El artista puertorriqueño convierte el 'show' más visto de Estados Unidos en un símbolo de resistencia cultural y representación latina frente al discurso antiinmigrante de Trump.
Si el mensaje de alegría y amor de Bad Bunny en la Super Bowl molesta a Donald Trump, quizás signifique que el discurso del odio se haya normalizado. El show del artista puertorriqueño ha apelado al orgullo latino como antídoto frente al miedo y la represión del trumpismo, en un contexto de persecución de los migrantes en Estados Unidos. El poder de su actuación va más allá de lo simbólico, porque articula una resistencia cultural y plantea que otra América es posible.
"Lo único más poderoso que el odio es el amor", pudo leerse en las pantallas del Levi’s Stadium de Santa Clara (California), una frase que ya había pronunciado en la gala de los Grammy, donde hizo historia con Debí tirar más fotos, el primer disco íntegramente en español que obtiene el premio al Álbum del Año. Entonces, su discurso fue más explícito —"ICE fuera", llegó a decir en referencia al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas—, aunque el espectáculo de la Super Bowl también ha sido político de manera indirecta.
"Todavía estamos aquí", dijo respecto a la comunidad latina en un estadio donde recreó la cultura de Puerto Rico y estuvieron presentes diversas personalidades de países de habla hispana, como el actor Pedro Pascal o los cantantes Ricky Martin, Cardi B o Karol G. "Juntos, somos América", rezaba el lema de un balón de fútbol americano que apelaba a la unidad frente a las fronteras. Y su "Dios bendiga a América", la única frase que pronunció en inglés, fue acompañada por el nombre y las banderas de las naciones del continente.
"Tiene una lectura muy política, aunque en realidad de política hablara lo justo. Pero tal y como está la situación en Estados Unidos, actitudes como la suya lo posicionan políticamente, porque habló en español en un acto público y apostó por un modelo de sociedad multicultural absolutamente diferente al que defiende el presidente Donald Trump", explica Héctor Fouce, profesor del departamento de Periodismo y Nuevos Medios de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Bad Bunny en la Super Bowl
Una frase que hace unos años podría ser considerada "ñoña" ahora se convierte en una "proclama política" debido al efecto del contexto. "Trump ha erosionado la democracia y generado tal tensión que ese canto al amor supone una declaración de guerra a sus políticas, incluidas las redadas contra los migrantes", añade el director del grupo de investigación Semiótica, comunicación y cultura, quien plantea el show de Bad Bunny como un acto de resistencia.
"Reivindicarse como latino en un momento en el que hay una apuesta violenta por mantener un Estados Unidos blanco, cuando ya no es una realidad, es tremendamente radical. Y lo hace, además, ante una audiencia mayoritariamente blanca. El mérito de Bad Bunny es ocupar y aprovechar un espacio público como la Super Bowl para dejar claro que existen más formas de imaginar EEUU y que hay otra América que está siendo deportada masivamente", añade Héctor Fouce, quien aplaude la decisión de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) de programar "una actuación que se mueve fuera de los parámetros de su público estándar".
Bad Bunny y la cultura latina
Lourdes Moreno Cazalla, doctora en Comunicación, explica que el descanso de la Super Bowl es un espectáculo de entretenimiento en el que actúa el artista más relevante de la música pop, en este caso el cantante puertorriqueño. Sin embargo, "Bad Bunny tiene un discurso muy reivindicativo, ha sido un termómetro cultural de lo que está pasando en Estados Unidos y la final de la NFL es un gran foco, de ahí el matiz político que ha adquirido su show", analiza la autora del estudio El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global, elaborado para el Observatorio Nebrija del Español.
Sí le llama la atención el momento de la elección del artista tras la orden ejecutiva de Donald Trump que ha establecido el inglés como idioma oficial de Estados Unidos. Según ella, la NFL ha sido "muy hábil" al plantear con su decisión quién representa a América. "Este no es un show para los latinos sino para un país que ya es casi bilingüe y cuya integración se representa con la presencia de Lady Gaga. En un contexto tan marcado políticamente, Bad Bunny no ha hablado de política, sino de integración, conexión y diversidad, de modo que su alegato ha sido muy poderoso", cree Lourdes Moreno.
Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl.REUTERS/Mike Blake
La doctora en Comunicación también destaca que una estrella como Ricky Martin cantase Lo que le pasó a Hawaii, uno de los temas "más polémicos o más políticos" del nuevo disco de Bad Bunny, porque ha sido "muy edificante para la sociedad latina", pues aborda la pérdida de identidad. La presencia de otros artistas del continente americano refleja a su juicio "un consenso" frente al relato Make America Great Again que denosta lo latino, cuyo orgullo "no tiene tanto que ver tanto con la nacionalidad como con un sentimiento", representado en la figura de Bad Bunny, según Lourdes Moreno.
"Todo esto tiene que ver con movimientos migratorios muy potentes y con estadounidenses de segunda o tercera generación que hablan perfectamente inglés pero que deciden expresar su arte en español", añade la experta en la expansión de la música urbana latina, quien considera que "los mensajes de unidad e inclusión, en el contexto político actual, son un contraste muy potente: la alegría latina frente al miedo y la represión" de Trump. "Los elementos visuales y simbólicos en la Super Bowl muestran muy bien esa identidad, esa herencia y ese orgullo, de modo que el espíritu latino ha dado con la clave para transmitir ese mensaje".
Donald Trump vs. Bad Bunny
Donald Trump no tardó en reaccionar y calificó el espectáculo como "terrible" y como "una bofetada" a Estados Unidos. Una postura que, según Héctor Fouce, no sorprende: "Responde a su esquema de denigrar e insultar, es decir, de confrontación permanente, porque todo lo que no entra en sus parámetros es antiamericano y repulsivo. Por eso el discurso de Bad Bunny me parece una provocación muy consciente, porque plantea que todos son ciudadanos y amplía la idea de América", reflexiona el profesor de la Complutense, quien deja claro que el cantante puertorriqueño ha abierto una discusión y un espacio de imaginación —"Estados Unidos podría ser de otra manera"—, al tiempo que ha fomentado "el orgullo y la autoestima" de la comunidad latina.