"Federico Fellini ha construido su cinta como una catedral: firme, monolítica, dirigida al cielo"
"No obstante, La Strada es una de las más hermosas y perfectas oraciones de caridad desde que se enunció el Sermón de la Montaña y tardará mucho en venir, si es que viene, otro film tan humano, tan rico de ventura". Cabrera Infante
Cuando Zampanó, un artista ambulante, enviuda, compra a Gelsomina, la hermana de su mujer, sin que la madre de la chica oponga la menor resistencia. Pese al carácter violento y agresivo de Zampanó, la muchacha se siente atraída por el estilo de vida nómada, siempre en la calle (la "strada", en italiano), sobre todo cuando su dueño la incluye en el espectáculo. Aunque varios de los pintorescos personajes que va conociendo en su deambular le proponen que se una a ellos, Gelsomina se mantendrá fiel a Zampanó hasta las últimas consecuencias
"Si a algo se acerca La Strada es a un neosurrealismo cristiano en que las viejas imágenes sorprendentes, el aura de sueño, el realismo mágico y el absurdo cotidiano, están puestos al servicio del amor". Pero no del amor total, como querían Aragon, Éluard y Breton, que ajun la espiritualidad del amor divino. La strada casi ha olvidado el primero en honor del segundo" ( Guillermo Cabrera Infante ).
"La mejor película que he hecho en mi vida" ( Anthony Quinn ).
La Strada es una fábula moral sobre aquello que nos hace realmente humanos, no importa cuáles sean nuestras circunstancias vitales, y que Fellini resume de manera sucinta en un concepto: el amor. Ello no significa, no obstante, ni felicidad ni plenitud, sino más bien al contrario: solamente mediante el don del sufrimiento adquirimos plena magnitud humana. Gelsomina, como el príncipe Mishkin, está inevitablemente condenada al amor, porque, criatura cuasi neoplatónica, sabe «ver» de una manera que el resto de sus semejantes ni siquiera comprenden y, como el héroe de la novela de Dostoievski, la locura será su último recurso para sobrevivir. Zampanò, en cambio, únicamente devendrá una persona «de verdad» cuando descubra en su entumecido corazón la capacidad de querer.( https://www.elantepenultimomohicano.com/2018/10/cineclub-by-benq-la-strada-fellini.html)
"Zampanó es duro, Zampanó es cruel, Zampanó es Zampanó. Pero Gelsomina comienza a amarlo. Al principio, lo aborreció. No le tuvo odio, porque los idiotas no odian: simplemente aborrecen, hacen asco de lo que les molesta. Ahora, sin embargo, lo ama. Sufre, empero, la soledad de dos en compañía: Zampanó es indiferente a su existencia, le importa menos que uno de los eslabones de su cadena que rompe noche a noche. Zampanó, como siempre, se equivoca: Gelsomina es su eslabón perdido, aquel que al romperlo apretará la cadena y lo aprisionará al género humano" Cabrera Infante




