«El populismo es la democracia de los ignorantes»

   Pablo Blázquez                        19 junio 2015

Fernando Savater (San Sebastián, 1947) nos recibe en su piso de Madrid, un refugio para el pensamiento lúcido y crítico en una ciudad donde todo ocurre demasiado rápido.


El piso en Madrid de Fernando Savater (San Sebastián, 1947) es un refugio para el pensamiento lúcido y crítico en una ciudad donde todo ocurre demasiado rápido. El filósofo nos recibe tras la publicación de su último libro, Aquí viven leones (Debate), un apasionado homenaje a la literatura escrito al alimón junto a su compañera Sara Torres, fallecida en marzo. Si escuchar a Savater siempre es un lujo, hacerlo en el ecuador de una campaña electoral infectada de eslóganes vacuos tiene hasta cierto efecto balsámico. Encedemos la grabadora. Habla la tercera España.

«Un día no serás y nunca el mundo sabrá que pudo ser más bello con solo retenerte». En tu nuevo –y esperemos que no último− libro rindes homenaje a ocho grandes, grandísimos, escritores. Pero a uno sobre todo le ha parecido un profundo tributo a la coautora, a su compañera de viaje Sara Torres.

Es un libro inventado al alimón, sobre todo en la parte original, la gráfica, fue decididamente ella. La justificación del libro era lo bien que nos lo íbamos a pasar viajando y preparándolo. Y así fue hasta que se interrumpió. Era oficial que mi mujer haya sido una parte fundamental en todos mis libros. Mi primera lectora. Me ha dado las ideas, me ha dado los argumentos. Ella no quería nunca figurar más, pero ahora, como ya no ha podido impedirlo, pues la he puesto como coautora, porque es lo que ha sido en muchos de mis libros. El libro es una exhortación a la alegría de la lectura y del descubrimiento literario, pero también es un homenaje a ella.

«Los hombres de bien deberían meditar sobre la responsabilidad y la vergüenza de una civilización capaz de crear un mundo donde Stefan Zweig no ha podido vivir», dejó escrito Andrès Maurois.

Psicología de un votante populista

 Patricia Fernández Martín       @patriileo


Desde la perspectiva psicológica, estos votantes pueden mostrar menor inclinación al consenso, mayor neuroticismo, mayor preferencia por estructuras jerárquicas y una tendencia a aceptar explicaciones simplificadas de la realidad, así como mayor susceptibilidad a narrativas conspiranoicas.

Hay personas que antes se inclinaban por un extremo político y ahora se sitúan en el opuesto. Todos conocemos a alguien. A veces, conversar con ellos se vuelve complicado. Se intenta un debate racional, pero uno se encuentra con un intercambio de emociones. Al explorar las ideas del otro, se nota cierta simplicidad en el discurso y escasa profundidad. Los argumentos suelen resumirse en soluciones fáciles para problemas complejos. Escuchar a ese amigo, que de repente se ha convertido en un votante populista, puede decepcionar y, al mismo tiempo, despertar un temor sutil a que uno mismo pueda verse arrastrado en algún momento hacia esa misma lógica.

El ocaso de la diplomacia ante el mesianismo político

 Lisandro Prieto Femeníaabril 21, 2026


La historia del pensamiento político occidental se ha definido por la tensión dialéctica entre la “auctoritas” espiritual y la “potestas” secular, una relación que hoy está experimentando una fractura sísmica. El epígrafe de Benedicto XVI que abre estas líneas no es una concesión al subjetivismo posmo-progre, ni a la autonomía moral de corte ilustrado, sino que, por el contrario, representa la reafirmación de una antropología teológica profundamente católica.  La “conciencia” a la que aludía el entonces cardenal no es el refugio del deseo individual, sino el lugar de un encuentro objetivo con la Verdad. En la tradición del Magisterio, el reconocimiento de este “sagrario” implica que el Estado no es la fuente última de moralidad ni el dueño absoluto de ninguna persona. Esta distinción es la que hoy se ve amenazada por el discurso de mandatarios que, al pretender tutelar incluso la existencia física de la sede apostólica, olvidan que la Iglesia no le debe su supervivencia a la protección de ningún César, sino a su fidelidad al Logos.

El reciente enfrentamiento entre Donald Trump y el Papa León XIV, catalizado por la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel, no constituye una de las tantas desavenencias diplomáticas, sino una colisión de paradigmas ontológicos sobre la salvación y el orden global. Cuando el líder norteamericano afirma en sus redes sociales que, de no ser por su presencia en la Casa Blanca, el Pontífice no estaría en el Vaticano, no sólo ejerce una retórica de dominio, sino que intenta subordinar la esfera de lo sagrado a la lógica de la protección transaccional mafiosa. Esta postura evoca un mesianismo político que vacía de contenido la trascendencia para convertirla en un accesorio del poder estatal, donde la legitimidad del representante de Pedro quedaría supeditada a la benevolencia del “César” de turno. Tal pretensión choca de frente con la libertad de la Iglesia, defendida históricamente contra todo totalitarismo, tal como señaló León XIII en su encíclica sobre la libertad cuando expresó que “la libertad de conciencia, entendida en su verdadero sentido, consiste en que el hombre tiene en el Estado el derecho de seguir la voluntad de Dios y de cumplir sus mandamientos sin que nadie pueda impedírselo. Esta libertad, la verdadera libertad digna de los hijos de Dios, es la que protege la dignidad de la persona humana y es superior a todo poder” (León XIII, 1888, Libertas Praestantissimum, n. 30).

En el epicentro de una guerra que consume a Medio Oriente y perjudica los precios de todo el mundo, la figura de León XIV surge como una voz ética que se resiste a ser asimilada por la realpolitik. La respuesta del Pontífice ante las descalificaciones de Trump- quien lo tildó de “débil” y “terrible” en respuesta a sus llamados de paz- fue de una sobriedad cortante al declarar que no le teme. Como reporta BBC Mundo y Ámbito, esta declaración de “no tener miedo” no debe leerse como un rasgo de carácter individual, sino como una categoría eclesiológica fundamental. La raíz de este valor se encuentra en la “parresía” evangélica: el hablar con audacia ante los poderes temporales, sabiendo que la autoridad del Vicario de Cristo no es una concesión del poder secular, sino una misión de orden sobrenatural. Sobre este último aspecto en particular, es pertinente recordar que San Juan Pablo II, en el inicio de su pontificado, recuperó este mandato bíblico dándole una carga política devastadora para los regímenes autoritarios, una tradición que León XIV actualiza, a su manera, frente al mesianismo contemporáneo. En sus palabras se escucha el eco de la enseñanza teológica sobre la fortaleza: “No tengan miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. El miedo es la herramienta del tirano; la ausencia de miedo es el principio de la libertad del creyente, que sabe que su destino último no está en manos de ninguna potencia terrenal” (Juan Pablo II, 2005, Memoria e identidad, p. 182).

Las finanzas tóxicas de Europa, por Yanis Varoufakis

 


Cuando la crisis del euro estalló a principios de 2010, con Grecia como la primera ficha en caer, bastó un vistazo a las finanzas tóxicas que la UE había preparado como respuesta para deducir que Europa no tenía intención de resolver la crisis del euro. Hoy, un vistazo a las finanzas tóxicas que la UE está desplegando para financiar a Ucrania ofrece evidencia similar de que Europa no tiene interés en ayudar a ese país —y que, de hecho, ocurre todo lo contrario.

Allá por 2010, las economías de la eurozona fueron azotadas por un tsunami de quiebras que comenzó en Wall Street antes de derribar a los bancos franceses y alemanes y, poco después, a los tesoros de Grecia, Irlanda, Portugal, España, etc. La respuesta de Europa a una crisis desencadenada por la hoguera del castillo de naipes de Lehman Brothers fue un caso clásico de bomberos presas del pánico que ceden el paso a los pirómanos que iniciaron el incendio.

El dilema de Europa era que los tratados de la UE prohibían a Bruselas prestar dinero al gobierno griego para que este se lo transfiriera a Deutsche Bank, Société Générale, BNP Paribas, Finanz Bank, etc. Pero si la UE no prestaba ese dinero a Atenas, las clases gobernantes alemana y francesa tendrían que rescatar a sus bancos directamente —algo que no estaban dispuestas a hacer.

Para resolver un enigma causado, inicialmente, por el colapso de los derivados tóxicos de Lehman Brothers, la UE hizo algo asombroso: empleó a hombres que solían trabajar para Lehman Brothers para crear derivados casi idénticos, esta vez en nombre de la UE. Luego, la UE utilizó estos nuevos derivados tóxicos para financiar el rescate de los bancos franceses y alemanes.

La UE emitió nueva deuda, en nombre de Grecia, estructurada exactamente como una obligación de deuda colateralizada (CDO) de Lehman Brothers. Por cada 100 € de nueva deuda, unos 24 € eran suscritos por Alemania, 20 € por Francia, 13 € por Italia, etc., reflejando cada participación la renta nacional del país como proporción de la renta agregada de la UE. Además, cada uno de estos tramos de deuda dentro del mismo derivado de la UE tenía su propio tipo de interés (lo que significaba que Alemania era responsable de un interés más bajo por sus 24 € que Francia por sus 20 €).

Así se rindió Chávez Ochoa Antich, Fernando

 


Polémica obra que profundiza en los acontecimientos que rodearon el 4 de febrero de 1992 y el proceso de desestabilización política que surgió como consecuencia del intento de golpe de estado protagonizado por Hugo Chávez. Uno de los puntos de mayor interés son los distintos diálogos que tuvo el autor durante los hechos, tanto con Carlos Andrés Pérez como con Hugo Chávez. Ochoa es general de división del ejército. Se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores y embajador en México durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.


Así se rindió Hugo Chávez. La otra historia del 4 de Febrero. A ... Así se decidió y así se cumplió. El amanecer del nuevo día anunciaba a través de las ...

Libro LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS Para entender el presente

 


LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS

                                                                                            
The evil that men do lives after them:
The good is oft interred with their bones.

     (Shakespeare. Julius Caesar, act 3, scene II)

El mal que hacen los hombres perdura sobre su memoria
El bien frecuentemente queda sepultado con sus huesos.
(Shakespeare: Julio César, acto 3, escena II)

Existen obras que ejercen un efecto profundo e intenso en el lector, en el caso de los libros, o en el espectador de una obra musical, una obra de teatro o un film. Cada cierto tiempo  aparece una obra así y puede marcar una época en la sociedad o en la vida de aquél a quien llega a sus manos. La lectura de La rebelión de los náufragos (Editorial Alfa, Caracas 2010) de la periodista venezolana Mirtha Rivero, ha producido en mí un efecto de ese tipo. La cuantiosa documentación, de una extraordinaria variedad en torno a los hechos que determinaron la caída del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez ha logrado que todos mis presupuestos, prejuicios, aversiones y preferencias hayan sido revisados, reformulados y en cierto modo iluminados o colocados en una perspectiva nueva, de modo que pueda hablar de un nuevo paradigma personal, (no simplemente de un cambio de opinión) en la comprensión, no sólo de la defenestración de CAP, sino de todo lo que ocurrió después.

Los venezolanos que no militamos ni simpatizamos con el régimen actual, sino que padecemos a diario sus desafueros, amenazas y desaguisados, hemos escuchado (y repetido) hasta el cansancio la pregunta:  "¿Por qué?".  Incluso en clave teológica: "Por qué, Dios mío?".



"Por qué nos pasó esto?"¿Cómo fué posible que llegáramos a convertirnos, de ser una  nación promisoria, con una democracia estable,  en un país que ha retrocedido a modelos autoritarios y atrasados que se creían definitivamente sepultados en el pasado?  De ser un país con instituciones sólidas y creíbles ¿cómo hemos devenido en esta república de tercera o cuarta categoría que ve peligrar su futuro hasta extremos insospechables?

Puedo decir que en la lectura de La rebelión de los náufragos he encontrado muchas respuestas.  Dolorosas y duras respuestas que, a pesar de la tristeza y el dolor que generan  al mostrar nuestra irresponsabilidad y superficialidad como nación, me han producido la tranquilidad de conocer la verdad.



Arturo Uslar Pietri

La autora no es neutral:  muestra una franca simpatía por el ex-presidente Pérez y un deseo de rehabilitarlo.  Pero se vale de medios honestos y transparentes.  Sin ocultar su punto de vista, hace hablar a los testigos de ese momento  y permite que el lector saque sus propias conclusiones. Uno a uno van apareciendo economistas, banqueros, dirigentes sindicales, gente de las Fuerzas Armadas, personeros del gobierno de CAP II,  políticos de Acción Democrática,  Copei, MAS, causa R, independientes, la familia presidencial, el entorno íntimo de Pérez, intelectuales, escritores de televisión, empresarios, dueños de los medios de comunicación y hasta un Premio Nobel de Literatura en esta obra coral, densa y profunda.



Carlos Andrés Pérez



Mirtha Rivero nos cuenta la historia desde sus prolegómenos: los meses finales del gobierno de Jaime Lusinchi y la campaña electoral de 1988, que culminó con la victoria de Pérez, para luego, siempre valiéndose de testimonios y entrevistas, pasearnos por la toma de posesión del 2 de febrero de 1989 (la llamada "Coronación") en el Teatro Teresa Carreño, la implementación de las medidas económicas, el Caracazo o Sacudón del 27 de febrero de 1989, la suspensión de las garantías, el golpe del 4 de febrero, la reunión urgente del Congreso, el discurso de Caldera, la apostasía de Aristóbulo Istúriz, la conformación del grupo de Los Notables, el segundo golpe del 27 de noviembre...la telenovela Por estas calles, el distanciamiento del partido de gobierno, el Consejo Consultivo, la actitud de los medios de comunicación, las solicitudes y advertencias de políticos en solicitar la salida de CAP, los cambios en la Corte Suprema de Justicia, la denuncia del Fiscal, el antejuicio de mérito por la Corte Suprema de Justicia, la destitución del Presidente de la República por parte del Congreso, su enjuiciamiento, prisión y condena...



Ramón Escobar Salom


 En cuanto a las conclusiones sobre la lectura de La rebelión de los náufragos, debo confesar que no he metabolizado aún todo su contenido. Queda claro que para la autora se trató de una vasta conspiración de las élites económicas acostumbradas a no competir sino depender de los apoyos del estado, así como a la dirigencia del partido Acción Democrática que veía un peligro en CAP y su prepotencia: junto a ellos, los medios de comunicación social enzarzados en una guerra entre sectores y con el cambio de modelo económico y por supuesto, una multitudinaria protesta popular de la colectividad manejada por esos factores de opinión.  Todo llevó a un golpe de estado incruento, que socavó hasta los cimientos las bases del sistema democrático, que desde entonces hace esfuerzos denodados por recuperar vigencia.  De ahí la palabra defenestración (sacar por la ventana) que recuerda el golpe palaciego de Bonaparte el 18 brumario. Esas son, en resumen, las conclusiones de la autora.



He querido escribir acerca del libro con la intención de recomendarlo  a todos mis amigos y lectores  de este blog. A todos:  a los que se sienten inocentes de lo que ha ocurrido en Venezuela porque "no votaron por Chávez".  A los acérrimos detractores de la política y los políticos.  A quienes tuvieron esperanzas en que el proyecto hegemónico que nos domina pudiera haber traído bienestar a los desposeídos. En resumen: a quienes aman aún a Venezuela. Me gustaría recibir comentarios por este blog.  Pero sólo pondría una condición: que lean el libro.  Estoy seguro que no los defraudará.



Mirtha Rivero

https://micolchaderetazos.blogspot.com/2011/07/la-rebelion-de-los-naufragos.html

 








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Fernando Ochoa Antich - Así se rindió Hugo Chávez

CARACAS en retrospectiva II



A pesar de que el convulsionado 1993 era testigo de como la Corte Suprema de Justicia aprobó un antejuicio de mérito contra el presidente Carlos Andrés Pérez y unos psicópatas jugaban a las explosiones en la corte Suprema de Justicia, Embajada de Colombia, Universidad Central de Venezuela y en el Centro Comercial Tamanaco, la Caracas nocturna parecía ajena a todo este batiburrillo de política con intereses económicos miserables y seguía rumbeando alegremente.


Las Mercedes era el centro del bonche cacheroso y más popular de los aspirantes a sifrinos, guaperós y demás tribus urbanas. Malibú Café era el sitio Top pero si el portero te rebotaba había que probar suerte en Tequila, Zebra, Búnker o quizá en Coco`s.
Una alcoholizada noche sabatina del año 93 el bululú era de magnitudes enormes, un gentío colmaba la avenida Río de Janeiro en una cantidad aún más descomunal de carros que paseaban en una cola infame que llenaba la avenida Veracruz la cual competía en desorden con las avenidas Tamanaco, la Orinoco y con la Madrid, para ver quien tenía más atasco vehicular, aunque obviamente el trofeo se lo llevaba la avenida principal de Las Mercedes que era un estacionamiento gigantesco de carros prendidos y una ensalada auditiva donde se mezclaban el hip hop con merengue house de Sandy y Papo, más la estridente changa de moda y 987 cornetas de carros que inundaban el beberly hill caraqueño y apenas eran las 8 de la noche.
Ya eran las 11 postmeridien y el grupo que me acompañaba a bordo del flamante Fairlane 500 pilotado por el inefable Jorge estaba bastante agotado y aún faltaban 3 cuadras para llegar a un famoso club de moda, nuestro conductor designado se percata de que viene llegando una ambulancia con las luces encendidas pero sin sirena y los carros cumplen con el protocolo de cederle el paso, casualmente al pasar a nuestro lado la Unidad de traslado médico enciende a todo volumen el aviso acústico de emergencia y a Jorge se le incorpora el espíritu de Meteoro con el de Johnny Cecotto y se paga detrás de la ambulancia pisando el acelerador.
En el frente de la discoteca, la ambulancia para en seco y abren sus puertas traseras de donde salen 3 mujeres jóvenes emperifolladas con unos llamativos pantalones color dorado y dos chamos de unos 25 años, que como si nada, se alisan la ropa y ante la mirada atónita del grupo que hacía cola para entrar a la sala de baile, entran al local con actitud de estrellas de cine.