El Gobierno británico nacionaliza el principal operador del servicio de cercanías ferroviarias del país, cuya matriz es propiedad en un 49% de la empresa con sede en España. Desde 2016, Globalvia está controlada por tres fondos de inversión: OPTrust (Canadá), PGGM (Holanda) y USS (Reino Unido).
El Gobierno de Reino Unido anunció este pasado domingo la nacionalización de Govia Thameslink Railway (GTR), el principal operador del servicio de cercanías ferroviarias del país. GTR pertenece a Go-Ahead, la principal empresa de transporte de viajeros de tren y autobús de Reino Unido. La decisión afecta de lleno a la compañía española de infraestructuras Globalvia, propietaria en un 49% de Go-Ahead. El 51% restante pertenece al operador de autobuses australiano Kinetic.
Globalvia y Kinetic compraron en 2022 la empresa británica de transporte Go-Ahead por 753 millones de euros. Cuatro años después, la aventura toca a su fin: a las 2.00 horas de la madrugada del pasado domingo 31 de mayo, el Gobierno británico asumió la gestión de las cuatro líneas de cercanías que hasta ahora controlaba la empresa privada.
Pese a lo intempestivo de las horas, la decisión del Gobierno británico había sido anunciada y era esperada por todos. De hecho, la nacionalización del sistema ferroviario de viajeros del Reino Unido fue una de las promesas electorales del Partido Laborista durante la campaña de las elecciones que convirtieron a su líder Keir Starmer en primer ministro del país en julio de 2024. Desde entonces, el Ejecutivo británico ha avanzado paulatinamente en esa dirección.
Los laboristas se comprometieron durante la campaña electoral a renacionalizar toda la red ferroviaria de transporte de viajeros en un plazo máximo de cinco años —el tiempo que en principio dura el mandato de Starmer— a medida que fueran expirando los contratos con los operadores privados y así no tener que pagar indemnizaciones. Las concesiones que van regresando al sector público se están integrando en la empresa pública Great Britain Railways.
Los servicios ferroviarios británicos empezaron a privatizarse en la década de 1990 del pasado siglo, pero varios operadores han sido renacionalizados en los últimos años; algunos de ellos perdieron sus concesiones tras obtener resultados deficientes. Los laboralistas siempre han denunciado que la privatización de la red ferroviaria ha sido un fracaso en cuanto a precios y calidad de servicio. Hace ya unos años que el partido liderado por Starmer insiste en la necesidad de renacionalizar el servicio. Recientemente, un portavoz del Gobierno británico aseguró en este sentido que estas "audaces reformas ferroviarias" harán que los trenes sean "más fiables, puntuales y económicos".
Ya en 2025, el propio Keir Starmer anunció una "nueva era" ferroviaria después de que la operadora South Western Railways pasase a ser de propiedad del Estado británico. Otras compañías de transportes de viajeros ya han pasado también al sector público a lo largo de los últimos dos años, pero hasta ahora la empresa española no se había visto afectada.
Con la nacionalización de su división de cercanías, Go-Ahead pierde su principal vía de facturación: unos 2.300 millones de euros en su último ejercicio (unos 2.000 millones de libras esterlinas), algo más la mitad de los ingresos totales de Go-Ahead y la sexta parte de sus beneficios totales. Además, las cuatro líneas nacionalizadas suman el 17% de los desplazamientos de viajeros por tren de todo Reino Unido.
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