Francisco Varela (1946–2001) fue un renombrado biólogo, neurocientífico y filósofo chileno. Es mundialmente famoso por co-crear el concepto de autopoiesis junto a su mentor Humberto Maturana y por ser una figura clave en el diálogo entre la ciencia occidental y el budismo. Su enfoque integrador transformó la forma de entender la mente, la vida y la conciencia humana. [1, 2, 3, 4, 5]
- Autopoiesis: Término que define a los seres vivos como sistemas que se producen y mantienen a sí mismos.
- Enacción: Teoría que postula que la cognición no es una representación del mundo, sino una acción corporizada a través de la interacción.
- Fenomenología: Método para integrar la experiencia en primera persona (subjetiva) con la validación científica en tercera persona.
- Neurociencia: Pionero en el estudio de los fundamentos biológicos de la conciencia y los mecanismos de la epilepsia. [1, 2, 3, 4, 5, 6]
- De máquinas y seres vivos (1973, con Humberto Maturana).
- El árbol del conocimiento (1984, con Humberto Maturana).
- De cuerpo presente: Las ciencias cognitivas y la experiencia humana (1991). [1, 2, 3, 4, 5]
De máquinas y seres vivos. Autopoiesis: La organización de lo vivo
La habilidad ética
Un libro polémico, novedoso y original en cuanto que se acerca a estos problemas proponiendo soluciones filosóficas de origen oriental como el budismo, confucionismo, etc.
Francisco Varela es el perfecto humanista, aquel hombre culto que puede hablar con la misma soltura de la música de Mozart, de la metafísica del ser y de los últimos avances en física cuántica.
Dormir, soñar y morir
En este diálogo participaron, entre otros, relevantes personajes como el filósofo Charles Taylor, la psicoanalista Joyce McDougall, la psicóloga Jayne Gackenbach, la ecologista Joan Halifax o el neurocientífico Jerome Engel.
Ya traten acerca de los sueños lúcidos, de las experiencias cercanas a la muerte o de la estructura misma de la consciencia, los participantes de este intercambio único sorprenden y deleitan de manera absorbente por medio del contraste entre sus respectivas tradiciones.
Es este el producto de un intercambio único (tras una semana de exploración del ámbito de la consciencia) entre el Dalai Lama y unos pocos de sus colegas de la tradición tibetana, junto con representantes de la ciencia
Conocer
Y por primera vez la sociedad occidental en su conjunto comienza a enfrentar en sus prácticas interrogantes tales como: ¿Es la mente una manipulación de símbolos? ¿Puede una máquina comprender el lenguaje? Se trata de preocupaciones que afectan a la vida de la gente y no se limitan a ser teóricas. No es de extrañar que los medios manifiesten un constante interés por las ciencias cognitivas y la tecnología emparentada con ellas, ni que la inteligencia artificial haya penetrado profundamente en la mente de los jóvenes a través de los juegos de computación y la ciencia ficción. El efecto de esta fermentación es el siguiente: mientras durante milenios las gentes tuvieron una comprensión espontánea de sí mismas, según la cultura de su época, por primera vez esta visión popular de la mente entra en contacto con la ciencia y es transformada por ella. Muchos deplorarán esta revolución, mientras que otros la celebrarán.
Hoy emerge un nuevo continente del conocimiento, el de las ciencias cognitivas. En la intersección de la informática, la neurobiología y la psicología se construye un enfoque unificado de los fenómenos de la percepción, el (re)conocimiento y la comprensión. El funcionamiento de la mente humana, la conducta animal y el desempeño de los ordenadores son, pues, analizados en una perspectiva común.
El interés conceptual de estas investigaciones, así como la importancia tecnológica de sus aplicaciones, constituyen sin duda el mayor desarrollo científico de este fin de siglo.
En una magistral y concisa síntesis, Francisco J. Varela traza aquí un panorama de las ciencias cognitivas, analizando sus perspectivas actuales y comentando las grandes corrientes ortodoxas que recorrieron este dominio.
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