Venezuela: el riesgo de cambiar para que nada cambie

 La oposición, que aguarda el respaldo de los Estados Unidos para avanzar en un calendario electoral, ve con reservas las reformas institucionales que adelanta el chavismo


Un hombre camina frente a un supermercado en Caracas, el 7 de enero.Leonardo Fernandez Viloria (REUTERS

Alonso Moleiro

Caracas - 11 MAY 2026

La reinstitucionalización de Venezuela, de la que tanto se habla en las últimas semanas, todavía está por verse. Aumentan los temores sobre un cambio gatopardiano, en el que todo cambia para que nada lo haga. El compromiso oficial para unas elecciones presidenciales sigue siendo difuso. El país sigue a la espera de mejoras económicas. La apertura política adelantada no parece, de momento, suficiente. Los políticos de la oposición no confían en las intenciones de la presidenta Delcy Rodríguez. En algunos sectores del chavismo persiste la renuencia. Aparecen nuevos escándalos: más presos políticos muertos bajo custodia oficial en un contexto de opacidad que ha generalizado el estupor.

Venezuela lleva semanas atrapada en una discusión que lo condiciona todo: qué tiene que cambiar antes de que pueda haber elecciones. Desde que fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el país vive lo que algunos llaman una apertura y otros, con más cautela, un simple reacomodo del régimen. Todavía no se ha visto un desmontaje del aparato represivo ni una reinstitucionalización de órganos clave como el Consejo Nacional Electoral.

Mientras tanto, la presión crece desde todos los flancos. La oposición exige una “reinstitucionalización integral” que incluya la renovación del CNE, la restitución plena de los derechos políticos y el fin de la persecución. Las organizaciones de la sociedad civil van en la misma dirección: reconstruir la capacidad del Estado para organizar y arbitrar la competencia política se ha convertido en una tarea considerada indispensable para cualquier transición. El régimen, por su parte, no ha fijado fechas ni cronogramas. Y en medio de ese vacío, se repite la pregunta de si los cambios que se están produciendo son el principio de algo o simplemente una táctica para mantenerse en el poder.

Con los Estados Unidos instalados en Caracas, ha comenzado en Venezuela un proceso de reformas políticas que han mantenido a muchas personas alentadas sobre un retorno a la democracia. Se han relajado los controles en los medios de comunicación y la policía se ha retirado de las calles. También se han cambiado a figuras clave para la sociedad civil, como el fiscal y la defensora del pueblo —los nuevos no son precisamente opositores, pero sustituyen a figuras muy reconocibles de la era represiva de Maduro—. Desde enero se prepara una reforma del Tribunal Supremo, cooptado por los fieles a la pareja presidencial, y se han hecho modificaciones en la composición del Banco Central de Venezuela.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se ha apoyado en la mayoría parlamentaria de su partido para ajustar la revolución a las nuevas realidades y procurar diluir la huella del madurismo. Su estilo personal es menos invasivo. En todos estos espacios se ha privilegiado el ingreso de profesionales con credenciales técnicas, preferiblemente dentro del paraguas revolucionario. Desde los Estados Unidos, se prometen inversiones y se emiten licencias temporales para explotar petróleo. No se disimula el interés en los recursos naturales del país.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha prescrito desde Washington tres fases para Venezuela en 2026: la estabilización, la recuperación y la transición. El personal diplomático destacado en Caracas ha sugerido que el país acaso podría estar terminando la primera etapa. Pero nada más. No existen cronogramas y no se habla de fechas en voz alta. Tampoco Estados Unidos.

De acuerdo con los expertos, los caminos para unas elecciones libres pasan irremediablemente por una reforma del Consejo Nacional Electoral —y de la ley que rige su funcionamiento—, una instancia que en Venezuela tiene el rango de poder público autónomo y el único de ellos que no ha sido tocado por el régimen en este proceso de apertura. Esta es una zona del Estado en la cual Jorge Rodríguez, presidente del parlamento y hermano de la presidenta encargada, tiene un enorme poder desde hace años. El actual director del CNE, Elvis Amoroso, también es muy cercano a Cilia Flores en lo personal y lo político.

“Para mí, lo que tendría que ocurrir es un acuerdo político en el cual este parlamento designe un CNE provisorio, con cinco rectores electos con los requisitos constitucionales”, afirma Delsa Solórzano, abogada, fundadora de Encuentro Ciudadano y dirigente de la Plataforma Unitaria, que apoya a María Corina Machado. “Ese CNE debe organizar los procesos electorales pendientes.” Para Solórzano, sin eso, sería imposible avanzar. “Los partidos políticos no tenemos tarjeta electoral; todas nos fueron arrebatadas. Varios partidos de la Plataforma Unitaria están intervenidos judicialmente. Casi la mitad de los políticos de la oposición estamos inhabilitados. Es necesario depurar el Registro Electoral, ofrecer seguridad a los miembros de mesa —reprimidos con dureza por el régimen en las pasadas presidenciales— y crear disposiciones para incorporar a los ciudadanos de la diáspora”, enumera.

La Plataforma Unitaria, coalición que agrupa a los partidos más grandes de la oposición, ha presentado su hoja de ruta para la restauración del hilo constitucional en el país. Además del regreso de los derechos políticos de la oposición y la renovación institucional, la Plataforma juzga necesaria una observación internacional creíble que contemple garantías para todos los sectores y haga posible una transición pactada con un cronograma progresivo.

“La falta presidencial es hoy una verdad innegable”, afirma Juan Carlos Apitz, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, al analizar el cuadro actual. “Con una falta presidencial, es imperativo llamar a elecciones ya”. Para Apitz, “el régimen ensaya cambios cosméticos para ganar tiempo. La verdad es que, mientras el aparato represivo siga intacto, aquí todo seguirá igual. El cuerpo de ideas del chavismo está intacto”.

La fecha de unas elecciones presidenciales o generales en Venezuela sigue siendo un misterio. Delcy Rodríguez dice que “algún día”. Diosdado Cabello ha afirmado que se harán “cuando tengan que hacerse”. Políticos de partidos minoritarios que colaboran con el chavismo, como Bernabé Gutiérrez, han afirmado que deben celebrarse en 2030. Los sectores opositores tolerados en el parlamento hacen cálculos pensando en 2028. Para la Plataforma Unitaria, en ningún caso deben ser más allá de 2027. Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, trabaja activamente en la conformación de sus equipos políticos, con la mente puesta en unas elecciones en el corto plazo.

Por otro lado, la institucionalidad de la revolución bolivariana prefiere decantarse por la celebración de elecciones escalonadas, en las cuales unas presidenciales se organicen separadas de las parlamentarias, y estas de las de gobernadores o alcaldes, todo con el objeto de mantener cuotas de poder territorial con peso propio. Un nuevo presidente en Venezuela se encontraría hoy con 23 de los 24 gobernadores electos y un parlamento controlado por el PSUV, el partido de gobierno. Para Apitz, más que jurídico, el desenlace institucional en Venezuela tiene un componente político: “Estamos en una dictadura tutelada por los Estados Unidos. Todo acá será impuesto y hay que forzar situaciones. Pienso que una elección presidencial en la cual la oposición arrase con el resultado, que es lo que debe ocurrir, puede producir un efecto muy fuerte en todo el tablero político que debilite definitivamente al régimen”.

“Ni los hermanos Rodríguez ni los americanos quieren elecciones pronto, eso es evidente”, sostiene Juan Rafalli, abogado constitucionalista y profesor de posgrado en la Universidad Católica Andrés Bello. “Lo que pienso es que la prolongación de la situación actual es insostenible, sobre todo para Estados Unidos, porque tiene costos. No se puede pensar en una recuperación económica cabal en el país sin un cambio político. Las modificaciones de la Ley del TSJ van a tratar de dar la impresión de amplitud al aumentar el número de magistrados. Son cuotas para la oposición donde el régimen mantiene la mayoría”.

“El proceso de renovación institucional que adelanta el régimen está a espaldas de la gente, yo lamento eso”, afirma Enrique Márquez, dirigente de la oposición moderada y expreso político. Márquez defiende el desarrollo de un proceso gradual, fraguado en las entrañas del régimen, en el cual puedan abrirse compuertas a partir de la presión, la persuasión y el compromiso. “Me considero un partidario del plan que propuso Marco Rubio. Un diseño que tiene un proceso dentro de sí y con el que es necesario bregar con paciencia y trabajo”.

“Las elecciones este año son inviables, por razones técnicas y políticas”, sostiene Vicente Díaz, sociólogo y exrector del Consejo Nacional Electoral, para quien será necesario adelantar cambios urgentes en la Ley del Poder Electoral para poder convocarlas. “Si el CNE no cambia, no se puede pensar en nada todavía”. Díaz valora positivamente lo que ha sucedido en estas semanas y prefiere esperar. “Se han producido cambios políticos que hace cuatro meses eran impensables. Hay avances, aunque no todo se ha logrado. Los cambios institucionales, como el del Defensor del Pueblo, han tenido su importancia”, defiende.

La gran mayoría de la población quiere cambios y María Corina Machado, la líder con más arrastre en las corrientes del antichavismo, es la única que se manifiesta de manera expresa sobre la necesidad de darle celeridad a un cronograma electoral. Pero ni siquiera se sabe cuándo podrá volver al país.

Machado también es partidaria de promover y aprobar una nueva Constitución para dejar definitivamente atrás la influencia del chavismo. Este planteamiento es visto con reservas por los expertos. Apitz piensa que “si hay algo que ha unido a las fuerzas democráticas en estos años es la defensa del marco constitucional actual.” El constitucionalista Rafalli cree que sería “un error” reformarla. “Esta Constitución es lo suficientemente democrática para poder trabajar sobre ella. Hay que hacerle reformas; en eso puede haber acuerdos: bajarle el sesgo presidencialista, regresar el Senado, aprobar la doble vuelta electoral... Pero hay que tener cuidado con no cometer el error de Chávez y no constitucionalizar a los demás su visión del mundo”

Venezuela 2001-2004: actores y estrategias* MARGARITA LÓPEZ MAYA

 Cuadernos del Cendes  versión impresa ISSN 1012-2508versión On-line ISSN 2443-468X      CDC v.21 n.56 Caracas ago. 2004


Venezuela 2001-2004: actores y estrategias*

MARGARITA LÓPEZ MAYA

Resumen

Venezuela, entre fines de 2001 y agosto de 2004, ha vivido tiempos convulsionados. La lucha hegemónica que se libra entre actores sociopolíticos ubicados en dos polos de la sociedad que se perciben como excluyentes pasó por una fase «insurreccional» cuyo resultado ha favorecido al gobierno y sus fuerzas. En este artículo se reconstruyen y analizan los hechos más destacados para contribuir con una evaluación de la situación actual de la lucha hegemónica. En la primera parte se presentan elementos contextuales del conflicto venezolano. La segunda reconstruye y analiza el golpe de Estado del 11 de abril. La tercera parte examina factores que llevaron al paro general y de la industria petrolera, así como los resultados de éste. La cuarta describe y analiza el proceso sociopolítico de los meses siguientes, que desembocó en la estrategia del referendo revocatorio presidencial por parte de la oposición. La parte última revisa el proceso del revocatorio.


RECIBIDO: JULIO 2004

ACEPTADO: AGOSTO 2004

Introducción: la lucha hegemónica y sus actores

Venezuela ha experimentado tiempos convulsionados desde finales de 2001. En la sociedad se libra una lucha hegemónica entre actores reunidos en dos polos que portan proyectos políticos sustancialmente distintos, y que hasta la fecha se perciben como excluyentes. Durante estos años esos actores entraron en una fase de esa lucha caracterizada por la práctica de estrategias insurreccionales por parte de las fuerzas de oposición al gobierno. El objetivo fue la inmediata salida del presidente Hugo Chávez Frías de su cargo. Como resultado, en abril de 2002 se desarrolló un golpe de Estado de efímero éxito, y entre diciembre de 2002 y febrero de 2003 un paro general que incluyó la paralización de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, Pdvsa, por parte de su gerencia mayor. Este paro también fracasó. En el primer semestre de 2004, la sociedad se mantuvo en vilo una vez más por la turbulencia sociopolítica que volvió a recrudecerse como resultado de la nueva estrategia de la oposición de buscar la salida del Presidente por la vía constitucional de un referendo revocatorio.

En este artículo se revisan los actores y sus estrategias entre finales de 2001 e inicios de 2004, para contribuir a sopesar la situación en que se hallan las fuerzas sociopolíticas que se confrontan en Venezuela. Para ello, este estudio se divide en cinco partes. Primeramente, se presentan algunos elementos contextuales de naturaleza internacional y nacional que enmarcan el conflicto venezolano. Segundo, se describe y analiza el golpe de Estado del 11 de abril de 2002. Tercero, se examinan los elementos principales que llevaron al paro general con incorporación de la industria petrolera, el desarrollo del paro mismo y sus primeros resultados políticos. Cuarto, se describe y analiza el proceso sociopolítico de los meses siguientes al paro, que desembocaron por el lado de la oposición en la estrategia del referendo revocatorio. En quinto lugar, analizamos el proceso del referendo revocatorio que se realizó el 15 de agosto de 2004. Se concluye con una recapitulación y comentarios finales sobre el estado de la lucha hegemónica.

«El populismo es la democracia de los ignorantes»

   Pablo Blázquez                        19 junio 2015

Fernando Savater (San Sebastián, 1947) nos recibe en su piso de Madrid, un refugio para el pensamiento lúcido y crítico en una ciudad donde todo ocurre demasiado rápido.


El piso en Madrid de Fernando Savater (San Sebastián, 1947) es un refugio para el pensamiento lúcido y crítico en una ciudad donde todo ocurre demasiado rápido. El filósofo nos recibe tras la publicación de su último libro, Aquí viven leones (Debate), un apasionado homenaje a la literatura escrito al alimón junto a su compañera Sara Torres, fallecida en marzo. Si escuchar a Savater siempre es un lujo, hacerlo en el ecuador de una campaña electoral infectada de eslóganes vacuos tiene hasta cierto efecto balsámico. Encedemos la grabadora. Habla la tercera España.

«Un día no serás y nunca el mundo sabrá que pudo ser más bello con solo retenerte». En tu nuevo –y esperemos que no último− libro rindes homenaje a ocho grandes, grandísimos, escritores. Pero a uno sobre todo le ha parecido un profundo tributo a la coautora, a su compañera de viaje Sara Torres.

Es un libro inventado al alimón, sobre todo en la parte original, la gráfica, fue decididamente ella. La justificación del libro era lo bien que nos lo íbamos a pasar viajando y preparándolo. Y así fue hasta que se interrumpió. Era oficial que mi mujer haya sido una parte fundamental en todos mis libros. Mi primera lectora. Me ha dado las ideas, me ha dado los argumentos. Ella no quería nunca figurar más, pero ahora, como ya no ha podido impedirlo, pues la he puesto como coautora, porque es lo que ha sido en muchos de mis libros. El libro es una exhortación a la alegría de la lectura y del descubrimiento literario, pero también es un homenaje a ella.

«Los hombres de bien deberían meditar sobre la responsabilidad y la vergüenza de una civilización capaz de crear un mundo donde Stefan Zweig no ha podido vivir», dejó escrito Andrès Maurois.

Psicología de un votante populista

 Patricia Fernández Martín       @patriileo


Desde la perspectiva psicológica, estos votantes pueden mostrar menor inclinación al consenso, mayor neuroticismo, mayor preferencia por estructuras jerárquicas y una tendencia a aceptar explicaciones simplificadas de la realidad, así como mayor susceptibilidad a narrativas conspiranoicas.

Hay personas que antes se inclinaban por un extremo político y ahora se sitúan en el opuesto. Todos conocemos a alguien. A veces, conversar con ellos se vuelve complicado. Se intenta un debate racional, pero uno se encuentra con un intercambio de emociones. Al explorar las ideas del otro, se nota cierta simplicidad en el discurso y escasa profundidad. Los argumentos suelen resumirse en soluciones fáciles para problemas complejos. Escuchar a ese amigo, que de repente se ha convertido en un votante populista, puede decepcionar y, al mismo tiempo, despertar un temor sutil a que uno mismo pueda verse arrastrado en algún momento hacia esa misma lógica.

El ocaso de la diplomacia ante el mesianismo político

 Lisandro Prieto Femeníaabril 21, 2026


La historia del pensamiento político occidental se ha definido por la tensión dialéctica entre la “auctoritas” espiritual y la “potestas” secular, una relación que hoy está experimentando una fractura sísmica. El epígrafe de Benedicto XVI que abre estas líneas no es una concesión al subjetivismo posmo-progre, ni a la autonomía moral de corte ilustrado, sino que, por el contrario, representa la reafirmación de una antropología teológica profundamente católica.  La “conciencia” a la que aludía el entonces cardenal no es el refugio del deseo individual, sino el lugar de un encuentro objetivo con la Verdad. En la tradición del Magisterio, el reconocimiento de este “sagrario” implica que el Estado no es la fuente última de moralidad ni el dueño absoluto de ninguna persona. Esta distinción es la que hoy se ve amenazada por el discurso de mandatarios que, al pretender tutelar incluso la existencia física de la sede apostólica, olvidan que la Iglesia no le debe su supervivencia a la protección de ningún César, sino a su fidelidad al Logos.

El reciente enfrentamiento entre Donald Trump y el Papa León XIV, catalizado por la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel, no constituye una de las tantas desavenencias diplomáticas, sino una colisión de paradigmas ontológicos sobre la salvación y el orden global. Cuando el líder norteamericano afirma en sus redes sociales que, de no ser por su presencia en la Casa Blanca, el Pontífice no estaría en el Vaticano, no sólo ejerce una retórica de dominio, sino que intenta subordinar la esfera de lo sagrado a la lógica de la protección transaccional mafiosa. Esta postura evoca un mesianismo político que vacía de contenido la trascendencia para convertirla en un accesorio del poder estatal, donde la legitimidad del representante de Pedro quedaría supeditada a la benevolencia del “César” de turno. Tal pretensión choca de frente con la libertad de la Iglesia, defendida históricamente contra todo totalitarismo, tal como señaló León XIII en su encíclica sobre la libertad cuando expresó que “la libertad de conciencia, entendida en su verdadero sentido, consiste en que el hombre tiene en el Estado el derecho de seguir la voluntad de Dios y de cumplir sus mandamientos sin que nadie pueda impedírselo. Esta libertad, la verdadera libertad digna de los hijos de Dios, es la que protege la dignidad de la persona humana y es superior a todo poder” (León XIII, 1888, Libertas Praestantissimum, n. 30).

En el epicentro de una guerra que consume a Medio Oriente y perjudica los precios de todo el mundo, la figura de León XIV surge como una voz ética que se resiste a ser asimilada por la realpolitik. La respuesta del Pontífice ante las descalificaciones de Trump- quien lo tildó de “débil” y “terrible” en respuesta a sus llamados de paz- fue de una sobriedad cortante al declarar que no le teme. Como reporta BBC Mundo y Ámbito, esta declaración de “no tener miedo” no debe leerse como un rasgo de carácter individual, sino como una categoría eclesiológica fundamental. La raíz de este valor se encuentra en la “parresía” evangélica: el hablar con audacia ante los poderes temporales, sabiendo que la autoridad del Vicario de Cristo no es una concesión del poder secular, sino una misión de orden sobrenatural. Sobre este último aspecto en particular, es pertinente recordar que San Juan Pablo II, en el inicio de su pontificado, recuperó este mandato bíblico dándole una carga política devastadora para los regímenes autoritarios, una tradición que León XIV actualiza, a su manera, frente al mesianismo contemporáneo. En sus palabras se escucha el eco de la enseñanza teológica sobre la fortaleza: “No tengan miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. El miedo es la herramienta del tirano; la ausencia de miedo es el principio de la libertad del creyente, que sabe que su destino último no está en manos de ninguna potencia terrenal” (Juan Pablo II, 2005, Memoria e identidad, p. 182).

Las finanzas tóxicas de Europa, por Yanis Varoufakis

 


Cuando la crisis del euro estalló a principios de 2010, con Grecia como la primera ficha en caer, bastó un vistazo a las finanzas tóxicas que la UE había preparado como respuesta para deducir que Europa no tenía intención de resolver la crisis del euro. Hoy, un vistazo a las finanzas tóxicas que la UE está desplegando para financiar a Ucrania ofrece evidencia similar de que Europa no tiene interés en ayudar a ese país —y que, de hecho, ocurre todo lo contrario.

Allá por 2010, las economías de la eurozona fueron azotadas por un tsunami de quiebras que comenzó en Wall Street antes de derribar a los bancos franceses y alemanes y, poco después, a los tesoros de Grecia, Irlanda, Portugal, España, etc. La respuesta de Europa a una crisis desencadenada por la hoguera del castillo de naipes de Lehman Brothers fue un caso clásico de bomberos presas del pánico que ceden el paso a los pirómanos que iniciaron el incendio.

El dilema de Europa era que los tratados de la UE prohibían a Bruselas prestar dinero al gobierno griego para que este se lo transfiriera a Deutsche Bank, Société Générale, BNP Paribas, Finanz Bank, etc. Pero si la UE no prestaba ese dinero a Atenas, las clases gobernantes alemana y francesa tendrían que rescatar a sus bancos directamente —algo que no estaban dispuestas a hacer.

Para resolver un enigma causado, inicialmente, por el colapso de los derivados tóxicos de Lehman Brothers, la UE hizo algo asombroso: empleó a hombres que solían trabajar para Lehman Brothers para crear derivados casi idénticos, esta vez en nombre de la UE. Luego, la UE utilizó estos nuevos derivados tóxicos para financiar el rescate de los bancos franceses y alemanes.

La UE emitió nueva deuda, en nombre de Grecia, estructurada exactamente como una obligación de deuda colateralizada (CDO) de Lehman Brothers. Por cada 100 € de nueva deuda, unos 24 € eran suscritos por Alemania, 20 € por Francia, 13 € por Italia, etc., reflejando cada participación la renta nacional del país como proporción de la renta agregada de la UE. Además, cada uno de estos tramos de deuda dentro del mismo derivado de la UE tenía su propio tipo de interés (lo que significaba que Alemania era responsable de un interés más bajo por sus 24 € que Francia por sus 20 €).

Así se rindió Chávez Ochoa Antich, Fernando

 


Polémica obra que profundiza en los acontecimientos que rodearon el 4 de febrero de 1992 y el proceso de desestabilización política que surgió como consecuencia del intento de golpe de estado protagonizado por Hugo Chávez. Uno de los puntos de mayor interés son los distintos diálogos que tuvo el autor durante los hechos, tanto con Carlos Andrés Pérez como con Hugo Chávez. Ochoa es general de división del ejército. Se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores y embajador en México durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.


Así se rindió Hugo Chávez. La otra historia del 4 de Febrero. A ... Así se decidió y así se cumplió. El amanecer del nuevo día anunciaba a través de las ...

Libro LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS Para entender el presente

 


LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS

                                                                                            
The evil that men do lives after them:
The good is oft interred with their bones.

     (Shakespeare. Julius Caesar, act 3, scene II)

El mal que hacen los hombres perdura sobre su memoria
El bien frecuentemente queda sepultado con sus huesos.
(Shakespeare: Julio César, acto 3, escena II)

Existen obras que ejercen un efecto profundo e intenso en el lector, en el caso de los libros, o en el espectador de una obra musical, una obra de teatro o un film. Cada cierto tiempo  aparece una obra así y puede marcar una época en la sociedad o en la vida de aquél a quien llega a sus manos. La lectura de La rebelión de los náufragos (Editorial Alfa, Caracas 2010) de la periodista venezolana Mirtha Rivero, ha producido en mí un efecto de ese tipo. La cuantiosa documentación, de una extraordinaria variedad en torno a los hechos que determinaron la caída del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez ha logrado que todos mis presupuestos, prejuicios, aversiones y preferencias hayan sido revisados, reformulados y en cierto modo iluminados o colocados en una perspectiva nueva, de modo que pueda hablar de un nuevo paradigma personal, (no simplemente de un cambio de opinión) en la comprensión, no sólo de la defenestración de CAP, sino de todo lo que ocurrió después.

Los venezolanos que no militamos ni simpatizamos con el régimen actual, sino que padecemos a diario sus desafueros, amenazas y desaguisados, hemos escuchado (y repetido) hasta el cansancio la pregunta:  "¿Por qué?".  Incluso en clave teológica: "Por qué, Dios mío?".



"Por qué nos pasó esto?"¿Cómo fué posible que llegáramos a convertirnos, de ser una  nación promisoria, con una democracia estable,  en un país que ha retrocedido a modelos autoritarios y atrasados que se creían definitivamente sepultados en el pasado?  De ser un país con instituciones sólidas y creíbles ¿cómo hemos devenido en esta república de tercera o cuarta categoría que ve peligrar su futuro hasta extremos insospechables?

Puedo decir que en la lectura de La rebelión de los náufragos he encontrado muchas respuestas.  Dolorosas y duras respuestas que, a pesar de la tristeza y el dolor que generan  al mostrar nuestra irresponsabilidad y superficialidad como nación, me han producido la tranquilidad de conocer la verdad.



Arturo Uslar Pietri

La autora no es neutral:  muestra una franca simpatía por el ex-presidente Pérez y un deseo de rehabilitarlo.  Pero se vale de medios honestos y transparentes.  Sin ocultar su punto de vista, hace hablar a los testigos de ese momento  y permite que el lector saque sus propias conclusiones. Uno a uno van apareciendo economistas, banqueros, dirigentes sindicales, gente de las Fuerzas Armadas, personeros del gobierno de CAP II,  políticos de Acción Democrática,  Copei, MAS, causa R, independientes, la familia presidencial, el entorno íntimo de Pérez, intelectuales, escritores de televisión, empresarios, dueños de los medios de comunicación y hasta un Premio Nobel de Literatura en esta obra coral, densa y profunda.



Carlos Andrés Pérez



Mirtha Rivero nos cuenta la historia desde sus prolegómenos: los meses finales del gobierno de Jaime Lusinchi y la campaña electoral de 1988, que culminó con la victoria de Pérez, para luego, siempre valiéndose de testimonios y entrevistas, pasearnos por la toma de posesión del 2 de febrero de 1989 (la llamada "Coronación") en el Teatro Teresa Carreño, la implementación de las medidas económicas, el Caracazo o Sacudón del 27 de febrero de 1989, la suspensión de las garantías, el golpe del 4 de febrero, la reunión urgente del Congreso, el discurso de Caldera, la apostasía de Aristóbulo Istúriz, la conformación del grupo de Los Notables, el segundo golpe del 27 de noviembre...la telenovela Por estas calles, el distanciamiento del partido de gobierno, el Consejo Consultivo, la actitud de los medios de comunicación, las solicitudes y advertencias de políticos en solicitar la salida de CAP, los cambios en la Corte Suprema de Justicia, la denuncia del Fiscal, el antejuicio de mérito por la Corte Suprema de Justicia, la destitución del Presidente de la República por parte del Congreso, su enjuiciamiento, prisión y condena...



Ramón Escobar Salom


 En cuanto a las conclusiones sobre la lectura de La rebelión de los náufragos, debo confesar que no he metabolizado aún todo su contenido. Queda claro que para la autora se trató de una vasta conspiración de las élites económicas acostumbradas a no competir sino depender de los apoyos del estado, así como a la dirigencia del partido Acción Democrática que veía un peligro en CAP y su prepotencia: junto a ellos, los medios de comunicación social enzarzados en una guerra entre sectores y con el cambio de modelo económico y por supuesto, una multitudinaria protesta popular de la colectividad manejada por esos factores de opinión.  Todo llevó a un golpe de estado incruento, que socavó hasta los cimientos las bases del sistema democrático, que desde entonces hace esfuerzos denodados por recuperar vigencia.  De ahí la palabra defenestración (sacar por la ventana) que recuerda el golpe palaciego de Bonaparte el 18 brumario. Esas son, en resumen, las conclusiones de la autora.



He querido escribir acerca del libro con la intención de recomendarlo  a todos mis amigos y lectores  de este blog. A todos:  a los que se sienten inocentes de lo que ha ocurrido en Venezuela porque "no votaron por Chávez".  A los acérrimos detractores de la política y los políticos.  A quienes tuvieron esperanzas en que el proyecto hegemónico que nos domina pudiera haber traído bienestar a los desposeídos. En resumen: a quienes aman aún a Venezuela. Me gustaría recibir comentarios por este blog.  Pero sólo pondría una condición: que lean el libro.  Estoy seguro que no los defraudará.



Mirtha Rivero

https://micolchaderetazos.blogspot.com/2011/07/la-rebelion-de-los-naufragos.html

 








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Fernando Ochoa Antich - Así se rindió Hugo Chávez

CARACAS en retrospectiva II



A pesar de que el convulsionado 1993 era testigo de como la Corte Suprema de Justicia aprobó un antejuicio de mérito contra el presidente Carlos Andrés Pérez y unos psicópatas jugaban a las explosiones en la corte Suprema de Justicia, Embajada de Colombia, Universidad Central de Venezuela y en el Centro Comercial Tamanaco, la Caracas nocturna parecía ajena a todo este batiburrillo de política con intereses económicos miserables y seguía rumbeando alegremente.


Las Mercedes era el centro del bonche cacheroso y más popular de los aspirantes a sifrinos, guaperós y demás tribus urbanas. Malibú Café era el sitio Top pero si el portero te rebotaba había que probar suerte en Tequila, Zebra, Búnker o quizá en Coco`s.
Una alcoholizada noche sabatina del año 93 el bululú era de magnitudes enormes, un gentío colmaba la avenida Río de Janeiro en una cantidad aún más descomunal de carros que paseaban en una cola infame que llenaba la avenida Veracruz la cual competía en desorden con las avenidas Tamanaco, la Orinoco y con la Madrid, para ver quien tenía más atasco vehicular, aunque obviamente el trofeo se lo llevaba la avenida principal de Las Mercedes que era un estacionamiento gigantesco de carros prendidos y una ensalada auditiva donde se mezclaban el hip hop con merengue house de Sandy y Papo, más la estridente changa de moda y 987 cornetas de carros que inundaban el beberly hill caraqueño y apenas eran las 8 de la noche.
Ya eran las 11 postmeridien y el grupo que me acompañaba a bordo del flamante Fairlane 500 pilotado por el inefable Jorge estaba bastante agotado y aún faltaban 3 cuadras para llegar a un famoso club de moda, nuestro conductor designado se percata de que viene llegando una ambulancia con las luces encendidas pero sin sirena y los carros cumplen con el protocolo de cederle el paso, casualmente al pasar a nuestro lado la Unidad de traslado médico enciende a todo volumen el aviso acústico de emergencia y a Jorge se le incorpora el espíritu de Meteoro con el de Johnny Cecotto y se paga detrás de la ambulancia pisando el acelerador.
En el frente de la discoteca, la ambulancia para en seco y abren sus puertas traseras de donde salen 3 mujeres jóvenes emperifolladas con unos llamativos pantalones color dorado y dos chamos de unos 25 años, que como si nada, se alisan la ropa y ante la mirada atónita del grupo que hacía cola para entrar a la sala de baile, entran al local con actitud de estrellas de cine.