El Scroll: el costo oculto de la saturación digital

 José Daniel Figueramarzo 18, 2026


En la era de la hiperconectividad, un gesto se ha convertido en el más repetido por millones de personas en todo el mundo: el desplazamiento continuo, ese movimiento mecánico del pulgar que desliza la pantalla hacia arriba en busca del próximo estímulo visual. Los videos de formato corto, esos que duran apenas segundos y se reproducen en un bucle sin fin, han transformado radicalmente la manera en que contemplamos las imágenes y, según las investigaciones más recientes, también están modificando la arquitectura misma de nuestro cerebro. Lo que comenzó como una innovadora forma de entretenimiento se ha convertido en un fenómeno global con consecuencias neurológicas, psicológicas y sociales que apenas comenzamos a comprender.

¿Netanyahu no tiene límites? Analizando el asesinato del padre Pierre Al-Rah

 Lisandro Prieto Femenía marzo 18, 2026


En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. — Mateo 25, 40 (Biblia de Jerusalén).

El asesinato del padre Pierre Al-Rah, párroco maronita de la aldea de Klayaa, es un acontecimiento que desborda la crónica bélica o periodística para situarse en el centro de una interrogación ontológica sobre el valor de la vida y la persistencia del mal en la historia de la humanidad. Lo mataron el día 9 de marzo de 2026 bajo el fuego de la artillería israelí mientras socorría a un feligrés herido, siendo éste un acto que no representa el simple daño colateral en el tablero de las tensiones geopolíticas entre Estados e insurgencias. Por el contrario, este crimen violento y quirúrgico sobre quien portaba como únicas armas la oración y el cuidado pone de manifiesto una crisis de la alteridad que la teología y la filosofía cristiana han advertido siempre con rigor: la destrucción del cuerpo que auxilia al caído es el intento de aniquilar la última barrera ética que queda en el campo de batalla, que no es otra que la responsabilidad por el hermano.

Muerte de Jean Paul Sartre El compromiso es un acto, no una palabra.

 16 de abril de 1980

Funeral de Sartre en Paris

El último suspiro de Jean Paul Sartre por Simone de Beavoir

La Ceremonia del Adiós, 1981

Dormía mucho, pero aún me hablaba con lucidez. En algunos momentos, podía creerse que esperaba curarse. A Pouillon, que fue a verlo, en uno de los últimos días de su enfermedad, le pidió un vaso de agua y le dijo alegremente:

—La próxima vez que bebamos juntos, será en mi casa y con whisky.

Pero al día siguiente me preguntó:

—¿Cómo vamos a hacer para pagar los gastos del entierro?

Protesté, por supuesto, y desvié la conversación asegurándole que los gastos de la hospitalización corrían a cargo de la Seguridad Social. Pero comprendí que se sabía condenado y que ello no lo turbaba. Pero volvía a tener la preocupación que lo había atormentado los últimos años: la falta de dinero. No insistió ni me planteó ninguna pregunta sobre su salud. Al día siguiente, con los ojos cerrados, me agarró de la muñeca y me dijo:

—La quiero mucho, mi pequeña Castor.

El 14 de abril, cuando volví, dormía; se despertó y me dijo unas palabras sin abrir los ojos: después me ofreció la boca. Le besé en la boca, en la mejilla. Se durmió. Estas palabras, estos gestos, insólitos en él, se situaban evidentemente en la perspectiva de la muerte.

Unos meses más tarde, el profesor Housset, con quien quise hablar, me dijo que Sartre, a veces, le hacía algunas preguntas:

—¿Adónde conduce todo esto? ¿Qué me va a ocurrir?

Pero no era la muerte lo que le inquietaba: era su cerebro. La muerte, seguro que la presentía, pero sin angustia. Estaba “resignado”, me dijo Housset, o mejor, dijo, corrigiéndose, “confiado”. Sin duda los euforizantes que le suministraban contribuyeron a este sosiego. Pero sobre todo —salvo en la primera época de su semiceguera— había soportado siempre con humildad lo que le ocurría. No quería molestar a nadie con sus molestias. Y la rebeldía contra un destino que no podía modificar le parecía vana. Todavía amaba la vida con ardor, pero la idea de la muerte, cuya llegada aplazaba hasta los ochenta años, le era familiar. La aceptó sin poner trabas, sensible a las amistades, al cariño que lo rodeaba y satisfecho con su pasado: “Se ha hecho lo que había que hacer”.

Housset me afirmó también que las contrariedades que había padecido no habían influido para nada en su estado; una crisis emocional violenta le habría ocasionado, quizá, en un momento dado, algunos efectos funestos pero, diluidos en el tiempo, las preocupaciones, los disgustos, no alteraron en absoluto la causa de la enfermedad: el sistema vascular. Añadió que éste se habría deteriorado fatalmente en un futuro próximo: en dos años como máximo el cerebro habría sido afectado y Sartre hubiera dejado de ser él mismo.

Bajo el volcán, la novela que consagró al autor inglés Malcolm Lowry

 


Bajo el volcán, la novela que consagró al autor inglés Malcolm Lowry (1909-1957) como uno de los grandes narradores en lengua inglesa en el contexto de posguerra y mediados del siglo XX, reeditada por el sello DeBolsillo. Leído por la posteridad como epítome del escritor alcohólico o autodestructivo, Lowry apenas publicó nada en vida, apareciendo Bajo el volcán en 1947 y funcionando en cierto sentido como trasunto alucinado de su propia biografía, como retrato desesperanzado y psicodélico de un mundo en descomposición cultural, política y moral. Buena parte de la obra que hoy se le conoce fue recogida por su viuda y publicada tras su muerte.

«La responsabilidad política no tiene que ver solo con la acción, sino también con la comprensión del presente»

 17 marzo 2026


Fina Birulés

«La responsabilidad política no tiene que ver solo con la acción, sino también con la comprensión del presente»

Anna Maria Iglesia

Ha dedicado su vida a la filosofía. Profesora de la Universidad de Barcelona, Fina Birulés es miembro del Seminario Filosofía y Género de ÀDHUC (Centro de Investigación Teoría, Género, Sexualidad) de la Universidad de Barcelona y del Grupo Arendtiano de Pensamiento y Política. Una de las máximas expertas en Hannah Arendt, a la que ha dedicado distintos ensayos, entre los que cabe destacar ‘Hannah Arendt: el món en joc’ (Arcàdia), ‘Hannah Arendt: Llibertat, política i totalitarisme’ (Gedisa) o ‘Hannah Arendt. El orgullo de pensar’ (Gedisa). Autora también de ‘Entreactos: En torno a la política el feminismo y el pensamiento’ (Katz) o de ‘L’embolic del gènere. Per què els cossos importen?’, libro en el que también participan Judith Butler y Marta Segarra y publicado por el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona), donde ha dado más de una conferencia.

Hannah Arendt citaba a menudo la frase de Faulkner que dice: «El pasado nunca muere, ni tan siquiera es pasado».

Esta frase de Faulkner es muy interesante y también un poco críptica. Parece ser que, actualmente, el pensamiento de Arendt interesa muchísimo, por lo menos a los editores. Y ahora Arendt está en boca de todos, para bien y para mal. En mi opinión, su pensamiento tiene la virtud de no tener una voluntad de construir un sistema, sino de intentar encarar los sucesos del presente.  Nos invita a revisitar el pasado, prestando atención a cómo se configuran los discursos que lo gestionan y en el mismo gesto nos recuerda que el pasado forma parte del mundo. Esto es algo que se percibe con claridad en su interés por el auge de los regímenes totalitarios; para comprenderlos, ella mira hacia atrás, al siglo XIX. No se trata de encontrar las causas directas, sino de ver cuáles fueron elementos que cristalizaron en la emergencia de los totalitarismos. Y Arendt analiza, dos elementos ya existentes, el antisemitismo del siglo XIX –no el antisemitismo tradicional– y el imperialismo, que la nueva forma de dominio totalitario iluminó retrospectivamente. Por tanto, el gran valor de Arendt es su preocupación por pensar el presente a partir del pasado, por iluminar los sucesos del presente a través de los sucesos del pasado y, al mismo tiempo, iluminar los sucesos del pasado a través del presente.

Es decir, nos sigue enseñando a mirar nuestro presente, donde esos totalitarismos parecen estar replanteándose.

La pregunta es hacia dónde mirar hoy, porque el contexto es más bien complicado. Yo no soy Arendt, pero creo que lo que nos diría es que tenemos que prestar atención al carácter específico de los acontecimientos de hoy. Es decir, lo fácil es dejarse llevar por todo lo que se ha pensado antes y seguir la lógica de sucedido en el pasado; sin embargo, siguiendo a Arendt, de lo que se trata es de pensar la especificidad de esta dinámica que hace posible el triunfo de la ultraderecha, que hace posible el auge de la mentira –todos sabemos que se miente, pero parece que no importa–, y la destrucción de los compromisos internacionales. Nos toca a nosotros intentar comprender la especificidad de lo que está sucediendo.

«La comprensión no es otra cosa que intentar dar sentido a los hechos que nos toca vivir»

«Accattone» de 1961 dirigido por Pier Paolo Pasolini y el libro Chavales del arroyo

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El film Accattone de 1961 supuso el  debut cinematográfico del iconoclasta y polifacético director  Pier Paolo Pasolini, aunque ya había logrado gran notoriedad y fama como escritor y poeta. La película se inspira en I Vitelloni  de 1953 y dirigida por Federico Fellini , director por el que sentía una gran admiración y con el que colaboró en varios guiones, como Las noches de Cabiria  o La Dolce vita

La visión que tuvo Pasolini del cine siempre fue desde una perspectiva literaria, al considerarse a sí mismo como escritor. Aunque Accattone es su debut como director, su amistad con Alberto Moravia y el director de cine Mauro Bolognini, le permitió su acercamiento al cine realizando un buen número de guiones como Marisa la civetta de 1957; La notte brava de 1959 ; El bello Antonio de 1960 o La giornata balorda de 1960

Interesado en su juventud por el cine de René Clair y otros directores del Realismo poético francés, que a su vez fueron inspiradores del neorrealismo italiano, fueron los que iluminaron a su Accattone. En el cine francés de entreguerras, los personaje eran de las clases bajas y desfavorecidas, delincuentes, prostitutas y  ladrones, todos ellos perseguidos por la fatalidad de su destino. 

No existía esperanza ni redención para sus pecados y su vida pasada siempre les terminaba alcanzando, impidiendoles comenzar una nueva existencia. Casi siempre sus personajes protagonistas, son perdedores con un final fatídico.

Accattone es una palabra del argot romano y deriva de «accettare» (tomar, ganar o adquirir, a menudo por medios ilegales o no ortodoxos). Se traduce como mendigo, pero se utiliza principalmente en un sentido no literal, es decir, no indica un mendigo profesional, sino alguien que vive de pequeños robos, ocasionalmente de la mendicidad o de pequeños fraudes. 

Vídeo Así es el uso ultra de la IA como arma política: rap al servicio del odio y discursos racistas

 En este vídeo analizamos la estrategia ultra de propagar discursos de odio a través del uso de inteligencia artificial, con la creación de personajes e influencers para difundir mensajes de extrema derecha.

Imagen del rapero ultra generado con IA como instrumento de The Node Project
Virginia Simón Vega

Madrid-

Resulta indiferente si dicen la verdad o mienten: ya no cabe la distinción entre verdad y mentira porque todo acaba siendo opinable.

 17 julio   2020

Russell Crowe en un cartel de promoción de la serie The Loudest Voice. || Telos.

Política espectáculo: la intoxicación de la realidad

Resulta indiferente si dicen la verdad o mienten: ya no cabe la distinción entre verdad y mentira porque todo acaba siendo opinable. El resultado no es solo la banalización de la realidad sino el regreso de la propaganda frente a la información de los hechos.


Mario García de Castro

Debemos a la televisión, como dijo Umberto Eco, la emisión de los hechos en tiempo real, y a Internet y las redes sociales, como diría Mark Zuckerberg, la máxima eficacia o la sobredimensión de esa difusión en directo. Esto ha acarreado un doble efecto social, por una parte, la mayor transparencia en detalles que antes permanecían opacos, como por ejemplo el video de la muerte por asfixia de un hombre negro por parte de un policía blanco en Estados Unidos, pero por otra la multiplicación de la propaganda y la intoxicación interesada de los hechos de la realidad, como por ejemplo la proliferación de la demagogia y el oportunismo político de líderes y formaciones populistas.

El viejo debate sobre la influencia de la televisión política en la opinión pública se ha reforzado con la multiplicación que ofrecen las redes sociales. La polémica hoy es confirmar si este nuevo sistema mediático, que permite un más fácil acceso a la realidad, también ha favorecido su mayor o mejor conocimiento. Sin embargo, parece que la extensión del rumor, el juicio de valor o las fake news stories ha sustituido hoy a la vieja hegemonía de los hechos factuales.

David Eagleman - El Cerebro. Nuestra Historia (2017) Texto completo

 


David Eagleman - El Cerebro. Nuestra Historia (2017)

Índice Portada Introducción 1. ¿Quién soy? 2. ¿Qué es la realidad? 3. ¿Quién está al mando? 4. ¿Cómo decido? 5. ¿Le necesito? 6. ¿Quiénes seremos? Agradecimientos Notas Glosario Créditos

INTRODUCCIÓN

Debido al rápido avance de la ciencia del cerebro, rara vez se da un paso atrás para ver las cosas en perspectiva, para evaluar qué significan nuestros estudios en nuestras vidas, para discutir con palabras sencillas qué significa ser una criatura biológica. Éste es el propósito de este libro. La ciencia del cerebro es importante. La extraña materia computacional que hay dentro de nuestro cráneo es la maquinaria perceptiva mediante la que nos movemos por el mundo, la materia de la que surgen las decisiones, el material a partir del cual se forja la imaginación. Nuestros sueños y nuestra vida brotan de sus miles de millones de dinámicas células. Comprender mejor el cerebro supone arrojar luz sobre aquello que consideramos real en nuestras relaciones personales y sobre lo que consideramos necesario en nuestra política social: cómo luchamos, cómo amamos, qué aceptamos como cierto, cómo deberíamos educar, cómo podemos elaborar una mejor política social, y como diseñar nuestros cuerpos para los siglos venideros. En los circuitos microscópicamente pequeños del cerebro se graba la historia y el futuro de nuestra especie. Dado el papel central que ocupa el cerebro en nuestras vidas, en una época me preguntaba por qué nuestra sociedad habla tan poco de él y prefiere llenar las pantallas de televisión de chismorreos famosos y reality shows. Pero ahora considero que esta falta de atención al cerebro no hay que considerarla una deficiencia, sino una señal: estamos tan atrapados dentro de nuestra realidad que nos cuesta muchísimo comprender que estamos atrapados dentro de lo que sea. A primera vista, parece que quizá no hay nada de que hablar. Naturalmente que los colores existen en el mundo exterior. Naturalmente que la memoria es como una cámara de vídeo. Naturalmente que conozco las verdaderas razones que explican mis creencias. Las páginas de este libro harán que nos planteemos todos nuestros supuestos. Al escribirlo, he pretendido huir del modelo del libro de texto a fin de arrojar luz sobre un nivel de investigación más profundo: cómo decidimos, cómo percibimos la realidad, quiénes somos, qué gobierna nuestras vidas, por qué necesitamos a los demás y hacia dónde nos dirigimos como especie ahora que comenzamos a hacernos con las riendas de nuestro destino. Este trabajo pretende salvar el abismo existente entre la literatura académica y las vidas que llevamos en cuanto poseedores de un cerebro. Este enfoque diverge de los artículos que escribo para las publicaciones académicas, e incluso de mis otros libros sobre neurociencia. Este libro se dirige a un tipo distinto de público. No presupone ningún conocimiento especializado, sólo curiosidad y ganas de explorarse a uno mismo. Así que abróchense los cinturones para una visita relámpago a nuestro cosmos interior. En la maraña infinitamente densa de miles de millones de células cerebrales y sus miles de billones de conexiones, espero que sean capaces de vislumbrar y descubrir algo que a lo mejor no esperaban ver. A ustedes.