José Pablo Feinmann popularizó la filosofía en Argentina LIBROS


 

José Pablo Feinmann (1943–2021) fue un célebre filósofo, escritor, ensayista y conductor de televisión argentino. Es ampliamente reconocido por haber sido el gran divulgador que popularizó la filosofía en Argentina, especialmente a través de su masivo y aclamado programa de televisión "Filosofía aquí y ahora" transmitido por Canal Encuentro

Menos reacción, más proposición

 Frente a un Estado que ha abdicado de sus funciones, a la sociedad civil le toca seguir tejiendo redes de apoyo, desde iniciativas de salud comunitaria hasta programas de educación alternativa



MIBELIS ACEVEDO DONÍS          19/09/2026

El más reciente informe de IDEA Internacional, The Global State of Democracy 2026: Democracy in an Age of Conflict, arroja luces adicionales sobre las limitaciones de los enfoques tradicionales frente a la autocratización. El documento confirma un estancamiento democrático y un declive preocupante en la libertad de expresión, la efectividad legislativa y el acceso a la justicia a nivel global.

Para Venezuela y América Latina hay allí advertencias ineludibles. Por un lado, destaca la paradoja del conflicto: países que mantienen ciertos estándares y procedimientos democráticos -fachadas institucionales- pero que carecen de competencia  política real y derechos exigibles, tienen un riesgo significativamente mayor de incubar condiciones que provoquen conflictos violentos. La relación entre democracia y paz tiene la forma de una "U invertida", con regímenes híbridos o autoritarismos competitivos que se presentan como los más inestables. Asimismo, se confirma que la democracia en la región sigue bajo asedio, sometida a tensiones extremas debido a la polarización, los ataques a las instituciones electorales y la desinformación. En torno a ese preocupante panorama, no faltan las recomendaciones. La rendición de cuentas generada por una sociedad civil activa es un factor clave para mitigar conflictos. Lo ideal es invertir a largo plazo en la cohesión social y el compromiso cívico como cimientos de una paz positiva.

Tales señalamientos hacen más pertinente la añeja observación de que la sola denuncia opositora no basta para promover cambios. Pese a que en un sistema autoritario esta opera casi como la única herramienta disponible, también toca admitir que el escenario venezolano sigue experimentando cambios, de modo que el mismo repertorio que antes funcionó como recurso para mantener la relevancia hoy corre el riesgo de convertirse en una forma de inercia: la comodidad de señalar lo que está mal sin disputar, todavía, quién construye lo que vendrá.

Partiendo del informe de marras, reiteramos que la verdadera contención del conflicto y la reconstrucción democrática pasan por fortalecer el tejido social desde adentro. De allí la sospecha de que el tránsito desde una postura puramente reactiva a una agencia política proactiva sigue siendo, quizás, el desafío más complejo y urgente para la oposición y la sociedad civil venezolana. En tal sentido, y aun cuando la reflexión de teóricos como Pierre Rosanvallon (quien afirma que la legitimidad democrática ya no se reduce al voto mayoritario) aplica a las dinámicas de las democracias contemporáneas, podría decirse que durante años nuestro disfuncional ecosistema  político también se ha anclado a eso que el francés asocia a la política del rechazo: una dinámica fundada en la desconfianza organizada y la denuncia sistemática, no pocas veces compulsiva. A merced de esa limitación, la capacidad de los ciudadanos para proponer proyectos positivos comunes se debilita. Si bien la denuncia es un imperativo ético frente al autoritarismo, como estrategia política se vuelve estéril si no va acompañada de la construcción de alternativas tangibles y de resolución de los problemas cotidianos de la ciudadanía. Ante una práctica que se reproduce, ahora bajo tutelaje, ¿cómo dar el salto sustantivo desde la queja a la proposición; cómo replantear los marcos de la acción política aun en las condiciones limitadas que el contexto despliega?

SOCIOLOGÍA DEL PUNTOFIJISMO Y EL HIPERPUNTOFIJISMO CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ

 "...no tengo nada en común con quienes temen a las quemaduras". (Guillaume Apollinaire)

20/09/2026

El gobierno da pasos importantes, pero le falta presentar el proyecto estratégico de cambio social, un plan económico e institucional contundente. Tal vez por aún rendir culto a ídolos rotos no define un nuevo rumbo para las mayorías; y la imagen de la presidente es de eficiente tecnócrata stajanovista. Problemas gravísimos que enturbian nuestro futuro, no son de interés para EE. UU, ni en los cursos de plastilina II de la política local. Se trata de que, sin cambio social e institucional, el incremento de la renta petrolera no resolverá los desarreglos económicos sociales que el hiperpuntofijismo chavista exaspera. Entendemos puntofijismo (“clásico” u “ortodoxo”) como el ensamble de la democracia representativa constitucional con un Estado hipertrofiado, capitalismo de Estado o socialismo democrático.

Manuel Villegas López, un sabio del séptimo arte



El 11 de octubre de 1980, a la edad de 74 años, fallecía en Madrid Manuel Villegas López. La fecha nos da la excusa para rememorar aquí la figura de un intelectual que merece ser recordado por su trabajo como historiador, teórico y crítico cinematográfico.

Esta actividad le llevó a participar en tres de los grandes logros alcanzados por España en el siglo XX: fue miembro de la llamada Edad de Plata; formó parte de la aportación cultural que el exilio republicano español supuso para América; y, tras su regreso a Madrid en 1953, actuó de mediador entre los intelectuales rojos y azules, siendo precursor de la Transición.

Hoy su legado, más de 25 000 páginas de crítica cinematográfica, está siendo objeto de conservación y estudio. Pronto estará al alcance de todos los hispanohablantes a través de Internet gracias a la colaboración de entidades públicas y privadas, como la Universidad Camilo José Cela, Filmoteca Española y la empresa Código Media.

La crítica

En 1979, Iván Tubau, en su estudio sobre la crítica cinematográfica española en las revistas especializadas de aquel momento, resaltaba dos cosas que son de importancia para reseñar la figura de Manuel Villegas López.

En primer lugar, señalaba que en España se había estudiado muy poco el papel que había tenido la crítica cinematográfica, ya fuese en la configuración del gusto, el impacto de la recepción del filme, la política de autor, su relevancia mediática dentro de la prensa cultural, su expresión de las ideologías del momento, etc.

Argumentaba Tubau que ello se debía a una falta de tradición teórica entre los críticos españoles que no se daba en Francia, Italia o Gran Bretaña, por mencionar países próximos. Además, estos escritores cinematográficos ignoraban la crítica literaria y de arte, una tradición que en España estaba mucho más asentada y actualizada. Ambas circunstancias explicaban, por ejemplo, que la crítica cinematográfica española hubiese llegado tarde al estructuralismo, la semiótica o el psicoanálisis.

Estos son algunos de los pensadores más influyentes en la actualidad BAJAR SUS LIBROS GRATIS

 Estas nueve mentes han contribuido a perfilar muchas de las políticas sociales y económicas de las sociedades vigentes. Conceptos como justicia social, género, hiperconectividad o dataísmo que este destacado elenco ha pensado y reformulado ajustándolos a las circunstancias de hoy.

Carmen Gómez-Cotta

@GomezCotta

Poner coto a los pensadores más destacados de nuestro tiempo es ardua tarea. Pero si algo no se puede discutir es que estas nueve mentes han contribuido a perfilar muchas de las políticas sociales y económicas de las sociedades vigentes. Conceptos como justicia social, redistribución de las riquezas, lenguaje, género, hiperconectividad o dataísmo que este destacado elenco ha pensado y reformulado ajustándolos a las circunstancias de hoy.

Por eso, sus nombres siempre aparecen, de una forma u otra, en los debates sobre política, economía, sociología, tecnología —o, incluso, religión— que se tercien.

Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 1928)

Los humanos poseemos un sentido innato de la gramática lingüística que se antepone a cualquier aprendizaje social. Por este motivo, afirma uno de los más relevantes —y longevos— pensadores de nuestro tiempo, podemos aprender diferentes lenguas desde jóvenes, por muy complejas que sean.

Sin embargo, la fama de Noam Chomsky no se debe a su teoría de la gramática universal, sino a su implacable ataque al imperialismo estadounidense y la globalización. Desde su punto de vista, la dinámica globalista y el capitalismo neoliberal —incluidas las diversas intervenciones militares— impulsados por las distintas administraciones de su país son el origen de buena parte de los problemas del mundo, pues lo único que hacen es acrecentar cada vez más las diferencias sociales y erosionar los derechos democráticos de las personas. Para combatirlos, Chomsky siempre ha defendido democracias más directas y participativas que, ante todo, fomenten el pensamiento crítico de sus ciudadanos y frenen la exorbitante competitividad imperante.

Peter Singer (Melbourne, Australia, 1946)

Corría el año 1975 cuando Peter Singer publicó Liberación animal, un libro que cuestiona cómo las sociedades modernas tratan a los animales. Desde su punto de vista, estos no son meros objetos o herramientas de trabajo, sino «seres sintientes». Su tesis se basa en la defensa de la igualdad como principio moral: que un perro no tenga derecho al voto no quiere decir que pueda ser torturado. La capacidad de sentir dolor y sufrir, esgrime el filósofo australiano, es el límite por el cual debemos otorgar consideración moral a un ser. Esto lo llevó a ampliar la categoría de sujetos de derecho para incluirlos en ella y su obra pasó así a convertirse en una especie de biblia para los defensores de los derechos de los animales.

Heredero del principio utilitarista de John Stuart Mill y Jeremy Bentham —según el cual el objetivo de la ética debe ser reducir el sufrimiento global y maximizar el bienestar—, Singer da un paso más y desarrolla su «utilitarismo preferencial»: las acciones de los individuos deben considerarse moralmente en función de su capacidad para satisfacer los intereses de los seres a los que afectan. Hoy, en el campo de la bioética, defiende el aborto o la eutanasia, pues, desde su punto de vista, el criterio que debe prevalecer es el bienestar y la reducción del sufrimiento por encima de la vida en sí misma.

Martha Nussbaum (Nueva York, Estados Unidos, 1947)

¿Y si el concepto de «vivir bien» estuviera basado en el florecimiento del ser humano —entendido como una vida digna y plena—, en vez de solo en la riqueza y el placer? Partiendo de Aristóteles —para quien la vida buena no era solo vivir felizmente, sino de forma plena—, Martha Nussbaum se pregunta cómo conseguir que todas las personas (no solo las más pudientes) puedan crecer y florecer. Junto al pensador Amartya Sen, desarrolla su famoso «enfoque de las capacidades», un modelo que mide la capacidad de cada individuo para hacer y ser en base a la libertad de la que dispone. Es decir, qué oportunidades tiene cada persona a su alcance para desarrollar sus capacidades y hacer lo necesario para lograr lo que quiere ser.

Su teoría pone el acento en la justicia social y la calidad de vida, pues su objetivo es garantizar un mínimo bienestar social y económico que dote a las personas de un nivel de dignidad humana bajo el cual nadie pueda vivir. Defiende que cada individuo tiene derecho a vivir su propia vida sin interferencias del Estado y que la felicidad colectiva no puede alcanzarse arriesgando los derechos individuales de las minorías, pero reconoce que ese «no intervencionismo» no es suficiente para alcanzar sociedades más justas: el Estado tiene que garantizar una serie de mínimos para que los individuos puedan desarrollar sus propias capacidades. Su enfoque ha influenciado muchas de las políticas del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, así como diversos programas de justicia social y educación.

Sobre la estupidez LIBROS BAJAR GRATIS



La estupidez humana ha sido objeto de profundo análisis filosófico, sociológico y económico, abordada no como una simple falta de inteligencia o un defecto biológico, sino como un fenómeno moral y colectivo que representa un peligro mayor para las sociedades que la propia maldad

 

Sobre la estupidez

Sobre la estupidez
 
   
Generos:    
 
En los años veinte y treinta, Robert Musil, que preparaba su gran novela-ensayo El hombre sin atributos, vivía aislado de los ambientes culturales austríacos que, a su vez, no tenían mucho interés en verle, oírle o leerle. Era una época de crisis en la que se dudaba de todo sistema de conocimiento filosófico, o de cualquier otro tipo. Así pues, esta conferencia Sobre la estupidez pronunciada por Robert Musil en 1937 en la federación Austríaca del Trabajo, después de la publicación de los dos primeros volúmenes de su novela, es una de sus escasísimas apariciones en público ―y también la última: en 1938, ante la ocupación nazi, Musil abandonó Viena para refugiarse en Suiza donde murió cuatro años después, prácticamente olvidado.

¿Qué es realmente la estupidez? ¿Quién es realmente estúpido? Siete años antes de esta conferencia, Robert Musil había escrito ya: «Si la estupidez no se pareciera tan perfectamente al progreso, al talento, o al mejoramiento, nadie querría ser estúpido». El lector podría preguntarse: ¿Quién se ha creído que es este Musil para hablar de la estupidez? Esta pregunta es estúpida, como lo demuestra Musil: se considera que, para hablar de la estupidez, hay que ser inteligente; se considera que hacer gala de inteligencia es un signo de estupidez; se considera, pues, más prudente no mostrarse inteligente, o sea, mostrarse estúpido. Esta prudencia, evidentemente pesimista, le recuerda a Musil aquella otra, más desastrosa, del más débil que, siendo el más sabio, evita mostrar su sabiduría: ¡ésta podría amenazar la vida del más fuerte! Pero escribe Musil: «El que está en el poder se irrita menos cuando los débiles no pueden que cuando no quieren». Por lo tanto, ser estúpido para no mostrarse inteligente, actitud que se considera estúpida, acaba por reducir al hombre a la «desesperación, o sea, a un estado de debilidad».

Este no es más que uno de los aspectos analizados por Musil en este texto en el que cada frase es motivo de reflexión. Pocos escritos sobre este tema ponen tantas ideas y principios en cuestión, pocos escritos proponen tantas sugerencias heterodoxas.


De la estupidez a la locura

De la estupidez a la locura
 
   
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Cuando yo era joven, había una diferencia importante entre ser famoso y estar en boca de todos. Muchos querían ser famosos por ser el mejor deportista o la mejor bailarina, pero a nadie le gustaba estar en boca de todos por ser el cornudo del pueblo o una puta de poca monta… en el futuro esta diferencia ya no existirá: con tal de que alguien nos mire y hable de nosotros, estaremos dispuestos a todo.
Estas palabras son un buen ejemplo de lo que nos ofrece, una serie de artículos que Umberto Eco publicó en prensa a lo largo de quince años y seleccionó personalmente poco antes de dejarnos. Por estas piezas se pasean hombres y mujeres de relevancia internacional, pero también algunos de los personajes de ficción más amados por Eco, como James Bond o los protagonistas de algunos de sus cómics favoritos. Y vuelve, como siempre, la nostalgia por el pasado perdido, la reflexión irónica sobre el poder y sus instrumentos, y la crítica a un consumismo que nos deja llenos de objetos y vacíos de ideas.
Genio, sabiduría y sentido del humor: de todo hay en este libro, una despedida digna de un gran maestro.


Historia de la estupidez humana

Historia de la estupidez humana
 
   
 
Harto infrecuente es que llegue al público un tratado como este, de tema muy serio, pero encarado con audacia y escrito con desenfadado ingenio. El autor, en este caso el tranquilo y consciente perturbador, estima que el mayor elogio de nuestra humanidad es su propia estupidez. Para él, y difícil será desmentirlo, tal locura sigue costando más vidas y bienes que todas las plagas y guerras. Al reseñar el tema destaca, entre muchas otras, la estupidez originada por lo codicia, la duda, el conformismo, el legalismo, los sueños y los mitos, y mil y una otras formas descaradas o encubiertas. Las páginas de esta obra merecen atenta y lenta lectura. La primera vez que se recorran encontrará el interesado elementos que exciten la imaginación, susciten discusiones, despierten el apetito o descubran horizontes. Una más atenta frecuentación revelará el fondo mismo del libro, permitiendo captar en toda su riqueza y sugestiones, la importancia de la labor de Tabori cuando trata de acorralar y derrotar la humana estupidez. Un tema excitante, si los hay, para valientes y audaces tanto intelectual como afectivamente hablando. Son dardos certeros, y las más de las veces inesperados, que apuntan sobre la estulticia, la bobería, la idiotez, la fatuidad, el atolondramiento, la vanidad. Son portadores de esos gérmenes los necios, los imbéciles, los inmaduros y los presumidos. Los retratos, por extravagantes y disparatados que parezcan, son perfiles auténticos de ayer, de hoy y de siempre.

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Las leyes fundamentales de la estupidez humana
 
   
 
«La humanidad se encuentra –y sobre esto el acuerdo es unánime- en un estado deplorable», nos dice Carlo M. Cipolla, uno de los mayores historiadores del siglo XX. Lo cual se debe en buena medida a la abundancia de los estúpidos, la más peligrosa categoría de seres humanos, que nos rodean por todas partes, dispuestos a hacernos daño (y hacérselo a sí mismos).

Todo comenzó como un rasgo de humor, asociado a la crítica del fraude científico en Allegro ma non troppo, hasta que sus lectores descubrieron que estas Leyes fundamentales de la estupidez humana no sólo eran una parodia de ciertas formas de análisis sociológico, sino una reflexión llena de lucidez sobre la realidad de los daños que causa “el poder político, económico o burocrático” puesto en manos de los estúpidos. Leído hoy, cuando somos víctimas de la estupidez, repetidamente denunciada, de las políticas de austeridad, el texto de Cipolla cobra una inquietante actualidad.