Ensayo sobre la ética y la verdad – Alain Badiou

 


Este ensayo del filósofo francés Alain Badiou explora el concepto de la ética, cuestiona el discurso contemporáneo sobre los derechos humanos y analiza el origen del mal como una dimensión ligada al desarrollo de las verdades.

Ciertas palabras sabias, mucho tiempo confinadas en los diccionarios y la prosa académica, tienen la suerte, o la mala suerte –como una solterona resignada que se transforma, sin comprender por qué, en estrella de una fiesta– de salir de repente al aire libre de los tiempos, de ser plebis y publicitada, impresa, televisada, mencionada hasta en los discursos gubernamentales. La palabra ética, que huele tanto a griego, o a curso de filosofía, que evoca a Aristóteles (la Ética a Nicómaco, ¡un best–seller famoso!) está hoy bajo las luces de la escena.

Ética concierne, en griego, la búsqueda de una buena “manera de ser” o la sabiduría de la acción. A este título, la ética es una parte de la filosofía, la que dispone la existencia práctica según la representación del Bien.

Sin duda son los estoicos los que con más constancia han hecho de la ética,.no solamente una parte, sino el corazón mismo de la sabiduría filosófica. Sabio es aquel que, sabiendo discernir las cosas que dependen de él de aquellas que no dependen, organiza su voluntad alrededor de las primeras y resiste impasiblemente a las segundas. Se cuenta, por otra parte, que los estoicos tenían la costumbre de comparar la filosofía a un huevo, cuya cáscara era la Lógica, la clara la Física y la yema la Ética.

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En los modernos, para quienes la cuestión del sujeto es, desde Descartes, central, ética es casi sinónimo de moralidad, o –diría Kant de razón práctica (diferenciada de la razón pura, o razón teórica). Se trata de las relacione”!; de la acción subjetiva, y de sus intenciones representables, con una Ley universal. La ética es un principio para el juzgamiento de las prácticas de un Sujeto, sea este sujeto individual o colectivo …

Quiebra de la confianza, el ciclo que no cesa Mibelis Acevedo Donis

29/08/2026 

Lo que la dirigencia haga o deje de hacer en los próximos meses a favor de una reinstitucionalización ganada para configuraciones más óptimas determinará si Venezuela logra, por fin, romper el patrón que la propia región lleva treinta años repitiendo



Sobra recurrir a un trillado recordatorio: los estudios de opinión suelen captar un estado de ánimo puntual, fungen como “fotografías” del momento y sus particulares pulsos. No obstante, del más reciente informe de Datincorp (23 agosto) podría decirse que no describe simplemente el humor de un país agotado. Quizás topamos allí con la arquitectura de una desafección que atraviesa por igual al poder y a quienes se le oponen, y que precede -y, probablemente, sobrevivirá por mucho tiempo- al propio 3E. En ese sentido, el dato más destacable del estudio no parece ser un detalle de coyuntura, sino que más bien opera como clave para ser procesada en atención a un arco histórico más amplio. Venezuela atraviesa un interregno político que no es fruto de una insurrección popular ni de una elección, sino de una intervención militar externa. Sin embargo, cuando se pregunta a los venezolanos qué sienten respecto a sus nuevos y viejos liderazgos, la respuesta se asemeja mucho a la que este país ha dado en cada uno de sus grandes puntos de quiebre desde 1989.

A sabiendas de que se trata de un fenómeno no precisamente excepcional, la cíclica crisis de confianza va acompañada en este caso de una paradoja: 57% proyecta una tendencia positiva para su situación personal en los próximos 12 meses, 62% cree que el trance "se supera, pero tomará años", y 64% afirma que, si tuviera posibilidad real de emigrar, no lo haría. Son cifras que hablan de una expectativa restaurada, algo inédito tras una década en la que encuestas regionales de referencia como el Barómetro de las Américas y los propios estudios de opinión nacionales documentaron sistemáticamente el deseo de mayorías dispuestas a irse del país. El cauto optimismo convive, sin embargo, con un deterioro material que no ha cedido: 41% opina que las condiciones actuales son peores que hace un año, y 55% dice que la situación de su familia "se mantuvo igual", en un país donde mantenerse en mismo punto, tras una década de colapso, ya es en sí mismo un dato ambivalente. El paisaje es el de una sociedad que se ha permitido esperar por mejores tiempos, sí, pero que, al mismo tiempo, no abandona su coto de escepticismo.

El garbanzo dolarizado que eclipsó al sol Carlos Raul Hernández

Sería tan ocioso entre nosotros explicar qué es dolarización como ilustrar a un gato sobre qué es una gata. Es una política de indudables atractivos, liquida la inflación, la devaluación y el déficit fiscal, pero requiere un debate tecno-político


Cuestionaban el crecimiento económico durante el período democrático porque no “distribuía la riqueza” al estilo decimonónico, punitivo, que según la experiencia universal, solo distribuyó desgracias. Cuando sí lo hubo: expropiación de empresas petroleras, distribuidoras alimentarias, viviendas, la putrefacción se hizo símbolo (Pudreval). Con ingresos de 1 billón (1.000.000.000.000) de dólares entre 1999 y 2013 (FMI), debiéramos ser Suiza o Noruega. Comienza la rectificación y se abandona el socialismo, pero se necesitan bujías nuevas. Hoy el gobierno afortunadamente informa sobre 7 trimestres de crecimiento, el último a una tasa de 7% y celebremos porque crecer es beneficioso y plausible en toda circunstancia. Trae redistribución autónoma (no coactiva), creación de empleos, empresas y un círculo virtuoso.

Crecer trae inversión y reinversión, trabajo formal, consumo familiar, y mejores salarios. Pero sus efectos positivos tienen de enemigo un Frankenstein: las atrocidades de la triada populista: inflación, devaluación, prestaciones-rigidez del mercado laboral, creación del Estado. En una economía enferma, desequilibrada por la triada, crecer opera como paliativos en un enfermo terminal; y en un contexto rentista, el crecimiento oscilará con el enclave petrolero-minero y el sentido estratégico del Estado, muy en cuestión. La inflación-devaluación es el peor enemigo de los trabajadores de ingresos fijos, y anula lo positivo del crecimiento. Sirve poco crecer a 7 o a 10% cuando entre 1999-2026 la inflación acumulada (FMI) de 225 mil millones % (225.000. 000.000%). El bolívar se hizo ficción.

Luego de quitarle 14 ceros (BF 3, BS 5, BD, 6), un bolívar de hoy equivale a cien billones (100. 000.000.000.000) de 1999, cifra de delirios fantásticos. No creo que hubiera algo semejante en el planeta y horroriza que los políticos no estén en emergencia. Pero nuestra desaprehensión y cabeza de garbanzo no entiende este hueco negro, terrible y destructivo que nos deja sin futuro. Ya no hay hiperinflación, sino inflación galopante, en 2025 de 475% la más alta del mundo, y repetirá este año. Ascensos de precios a tan estúpido nivel, equivale a morirse de tuberculosis, parasitosis, cólera, tifoidea, cuartomundismo. No tengo claro que otro país haya soportado una tan larga y alta, cuando la solución es de librito y hay montones de experiencias exitosas, libres de anacronismos insepultos, cepalismos o socialismos.

Sincronicidad Carl Gustav Jung

 


La sincronicidad es un término acuñado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung para definir la coincidencia temporal de dos o más eventos que están vinculados por el significado, pero de manera acausal. En términos simples, ocurre cuando un estado mental interno (un pensamiento, un sueño o un deseo) coincide con un hecho del mundo exterior sin que haya una relación directa de causa y efecto, pero con un sentido profundo para quien lo experimenta. 

Sincronicidad

Sincronicidad
 
   
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Carl Jung define la «sincronicidad» como «una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicada algo más que la probabilidad aleatoria». Lo que distingue una sincronicidad de sucesos sincrónicos normales es la existencia de un significado subjetivo común que inevitablemente interpreta el sujeto que la experimenta. Se trata de una teoría que descarta el principio de causa-efecto del paradigma moderno y, al mismo tiempo, es una teoría antimaterialista, puesto que se centra en una experiencia subjetiva que engloba alineamientos supuestamente «exteriores» de sucesos.
Durante su vida, Jung vivió constantes sincronicidades tanto personalmente como en la vida de pacientes de psicoanálisis. En un determinado caso, una paciente excesivamente «racional» soñaba constantemente con un escarabajo dorado. Jung no podía avanzar en el psicoanálisis con ella debido a la resistencia de un modo de pensar demasiado cerrado. Sin embargo, un día, tras relatarle la paciente otro sueño, sonó un golpe en la ventana, Jung la abrió y en la habitación entró precisamente un escarabajo verde dorado que se posó sobre la mesa. La mente de la paciente no volvió a oponer resistencia al psicoanálisis.
Las sincronicidades suelen suceder con mayor profusión en periodos de transformación: nacimientos, muertes, enamoramiento, psicoterapia, obra creadora intensa, cambio de profesión… En palabras de David Peat, «es como si esta reestructuración interna produjese resonancias externas o como si una explosión de energía mental se propagase hacia afuera en el mundo físico»

Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones Michel Foucault

 


Para el filósofo francés Michel Foucault, el dilema entre pensar u obedecer no es una simple elección moral individual, sino el núcleo de cómo nos constituimos como sujetos dentro de la sociedad moderna. Foucault revoluciona este debate al demostrar que el poder no solo nos obliga a obedecer desde afuera (con leyes o castigos), sino que nos enseña a desear nuestra propia obediencia a través de lo que llamó "las disciplinas" y la "biopolítica".

Aquí te detallo cómo aborda Foucault esta tensión fundamental:
1. Pensar no es libre: El Saber-Poder
Para Foucault, el pensamiento no ocurre en el vacío. Pensamos dentro de un marco cultural y de época que él llama episteme.
  • El poder y el saber están indisolublemente unidos.
  • Las instituciones modernas (escuelas, hospitales, cárceles, fábricas) no solo nos controlan; producen "verdades" sobre lo que es normal, sano o correcto.
  • El dilema: Cuando crees que estás "pensando por ti mismo", a menudo solo estás reproduciendo los discursos y normas que el poder implantó en ti para que te autocensures y obedezcas voluntariamente.
2. La obediencia invisible: Cuerpos dóciles
En su obra Vigilar y castigar, Foucault explica que el éxito del poder moderno radica en que ya no necesita una fuerza bruta visible (como el rey que ejecuta públicamente a un traidor).
  • El poder moderno es microfísico y celular.
  • Modela nuestros hábitos, horarios, posturas y deseos.
  • Nos convertimos en cuerpos dóciles: individuos altamente productivos económicamente pero totalmente obedientes en lo político. Obedecemos porque la norma se ha vuelto nuestra identidad.
3. La salida: ¿Cómo pensar frente a la obediencia?
Hacia el final de su vida, Foucault se centró en la respuesta a este dilema, rescatando dos conceptos clave:
  • La Crítica como "el arte de no ser gobernado de esa manera": Para Foucault, pensar críticamente no significa encontrar una verdad absoluta fuera del mundo, sino hacer una "ontología del presente". Es preguntarse: ¿Por qué obedezco esto hoy? ¿Es realmente natural o fue construido por el poder? Pensar es el esfuerzo por desaprender lo que nos han obligado a aceptar como evidente.
  • La Parresía (hablar con franqueza): Recuperando la filosofía griega antigua, propuso el ejercicio de decir la verdad frente al poder, asumiendo el riesgo que esto conlleva. Es el acto supremo donde el pensamiento rompe la obediencia obligatoria.
En resumen
Para Foucault, el dilema no se resuelve dejando de obedecer las leyes por completo, sino sospechando permanentemente de lo que consideramos "normal". Pensar es el acto de resistencia física e intelectual para evitar que las estructuras de poder decidan por completo quiénes somos.
Si deseas profundizar en esta tensión, dime cuál de estas opciones te interesa explorar:
  • ¿Cómo funciona el concepto de Panóptico en la obediencia diaria?
  • ¿Qué herramientas dejó Foucault para resistir al poder actual?
  • ¿Cuál es la relación entre la locura, la medicina y la obediencia según su obra?

Vigilar y castigar

Vigilar y castigar
 
   
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Obra maestra de la criminología y el pensamiento crítico, donde Michel Foucault reflexiona sobre el sistema penal moderno y se pregunta de dónde proviene la extraña práctica de encerrar para corregir, que figura en los códigos penales de la época moderna. Durante el siglo XIX, advierte Foucault, el castigo físico fue abandonado y la condena social comenzó a regirse por el encierro del cuerpo. Así, se construyeron cárceles y se abandonaron las prácticas de los suplicios públicos para poder, en lo sucesivo, corregir las almas en prisiones especialmente diseñadas. Foucault analiza en esta obra el proceso de este cambio, donde el cuerpo del condenado deja de ser el objeto de castigo mediante suplicios populares, para dar lugar a la corrección del alma. El condenado es encerrado, vigilado y controlado en un sistema que termina abarcando a otras instituciones sociales como el hospital, los psiquiátricos, las fábricas, las instituciones educativas, los asilos, etc. Son los niños, los locos y los ancianos los que están bajo esta vigilancia y control, quienes conforman lo que el autor denomina la sociedad disciplinaria.

Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones

Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones
 
   
 
Las ideas y las obras de Michel Foucault sobre las dimensiones represivas de las instituciones sociales, desde el tratamiento de la locura hasta las formas cristalizadas de la sexualidad, pasando por los sistemas judiciales y penitenciarios, vienen ejerciendo sin tregua una notable influencia sobre los movimientos de opinión contemporáneos. Este volumen recoge siete conversaciones seleccionadas y prologadas por Miguel Morey, en las que Foucault (1926-1984) desempeña el papel de protagonista y que permiten una primera aproximación a su pensamiento: «Un diálogo sobre el poder» (donde reflexiona, con Gilles Deleuze como interlocutor, sobre las relaciones entre política y teoría), «Sobre la justicia popular», «A propósito del encierro penitenciario», «Poderes y estrategias» (en torno a los mecanismos de dominación y a la realidad del Gulag), «Encierro, Psiquiatría, Prisión», «Verdad y Poder» y «No al sexo rey».