¿DE QUÉ SE HABLA CUANDO SE HABLA DE DEMOCRACIA? | POR GIORGO AGAMBEN

  noviembre 07, 2022

¿De qué se habla cuando se habla de democracia? | por Giorgo Agamben
"Si hoy asistimos al dominio aplastante del gobierno y de la economía sobre una soberanía popular que ha sido progresivamente vaciada de todo sentido, quizá sea que las democracias occidentales están pagando el precio de una herencia filosófica que habían asumido sin beneficio de inventario."   

Artículo del filósofo italiano Giorgo Agamben. Traducción de Note liminaire sur le concept de démocratie, que se encuentra en Démocratie, dans quel état ?, publicado en Les Éditions Écosocieté.          
                     SEPTEMBRE 2009
Por: Giorgo Agamben 

Todo discurso sobre el término “democracia” está hoy falseado por una ambigüedad preliminar que condena al malentendido a aquellos que lo emplean. ¿De qué se habla cuando se habla de democracia? ¿A cuál racionalidad señala exactamente este término? Una observación, mientras sea poco atenta, muestra que aquellos que debaten hoy sobre la democracia entienden por este término  unas veces una forma de constitución del cuerpo político, otras una técnica de gobierno. El término remite, entonces, a la vez a la conceptualidad del derecho público y a aquella de la práctica administrativa: designa tanto la forma de legitimación del poder como las modalidades de su ejercicio. Como resulta evidente, para todo el mundo en el que en el discurso político contemporáneo este término se relaciona generalmente a una técnica de gobierno —que, en tanto tal, no tiene particularmente nada de tranquilizadora—, se comprende el malestar de aquellos que continúan empleándolo con toda buena fe en el primer sentido.

Que el entrelazamiento de estas dos conceptualidades —jurídico-política por una parte, económico-gestionaria por la otra— tenga raíces profundas y no sea fácil desenredarlas aparecerá claramente en el ejemplo siguiente. Cuando, en los clásicos del pensamiento político griego, se encuentra la palabra politeia (a menudo en el cuadro de una discusión sobre las diferentes formas de politeia: monarquía, oligarquía, democracia, así como sus parekhaseis o desviaciones), vemos a los traductores traducen esta palabra unas veces por “constitución”, otras por “gobierno”. Así, el pasaje de La constitución de Atenas (cap. XXVII) en el que Aristóteles describe la “demagogia” de Pericles: “dēmotikōteran synebē genesthai tēn politeian”, es traducido por el traductor inglés como “the constitution became still more democratic”; justo después, Aristóteles agrega que la multitud “apasan tēn politeian mallon agein eis hautous”, lo que el mismo traductor traduce por “brought all the government more into their hands” (por supuesto, traducir por “brought all the constitution”, como la coherencia lo habría exigido, habría sido problemático).

¿De dónde viene esta auténtica “anfibología”, esta ambigüedad del concepto político fundamental, por la cual se presenta unas veces como constitución, otras como gobierno? Aquí bastará señalar, en la historia del pensamiento político occidental, dos pasajes en los que esta ambigüedad se manifiesta con una particular evidencia. El primero se encuentra en la Política (1279a 25 y ss.), cuando Aristóteles declara su intención de contar y estudiar las diferentes formas de constitución (politeiai): “Ya que politeia y politeuma significan lo mismo y que politeuma es el poder supremo (kyrion) de las ciudades, es necesario que el poder supremo sea de uno solo, de algunos o de la mayoría…” Las traducciones más comunes dan aquí: “Ya que constitución y gobierno significan lo mismo y que el gobierno es la autoridad suprema del Estado […].” A pesar de que una traducción más fiel debería mantener la proximidad de los dos términos politeia (la actividad política) y politeuma (la cosa pública que resulta), resulta claro que la tentativa de Aristóteles para reducir la anfibología por medio de esta cifra que llama kyrion es el problema esencial de este pasaje. Por emplear —no sin forzar un poco el trazo— una terminología moderna, poder constituyente (politeia) y poder constituido (politeuma) se anudan aquí en la forma de un poder soberano (kyrion), que aparece como aquello que mantiene unidas las dos caras de la política. ¿Pero por qué la política está escindida y en virtud de qué el kyrion articula, mientras la sutura, esta escisión?

El segundo pasaje se encuentra en El contrato social. En su curso de 1977-1978, “Seguridad, territorio, población”, Foucault había mostrado ya que Rousseau se daba precisamente el problema de conciliar una terminología jurídico-constitucional (“contrato”, “voluntad general”, “soberanía”), con un “arte de gobierno”. Pero, en la perspectiva que nos interesa, la distinción y la articulación entre soberanía y gobierno, que está en la base del pensamiento político de Rousseau, es decisiva. “Ruego mis lectores”, escribe en su artículo sobre la “Economía política”, “que distingan entre la economía pública de la que quiero hablar, y que llamo gobierno, de la autoridad suprema, que llamo soberanía; distinción que reside en el hecho de que uno tiene el derecho legislativo […] mientras que el otro tiene el poder ejecutivo.” En El contrato social, la distinción es reafirmada como articulación entre voluntad general y poder legislativo por un lado, y gobierno y poder ejecutivo por el otro. Sin embargo, para Rousseau se trata precisamente de distinguir y de anudar a la vez estos dos elementos (es por esto que en el mismo momento en el que enuncia la distinción, debe negar enfáticamente que se trate de una división del soberano). Al igual que en Aristóteles, la soberanía, el kyrion, es a la vez uno de los términos de la distinción y lo que liga en un nudo indisoluble constitución y gobierno.

Si hoy asistimos al dominio aplastante del gobierno y de la economía sobre una soberanía popular que ha sido progresivamente vaciada de todo sentido, quizá sea que las democracias occidentales están pagando el precio de una herencia filosófica que habían asumido sin beneficio de inventario. El malentendido que consiste en concebir el gobierno como simple poder ejecutivo es uno de los errores más cargados de consecuencias en la historia de la política occidental. Ha desembocado en el hecho de que la reflexión política de la modernidad se extravía detrás de abstracciones vacías como la ley, la voluntad general y la soberanía popular, dejando sin respuesta el problema, decisivo desde cualquier punto de vista, del gobierno y su articulación con el soberano. He tratado de demostrar en un libro reciente que el misterio central de la política no es la soberanía sino el gobierno, no es Dios sino el ángel, no es el rey sino el ministro, no la ley sino la policía —o más precisamente, la doble máquina gubernamental que forman y mantienen en movimiento.

El sistema político occidental resulta del anudamiento de dos elementos heterogéneos, que se legitiman y se dan mutuamente consistencia: una racionalidad político-jurídica y una racionalidad económico-gubernamental, una “forma de constitución” y una “forma de gobierno”. ¿Por qué la politeia está presa en esta ambigüedad? ¿Qué es lo que da al soberano (al kyrion) el poder de garantizar y asegurar su unión legítima? ¿No se tratará de una ficción, destinada a disimular el hecho de que el centro de la máquina está vacío, de que no hay, entre los dos elementos y las dos racionalidades, ninguna articulación posible? ¿Y que es de su desarticulación de lo que se pretende precisamente hacer emerger ese ingobernable, que es a la vez la fuente y el punto de fuga de toda política?

Es probable que mientras el pensamiento no se resuelva a medirse con ese nudo y con su anfibología, cualquier discusión sobre la la democracia —como forma de constitución y como técnica de gobierno— se arriesgará a volver a caer en la habladuría.

https://www.bloghemia.com/2022/11/de-que-se-habla-cuando-se-habla-de.html


SOBRE LA MUERTE Y EL SIGNIFICADO DE LA VIDA | POR CARL JUNG

  noviembre 06, 2022

Sobre la muerte y el significado de la vida | por Carl Jung
"Existen tantas noches como días, y cada una dura lo mismo que el día que viene después. Hasta la vida más feliz no se puede medir sin unos momentos de oscuridad, y la palabra feliz perdería todo sentido si no estuviese equilibrado por la tristeza" Carl Jung                                  

Entrevista a Carl Gustav Jung, psiquiatra y psicoanalista suizo que fundó la psicología analítica.   
El trabajo de Jung ha sido influyente en los campos de la psiquiatría , la antropología, la arqueología, la literatura, la filosofía, la psicología y los estudios religiosos. Jung trabajó como investigador científico en el hospital psiquiátrico Burghölzli , en Zúrich, bajo la dirección de Eugen Bleuler . Durante este tiempo, llamó la atención de Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis . Los dos hombres mantuvieron una extensa correspondencia y colaboraron, durante un tiempo, en una visión conjunta de la psicología humana.
Freud vio al joven Jung como el heredero que había estado buscando para llevar adelante su "nueva ciencia" del psicoanálisis y con este fin aseguró su nombramiento como presidente de su recién fundada Asociación Psicoanalítica Internacional . Sin embargo, la investigación y la visión personal de Jung le dificultaron seguir la doctrina de su colega mayor y se separaron. Esta división fue personalmente dolorosa para Jung y resultó en el establecimiento de la psicología analítica de Jung como un sistema integral separado del psicoanálisis.

Entre los conceptos centrales de la psicología analítica se encuentra la individuación , el proceso psicológico de por vida de diferenciación del yo a partir de los elementos conscientes e inconscientes de cada individuo. Jung consideró que era la tarea principal del desarrollo humano. Creó algunos de los conceptos psicológicos más conocidos, como la sincronicidad , los fenómenos arquetípicos, el inconsciente colectivo, el complejo psicológico y la extraversión y la introversión .

Jung también fue artista, artesano, constructor y escritor prolífico. Muchas de sus obras no se publicaron hasta después de su muerte y algunas aún están pendientes de publicación.

A continuación les dejamos un extracto de una entrevista realizada al psiquiatra y psicoanalista suizo, donde nos da su opinión sobre la muerte: 





Suscribete a nuestro canal  en Youtube

Entrevista a Carl Gustav Jung, psiquiatra y psicoanalista suizo que fundó la psicología analítica.   

KEN ROBINSON: 'LA EDUCACIÓN NO SE TRATA SÓLO DE PROPORCIONAR MANO DE OBRA AL MUNDO'

 


"Las clases deben ser más flexibles de lo que en general son. Algunas formas de aprendizaje no exigen que estés sentado, concentrado, memorizando y haciendo trabajo académico tradicional.

Ken Robinson 


Entrevista al educador británico Ken Robinson realizada por  Marta Ricart y publicada por primera vez por Magazine Digital en Octubre del 2017 .    


A Ken Robinson, distinguido con el título de sir en su Inglaterra natal (nació en Liverpool en 1950), le consultan desde medio mundo. Le invitan a dar charlas sobre cómo mejorar la educación, y él seduce con el convencimiento con que habla, su buen humor y sus propuestas de formar a los niños y las niñas para que sean capaces de ser ellos mismos, felices y manejarse y manejar el complejo mundo actual y el más incierto que se augura. No defiende alambicadas teorías pedagógicas, pero sitúa a la educación en el centro de la sociedad.

Como sus asesorías y charlas, tienen también un gran eco sus libros (este otoño publica una nueva edición de Out of Our Minds, the Power of Being Creatives). Ahora trabaja en uno que saldrá en marzo del 2018, en principio titulado Tú, tu niño y la escuela. Robinson fue profesor de artes y autor de un importante informe para renovar la educación británica, aunque ya hace años que se mudó a Los Ángeles, desde donde ha contestado, por teléfono, la entrevista.

Ya hace 11 años de su viral charla TED, ¿qué ha cambiado en la educación desde entonces?

El año pasado pregunté a la gente en las redes sociales qué efectos había tenido en ellos y qué cambios creían que había habido. Tuve cientos de respuestas de quienes decían que había cambiado su forma de ver la escuela o su manera de enseñar. Eso en el mundo de la educación; también contestó gente que no pertenece a él y decía que le había supuesto pensar en sus retos o modificar su manera de pensar. Sé que muchas personas se han sentido alentadas por esa conferencia (sigue siendo la más reproducida de TED y se ha visto en 160 países). Estos cambios suelen ser lentos y difíciles, pero que tanta gente la haya visto y se sienta estimulada indica que muchos quieren cambiar la manera como se educa.

¿Los niños de hoy reciben mejor o peor educación que décadas atrás?

Depende de donde mire. Hay que tener en cuenta que el mundo donde hoy crecen los niños es muy diferente al de hace 20 o 30 años. Ha cambiado en muchos aspectos. Mucho, por efecto de la tecnología. Ha variado la manera como los niños se comunican y relacionan. Ha habido grandes cambios en las familias. También, los niños están más protegidos que antes en muchos aspectos; por ejemplo, estoy haciendo un proyecto con municipios ingleses sobre que los niños pasan muy poco tiempo jugando fuera de casa. Otro factor es que hoy, en todo el mundo, los niños están bajo una mayor presión en la educación. Cuando mi generación iba a la escuela no teníamos tantos exámenes; ahora los niños son examinados todo el tiempo. Los gobiernos dedican millones a evaluaciones. El contexto es muy distinto. Con todo, hay grandes escuelas y grandes profesores. Yo no critico a las escuelas ni los profesores, pues he trabajado en la educación y sé cuánto luchan para mejorarla. Además, la presión examinadora no viene de los profesores sino de los políticos; los docentes están también bajo presión. Hay buenos programas y escuelas que trabajan para cambiar, pero hay presión, y los currículos, los sistemas, son a menudo muy rígidos. En EE.UU., por ejemplo, en la educación pública, cada año se gastan millones en analizar cómo lograr que más alumnos lleguen a la universidad, cuando el valor de la titulación universitaria cae, ya no es útil como antes.

Lo preguntaba porque mucha gente afirma que se han perdido valores como el esfuerzo, la disciplina... ¿La educación actual no tiene valores?

El libro que escribo ahora va dirigido a los padres. La gente mira los problemas de la escuela; no en todos, pero hay centros con problemas de disciplina; los niños tienen actitudes diferentes de un par de generaciones atrás. Y es fácil culpar de los problemas a la escuela, pero muchos no se originan allí, sino que son fruto de la cultura general. Por ejemplo, en muchos lugares de EE.UU. hay grandes problemas con drogas, en particular con los opiáceos, y provocan también dificultades en la escuela, pero ella no es la causa. Hoy, los padres están menos inclinados a encargarse, en general, de los niños, y hay diferentes nociones de autoridad. Muchas veces los padres se quejan de que hay un problema en la escuela, pero no piensan que sea su hijo. Es muy complicada la relación y ha cambiado mucho el sentido de la autoridad en el mundo.

¿Cómo debería ser la educación? La primaria, la secundaria, la universidad...

Sobre todo en los primeros años, es muy importante que los niños tengan tiempo para construir relaciones entre ellos, para jugar y explorar el mundo, para su desarrollo físico, igual que el cognitivo y social. No hay que inventar un nuevo modelo de escuela. Sabemos desde hace tiempo cómo crear unas buenas condiciones para que los niños aprendan. Por ejemplo, Maria Montessori, hace cien años, creó maravillosas escuelas para niños pequeños, y sólo en América debe de haber más de 4.000 de estas escuelas en que se alientan el juego, las relaciones sociales, la actividad física y en que los niños se agrupan no por tener la misma edad. Y son centros que suelen tener bastante éxito. Es verdad que ni todos los centros son iguales ni todos los demás son malos, pero es un método muy recomendable. En Europa hay centros en que los niños pequeños no se sientan en un pupitre y pasan el tiempo haciendo tareas para aprender a leer y escribir, lo que pueden hacer un poco más mayores. En los primeros años, el cerebro de los niños se desarrolla, y deben aprender cómo son los demás, a relacionarse, tienen una gran imaginación y deben poder desarrollarla, deben aprender a desenvolverse por su cuenta... Y hay sistemas que pretenden sentarlos y hacerles hacer determinado trabajo y evaluarlo, cosa que es ridícula.

¿Y en las siguientes etapas?

A medida que los niños crecen y se desarrollan debe haber un equilibrio. El ser humano tiene una gran curiosidad, por sí mismo, por los demás, por el mundo... Los niños aman aprender, el mejor ejemplo es cómo aprenden a hablar. Les gusta aprender, pero no siempre les gusta ser educados, y por ello tienen problemas a veces en la escuela. Aprender es natural, la educación es un programa organizado de aprendizaje; es un proceso intencionado en que indicas qué y cómo aprender, y la escuela es el lugar donde ocurre. Pensamos en la escuela de determinada manera, con mesas, armarios, en que se enseña determinadas materias... Pero la escuela no debe ser así, los niños no deben ser organizados por edad, el modelo de escuela de que hablamos todo el tiempo. Cuando propongo transformar la educación es sobre la base de que los niños aman aprender y deben darse las condiciones adecuadas para que lo hagan. En los primeros años eso pasa por jugar, socializar, captar su interés y estimular su imaginación con montones de actividades que ayudan a su cerebro a desarrollarse. A medida que se hacen mayores, hay que mantener eso, y hay lugar para jugar en todas las edades. Pero, como sus capacidades se desarrollan, pueden aprender más, y hay que enseñarles y respaldarles, que reciban un feedback de cómo van. En términos de currículo, creo que normalmente es demasiado estrecho, focalizado en lo que establece el mundo académico. La escuela debería ser más práctica, y es importante un equilibrio entre ciencias y artes y humanidades. En muchos países europeos, las artes no tienen un papel apropiado en la escuela, lo que es un empobrecimiento, porque tienen igual importancia que las ciencias en ayudar a las personas a comprenderse a sí mismas y lo que les rodea. Matemáticas y lenguas son la base de muchas disciplinas, pero debe haber un equilibrio entre todas las materias y también entre el trabajo teórico y el práctico. Por eso se diferencia entre conocimientos y competencias. Hay un conocimiento de información, de hechos, pero además hay que saber cómo funciona una cosa, cómo hacerla. Al final, se trata de aprender a ser un ser vivo en el mundo, entendiendo el mundo de tu alrededor, las relaciones con otras personas, tus sentimientos, tus talentos y pasiones y entender que la experiencia de estar en el mundo es única para cada uno, por mucho que tengas en común con otras personas. Todo esto debe incluirse en la educación de los niños. Y a medida que se hacen mayores y progresan en la escuela, van desarrollando intereses particulares y hay que darles herramientas para satisfacerlos.

Así, ¿cómo imagina usted un aula dentro de 20 o 30 años? 

No hay una sola manera de diseñar un aula o una escuela. He estado implicado en una campaña que anima a las escuelas y los profesores a no sentarse en una clase todo el día, sino a salir a aprender del entorno. A pensar que no sólo se aprende en clase con los alumnos sentados en pupitres. Hay colegios muy innovadores en esta línea. Las clases deben ser más flexibles de lo que en general son. Algunas formas de aprendizaje no exigen que estés sentado, concentrado, memorizando y haciendo trabajo académico tradicional. Las escuelas, como las casas, pueden tener diferentes salas para distintos propósitos. Hay arquitectos que hacen interesantes diseños. La estética y el entorno de la escuela tienen un impacto en los alumnos. La distribución del espacio o los muebles pueden marcar diferencias. Las escuelas futuras no deben parecerse a como han sido hasta ahora.

La educación aplicada hasta ahora se antoja obsoleta, pero nadie sabe bien qué enseñar a los niños para su futuro. La música o la filosofía desaparecen de las aulas, todos quieren enseñar tecnología...

Sí, y creo que es terrible. Es importante que los niños aprendan ciencias, tecnología y matemáticas, por supuesto. Son importantes, pero igual lo es que aprendan sobre valores, arte (que es parte central de nuestra cultura), a hablar y debatir y a pensar de manera organizada (que es un poco lo que hace la filosofía). Es un gran error reducir el currículo escolar a sólo áreas de aprendizaje que los políticos crean que son útiles para el mundo laboral-económico. Muchas reformas educativas tienen detrás razones económicas; por eso los políticos están interesados en la educación: piensan en educar a la mano de obra laboral para que sea competitiva, pensando en el progreso y la innovación. No estoy en desacuerdo con eso, el propósito económico-laboral es importante, y la educación es una gran inversión, pero tiene además propósitos sociales. La forma como los chicos son educados afectará a cómo serán esas personas, qué tipo de ciudadanos, cómo participarán en el mundo. Los jóvenes se desen­cantan; en algunos países europeos, casi la mitad está sin trabajo, eso indica que la razón económica no puede ser la única. Vivimos una situación..., recuerde el atentado de Barcelona..., es un gran desafío defender los valores, la perspectiva social. Hay un movimiento tectónico de diferentes maneras de ver las cosas; la humanidad afronta grandes problemas ecológicos, diferencias sociales... y la educación debe preparar para colaborar, para entenderse. Además, cada vida es única y contribuye a desarrollar su comunidad, si la educación ignora los talentos de esa persona... La depresión es una enfermedad creciente, hay problemas existenciales, y no puede reducirse todo a no sentirse útil económicamente. Los políticos tienen grandes responsabilidades en conectar con la escuela, porque es parte de la solución. No se trata de un sistema educativo u otro, sino de que la civilización utilice la educación para no ir a la catástrofe. Ya no se trata sólo de proporcionar mano de obra al mundo industrial, el mundo es hoy más sofisticado y exige políticas públicas más sofisticadas. 

¿Qué opina de los rankings o de las pruebas PISA, que dicen que Corea del Sur o Finlandia ofrecen la mejor educación?

Finlandia es un buen ejemplo. Ambos países obtienen buenos resultados.

Pero son sistemas muy diferentes, ¿no? Sí. Finlandia no se obsesiona con el propósito económico de la educación. Lo hace bien; las escuelas no examinan todo el rato ni compiten entre sí; la educación se focaliza en las elecciones de los estudiantes, hay menos trabajo académico. Corea del Sur tiene un sistema más enfocado a la evaluación y la competencia y provoca mayor estrés en los estudiantes. El éxito es a un coste más elevado. Hace poco me vi con autoridades educativas coreanas y están intentando reformar la educación para dar más protagonismo a la creatividad y los gustos personales. En China ocurre algo parecido. En distintos países hay cambios, políticos y responsables educativos están entendiendo que no se puede seguir con el sistema educativo rígido que hemos tenido hasta ahora, que los niños tendrán muchos desafíos y que será mejor un sistema que tenga más en cuenta los intereses y los talen­tos personales, no uno basado en examinar o en la competencia, sino una escuela más conectada con la cultura y las familias... 

¿Están, en general, mal pagados los docentes? ¿Por qué ya no se les aprecia ­socialmente como antes?

No es igual en todos los lugares. En Finlandia sí son respetados; es una profesión muy exigente y tiene un elevado estatus social. En los países asiáticos, Singapur, por ejemplo, es también una profesión respetada. Debería ser así siempre, pienso yo, pero es cierto que no es lo que ocurre en EE.UU. o en muchos países europeos. No creo que sea sólo una cuestión de sueldo, sino de respeto, del rol o las expectativas sobre la educación... Pero si queremos mejorarla, no lo conseguiremos sin apoyar la docencia como profesión. Como tampoco puedes tener una buena sanidad si los médicos y enfermeras están mal pagados. O no puedes tener un buen restaurante si quien hace y sirve la comida no tiene cierto nivel. Se gasta mucho dinero en asesoría, pero no lo suficiente en personal. Se dedica mucho dinero a implantar el currículo, a los exámenes... y no se tiene en cuenta a los que enseñan, y así no se puede mejorar el sistema educativo.

¿Es partidario de los deberes?

No los veo necesarios. Pero no marcaría una línea de sí o no: depende de la escuela, el profesor, el niño... Para empezar, creo que los niños no ­duermen, en general, lo suficiente. Necesitan dormir bien, pero muchas veces van cansados a la escuela. Y cuando vuelven a casa, a hacer deberes... Las evidencias de sus beneficios son reducidas. Necesi­tan tener vida, ser niños. Pasa igual con los ­adultos. Si los niños no tienen tiempo para jugar, relajarse, desconectar, tampoco ­rendirán en la escuela. Es un error creer que la única ­manera de que los niños consigan logros en la escuela es con más trabajo en casa. Si hacen actividad física, se relajan o salen el fin de semana, estarán más comprometidos y tendrán mejores resultados. Trabajas mejor si tienes descanso, vacaciones... ¿no?

https://www.bloghemia.com/2022/11/ken-robinson-la-educacion-no-se-trata.html