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Prólogo Ciudades para la gente Jan Gehl por Joan Clos y Prólogo por el autor



 Las calles, las plazas y los espacios públicos han contribuido a definir las funciones culturales, sociales, económicas y políticas de las ciudades. Históricamente han sido —y continúan siéndolo— la primera vara con la cual medir el “estatus” de un lugar, y su transformación desde un asentamiento caótico y desorganizado hasta ser una ciudad establecida. Sin embargo, a menudo la mala calidad y el bajo mantenimiento de estos espacios reflejan una disminución de la calidad física, económica y social de una ciudad, a la vez que alientan una espiral del declive. Un es pacio público de “calidad” provee conectividad y acceso físico, protección del crimen, cobijo del clima, aislamiento del tránsito, oportunidades para descansar y trabajar, como así también chances de congregarse. Espacios vivibles y calles vibrantes deben ser abordados como áreas multifuncio nales que sirvan para la interacción social, el intercambio económico y la expresión cultural para una amplia variedad de participantes. Los recientes estudios realizados por ONU-Hábitat1 informan que las ciudades de los países en vías de desarrollo cuentan con una cuota muy reducida de territorio para destinar al espacio público, la conectividad y las calles. Muchas veces, este se configura de manera que minimice la conectividad y los movimientos de las personas, y así se preservan enclaves de riqueza y se privilegia el transporte automotor, dejándole a la movilidad peatonal caminos marginales sin planificar. En estas áreas, no solo se ha de teriorado la movilidad tornándose ineficiente, sino que el público se ha quedado sin espacio crítico donde se pueda localizar infraestructura y ser vicios. Como resultado de esto, los individuos padecen costos adicionales de mantenimiento, o bien se ven impedidos de acceder a servicios básicos. ONU-Hábitat alienta un proceder holístico que considere las calles como espacios públicos capaces de englobar los conceptos de vitalidad y com pletitud. Un buen patrón de calles contribuye al desarrollo de la infraestruc tura, mejora la sostenibilidad ambiental, permite una mayor productividad, enriquece la calidad de vida, promueve la equidad y la inclusión social. Tradicionalmente desdeñado y menospreciado por las autoridades de los países emergentes, el verdadero espacio público de a poco es reconocido como un prerrequisito para la vida sustentable. La calle emerge como el es pacio público primordial en numerosos asentamientos urbanos de distintos lugares del mundo, que no destinan la suficiente cantidad de metros cua drados para los intereses comunes. Las calles le brindan a la ciudad un canal estructurador en el que confluyen el significado social, la movilidad perso nal y comercial, el compromiso cívico, la salud humana y la integridad am biental. Sin estos recursos espaciales donde pueden ocurrir los intercambios  personales, culturales y económicos, las ciudades se convierten en lugares de exclusión, prohibición, degradación ambiental y esterilidad económica. El rol que cumplen los espacios públicos en los procesos de desarrollo urbano sostenible aún es vagamente comprendido e implementado. Los mecanismos clave que intervienen en su creación y mejoramiento no son entendidos, algo que también sucede en los casos en que es necesario generar nuevo territorio urbano, donde su crecimiento balanceado puede servir para crear oportunidades económicas para la ciudad y el país. Al dirigir su atención hacia las variables que contribuyen al desarrollo de un espacio público y privado y a la relación entre ellos, las ciudades están preparadas para acentuar economías urbanizadas (la creación de valor a través de la asignación de tierras para el desarrollo urbano) y economías de aglomeración (aprovechar los costos más bajos y la mayor eficiencia que provee la densidad urbana). En medio de este panorama, nos alegra anunciar la aparición de Ciudades para la gente, una publicación que ofrece una mirada general acerca de los diferentes aspectos que se deben considerar a la hora de diseñar un espa cio público de calidad, con el énfasis puesto en la importancia que tiene el hecho de hacer revivir la dimensión humana de los asentamientos urbanos. El libro presenta numerosos ejemplos de prácticas exitosas en distintas partes del mundo, además de proponer diversas herramientas que pue den ser utilizadas por el diseño urbano. ONU-Hábitat está convencido de que Ciudades para la gente contribuye a enriquecer el debate general acerca de la importancia de los espacios públicos como medio para incrementar la tolerancia, mejorar la calidad de vida y crear prosperidad para todos. 

 Dr. Joan Clos 

 SUBSECRETARIO GENERAL Y 

DIRECTOR EJECUTIVO GENERAL 

DE LAS NACIONES UNIDAS

 noviembre 2013


Prólogo por el autor 

 Me gradué como arquitecto en 1960, lo cual significa que ya llevo más de 50 años monitoreando cómo se lleva adelante el desarrollo urbano. Tener una perspectiva tan amplia puede ser visto como un privilegio, pero la travesía recorrida hasta aquí también ha estado plagada de preocupaciones. El modo como las ciudades se planean ha cambiado significativamente a lo largo del último medio siglo. Hasta 1960, las urbes del mundo se desarrollaban primordialmente en torno a la experiencia adquirida a lo largo de los últimos siglos. La vida urbana era una parte vital de este bagaje de expe riencias, y se daba por sentado que las ciudades se construían para la gente. En paralelo al constante crecimiento urbano, se comenzó a delegar el desarrollo de las ciudades en los planificadores profesionales. Las teorías y las ideologías empezaron a reemplazar a las tradiciones como las bases so bre las cuales se pensaba el desarrollo. La filosofía urbana del Movimiento Moderno, que consideraba a la ciudad como una máquina compuesta por diversas partes separadas de acuerdo con su función, se convirtió en una doctrina influyente. Dentro de este período también surgieron los planificadores de tránsito, los cuales irrumpieron con ideas y teorías que aseguraban las mejores con diciones urbanas posibles… para los automóviles. Ni los planificadores urbanos ni los de tránsito le asignaban prioridad al espacio público o a la vida urbana, y por muchos años se operó sin saber de qué manera las estructuras físicas influían sobre el comportamiento huma no. Las consecuencias drásticas que el modelo modernista de planificar le infligió al modo como las personas usan el espacio urbano no se evidencia rían hasta mucho más tarde. A todo nivel, el planeamiento de las ciudades a lo largo de los últimos 150 años ha sido problemático. En general, no se ha reconocido que la vida urbana pasó de ser parte de una tradición a convertirse en un aspecto que depende enteramente de un adecuado proceso de planeamiento. Ahora, después de muchos años, hay buenas noticias. Se ha conseguido recolectar una significativa cantidad de información en torno a la conexión que hay entre la forma física y el comportamiento humano. Al mismo tiem po, las ciudades y sus residentes se han vueltos más activos a la hora de exigir que haya una planificación que considere a las personas. A lo largo de los últimos años, numerosas ciudades en distintas partes del mundo han hecho un esfuerzo serio por tratar de hacer realidad el sueño de mejores ur bes para las personas. Es posible encontrar proyectos así como estrategias urbanas que indican una nueva dirección tras años de negligencia. Actualmente se acepta que el cuidado de la vida urbana y de las perso nas en el espacio público debe jugar un rol central a la hora de planificar ciudades y áreas urbanas. X Espero que este libro pueda hacer una modesta contribución a esta im portante y nueva orientación. Es con gran alegría que veo que este libro se traduce al español. Tanto los individuos como los políticos, los planificadores y los arquitectos de habla hispana tendrán acceso a este cuerpo de conocimientos, que está basado en mi experiencia de 50 años trabajando en torno a las personas que habitan en las ciudades. También me da mucha felicidad que esta versión en español se haya realizado gracias a la iniciativa de ONU-Hábitat. Estoy seguro de que a tra vés de esta organización el mensaje humanista de este libro llegará lejos y será correctamente utilizado. Agradezco profundamente a ONU-Hábitat por su interés y esfuerzo.

 Jan Gehl 

 ARQUITECTO 


Introducción por ONU-Hábitat 


 Las ciudades son los lugares donde las personas pueden satisfacer sus necesidades básicas y, a la vez, encontrar bienes públicos esenciales. Las ambiciones, las aspiraciones y otros aspectos intangibles de la existencia humana también se materializan en las urbes, las cuales ofrecen aportes tanto para la contención como para la felicidad de sus habitantes y el bien estar colectivo, y busca que cada ciudadano pueda aumentar sus chances de prosperar. ONU-Hábitat promueve una ciudad orientada hacia las personas, que sea capaz de integrar lo concreto con otros aspectos más inmateriales de pros peridad y sostenibilidad. Este tipo de ciudad logra obtener menores costos energéticos, produce una huella ecológica más pequeña, cuenta con una forma más compacta, tiene mayor heterogeneidad y funcionalidad y ofrece a sus habitantes protección contra nuevos riesgos. A la vez, permite que haya una mayor provisión de bienes públicos. Desde luego, es importante destacar que esta urbe está diseñada a una “escala humana” más adecua da, que da lugar a un aumento de la cantidad de espacios creativos donde puede desarrollarse la interacción social, lo que redunda en una mejora de la calidad de la vida urbana. La calidad de la vida urbana es esencial para que las ciudades prosperen. Las urbes que logran mejorar las condiciones de vida para sus ciudadanos experimentan mayores niveles de prosperidad, y al mismo tiempo es pro bable que se encuentren más avanzadas en lo que hace a las cuestiones de sostenibilidad. Estas ciudades buscan conseguir equidad social en base a una estrategia de dar acceso a los bienes y a los espacios públicos a una ma yor cantidad de población, impidiendo al mismo tiempo que se produzca la apropiación privada de estos sectores de modo que se logre una mejor calidad de vida para todos. Las ciudades demuestran un compromiso para mejorar la calidad de vida cuando revalúan su concepto de lo “público” y, a partir de esto, proveen más zonas verdes, parques, infraestructuras para la recreación y otros espacios públicos. Las ciudades pueden y deben recuperar el control sobre sus destinos a partir de una revigorización de la planificación urbana y del diseño, con el objetivo de lograr un progreso económico y un desarrollo armonioso para todos. El planeamiento no se propone fabricar imágenes sino la posibilidad de hacer algo diferente; es el marco operativo a través del cual una pro puesta se transforma en realidad, usando el espacio como un recurso esen cial para conseguir el desarrollo y, a su vez, convenciendo a los afectados a lo largo del proceso. La agencia de las Naciones Unidas a cargo de los asentamientos huma nos y el desarrollo urbano sostenible, ONU-Hábitat, promueve una noción renovada del planeamiento urbano y del diseño que se apoya sobre la XII sostenibilidad y el acceso igualitario a lo “público” mediante políticas y es trategias adecuadas. ONU-Hábitat entiende que la planificación urbana y el diseño son medios a través de los cuales es posible reconciliar e integrar cuestiones ambientales, económicas, espaciales, sociales y culturales de la ciudad. ONU-Hábitat trabaja sobre la dimensión técnica así como sobre la política del diseño urbano. Gracias a este modo de operar, logra que las au toridades locales se involucren en la tarea de moldear el crecimiento futuro de nuestras ciudades. ONU-Hábitat busca relacionar, además, la planificación urbana y el dise ño con los sistemas de gobierno y el mantenimiento de las infraestructuras. Creemos que con la combinación de estas tres aristas lograremos llevar ade lante todo el ciclo de la transformación urbana —desde la toma de decisio nes y la implementación práctica hasta el mantenimiento y el feedback— de un modo más estratégico que si estudiáramos cada parte por separado. ONU-Hábitat está particularmente interesado en monitorear el estado de las ciudades ubicadas en los países en vías de desarrollo. Estas urbes se enfrentan a problemas de pobreza, exclusión, inseguridad y degradación ambiental. La abismal diferencia entre ricos y pobres se ve materializada en la gran disparidad espacial que se observa entre la calidad de los lugares donde viven unos y otros. Esto se ve reflejado también en las contrastantes formas urbanas: las comunidades cerradas nacen y crecen a la par de barrios en pésimo estado y de villas de emergencia. Un adecuado trabajo de planeamiento y diseño es la clave para cerrar esta brecha urbana; es asimismo una herramienta esencial para poder pensar en ciudades más inclusivas, más conscientes del medioambiente, vibrantes desde el punto de vista económico, y culturalmente significativas y seguras para todos. Para que este proceso sea efectivo, las disciplinas técnicas de ben ser activas, enfocándose en la sostenibilidad y en el establecimiento de conexiones entre las personas que se interesen en crear oportunidades económicas y en cuidar el medioambiente, siempre partiendo del interés por el individuo. ONU-Hábitat entiende que la planificación urbana y el diseño no pueden mejorar la calidad de vida de las ciudades de modo automático. Sin embar go, son capaces de transformar –mediante una correcta asignación de re cursos y ejecución de presupuestos– visiones y valores políticos en la forma física de una ciudad. Estas disciplinas tienen que encontrar los caminos para crear urbes que les sirvan a todos, que otorguen oportunidades a los ricos y a los pobres por igual, donde las comunidades y sus intereses estén en el centro del proceso de la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano, y donde se evite dejar a cualquier ciudadano expuesto al riesgo y a la vulnera bilidad, particularmente en el caso de los que sufren situaciones de pobreza. XIII Las ciudades que mejoren y logren que sus habitantes usen su espacio público contarán con una comunidad cohesionada, una identidad cívica y una calidad de vida. La vitalidad y el aprovechamiento continuo de las zonas comunes por parte de los habitantes desembocan en un ambiente urbano que está bien mantenido y seguro, convirtiendo así la ciudad en un lugar atractivo para vivir y trabajar. El acceso libre a los espacios públicos no solo mejora la calidad de vida, es también el primer paso para el empoderamiento civil, desde donde se puede mejorar el acceso a instituciones y a espacios políticos. Los espacios públicos y las calles son, y deben ser vistos como tales, áreas multifuncionales en las que se produce la interacción social, el intercambio económico y la manifestación cultural para una gran diversidad de actores. La planificación urbana tiene la tarea de organizar estos espacios, y el dise ño tiene la responsabilidad de alentar su uso, logrando que transmitan una sensación de identidad y de pertenencia. Es un gran placer para ONU-Hábitat haber podido trabajar con Jan Gehl en la tarea de promocionar un tipo de planificación urbana y de diseño que contemple en primer lugar a la persona. Gehl es reconocido y respetado por el compromiso que tiene en aportar argumentos convincentes y evidencias que demuestran cuán importante es invertir más en la vida pública. Ha pu blicado libros que se enfocan en la cuestión del hombre como un punto de partida para las ciudades. En su última publicación, Ciudades para la gente, articula una persuasiva serie de lineamientos donde propone usar el espacio como bloques con los cuales construir una ciudad más vivible. Comienza con una premisa fundamental: los edificios ocupan solo una fracción del territorio en las ciudades. El espacio público que queda entre ellos es tan importante como las mismas estructuras físicas. En muchas urbes, especialmente las situadas en países en vías de desarrollo, los espacios públicos se encuentran desdeñados, abandonados o en un esta do deplorable. Sin embargo, actualmente se pueden encontrar experiencias interesantes e innovaciones atrevidas en ciudades de distintas partes del mun do: se están reutilizando y reimaginando aquellos espacios que hasta ahora habían sido descartados, como herramientas que puedan servir para revigori zar comunidades y transformar las vidas de sus habitantes. El modo de operar que expone Gehl, centrado en dar prioridad a las personas, es una metodolo gía que encontrará posibilidades de uso en ciudades atravesadas por las más diversas situaciones de desarrollo, con lo cual se concluye que esto merece estar disponible en más idiomas. ONU-Hábitat espera que el conocimiento y los procedimientos prácticos que se exponen en este libro influyan tanto en los que toman las decisiones como en los que trabajan en planificación urbana, en especial aquellos que se desempeñan en el hemisferio Sur. XIV La sociedad con Jan Gehl es parte de una serie de proyectos e iniciativas que lleva adelante el programa global de ONU-Hábitat, Prácticas en el Es pacio Público. Lanzado en 2012, es una respuesta a los pedidos hechos por los estados miembros de las Naciones Unidas, que reclamaban que se de sarrollase una estrategia, dirigida tanto a la formación de políticas públicas como a la creación de una guía programática que reivindicase al espacio público como un componente importante y tangible del esfuerzo por di señar ciudades más habitables. Este programa consolida la experiencia que ha logrado reunir ONU-Hábitat a lo largo de más de 20 años trabajando con el espacio público y el desarrollo urbano. A través del programa global de ONU-Hábitat, Prácticas en el Espacio Público, buscamos aunar el rico y diverso cuerpo de conocimientos desa rrollado por nuestros socios expertos, como Jan Gehl, y a la vez transformar lo en herramientas prácticas y útiles, capaces de resolver las necesidades, las preocupaciones y los desafíos actuales que presentan las ciudades, en especial las de los países en vías de desarrollo. Esperamos poder difundir el conocimiento y la información que recogimos en relación con el rol del espacio público en el desarrollo urbano, y así provocar ideas nuevas y más progresivas como también nuevos enfoques y soluciones sobre cómo crear y manejar nuestras ciudades.

RESUMEN Libro: Ciudades para la gente Autor: Jan Gehl

 

Libro: Ciudades para la gente

Autor: Jan Gehl

1ª Edición original: 2010

1ª Edición en español: 2014 – Editorial Infinito, Argentina


Jan Gehl Hon. FAIA (nacido el 17 de septiembre de 1936, Copenhague) es un arquitecto danés y consultor de diseño urbano con sede en Copenhague, cuya carrera se ha centrado en mejorar la calidad de la vida urbana mediante la reorientación del diseño de la ciudad hacia el peatón y el ciclista. Es socio fundador de Gehl Architects.

Gehl recibió una Maestría en Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de la Real Academia Danesa de Bellas Artes (KADK) en Copenhague en 1960, y practicó la arquitectura de 1960 a 1966. En 1966 recibió una beca de investigación del KADK para estudiar «la forma y uso de espacios públicos «; su libro “Life between Buildings” (1971) informa sobre sus estudios sobre la vida pública en espacios públicos y desarrolla sus teorías sobre cómo la planificación y la arquitectura de la ciudad influyen en la vida pública. Se convirtió en profesor de planificación urbana en el KADK y fue profesor visitante en todo el mundo. Fue cofundador de Gehl Architects en 2000 con Helle Søholt, ocupó un puesto de socio hasta 2011 y sigue siendo asesor principal.

Como un «joven arquitecto que trabajaba en los suburbios», Gehl se casó con una psicóloga y «tuvo muchas discusiones sobre por qué los arquitectos, arquitectos paisajistas y planificadores no cuidaron más del lado humano de la arquitectura … Mi esposa y yo empezamos por estudiar la frontera entre la sociología, la psicología, la arquitectura y la planificación «.

Influencia

Gehl publicó por primera vez su influyente “Life Between Buildings” en danés en 1971, con la primera traducción al inglés publicada en 1987. Gehl aboga por un enfoque sensato y directo para mejorar la forma urbana: documentar sistemáticamente los espacios urbanos, realizar mejoras graduales y luego documentarlos nuevamente.

El libro “Public Spaces, Public Life” de Gehl describe cómo esas mejoras incrementales han transformado Copenhague de ser una ciudad dominada por automóviles a ser una ciudad orientada a los peatones a lo largo de 40 años. La zona libre de automóviles Strøget de Copenhague, una de las áreas de compras peatonales más largas de Europa, es principalmente el resultado del trabajo de Gehl.

Gehl participa y asesora en muchos proyectos de diseño urbano y públicos en todo el mundo. En 2004 llevó a cabo un importante estudio sobre la calidad del ámbito público en Londres, encargado por la Central London Partnership and Transport para Londres, y apoyó a la ciudad de Wakefield y la ciudad de Castleford en el desarrollo y la entrega de mejores espacios públicos, como parte de una iniciativa conocida como «El Proyecto Castleford».

En 2007-08 fue contratado por el Departamento de Transporte de la ciudad de Nueva York para reimaginar las calles de la ciudad de Nueva York mediante la introducción de diseños para mejorar la vida de los peatones y ciclistas. El DOT utilizó el trabajo de Gehl para «informar directamente» la implementación de sus nuevas políticas y proyectos de planificación urbana y diseño.

Gehl también ha influido en Australia y Nueva Zelanda, donde preparó estudios de vida pública para los centros de las ciudades de Melbourne (1994 y 2004), Perth (1995 y 2009), Adelaide (2002) Sydney (2007), Auckland (2008), Wellington (2004), Christchurch, Launceston y Hobart (2010).

Gehl reconoce a Jane Jacobs como la «abuela de la planificación humanista», que llamó su atención sobre la importancia de la escala humana. «Hace cincuenta años ella dijo: salgan y vean qué funciona y qué no, y aprendan de la realidad. Miren por sus ventanas, pasen tiempo en las calles y plazas y vean cómo la gente realmente usa los espacios, aprendan de eso y úsenlo».

PRÓLOGO DEL AUTOR

JG explica que se graduó como arquitecto en 1960, en plena etapa de eclosión del planeamiento derivado del movimiento moderno, que consideraba a la ciudad como una máquina compuesta por partes separadas de acuerdo a su función y articuladas mediante una red vial para los automóviles.  La tradición histórica de la ciudad orientada al espacio público y la vida urbana, se reemplazó en dicho momento por un modelo de ciudad-máquina en manos de planificadores profesionales y especialistas de tráfico.

La buena noticia, dice JG, es que tras muchos años de investigación se ha demostrado la conexión entre la forma física de la ciudad y el comportamiento humano, lo que ha vuelto a poner a las personas y la vida urbana en el centro del debate urbanístico. JG espera que su libro sirva como contribución a este importante cambio de orientación.

  1. LA DIMENSIÓN HUMANA
    1. La dimensión humana

JG pone de relieve como la dimensión humana del diseño urbano fue minimizada a partir de los años 60 hasta nuestros días. Destaca a la periodista Jane Jacobs y su libro “Muerte y vida de las grandes ciudades” publicado en 1961, como la primera denuncia contra la ausencia de escala humana en los planteamientos del movimiento moderno y el uso del automóvil como eje del nuevo diseño urbano.

Las ciudades de los países más desarrollados han podido evaluar los resultados negativos de estos planteamientos y han ido reaccionando en pos de un urbanismo con mayor preocupación por la gente, pero el panorama es mucho más complejo y desalentador en las grandes ciudades de los países en vías de desarrollo, en los cuales la irrupción del coche no ha tenido contestación y ha dado lugar a megalópolis con enormes dificultades de desplazamiento.  

JG aboga por un planeamiento urbano que haga foco en la dimensión humana de la ciudad, señalando como objetivo cuatro condiciones básicas: vitalidad, sostenibilidad, seguridad y salubridad. Defiende que el coste de incorporar la dimensión humana al planeamiento es muy bajo, y por tanto se trata más de una decisión política que de una cuestión financiera.  

  1. Primero moldeamos a las ciudades, y luego ellas nos moldean a nosotros

En este apartado, JG explica como la construcción de mayores vías para la circulación de coches, sólo consigue que aumente el número de coches y que los atascos permanezcan. Del mismo modo, cuánto mejores sean las condiciones para la circulación en bicicleta, más crece el uso de las mismas. Esta relación la extrapola también a las condiciones de habitabilidad de la ciudad: cuánto mejor es el espacio público, mayor es la vida urbana. Una conclusión que ejemplifica con las transformaciones que han vivido ciudades como Copenhague o Melbourne.

  1. La ciudad como lugar de encuentro

JG defiende el placer de caminar, que va mucho más allá del concepto de circular. En el fondo, de lo que se trata es de concebir la ciudad como lugar de encuentro.

Para ello, diferencia dos tipos de actividades a realizar en la ciudad: aquellas que nos resultan obligatorias (desplazarnos cada día al trabajo, por ejemplo), y aquellas que son opcionales, como pasear o detenernos a tomar un café en una terraza. La posibilidad de realizar estas últimas actividades, define la calidad de un espacio urbano. JG defiende la ciudad como lugar de encuentro, recordando que “el hombre es la alegría más grande del hombre”. Es decir, la mayor atracción de una ciudad es su propia gente.



https://www.clubdelecturas.com/2020/10/26/resumen-de-ciudades-para-la-gente-de-jan-gehl/?v=6e0920aaa21c



https://www.academia.edu/42969867/Ciudades_para_la_gente

El ‘efecto París’: una década de transformación urbana contra el cambio climático

 30/09/2025 |

parís transformación cambio climático

La alcaldesa de París Anne Hidalgo. Fuente: Wikipedia

 

  • La alcaldesa Anne Hidalgo habla sobre las medidas de la capital francesa para dar prioridad a peatones, ciclistas y a la infancia en un encuentro de la Semana del Clima de Nueva York 2025

 

Para la alcaldesa parisina Anne Hidalgo, la batalla contra el cambio climático se gana o se pierde en las ciudades. Por eso, desde que asumió la alcaldía de París en 2014, la lucha contra la crisis medioambiental y la sostenibilidad urbana han sido el eje de sus políticas. Bajo su liderazgo, la ciudad ha experimentado una transformación sin precedentes, logrando que el porcentaje de tráfico de automóviles cayera al 45% desde 1990 y redefiniendo el espacio público para priorizar a peatones, ciclistas y niños.

 

Gracias a sus medidas, el porcentaje de tráfico de automóviles ha caído al 45% desde 1990

 

¿Cómo lo ha conseguido? Con medidas para cambiar el paisaje urbano: entre ellas, la construcción de más de 340 millas de nuevos carriles bici con el Plan Vélo, la eliminación de decenas de miles de plazas de estacionamiento al aire libre, programas como Paris Respire que limitan el tráfico en domingos y festivos o el rediseño de las principales carreteras para dar prioridad al peatón, incluyendo tramos a lo largo del Sena y plazas icónicas como la Bastilla y la Nación.

Además, ha prohibido la entrada en la ciudad de vehículos diésel, con el objetivo de ampliarlo a todos los vehículos de combustibles fósiles para 2030, y ha reforestado la capital: el ayuntamiento dice haber plantado más de 200.000 árboles en la ciudad (aunque hay fuentes que hablan de entre 100.000 y 120.000), y se están creando bosques urbanos cerca de lugares emblemáticos como el Hotel de Ville, Gare de Lyon y la Opéra Garnier.

 

parís transformación cambio climático

Antes y después del cierre de la autopista ribereña de París en 2016. Fuente

 

Transformando la capital francesa

 

“Cuando asumí la alcaldía en 2014, tuve que cerrar patios y escuelas debido a la contaminación atmosférica. Ahora, los niños pueden ir andando a la escuela”, cuenta Hidalgo en un encuentro en el marco de la Semana del Clima de Nueva York 2025 sobre la escalabilidad del cambio urbano, donde ha compartido las dificultades que se ha encontrado en el camino.

El coche ocupa casi el 70% del espacio público urbano, aunque está parado el 90% del tiempo

23/09/2024movilidad e infancia

Foto de Yiwen en Unsplash

 

  • En el escenario actual de crisis medioambiental y contaminación, el transporte y la movilidad juegan un papel fundamental, como nos ha recordado la Semana Europea de la Movilidad

 

En las ciudades, el espacio público tiene más importancia de la que creemos. Cuando este espacio está bien repartido entre las personas y las modalidades de transporte de una ciudad, tenemos un lugar con más equidad social, más seguridad vial, menos ruido y contaminación del aire y una mejor calidad de vida para todos, especialmente para la infancia.

En el escenario actual, marcado por la crisis medioambiental y la contaminación del aire que afecta la salud de los habitantes de las grandes urbes, el transporte y la movilidad juegan un papel fundamental. España es un país especialmente vulnerable al cambio climático, que afecta más severamente a las ciudades: el 26 % de la población española vive en grandes urbes.

Por todo ello, la Semana Europea de la Movilidad se ha celebrado del 16 al 22 de septiembre, este año con el lema “Espacio Público Compartido”. La iniciativa propone medidas para que las ciudades sean un espacio seguro y para la creación de un nuevo espacio público en las ciudades, así como para la adaptación y mitigación al cambio climático.

Jan Gehl: «Los espacios públicos son ahora más populares de lo que lo han sido nunca en la historia de las ciudades»

 05/07/2017 | Urbanismo

 

Pionero en el estudio de la defensa de la calle para la gente, Jan Gehl ha sido uno de los principales impulsores de la escala humana en el diseño de los espacios públicos de las grandes ciudades. Fue el impulsor de la transformación de su Copenhague natal a través de la peatonalización del centro y el uso de la bicicleta, y ha contribuido a sacar los coches del centro de Moscú, Melbourne o Shanghái. En todos sus proyectos ha buscado reorientar el diseño de la ciudad hacia la vida peatonal, el espacio público y la movilidad sostenible.

Como poner a las personas en el centro de las decisiones políticas y urbanas en la ciudad es el punto central de la Nueva Agenda Urbana —y uno de los más importantes de Agenda 2030 de las Naciones Unidas—, es lógico que fuera Jan Gehl el ponente principal en la jornada sobre los nuevos desafíos urbanos organizada hace unos días por ONU-Habitat y el Ayuntamiento de Madrid.

El agotamiento de la ciudad neoliberal


Ignacio Muro es economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC

Los grandes retos y las grandes contradicciones globales, desde el cambio climático, la movilidad, la vivienda, la desigualdad o las migraciones, se concretan en las grandes ciudades.

Loreta Napoleoni describía días pasados en bez que el incendio de la Torre Grenfell de Londres es el mejor ejemplo de la injusticia de un sistema donde los pobres se convierten en invisibles hasta que mueren carbonizados. Son, por otro lado, la expresión del negocio inmobiliario como parte central de la actividad económica urbana, en donde el engaño al inquilino forma parte de una estafa general. Y es que es en las grandes ciudades donde se concentran los procesos de acumulación de capital, especulación y exclusión del último capitalismo.

Pero las grandes ciudades son también un espacio de esperanza. Es allí donde donde la participación ciudadana construye nuevos entornos culturales, donde se fraguan experiencias novedosas desde la colaboración entre lo público, lo compartido y lo común, donde se concentran las batallas más significativas entre privatización y remunicipalizacion de servicios, donde se dibujan nuevas políticas públicas y nuevos modelos de gestión y se concentran los mejores experiencias democráticas.

Qué saber sobre los buques de guerra de EEUU enviados a Sudamérica y la reacción en Venezuela Associated Press

Camiones transportan tanques al este desde Valencia, Venezuela, el 27 de agosto de 2025,

Camiones transportan tanques al este desde Valencia, Venezuela, el 27 de agosto de 2025, luego de que el gobierno anunció una movilización militar tras el despliegue de buques de guerra estadounidenses ante las costas de Venezuela. 
(Jacinto Oliveros / Associated Press)

Analistas y funcionarios gubernamentales actuales y pasados no ven ninguna posibilidad de invasión en Venezuela.

El futuro de la humanidad será urbano

 

La población mundial ha alcanzado los 8.000 millones de habitantes. En este contexto, si no cuidamos el entorno natural y el construido, corremos el riesgo de arruinar nuestro hogar y desplazar a miles de millones de personas. El futuro de nuestro planeta y de la humanidad se determinará en las ciudades.

Plataforma Ciudadana San Bartolomé Otra forma de hacer ciudad: la participación ciudadana diseña un parque con inteligencia colectiva

 La ciudadanía organizada puede desafiar modelos de ciudad impuestos, rescatar espacios públicos y revitalizar la democracia local.

Odón Elorza               @odonelorza2011

En tiempos de desafección política, desinformación, retrocesos en el sistema democrático y discursos reaccionarios, aparecen iniciativas –contra todo pronóstico– que recuperan el pulso cívico y tratan de devolver la política a sus raíces: la participación activa de la ciudadanía en la defensa del interés general. Una de ellas se da en San Sebastián, donde un movimiento vecinal ha abierto una nueva vía de intervención democrática desde la base.

Liu Thai Ker: “Los coches estropean más de lo que solucionan en las ciudades. Crean problemas sociales”

 Es el hombre que hizo de Singapur un modelo de urbanismo humano, basado en un eficaz sistema de vivienda y transporte públicos y en su control por parte del gobierno


ANATXU ZABALBEASCOA         MAY 31, 2024 - 

Liu Thai Ker (Muar, Malasia, 86 años) se muestra serio, pero busca la atención de quien lo escucha sonriendo. Invitado por la Fundación Arquitectura y Sociedad, llegó a Pamplona a inaugurar el VII Congreso Internacional de Arquitectura explicando la transformación de su país de isla pobre a potencia mundial. Aunque el cambio fue radical, él habla sin hipérboles, utilizando datos concretos. Como si fuera algo sencillo, fue capaz de ver que sin vivienda, sin naturaleza y con coches, las ciudades no prosperarían. Por eso adelantó las cuestiones que hoy protagonizan los problemas de las urbes europeas.

No muchos urbanistas logran diseñar una ciudad. ¿Qué le permitió hacerlo?

Estudié Arquitectura en Australia porque no me podía permitir estudiar sin trabajar y allí podía asistir a clase a tiempo parcial. Durante 11 años fui el mejor alumno de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Cuando terminé, pensé que para ser un buen arquitecto debía aprender urbanismo. Solicité admisión en Harvard. Me aceptaron, pero en Yale además me ofrecieron una beca. De modo que acepté su oferta.

Allí se interesó por las infraestructuras del transporte.

Entendí que para ser un buen urbanista debía fijarme en cómo se movía la gente. Me acerqué a un profesor especializado en el tema, el ingeniero Herbert S. Levinson. Y nos hicimos amigos. El Gobierno de Singapur había oído hablar de mí porque no había gente que diseñara teniendo en cuenta esas cosas. Y… el ministro de Vivienda vino a buscarme.

Por entonces usted trabajaba en Nueva York, en la oficina de I. M. Pei.

Sí, durante cuatro años. Como yo, Pei era de origen chino, y un arquitecto muy atento. Estuve con él hasta que me ofrecieron trabajar para el Ministerio de Vivienda y pensé que en Estados Unidos había muchos arquitectos y que yo solo sería uno más. En cambio, en mi país, podría lograr una mayor contribución.

Pasar de chabolas a vivienda pública fue la clave de su diseño urbano.

No fue una idea mía. Era la política del Gobierno. En aquel momento, en Singapur no existía un sentido de pertenencia. Éramos un país nuevo. Los chinos, incluido yo mismo, mirábamos a China como nuestro país. Para los indios, su patria era la India, y para los malayos, Malasia. En ese nudo de nacionalidades, el Gobierno se planteó: ¿cómo podemos crear un país unido con gente tan distinta? La vivienda confiere sentido de pertenencia. Construye una identidad.

En lugar de desarrollar un barrio indio, otro chino y otro malayo —como en tantas ciudades— mezclaron razas.

Pensamos que la mezcla de grupos étnicos generaría respeto, conocimiento y convivencia. Diseñamos una regla sencilla, un porcentaje, y decidimos que la convivencia interracial e intersocial de gente con distintos ingresos debía aplicarse en todos los barrios y en todos los edificios. Hoy hemos aprendido a convivir. La decisión fue sencilla, pero difícil de aplicar.

¿Por qué?

Criticaron que la ingeniería social interfería con la libertad personal obligando a convivir.

También desarrollaron normas que forzaban a ser amables. Incluso instrucciones sobre cómo limpiar los baños…

Empezamos desde cero para facilitar la convivencia.

¿Suprimieron libertades?

Desarrollamos responsabilidades. El Estado ofrece enseñanza gratuita. A cambio, los padres deben asegurarse de que sus hijos terminan la primaria. Si no lo hacían, eran multados. Cuando das, puedes exigir. Cuando das a la población lo que prometes que vas a ofrecer, te ganas la confianza de los ciudadanos.

Singapur tuvo el problema de vivienda solucionado en 1985.

Los pisos no se compran. Esa es la clave. Son viviendas públicas. Se alquilan durante 99 años. La clave es que el sistema sanitario, el educativo y la economía funcionan. Buscamos evitar la segregación racial y la económica. No queríamos que los pobres vivieran solo en un barrio de la ciudad. Haciendo edificios con pisos de más y menos habitaciones puedes mezclar familias con rentas diferentes

¿De dónde sacaron el dinero para transformar el país?

Además de vivienda construimos tiendas y fábricas que proporcionaban ingresos.

Supieron ver el potencial destructivo de los coches.

Decidimos que el Estado no pagaría para que se pudiera aparcar el coche en la calle. Vimos que limitar el número de coches era la manera de controlar la polución.

Liu Thai Ker posa en el hotel Alma de Pamplona, donde inauguró el VII Congreso Internacional de Arquitectura.
Liu Thai Ker posa en el hotel Alma de Pamplona, donde inauguró el VII Congreso Internacional de Arquitectura.

DANIEL OCHOA DE OLZA

Tomaron una decisión que muchas ciudades aplican ahora, medio siglo después. ¿Cómo supieron verlo cuando el coche se consideraba como un símbolo de libertad?

No fue una decisión mía. Lo decidió Lee Kuan Yew [el entonces primer ministro]. Él quería que Singapur fuera una de las grandes capitales del mundo. Para eso debes tener un tráfico fluido, jardines y un nivel de polución bajo.

¿Eso sigue definiendo lo que es una gran ciudad? ¿La falta de agua no cuestiona la cantidad de parques que se pueden mantener?

Lo que nos debería salvar de las grandes sequías es la tecnología. Hoy han mejorado los drenajes, el agua de la lluvia no se pierde. Las aguas residuales se pueden utilizar para riego o incluso se pueden llegar a beber.

¿Considera que Dubái es una ciudad de futuro?

No. Tiene proyectos interesantes, pero su estructura urbana no funciona como debería. No me gusta criticar otras ciudades, pero diré que en arquitectura hay un problema extendido cuando la forma obedece a la fama y no a la función. A pesar de que hoy soy muy famoso, nunca me ha movido la fama. Nunca quise ser famoso, quería ser útil. Estoy en contra de que la forma de los edificios la decida la moda o la fama de los arquitectos que los dibujan.

¿Siempre pensó así o lo ha aprendido con el tiempo?

Siempre he estado en contra de la arquitectura innecesariamente formalista. O de la que logra récords del mundo: el edificio más alto, el más caro, el más… Las modas duran poco. Si el valor es la sorpresa, la gente deja de sorprenderse y termina cansándose. Los mejores edificios no cansan. No representan a un tiempo, quedan fuera de él.

¿Los criterios que definen la calidad de las ciudades cambian poco?

Piense: ¿qué es esencial para una persona? Tener un refugio —una casa—, un trabajo, colegio para los niños… Los coches…, sí, aparecieron como los grandes transformadores de las ciudades. Pero fue una visión cortoplacista. Los coches en las ciudades estropean más de lo que solucionan. Crean problemas sociales. Incluso en los años sesenta, cuando yo estudiaba en Yale, ya hablábamos de esto. Si todo lo confías al coche, la gente deja de caminar. Y, cuando envejece, se queda aislada. Las carreteras y los aparcamientos se llevan el dinero que podría desarrollar un sistema de transporte público. El bienestar de los ancianos y los niños mide la calidad de una ciudad.

¿Qué es la prosperidad?

La confianza de la ciudadanía hace posibles las mejores ciudades. Cuando una política gubernamental funciona, la economía se dispara. Se crean puestos de trabajo y aumenta la población porque necesitas que más gente haga esos trabajos. En Singapur tenemos muchos inmigrantes porque sabemos que los necesitamos para que el país siga funcionando. A Singapur llegan empresarios y obreros.

La mayoría del mundo parece más inclinada a que la vivienda sea un negocio que a defenderla como derecho.

La vivienda no puede ser un negocio. En Singapur tenemos una oficina de anticorrupción.

¿Y funciona?

De manera muy estricta. Hoy trabajo mucho en China y están tratando de aplicarlo allí. Creo que será bueno para China.

El arquitecto y urbanista nacido hace 86 años en Malasia rechaza que la vivienda sea un negocio en vez de un servicio público.
El arquitecto y urbanista nacido hace 86 años en Malasia rechaza que la vivienda sea un negocio en vez de un servicio público.

DANIEL OCHOA DE OLZA

La demanda de pisos turísticos está haciendo que aumente el precio de los alquileres y que cada vez más ciudadanos no puedan permitirse alquilar un piso.

Si tienes vivienda pública no sufres gentrificación porque los turistas no pueden expulsar a nadie de su casa.

¿En Singapur hay edificios vacíos?

¿Comprados como bienes de inversión? Diría que el control actual no es tan bueno como yo desearía, pero, aun así, es mejor que en la mayoría de las ciudades. Lo que salva a Singapur es que no hay gente sin casa por el sistema de vivienda pública. El Gobierno controla el excedente de vivienda. No lo deja en manos privadas. Para la estabilidad de una ciudad es esencial limitar los alquileres y no hinchar los precios. Si uno opta por que el mercado decida, termina por no saber el coste real de las cosas.

¿Cuánto debe durar un edificio?

Cuando empecé a diseñar la ciudad hablé con mis ingenieros: aunque Singapur era entonces un lugar muy pobre, les pedía que construyeran para que los edificios duraran siglos. Construir para derruir es una pérdida de dinero y energía que el mundo no se puede permitir.

Regresó de Nueva York a Singapur casado con una mujer australiana.

Y luego me casé con una americana. Gretchen, mi esposa, es periodista. Ha publicado varios libros sobre la historia visual y la arquitectura de Singapur.

A mediados del siglo XX, los arquitectos eran, todavía, una élite social. ¿Qué importancia tuvo que su familia no tuviera dinero para pensar en ofrecer viviendas a los ciudadanos?

Haber conocido la pobreza me ayudó a ponerme en la piel de los más necesitados.

¿De qué tipo de pobreza habla?

Vivíamos en una casita, no en una chabola, pero en lugar de inodoro, teníamos un cubo. Eso te pone en la piel de los otros.

¿Quién se puede permitir tener coche hoy en Singapur?

Muy poca gente. Es muy caro comprarlo y mantenerlo. Por eso es disuasorio. Nadie protesta, porque tenemos un sistema público de transporte eficaz que llega a todas partes. El 86% de la población se mueve en transporte público. Y cada vez más gente utiliza bicicletas. Uno de mis arrepentimientos es no haber planificado, en los sesenta, carriles-bici.

¿Usted cómo se mueve?

Tengo un coche.

¿Cómo se puede defender el sistema público de transporte y tener coche?

Es sencillo: me lo puedo permitir. Defiendo pagar caro tener coche para que poca gente pueda tenerlo.

Ha pasado de diseñar su ciudad a planificar urbes por todo el mundo: en China, en Rusia…

He trabajado en el urbanismo de 70 ciudades. Tres de ellas, megaciudades. En China, una de 11 y otra de 12 millones de habitantes. Trabajo en una que tendrá una población de 32 millones de habitantes.

¿Dónde está?

No se lo puedo decir.

¿Y eso? ¿Cree que va a pasar inadvertida?

No me conviene desvelar ninguna información.

¿Aplicará las mismas ideas que aplicó a Singapur?

Una buena decisión urbanística es aplicable en cualquier lugar del mundo.

¿Se puede construir una gran ciudad donde hay poca agua?

Sí. Planificando un buen sistema de recuperación de aguas residuales. El reciclaje definirá la vida de las ciudades. Reciclar es más costoso que no hacerlo, pero es pensar a largo plazo. Las ciudades necesitan agua. Pero una buena planificación puede ahorrar mucha.

No le gustan las ciudades inteligentes.

La etiqueta inteligente (smart) no crea una ciudad inteligente. Puede que sirva para lograr que una ciudad funcione con más precisión: sabiendo a qué hora llegan los autobuses y cuántos aparcamientos libres hay en los garajes. Pero lo que hace que las ciudades funcionen es la planificación. Necesitas empezar bien para que la ciudad sea sana y permita una buena vida. Y para mí lo sano es la mezcla: la convivencia.

¿Qué hace de Singapur la mejor planificación urbana?

La vivienda para todos, el sistema público de transporte y la protección de la naturaleza. Es un sistema de prioridades básico que se puede repetir en cualquier parte del mundo.

Se le considera un visionario. Fue capaz de prever los problemas que sacudirían a las ciudades del futuro: la movilidad, la falta de agua, la vivienda, la convivencia con la naturaleza. ¿Qué le permitió verlo?

Nunca sabré si fue mi infancia sin lavabo o conocer a un ingeniero especializado en transporte público como Levinson. Somos la suma de lo que vivimos, aprendemos y llegamos a pensar. La clave son los profesores. No necesariamente los de la escuela, la gente que te enseña a ver con libros, con su ejemplo, con sus dudas.

Tras firmar el urbanismo de su ciudad-Estado, en 1979, abrió su propio estudio.

Sentí que tenía un nivel de conocimiento de los problemas urbanos que muy poca gente tenía. Y quise compartirlo con mis empleados para poder retirarme.

¿Se está enriqueciendo más ahora que no trabaja para el Estado y se ha pasado al sector privado?

Trabajar para el sector privado no es fácil. Debes asumir las fluctuaciones del mercado. Es más cómodo trabajar para el Gobierno. Pero quiero compartir lo que sé con muchas ciudades del mundo y la única manera de hacerlo es teniendo mi propia compañía. No es solo un negocio, yo lo veo como una misión.

Tiene 86 años.

Por eso entreno a mis empleados.

¿Cuándo planea retirarse?

En… ¿20 años?

¿Se ha arrepentido alguna vez de no haberse dedicado a pintar?

No. Creo que lo que hago contribuye más al bienestar de la humanidad. Todavía dibujo y hago caligrafía. Como arquitecto, creo que aprendo más dibujando que pensando. Dibujo ciudades. Ser urbanista es un trabajo complicado, pero apasionante. La pasión hace fácil lo difícil. Por eso insistí a mis hijos en que eligieran un trabajo que les gustara. De los tres de mi primera esposa uno es psiquiatra, otro informático. Y Esther es la celista principal de la Ópera de Sídney.

¿Le gusta la música?

Claro. Tocaba el piano. Llegué a grabar un disco, pero hace mucho que no toco. Tengo dos hijos más. Daniel trabaja conmigo. Y Christine estudió Historia del Arte. Hacen lo que les gusta. La pasión es importante.

¿De dónde saca la suya?

De sentirme parte de la humanidad. No soy religioso. Pero mi manera de estar en el mundo es espiritual.

Ha tenido dos mujeres.

¿Cree que no es suficiente?

Dígamelo usted: 70 ciudades, cinco hijos…

Y solo dos mujeres. Sí. [Risas]. Tal vez en los 20 años que me quedan pueda encontrar más.



https://elpais.com/eps/2024-06-01/liu-thai-ker-los-coches-estropean-mas-de-lo-que-solucionan-en-las-urbes-crean-problemas-sociales.html