La utilización abusiva de la IA por los menores está generando retrasos cognitivos.Pixabay
Por David Bollero
El impacto negativo de las pantallas en el desarrollo cognitivo de los más pequeños es un hecho. Hace una década ya era vox populi y, con todo y asumido el fracaso educativo abordando la cuestión en los hogares, todavía se discute hoy cómo resolver esa papeleta en el ámbito normativo. Aún con esa asignatura pendiente, nos está pasando otra por encima: la de la Inteligencia Artificial (IA). También está retrasando el desarrollo cognitivo de los menores. Y eso es otro hecho.
Utilizar de manera sistemática la IA para redactar correos electrónicos o resumir textos, por ejemplo, compromete nuestras habilidades cognitivas. "Reducir el esfuerzo neurológico disminuye nuestra capacidad para pensar críticamente y resolver problemas de manera independiente". Así de tajante se mostraba en 2024 la doctora Mara Dierssen, presidenta del Consejo Español del Cerebro y presidenta de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia durante la sesión Inteligencia artificial en neurología y psiquiatría organizada por la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME).
Para esta neurobióloga del Centro de Regulación Genómica “es esencial encontrar un equilibrio para aprovechar los beneficios de la IA y mantener el ejercicio y la agudeza mental, ya que es fundamental para tener un cerebro sano y funcional”. Esta premisa debería ser imperativa entre los menores. Si en un sujeto adulto los efectos de este abuso de la IA son perniciosos, pudiendo amplificar el deterioro neurológico natural a medida que avanza la edad, ¿qué no podrá hacer en individuos cuyas capacidades aún están en pleno desarrollo?



