-GARCIA, 2012RAUPP; PINHO, 2013). A lo anterior se suma la exclusión tecnológica y la brecha digital en la medida en que las diferencias sociales, culturales, y de integración económica, producen distinciones en el impacto que las TIC tienen sobre los diversos grupos sociales (BINIMELIS, 2008).

Es por ello que para plantear una evaluación en este ámbito de política pública, y su vinculación con el trabajo social parece relevante dar un paso previo, esto es, distinguir las concepciones de tecnología que subyacen tras la implementación de políticas de gobierno electrónico, y cómo a partir de ellas es posible (o no) reducir la tensión entre avances tecnológicos y exclusión social.

Se acotará la discusión a partir de los aportes de la teoría crítica de la tecnología (FEENBERG, 2012), y algunas de las propuestas más relevantes en el área planteadas desde América Latina: la adecuación sociotécnica y su discusión sobre tecnología social (DAGNINO; BRANDÃO; NOVAES, 2004THOMAS, 2009a). A partir de ello, es que se propone el desafío de pensar el gobierno electrónico desde el trabajo social como una tecnología social, y el aporte que puede hacer el trabajo social en relación a la construcción de una ciudadanía socio-técnica, proponiendo una discusión sobre las siguientes preguntas: ¿cuál es el papel de análisis crítico que le corresponde al trabajo social en relación a las políticas públicas de gobierno electrónico? ¿puede asumir el trabajo social el desafío de la formación digital de la ciudadanía? Una cuestión previa es, entonces, abordar el vínculo entre la tecnología y sus consecuencias sociales.

2. Sobre las consecuencias sociales de la tecnología

En esta sección se desarrollará una crítica a tres cuestiones centrales en la comprensión de la tecnología: la neutralidad, el determinismo y el poder. Además, a partir del desarrollo de una interpretación alternativa, la teoría crítica de la tecnología, se examinan estas cuestiones en relación al gobierno electrónico.

2.1 Neutralidad o determinismo, y el problema del poder tecnológico

Se entenderá por neutralidad la posibilidad de crear un instrumento técnico que se adapte a los fines de diversos actores sociales, sin importar sus experiencias pasadas y sus expectativas futuras. Ello implica que una tecnología, como el gobierno electrónico, puede ser exportada a cualquier contexto social, valórico y cultural, donde responderá eficientemente a las tareas que allí se le asignen. Según señala Feenberg (1991), ésta es la concepción predominante de la tecnología asociada a los procesos de modernización y desarrollo.

Una segunda cuestión es si las consecuencias del uso de las tecnologías modernas implican determinismo: ciertos futuros definidos a partir de opciones ideológicas sobre la tecnología, que pueden ser positivas o negativas. Por una parte, quienes creen en un futuro donde la tecnología ayudará a solucionar los principales problemas sociales, económicos y ambientales que hoy nos afligen (nuevamente como una interpretación dominante en relación a los procesos de modernización y desarrollo). Por otra, quienes ven en la tecnología una condena, en la que nuestro destino inevitable es convertirnos en simples engranajes de una maquinaria fuera de cualquier tipo de control racional, que puede terminar remplazándonos en la mayoría de las áreas productivas (interpretación que habitualmente desarrollan las perspectivas críticas al capitalismo).

Sin embargo, estas representaciones son parciales ya que implican visiones sesgadas de las consecuencias de la tecnología sobre la sociedad. Según expresa Feenberg (1991), estos modelos son dualistas (lo tomas o lo dejas) y se orientan a fijar límites sobre qué se puede o no hacer con tecnología, y como esos límites implican visiones morales que no se corresponden con su origen racional-técnico, en vez de transformar la tecnología tienden a prohibirla o limitarla.

Neutralidad y determinismo son, en realidad, componentes de un proceso tecnológico más complejo al que se denomina instrumentalización: “La teoría de la instrumentalización sostiene que la tecnología debe ser analizada en dos niveles: el nivel de nuestra original relación funcional con la realidad y el nivel del diseño y la implementación.” (FEENBERG, 2005, p. 112).

La funcionalidad entendida como instrumentalización primaria, momento en que se detectan propiedades racionales y eficientes que son separadas de sus contextos para convertirse en objetos técnicos manipulables. Aunque en principio esto pueda parecer neutralidad, la instrumentalización primaria siempre estará en una tensión dialéctica con los procesos de diseño e implementación, entendidos como instrumentalizaciones secundarias en las que los objetos técnicos son revinculados con los ambientes naturales y sociales donde serán utilizados.

El diseño y la implementación nunca son neutrales, ya que responden a las diversas formas en que se organiza uma sociedad en torno a cuestiones económicas, políticas y culturales. Por ello, aunque una tecnología se desarrolle a partir de principios racionales, su creación y uso van a depender de intereses y juegos de poder entre creadores y usuarios.

En el contexto del actual proceso de globalización, el cambio tecnológico, y especialmente la adopción de TIC, ocupan una posición central en el espacio económico capitalista. Si asumimos que las tecnologías no son neutrales, entonces, son los intereses y necesidades del capital los que se ponen de manifiesto en el diseño e implementación desarrollados en la instrumentalización secundaria. Según expresan Dagnino, Brandão y Novaes (2004, p. 45):

Esa situación permite entender el modo específico por el cual se da un conflicto social en la esfera técnica: si alternativas técnicamente comparables tienen implicaciones distintas en términos de distribución de poder, y si ocurre alguna disputa entre trabajadores y capitalistas (o sus representantes técnicos, los ingenieros), tiende a ser escogida aquella que favorece el control del proceso por estos últimos.

Feenberg plantea que el ejercicio del poder aplicado a la tecnología produce un estrechamiento, una deformación de la estructura social (y natural) de intereses y necesidades que habría que tomar en cuenta al momento de diseñar un artefacto técnico, generando con ello “sufrimiento” a los seres humanos y “daño al medio ambiente natural” (FEENBERG, 2005, p. 111). Más específicamente, son dos las formas de poder que predominan en el diseño de objetos tecnológicos en las sociedades capitalistas. Por una parte, la necesidad de control jerárquico que surge a partir de la forma en que se ha organizado el proceso de producción capitalista; y por otra parte, la orientación al consumo, la comprensión de la tecnología desde el fetichismo de la mercancía, que humaniza procesos y objetos técnicos y cosifica al ser humano debido a la forma en que se ha organizado el mercado capitalista (SANTOS, 2003).

De forma más específica, ello ocurre por medio de códigos técnicos, es decir, “[...] la realización de un interés bajo la forma de una solución técnicamente coherente a un problema [...]” (FEENBERG, 2005, p. 114), pero que implica un sesgo, una solución que siendo eficiente, responde a la forma en que se organiza el poder en la sociedad, cerrando las opciones a otras soluciones técnicamente más consideradas con el medio ambiente o con el sufrimiento humano. El poder en la tecnología, se ejerce, entonces, mediante la capacidad de no tomar en cuenta otras alternativas viables. Este proceso de control es denominado por Feenberg como autonomía operativa: “[...] la libertad del propietario o su representante para tomar decisiones independientes acerca de cómo manejar los negocios de la organización, sin tomar en cuenta los puntos de vista o los intereses de los actores subordinados y del entorno comunitario.” (FEENBERG, 2005, p. 115).

Ello implica actuar a resguardo de las consecuencias (las que habitualmente son externalizadas para que las padezca el medio ambiente u otros seres humanos); e implica también la búsqueda de mantener las condiciones de ejercicio de poder y de autonomía en el futuro, de tal forma que se mantengan las condiciones de privilegio.

Más allá del espacio capitalista y la forma en que se vincula la tecnología con el poder económico institucionalizado, es importante precisar que, en el espacio de la ciudadanía, el lugar donde se desarrolla el gobierno electrónico, y donde se efectúa parte importante de la acción profesional del trabajo social, existen formas específicas de poder. Por una parte, la influencia ideológica del neoliberalismo y su comprensión del Estado y de las relaciones con la ciudadanía orientadas por un individualismo extremo que tiende hacia la despolitización, la mediatización y el consumismo; y por otra parte, las tendencias propias de la construcción política de nuestro contexto latinoamericano, en donde, el ejercicio del poder político se enmarca en herencias culturales clientelares, autoritarias, patriarcales y racistas (LARRAÍN, 2001). Es posible suponer que estas formas de poder afectan y se ponen de manifiesto en el ejercicio profesional del trabajo social tanto de forma directa como por medio de su instrumentalización tecnológica.

Una última cuestión a considerar es que dentro de la instrumentalización secundaria puede ocurrir una segunda tensión dialéctica entre las necesidades e intereses de los creadores de una tecnología, y las necesidades e intereses de los usuarios, quienes pueden desarrollar una instrumentalización secundaria alternativa. Estas formas de instrumentalizar están vinculadas con formas diferentes de ejercer el poder: por una parte, la acción estratégica y planificada institucionalmente de quienes desarrollan una tecnología en contextos capitalistas; y por otro lado, la confrontación táctica de los usuarios que se oponen a los límites preestablecidos institucionalmente, desarrollando marginalmente usos alternativos (FEENBERG, 2012DE CERTEAU, 2007).

2.2 Hacia una comprensión social del gobierno electrónico

En relación a las cuestiones de neutralidad y determinismo aplicadas al gobierno electrónico, resulta relevante examinar los aportes de Heeks y Bailur (2007, p. 260), quienes al abordar la discusión sobre cienciatecnología aplicada al gobierno electrónico señalan que la interpretación dominante es de un “excesivo optimismo”, lo que produciría un sesgo respecto a la implementación y evaluación de estas políticas.

Por otra parte, Yýldýz y Saylam (2013) analizan discursos públicos sobre gobierno electrónico, destacando que las visiones positivas están fundamentalmente concentradas en actores institucionalizados como burócratas, políticos y periodistas.

Como señala Boeninger (2007), una de las cuestiones fundamentales en relación a la implementación de políticas públicas es el desarrollo de una agenda política, es decir, la construcción de un discurso que promueve la implementación o bloqueo de un determinado curso de acción política. En este sentido, es necesario preguntarse si los discursos políticos promovidos por organismos internacionales y gobiernos son poco realistas (excesivamente positivos) en relación a los efectos del gobierno electrónico sobre la sociedad.

En relación al vínculo entre poder y gobierno electrónico, es relevante señalar que en la instrumentalización secundaria, es decir, en el proceso de diseño e implementación de políticas de gobierno electrónico, existirían decisiones estratégicas que, por una parte, tienden a replicar las formas de poder capitalistas programadas en el código técnico del gobierno electrónico: aquellas orientadas al control de la ciudadanía y a la fetichización de la política; y por otra parte, se reproducirían las formas de poder preexistentes en el espacio de la ciudadanía. Como se había mencionado anteriormente, el neoliberalismo y la construcción cultural del poder político en un contexto social específico, se constituirían en el marco estratégico para la definición de políticas de gobierno electrónico que pueden potenciar un trabajo social controlador y excluyente.

Según plantea Henman (2010), es posible detectar diversas formas de poder vinculadas al desarrollo de políticas de gobierno electrónico. El autor sitúa su análisis desde la comprensión del poder de Foucault, identificando la existencia de formas de poder disciplinario, que implican: “[...] que los individuos se gobiernen de acuerdo con los objetivos gubernamentales de las autoridades [...]” (HENMAN, 2010, p. 220); poder soberano orientado a la coerción; biopoder orientado a la regulación de la biología y el cuerpo; y formas de poder pastoral, orientadas a la conducción del “rebaño” ciudadano por el “pastor” que domina la información y los aspectos técnicos de la decisión política.

Junto con ello, identifica la existencia de formas de poder liberales y neoliberales. Las primeras implican un ejercicio del poder que transforma la búsqueda de libertad individual en programas y prácticas gubernamentales en las que entran en juego los procesos de elección, los deseos y las aspiraciones. Las segundas, que implican mecanismos indirectos de organizar la conducta, es decir:

[...] formas de inducción, mecanismos de incentivos, persuasión por parte de expertos y disciplina mediante vigilancia. Los individuos son considerados sujetos libres que pueden elegir sus formas de comportamiento, pero sus elecciones se realizan en entornos que han sido construidos por una serie de tácticas cuidadosamente calculadas, como indicadores de rendimiento y auditorías, incentivos y asesoramiento de expertos […] (HENMAN, 2010, p. 213).1

Es lo que ha sucedido, por ejemplo, en el ámbito ambiental, donde la solución política que se da a estos problemas, únicamente legitima como alternativas posibles las respuestas técnicas, no considerando los aportes de movimientos sociales y comunidades (FOLADORI; TOMMASINO, 2012).

Por otra parte, respecto al contexto cultural donde se implementan políticas de gobierno electrónico, Frei expresa que:

En las dimensiones funcionales, instrumentales y de eficacia, el gobierno electrónico muestra todo su potencial (todo el brillo del oro se podría decir), mientras que las dimensiones de interacción y acceso de información pública, sumado al centralismo, muestran la reproducción de una cultura política anterior a la instalación de las nuevas tecnologías. (FREI, 2007, p. 34).

¿Cuáles serían los componentes culturales del poder que orientarían al gobierno electrónico en América Latina? Por una parte, Frei destaca el centralismo que implicaría una distribución desigual de las políticas públicas, que, por medio de mecanismos de control burocrático, tenderían a potenciar la desigualdad y la exclusión de amplias zonas, aisladas y desconectadas. Por otra parte, destaca el papel que juegan las relaciones clientelares en la política latinoamericana, las que tendrían también su impacto en el ámbito del gobierno electrónico al reducir la ciudadanía al mero rol de clientes del Estado. Finalmente, y apoyado por la investigación previa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo - PNUD (2006), Frei expresa que en el examen de los procesos de interacción por vía electrónica entre ciudadanos y representantes políticos se ponen de manifiesto conductas clasistas y racistas.

En la discusión planteada hasta el momento se revela el estrechamiento de las opciones tecnológicas en el ámbito de la ciudadanía y el gobierno electrónico. Aparecen como dominantes las orientaciones al control jerárquico y la fetichización (previamente programadas en los códigos técnicos de las TIC), y las orientaciones propias del poder político en contextos específicos, es decir, de las opciones políticas en torno al neoliberalismo, y del desarrollo una cultura política latinoamericana.

Si la discusión quedara hasta aquí, parecería que se asume la opción de un determinismo tecnológico negativo, frente a lo cual, el trabajo social puede terminar convirtiéndose en una mera función mecánica. Sin embargo, es relevante destacar que lo que se ha discutido hasta el momento es la dimensión estratégica institucional del gobierno electrónico, y que todavía queda por explorar la dimensión táctica, desde donde:

Abrir la tecnología a una gama más amplia de intereses y preocupaciones podría llevar a su rediseño, para hacerla más compatible con los límites humanos y naturales relativos a la acción técnica. Una transformación democrática desde abajo puede acortar los ciclos de feedback provenientes de las deterioradas vidas humanas y la naturaleza y liderar una reforma radical de la esfera técnica. (FEENBERG, 2005, p. 111).

A continuación, vincularemos estas posibilidades de apertura democrática de la tecnología y del gobierno electrónico con las tecnologías sociales y el trabajo social.

3. Tecnologías sociales y Trabajo Social

El análisis crítico elaborado por Guerra (2013, p. 41), caracteriza a la corriente central del trabajo social como orientada por una apropiación de lo social sin mediaciones teóricas o ideológicas, estableciendo relaciones a partir de sus manifestaciones inmediatas, cotidianas, sin abordar la cuestión de la génesis de los fenómenos sociales, los fundamentos de la política social o de su propia acción profesional.

En diversas publicaciones sobre Trabajo Social y TIC esta tendencia parece corroborarse. Por ejemplo, descripciones sobre la utilización de la internet of things2 o la gamification3 (GOLDKIND; WOLF, 2015), las que podrían ser incorporadas a las rutinas cotidianas de los trabajadores sociales debido a la neutralidad de sus principios técnicos. En varios otros trabajos sobre el tema de las TIC y el trabajo social (MISHNA et al., 2014BAKER et al., 2014GELMAN; TOSONE, 2010), las tecnologías aparecen exclusivamente como herramientas que otorgan roles preestablecidos a los trabajadores sociales y sus clientes, sin considerar la planificación estratégica, es decir, la definición de las mediaciones teóricas, políticas e ideológicas.

Frente a ello, algunos trabajos críticos proponen que las TIC no generan de forma automática efectos sociales positivos, sino que también pueden producir exclusión social (GUTIERREZ, 2012), y pueden alterar profundamente el rol desempeñado por los trabajadores sociales y los ciudadanos que requieren de su acción profesional mediada tecnológicamente (GILLINGHAM, 2014).

En el entendido de que el trabajo social implica no únicamente una experiencia práctica, sino también un proceso de comprensión epistemológica, ética y política de la sociedad (VIVERO, 2012), es que se discutirá a continuación el vínculo entre gobierno electrónico y tecnología social.

3.1 Tecnologías sociales para la inclusión

Una de las primeras nociones sobre tecnología social surge de las experiencias desarrolladas por Gandhi, en la lucha contra las injusticias sociales del sistema de castas, y en el proceso hacia la independencia de la India (DAGNINO; BRANDÃO; NOVAES, 2004, p. 19-20). Acciones técnicas simples como la extracción de sal del agua de mar o la utilización de la rueca de hilar para confrontar monopolios estatales y fuertes regulaciones de la producción industrial, dieron un nuevo sentido social y político a tecnologías aparentemente obsoletas.

La tecnología no es simplemente un producto dado, sino que es una construcción social, y por lo tanto, las condiciones contextuales y las relaciones de los actores sociales son fundamentales para comprender sus consecuencias. Se entiende que los actores sociales en sus respectivos contextos poseen diferentes capacidades y recursos para enfrentar los problemas que trae consigo la convivencia social, por lo que las soluciones tecnológicas nunca deben ser impuestas, sino democráticamente consensuadas, valorando tanto el conocimiento tradicional como el aporte de las tecnologías modernas.

Las tecnologías sociales permiten la adecuación contextual tanto de innovaciones capitalistas como de tecnologías aparentemente obsoletas usadas o que impliquen la recuperación de saberes no occidentales, ya que se orientan hacia la satisfacción de necesidades sociales y económicas de grupos y sujetos sociales concretos, facilitando en el proceso la introducción participativa de otras necesidades e intereses más allá de las meramente económicas.

Por ello, lo que se busca es la construcción de adaptaciones y alternativas tecnológicas para la solución de diversos problemas a los que no se da respuesta dentro de los sistemas tecnológicos y políticos tradicionales. En síntesis, como propone Thomas (2009b, p. 74), las tecnologías sociales serían: “[...] un modo de desarrollar e implementar tecnologías (de producto, proceso y organización), orientada a la generación de dinámicas de inclusión social y económica y desarrollo sustentable.”.

Thomas propone que las tecnologías sociales deben ser consideradas como parte de las estrategias de política pública para la inclusión social y el desarrollo, que los gobiernos latinoamericanos debieran potenciar. Junto con ello, las tecnologías sociales permitirían la constitución de una ciudadanía socio-técnica, es decir, una ciudadanía capaz de tomar democráticamente decisiones entorno a problemas sociales y alternativas tecnológicas:

[...] si existen alternativas tecnológicas y es posible elegir entre ellas, si los actores sociales pueden participar de estos procesos, y si las tecnologías constituyen la base material de un sistema de afirmaciones y sanciones que determina la viabilidad de ciertos modelos socioeconómicos, de ciertos regímenes políticos, así como la inviabilidad de otros, parece obvio que es imprescindible incorporar la tecnología como un aspecto fundamental de nuestros sistemas de convivencia democrática. (THOMAS, 2009b, p. 83).

Con ello se podría avanzar en uno de los principales déficit de las actuales políticas de gobierno electrónico, que como se ha indicado previamente, han resultado útiles en procesos de organización e interacción jerárquicos, pero con limitadas contribuciones en relación a la democratización y transparencia política al mantener una lógica de control top down en el proceso de formulación e implementación.

Desde el trabajo social se podrían retomar las preocupaciones previamente planteadas por Frei (2007), en torno a los problemas del vínculo entre democracia y el ámbito electrónico en América Latina. Es en torno a los problemas del centralismo, la burocratización, la falta de consideración por la desigualdad y la exclusión en la implementación de este tipo de políticas, en la construcción de relaciones clientelares, y en la falta de reconocimiento de las relaciones interculturales; que el trabajo social puede aportar en el desafío de distinguir las construcciones ideológicas y la forma en que ellas se convierten en diseños técnicos orientados por fines políticos.

No se propone, simplemente reemplazar un modelo jerárquico de control por otro democrático. Eso implicaría igualmente un estrechamiento de las posibilidades tecnológicas, cuando en realidad lo que se busca es la ampliación de las opciones. Una de las principales dificultades para ello no está en las decisiones de los gobiernos, sino en la ciudadanía. En realidad, quienes ejercen sus derechos ciudadanos activamente en la actualidad son una minoría; y aquellos ciudadanos con capacidades socio-técnicas que ejercen una ciudadanía activa son una minoría más reducida todavía. Lo que plantearemos a continuación es que el aporte del trabajo social puede ser fundamental en torno a la construcción de una relación socio-técnica democrática y participativa entre la ciudadanía y el gobierno electrónico.

3.2 Trabajo Social y gobierno electrónico como tecnología social

Se propone que un nuevo espacio de reflexión disciplinar y acción profesional para el trabajo social debe estar orientado a la búsqueda de ampliación de las necesidades sociales e intereses que se vinculan con el gobierno electrónico. En un campo de acción vinculado con la acción gubernamental, la política y el ejercicio de la ciudadanía, esas necesidades e intereses se asociarán con la búsqueda de ampliación de derechos sociales y políticos, donde el aporte del trabajo social puede ser fundamental. Se distinguen a continuación algunos desafíos para la investigación y el desempeño profesional.

Por una parte, la necesidad de alfabetizar digitalmente a los propios trabajadores sociales en la medida en que el vínculo con las TIC y con el gobierno electrónico adquiere cada día una presencia más relevante, constituyéndose en un desafío profesional que no puede enfrentarse adecuadamente sin las adecuadas mediaciones teóricas, éticas y políticas en torno a las consecuencias de la acción técnica. Ello permitiría una mayor injerencia en las políticas de gobierno electrónico, tanto en relación a su planificación y evaluación, como al rol preponderante que le corresponde al trabajo social en su implementación.

A partir de esa base, es posible asumir el desafío de la alfabetización digital de una ciudadanía socio-técnica, para afrontar las desiguales condiciones culturales, políticas y económicas, que excluyen de las TIC a una parte significativa de la sociedad, y en relación al complejo proceso de re-aprender a usar tecnologías buscando la ampliación de las opciones democráticas en vez de un uso centrado en el control y el consumo.

Solo trabajadores sociales y ciudadanos alfabetizados para un uso democrático del gobierno electrónico podrán colaborar efectivamente en la ampliación de las necesidades e intereses que se tomen en cuenta en la política pública. Surge como desafío desarrollar metodologías de acción profesional que permitan involucrar a los ciudadanos en las diversas etapas de planificación, implementación y evaluación de políticas públicas de gobierno electrónico. Si no es así, los ciudadanos están condenados a un rol de clientes pasivos y los trabajadores sociales, a un ejercicio mecánico de su profesión.

Finalmente, es relevante destacar que experiencias exitosas de gobierno electrónico y ciudadanía sociotécnica en otras partes del mundo (CASTELLS; HIMANEN, 2002), muestran que deben ampliarse las relaciones de interacción entre los diversos actores sociales involucrados en el ejercicio de la ciudadanía. No basta con un vínculo, habitualmente vertical entre ciudadanos y gobiernos, sino además debe procurarse la utilización de TIC para promover relaciones autónomas entre ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil. El trabajo social puede contribuir en la creación y dinamización de plataformas digitales de comunicación e interacción entre diversos actores sociales.

4. Palabras finales

En las páginas previas se ha presentado una discusión crítica en torno a la aparentemente inevitable tendencia de implementar políticas de gobierno electrónico. Se ha señalado que para enfrentar las dificultades asociadas con este tipo de políticas públicas es fundamental que previamente se comprenda que tras toda tecnología hay una orientación ideológica y política, y que, debido a las diferencias sociales en la distribución del poder, el gobierno electrónico, puede ser principalmente encauzado hacia la satisfacción de las necesidades e intereses de los actores sociales dominantes.

Frente a ello se propone la opción de las tecnologías sociales en la búsqueda de un ejercicio democrático de ampliación de las necesidades e intereses que se tomen en cuenta al momento de implementar políticas públicas de gobierno electrónico. Es frente a esta preocupación que se propone que el trabajo social tiene como desafío la colaboración en la creación de las condiciones para que la ciudadanía puede ser adecuadamente ejercida de forma electrónica, en un contexto donde las tecnologías no son neutrales y donde las opciones tecnológicas no están inevitablemente programadas. Estos desafíos implican destacar la relevancia de la formación crítica en TIC en la educación de los trabajadores sociales, tanto como la capacidad de desarrollar acciones profesionales en la formación y acompañamiento de una ciudadanía socio-técnica orientada democráticamente.

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NOTAS

1Es importante precisar que Henman (2010) usa el concepto de táctica para referirse a lo que Feenberg (2012) y De Certeau (2007) han denominado como decisiones institucionales estratégicamente organizadas. Para estos autores, la táctica es la respuesta adaptativa de quienes no tienen poder formal.

2Según señalan Xia et al. (2012, p. 1101), la internet of things se refiere a: “[...] la conexión en red de objetos cotidianos, que son equipados con inteligencia ubicua [...]”. Con ello se posibilita la interacción virtual y presencial con objetos.

3La gamification se refiere a la utilización de dinámicas y elementos de los videojuegos para adaptar y mejorar servicios y aplicaciones que no se vinculan con el juego (DETERDING et al., 2011).

Recibido: 03 de Enero de 2017; Aprobado: 26 de Mayo de 2017

UCT Manuel Montt, 56 - Edificio C, Oficina 503 Campus San Francisco, Departamento de Trabajo Social Temuco - Araucanía - Chile

Dr. Helder Binimelis-Espinoza

hbinimelis@uct.cl Doctorado en Investigación en Ciencias Sociales con Mención en Sociología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Profesor del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Católica de Temuco (UCT)

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