La esfera pública en la era digital: explorando la continua relevancia de la teoría de la esfera pública de Habermas

 




Resumen

Este artículo explora la continua relevancia de la teoría de la esfera pública de Jürgen Habermas en la era digital. Examina el concepto original de Habermas de la esfera pública como un espacio para el discurso abierto y su desarrollo histórico. Este artículo analiza cómo se aplica este concepto al panorama mediático contemporáneo, en particular al auge de las redes sociales y las tecnologías de la comunicación digital. Este artículo argumenta que el concepto de esfera pública de Habermas sigue siendo significativo en los países democráticos, pero enfrenta desafíos en la era digital. Si bien internet ofrece nuevas posibilidades para la participación y el debate públicos, también presenta problemas como la influencia corporativa, la falta de habilidades de pensamiento crítico y la propagación de la desinformación. Este artículo también explora, en contraste, las perspectivas de Herbert Schiller sobre el capitalismo corporativo y la información, y de Manuel Castells sobre la sociedad red. Al examinar estos diferentes puntos de vista, el ensayo pretende proporcionar una nueva comprensión de la esfera pública en la era digital y la compleja interacción entre las tecnologías de la comunicación, las estructuras de poder y el cambio social

Palabras clave: esfera pública, capitalismo corporativo, sociedad en red, brecha digital, esfera pública, refeudalización

Publicado el
13 de enero de 2025

Revisado por pares

Introducción

La obra de Jürgen Habermas sobre la esfera pública constituye un elemento influyente en el estudio y la comprensión modernos de la teoría democrática, la comunicación política y la evolución histórica de la opinión pública. Desde la perspectiva de Habermas, la esfera pública funciona como un espacio para el debate político donde las partes interesadas pueden reunirse para discutir temas de interés común. La esfera pública ha evolucionado drásticamente para adaptarse a nuestra sociedad actual desde su aparición en la década de 1960. Este artículo contextualizará la obra de Habermas sobre la esfera pública mediante el análisis de sus conceptos principales, su desarrollo histórico y su relevancia actual para comprender su continua importancia para la teoría y la práctica democráticas. Se discutirán sus ventajas y desventajas como concepto en el mundo actual, y si sus limitaciones superan sus ventajas. En contraste, este artículo analizará la perspectiva de Herbert Schiller sobre el capitalismo corporativo y la información, y la de Manuel Castells sobre la sociedad red.

La esfera pública

Habermas define la esfera pública como "un ámbito de nuestra vida social en el que se puede formar algo parecido a la opinión pública" (1964: 49). La creación de la esfera pública tuvo como objetivo proporcionar un espacio donde las personas, o "cualquier ciudadano" (ibíd.), pudieran tener un discurso libre y abierto que se opusiera a la autoridad abrumadora del Estado y la Iglesia. Habermas afirma que la esfera pública se estableció debido a aspectos importantes del desarrollo de la economía capitalista en Gran Bretaña en el siglo XVIII. En la segunda mitad del siglo XVIII, surgió la "esfera pública burguesa" (ibíd.: 52), impulsada esencialmente por los empresarios capitalistas. Estos brindaron mayor apoyo al ámbito de las "letras" (cafés, salones, teatros), disminuyendo la dependencia de los benefactores y fomentando la creación de un espacio dedicado a la crítica que fuera independiente de las instituciones convencionales (Webster, 2014: 209). Como resultado de la expansión del mercado, aumentó el interés público por la libertad de expresión y la existencia de periódicos independientes del control estatal. Así, surgió un nuevo periodismo literario, o como lo denomina Habermas, «periodismo intelectual» (1964:52). Estos periódicos rivalizaban con los de años anteriores, ya que desafiaban la autoridad estatal y el clero, o, como lo llamamos hoy en día, simplemente la opinión pública. Cuando estos periódicos comenzaron a cumplir su propósito de informar al público sobre opiniones, comentarios y críticas, promovieron el debate entre las nuevas clases burguesas y académicas emergentes. Karl Bücher explica que «los periódicos pasaron de ser meras instituciones para la publicación de noticias a convertirse en portadores de la opinión pública y en armas de la política partidista» (citado en Habermas, 1964:53). Esta fue una nueva fuerza política para los ciudadanos.

Sin embargo, con la expansión del capitalismo, los intereses corporativos comenzaron a infiltrarse en la vida pública. Las organizaciones privadas, no los individuos, constituyen ahora la esfera pública. Habermas reconoció que la esfera pública había experimentado transformaciones significativas en la era moderna, con la aparición de nuevas formas de medios y comunicación que transformaron el discurso público. Las esferas pública y privada se han entrelazado de tal manera que los líderes políticos desempeñan ahora funciones tanto políticas como sociales en los ámbitos del intercambio de productos y el trabajo social. Con la difusión de las relaciones públicas y la cultura del lobby, se dispuso de más información, pero esta se controlaba para persuadir e influir en la población. Como resultado de estos acontecimientos, Habermas utiliza el término «refeudalización» (1964: 54) para indicar cómo los asuntos públicos se utilizan como plataformas para exhibiciones de poder, «en lugar de esferas de confrontación entre diferentes políticas y perspectivas» (Webster, 2014: 211). La esfera pública se convierte en un espectáculo teatral y controlado. Un segundo aspecto de la «refeudalización» (Habermas, 1964:54) es el desarrollo de los medios de comunicación de masas y cómo este ha contribuido a la mercantilización y comercialización de la esfera pública. «Hoy en día, los periódicos y las revistas, la radio y la televisión son los medios de la esfera pública» (Habermas, 1964:49). Sin embargo, la función de estos medios ha cambiado con el paso de los años, ya que están «orientándose hacia la formación de la opinión pública y alejándose de la función de proveedores de información» (Webster, 2014:211).

La perspectiva de Habermas sobre la esfera pública ha cambiado con el paso de los años, ya que hoy en día esta se encuentra digitalizada y conectada en red, expandiéndose a escala global. Sin embargo, la esfera pública está en declive a medida que los medios de comunicación convencionales imponen opiniones propagandísticas al público. Debido a la creciente comercialización, el mundo de las letras se transforma en un producto de gran éxito comercial, cuyo propósito es fomentar el consumo cultural en lugar de estimular el debate crítico (Webster, 2014:212). A pesar de estas transformaciones, según Habermas, la esfera pública sigue desempeñando un papel crucial en los países democráticos, y las iniciativas que la restauran y revitalizan son fundamentales para la viabilidad de la política democrática. Habermas propuso que esto podría lograrse incentivando una mayor participación ciudadana en el debate público, desarrollando el pensamiento crítico y creando infraestructuras de comunicación que promuevan el diálogo democrático. De lo contrario, ¿de qué sirve tener más información si está al servicio del engaño? (Ibid: 212).

capitalismo corporativo

La segunda perspectiva que este artículo pretende analizar es la visión de Hébert Schiller sobre el capitalismo corporativo y la información. A diferencia de la esfera pública de Habermas, el capitalismo rara vez ha experimentado transformaciones. Años después, el capitalismo y sus principales preocupaciones siguen vigentes. «Contrariamente a la idea de que el capitalismo ha sido superado, los imperativos predominantes de una economía de mercado siguen siendo tan determinantes como siempre en las transformaciones que se producen en las esferas tecnológica e informacional» (Schiller, 1981: xii). Schiller fue uno de los primeros teóricos en darse cuenta de que la visión de Karl Marx sobre el capitalismo «había cambiado a algo a la vez más omnipresente y menos visible» (Gerbner, 2001). La principal perspectiva de Schiller sobre el capitalismo corporativo es su relación con los medios de comunicación y la información. Esta estrecha relación fue la que permitió el surgimiento de una esfera pública, pero también propició su declive a finales del siglo XX. Schiller planteó al menos cuatro preocupaciones principales sobre el capitalismo corporativo, a las que dedicó un análisis profundo. En primer lugar, la importancia de los criterios de mercado y la relevancia de los estándares de mercado en las mejoras tecnológicas. Es fundamental comprender cómo las fuerzas del mercado, como la compra, venta y comercio impulsados ​​por el lucro, tienen un impacto significativo en el crecimiento de la información y las comunicaciones (Webster, 2014:153). Esta importancia se debe a una segunda preocupación: que la información es una mercancía. Según Schiller, el conocimiento es una mercancía que se crea y utiliza para obtener beneficios económicos. En esta situación, las empresas de medios priorizan las ganancias sobre el interés público y el bienestar de la sociedad. «Hoy en día, la información se trata como una mercancía. Es algo que, como la pasta de dientes, los cereales para el desayuno y los automóviles, se compra y se vende cada vez más» (Schiller y Schiller, 1982, citado en Webster, 2014:154). De manera similar a la perspectiva de Habermas, esta preocupación contribuyó a la decadencia de la esfera pública, ya que los medios de comunicación de masas se preocupan más por lo que vende que por lo que el público piensa y cree.

El tercer argumento de Schiller sostiene que el capitalismo corporativo domina el panorama informativo, lo que conlleva la concentración de la propiedad y el control de los medios de comunicación. Por lo tanto, la distribución, la disponibilidad y la capacidad de producir información se ven significativamente influenciadas por las disparidades de clase. A su vez, la clase influye en quién recibe qué información y en la naturaleza potencial de ese conocimiento, limitando la diversidad de información y perspectivas disponibles para el público. De igual modo, en la esfera pública de Habermas, la «esfera pública burguesa» era una clase elitista que, con su poder, contribuía a crear la esfera pública mediante su dinero y educación. Se les consideraba pertenecientes a una clase superior porque podían acceder a esta información y, a su vez, tener una opinión que, con el tiempo, se hacía pública. La última preocupación de Schiller es la que denominó «imperialismo cultural». Introdujo este concepto, que alude a la difusión de valores y culturas superiores a través de los medios de comunicación y diferentes formas de comunicación. Argumentó que las empresas de medios, en su afán de lucro, priorizan los ideales de la cultura dominante sobre las opiniones y puntos de vista disidentes, lo que conlleva el deterioro de las culturas regionales y el silenciamiento de las voces y perspectivas opuestas. «El imperialismo cultural, entendido como dominación, se considera el resultado de un conjunto de procesos económicos y culturales implicados en la reproducción del capitalismo global» (Barker, 2004:3). En general, Schiller subraya el efecto perjudicial del capitalismo corporativo en la creación y distribución de información. Sostiene que las corporaciones mediáticas limitan la variedad de información a la que el público general puede acceder y anteponen los intereses económicos al bien común. Esto se asemeja a la visión de Habermas de que la esfera pública perjudica la democracia, y si las corporaciones mediáticas limitan la información importante, ¿cómo se supone que puede florecer la democracia?

La sociedad en red

La tercera perspectiva que este artículo analizará es la del enfoque de Manuel Castells sobre la sociedad en red. Castells considera que los dos factores principales que influyen en el desarrollo social y político son la economía y la tecnología, pero no cree que la clase trabajadora sea el elemento clave del cambio. La sociedad en red es una interpretación innovadora de cómo las tecnologías digitales han alterado las normas sociales, las reglas culturales y las prácticas empresariales. Esto es similar a cómo, hace muchos años, Habermas señaló que la «esfera pública burguesa» modificó las normas sociales y la opinión pública. Castells menciona que «hacia finales del segundo milenio de la era común, una serie de importantes transformaciones sociales, tecnológicas, económicas y culturales confluyeron para dar lugar a una nueva forma de sociedad: la sociedad en red» (2010: xvii). Castells reconoce que el capitalismo es un componente fundamental de la sociedad actual, pero también defiende la idea de que el surgimiento de una «sociedad en red» ha generado cambios importantes y que dichas redes son esenciales para las futuras iteraciones de la organización social. Afirma que nuestra sociedad es «sin duda capitalista, pero de una nueva variante de capitalismo» (Castells, 2009:33, citado en Webster, 2014: 109). Asimismo, Schiller sostiene que el capitalismo y la información van de la mano en la sociedad actual.

Desde la década de 1970, una nueva concepción del capitalismo, el «capitalismo informacional», ha operado mediante el uso de redes de información. Esto se relaciona con la perspectiva de Schiller sobre la globalización, ya que la «sociedad red» es una actividad capitalista debido a la brecha digital global. «El surgimiento de un nuevo paradigma tecnológico organizado en torno a tecnologías de la información nuevas, más potentes y flexibles posibilita que la información misma se convierta en el producto del proceso de producción» (Castells, 2010: 78). La desigualdad en el acceso a las nuevas tecnologías digitales se conoce como «brecha digital». Esto también puede agravar las desigualdades sociales y económicas preexistentes. La sociedad en red es un factor en el declive de la esfera pública de Habarmas, ya que hoy en día los individuos se conectan e interactúan en línea como resultado de la amplia aplicación de las tecnologías digitales, lo que también se vincula con el capitalismo corporativo, puesto que estas tecnologías digitales priorizan las ganancias sobre las personas. Simultáneamente, nuestras relaciones interpersonales y nuestro sentido de identidad están cambiando como resultado de las nuevas organizaciones sociales que estas tecnologías han generado, como las comunidades en línea y las redes sociales. «Las nuevas tecnologías de la información, al transformar los procesos de procesamiento de la información, influyen en todos los ámbitos de la actividad humana y permiten establecer un sinfín de conexiones entre diferentes ámbitos, así como entre los elementos y agentes de dichas actividades» (Ibid.: 78). Castells expresa su preocupación por algunos aspectos del desarrollo tecnológico que existían antes de la adopción generalizada de internet, ya que tienen el potencial de agravar la desintegración social. Webster utiliza el ejemplo de que «la televisión por cable y satélite se ha desarrollado de forma que segmenta al público para que reciba una programación preseleccionada, dividiendo, por ejemplo, a quienes ven Sky Sports de quienes se sienten atraídos por los canales de música rock» (2014:114).

Conclusión

En conclusión, la esfera pública de Habermas, el capitalismo corporativo de Schiller y la sociedad en red de Castells son perspectivas diferentes que ofrecen puntos de vista únicos sobre cómo los medios, la comunicación y la tecnología han cambiado la sociedad. Castells y Habermas comparten la opinión de que la comunicación es ampliamente responsable de la configuración de la sociedad. Mientras que Habermas destaca el valor de la comunicación en la creación de una sociedad democrática, Castells se centra en la influencia de los avances tecnológicos en la comunicación sobre las estructuras sociales y los valores culturales. Castells y Schiller comparten la opinión sobre la importancia de la comunicación en las estructuras de poder social. Castells subraya la capacidad de la tecnología de la comunicación para revolucionar la sociedad, mientras que Schiller se centra en su capacidad para aumentar los ingresos. En general, podemos desarrollar un conocimiento más sofisticado y completo de los efectos de la comunicación y la tecnología en la sociedad al comprender los paralelismos y las discrepancias entre estas perspectivas ideológicas

Referencias

Para consultar la lista completa de referencias, véase el PDF.

No hay comentarios:

Publicar un comentario