¿Qué pasó con las ideas de Carl Jung? Por: Pedro Cordova


Carl Gustav Jung fue un médico psiquiatra y psicólogo suizo conocido por su colaboración con Sigmund Freud y la fundación de la escuela de psicología analítica, nombrada así para evitar comparaciones con el psicoanálisis freudiano de su mentor. A pesar de todas las aportaciones que Jung hizo a la psicología, especialmente en el área de la actividad onírica, los símbolos y cómo influencian estos a la cultura occidental, es un personaje bastante criticado por su particular interés en el ocultismo, la mitología, la religión y la alquimia. Si se comienzan a leer las obras de Jung sin estar familiarizado con sus gustos tan peculiares, se pensaría que perteneció a algún tipo de secta secreta o que fue parte del sistema de creencias conocido como “New-age”. Sumado a esto se debe tomar en cuenta que Jung era suizo y, como tal, sus obras originales pudieron haber sufrido distorsiones durante la traducción, sin mencionar que existen palabras en el vocabulario suizo que no se encuentran en el nuestro, esto representó una debilidad que sufrieron la mayoría -si no es que todos- los autores contemporáneos a Jung, incluyendo a Sigmund Freud, con ciertos grados de variabilidad.
Cabe destacar que Jung fue un hombre extremadamente curioso que se encontraba en la búsqueda constante de explicaciones, por lo que para entender el origen de su pensamiento y poder comprender sus obras, se requiere de un riguroso entrenamiento en asignaturas como el latín, griego, francés, alemán, numerología, astrología, simbología, mitología, gnosticismo, cábala y alquimia, todas ellas principales fuentes de influencia para el pensamiento de Jung. Debo admitir que hasta este momento no había escuchado de al menos dos de los términos antes mencionados (gnosticismo y cábala).
JUNG FUE UN HOMBRE EXTREMADAMENTE CURIOSO QUE SE ENCONTRABA EN LA BÚSQUEDA CONSTANTE DE EXPLICACIONES
Desafortunadamente es imposible preguntar directamente a Jung sobre el por qué y para qué de sus ideas por lo que debemos recurrir a interpretaciones de sus trabajos, una tarea difícil considerando lo complicados que son de leer; tomemos a “Aion: Contribución a los simbolismos del sí mismo” y, su aún emblemático y recientemente publicado, “Libro Rojo” como ejemplo de esto. Aun así no he encontrado evidencia que señale las intenciones de Jung como un intento de comprometer la ciencia con el misticismo. En lugar de esto veo un estilo de escritura no concebido para otros, sino para uno mismo. Con esto me refiero a que Jung escribía para sí mismo sobre temas que eran de interés para él y para unas cuantas personas que pudieran comprender sus ideas y continuaran su trabajo en el futuro. Una de las razones que me llevan a esta conclusión es la experiencia cercana a la muerte que Jung tuvo en 1944, una experiencia en la que dice haber tenido visiones muy extrañas y difíciles de explicar a otros. Como alguien que ha experimentado parálisis de sueño en varias ocasiones, sé lo complicado que es explicar los sentimientos de terror que vienen acompañados con este fenómeno a otras personas que nunca lo han experimentado, por lo que opto por guardar aquellas historias para mí mismo. Considero que tal vez algo similar pasó con Jung y a esto se debió el cambio en su manera de escribir.
¿Es posible, entonces, que Jung y sus teorías hayan sido malinterpretadas hasta ahora debido a la falta de entrenamiento e interés en las áreas que le fascinaban a este intelectual del pasado? Para responder a esta pregunta me enfocaré en algunas de las críticas que se han hecho hacia las ideas de Carl Jung y su persona, además de mencionar aspectos de su teoría que han sido tomados y utilizados en la actualidad, cómo los términos introvertido y extrovertido.
  • El zodiaco: Una de las críticas que se le hace a Jung es que fue un creyente de los signos del zodiaco, o bien, de los poderes de las constelaciones. Pero en realidad no existe documentación que avale esto. Jung consideraba que los caracteres que nuestras mentes creaban al observar un patrón aleatorio de estrellas eran de gran interés y teorizó que estos caracteres eran arquetipos que el hombre proyectaba al mundo que le rodeaba. De cierta forma es así como funciona el test Rorschach, diseñado por Hermann Rorschach un conocido de Carl Jung y estudiante de Eugen Bleuler, quien también enseñó a Jung.
  • Inconsciente colectivo: Uno de los términos más fáciles de apropiar por personas con pensamiento tipo “Nueva-era” o con ideas de algún tipo de despertar o nueva evolución. En realidad, el inconsciente colectivo se refiere únicamente a respuestas heredades basadas en lo que aprendieron nuestros ancestros y que son compartidas por un gran número de personas en diferentes culturas.
  • La búsqueda de balance: Influenciado por la filosofía oriental durante sus viajes, Jung consideraba que la psique humana alcanzaría un equilibrio en algún momento, y que esta homeostasis llevaría al hombre hacia la “auto-actualización”, como lo han denominado algunos humanistas. Jung afirmaba que ninguna persona es cien por ciento introvertida o extrovertida, sino que tenemos partes de ambas y es importante aprender a utilizarlas en conjunto. La sombra, uno de los arquetipos principales de Jung, funciona de la misma manera y mientras más nos resistamos a aceptar este lado primitivo y oscuro, más fuerte se manifestará cuando no logremos contenerlo por la misma tendencia del organismo hacia el balance.
  • Arquetipos: Para Jung, los arquetipos son constructos, imágenes y símbolos primordiales compartidos por personas de todos los lugares y épocas, que expresan patrones de comportamiento primitivos existentes dentro del inconsciente colectivo.
Como mencioné anteriormente, Carl Jung fue una persona extremadamente curiosa y entre los campos a los que le dedicó tiempo se encuentra la mitología, fue aquí donde observó que muchos elementos, como imágenes y símbolos, se repetían, aun cuando las culturas se encontraban separadas por grandes distancias, o por largos períodos de tiempo. Esto dio inicio a la idea de que existen imágenes engranadas en la psique humana que, de cierta forma, influencian a las culturas.
CONSIDERO QUE JUNG, HA SIDO MALINTERPRETADO COMO PERSONA Y QUE FUE SIMPLEMENTE UN INDIVIDUO MUY CURIOSO QUE PODÍA ENTRETENER UNA IDEA SIN ACEPTARLA COMO VERDAD ABSOLUTA
  • Tipos de personalidad: El teorizó que las personas podían ser caracterizadas por sus preferencias por un tipo de actitud general: Extravertido vs Introvertido, Sensorial vs Intuitivo, Pensativo vs Emocional, Juicio vs Percepción. Según Jung, todos tendemos a preferir un área que es considerada la función dominante y a ignorar otra que se denomina como la función débil. La función dominante es la que gobierna la forma de ser de las personas y la manera en que resuelven sus problemas.
Son estas características sobre las que está basado el test de la personalidad Myers-Briggs, diseñado por Katherine Briggs y su hija Isabel Briggs Myers que nos arroja 16 tipos diferentes de la personalidad.
Finalmente, y de manera personal, concluyo pidiendo al lector que al igual que yo, investigue y genere su propio juicio. Como mencioné anteriormente, leer los libros de Jung es una tarea extremadamente compleja por el lenguaje que maneja, la terminología usada, el conocimiento técnico necesario y la barrera de lenguaje a la que nos enfrentamos debido a las traducciones. Considero que Jung, ha sido malinterpretado como persona y que fue simplemente un individuo muy curioso que podía entretener una idea sin aceptarla como verdad absoluta. Lo percibo como una persona increíblemente flexible en su pensamiento, que consideraba las posibilidades y buscaba respuestas donde podía.
Bibliografía:
  • Alonso G., Juan Carlos, La Psicología Analítica de Jung y sus aportes a la psicoterapia. Universitas Disponible en: ISSN 1657-9267
  • Huerta Torres, Octavio, Revisión teórica de la Psicología Analítica de Carl Gustav Jung Anuario de Psicología Disponible en: ISSN 0066-5126
  • Biography.com Editors. (2015). Carl Jung Biography. de The Biography.com Disponible en: http://www.biography.com/people/carl-jung-9359134
  • Carl Jung. (2009). Libro Rojo: Liber Novus. Editorial: Philemon Foundation and W. W. Norton & Co.
  • The Myers & Briggs Foundation. (2016). MBTI Basics. Disponible en: http://www.myersbriggs.org/my-mbti-personality-type/mbti-basics/
  • Biography.com Editors. (2016). Herman Rorschach Biography. de The Biography.com Disponible en: http://www.biography.com/people/hermann-rorschach-20821095#death-and-legacy
  • McLeod, S. A. (2014). Carl Jung. Disponible en: www.simplypsychology.org/carl-jung.html

El Libro rojo o cómo Carl Jung rescató su alma

 11 febrero, 2018

Dicen del Libro rojo de Carl Jung que en sus páginas se contiene la alquimia de una mente que aspiraba viajar al inframundo para rescatar su alma. Estamos ante un legado intelectual enigmático y fascinante, el santo grial del inconsciente para muchos y para otros, la obra de un loco que en un momento dado llegó a repudiar a la humanidad.
Si hay un misterio aún por resolver en el mundo de la psicología es el referente a este manuscrito que Carl Gustav Jung escribió entre 1914 y 1930. Es una obra inacabada, un libro a medio camino entre lo profético, lo místico y lo psicológico; además, cuenta con sobrecogedoras ilustraciones, donde las deidades se confunden con demonios ancestrales.
«El espíritu de mi tiempo avanzó y dejó caer enfrente de mí enormes volúmenes que contenían todo mi conocimiento. Sus páginas estaban hechas de mineral».
Libro rojo-Carl Jung-
Son pocos los que se aventuran a dar una explicación lógica y racional sobre lo que el padre de la psicología analítica pretendía con su Liber Novus. Sin embargo, tal vez no pretendiera nada, tal vez no hay que mirar con ojos científico y objetivos un trabajo que en realidad, podría haber respondido más bien a un ejercicio catártico, a una terapia personal con la que permitir que corrieran solos sus demonios mentales en un momento de crisis existencial.
Tal vez fuera eso y nada más. No obstante, hay algo que queda en evidencia: tras la muerte de Jung, la familia guardó con recelo y bajo llave este manuscrito en una casa de Kusnacht, en los suburbios de Zúrich. Nadie debía acercarse a ese trabajo, ni siquiera los estudiosos ni sus compañeros junguianos. Más tarde, en 1984, el Libro rojo o Liber Novus fue transferido a un banco. No fue hasta el 2009 cuando Ulrich Hoerni, nieto de Jung, permitió la publicación del mismo. Un evento largamente esperado que dejó casi sin aliento y sin palabras a expertos y profanos…
Páginas del el libro rojo de Jung

El Libro rojo de Jung, la obra de una mente en crisis

«Esa fuerza espiritual ha sometido el orgullo y arrogancia de mi capacidad de discernimiento. Se llevó mi fe en la ciencia, me despojó de la satisfacción que me proporcionaba la comprensión y ordenamiento de las cosas, y dejó morir en mí la devoción por los ideales de nuestro siglo. Me empujó hacia las cosas más simples, valiosas y elementales».
-Liber Novus– Carl Gustav Jung-
Este es uno de los párrafos del primer capítulo del Libro rojo de Carl Jung. Para quien conozca su obra, y aún no se haya acercado a este trabajo, cabe decir que lo primero que experimentará es extrañeza, contradicción y la sensación de tener entre las manos un mundo a instantes salvaje. Es casi como una biblia de lo sagrado y lo prohibido, encuadernada en cuero rojo y habitada a su vez por bellos pergaminos color crema inundados de las letras doradas.
Es interesante destacar que en el momento de su publicación muchos junguianos, como fue el caso de Andrew Samuels, se apresuraron en aclarar que Jung no padecía ningún desorden mental. Hay quien se aventura a decir que esta obra no es más que el resultado de un brote psicótico que pudo experimentar Jung tras sus discrepancias con Freud.
No fue así. En realidad lo que experimentaba Carl Jung era una profunda crisis personal y el inicio de una nueva etapa en su vida, esa que dio paso a una posterior evolución intelectual. Este manuscrito empezó a redactarse en 1914, justo al final de la Primera Guerra Mundial, instante en que este médico y psiquiatra suizo experimentaba una decepción profunda con la humanidad y un escepticismo casi descarnado hacia el racionalismo científico de su época.
Carl Gustav Jung cuando concluyó el el libro rojo

La finalidad catártica del Libro rojo

El Libro rojo es por encima de todo un diario íntimo. La dificultad que encontramos a la hora de desentrañar todo ese entramado de símbolos, de códigos mundi y de autoalquimia responde por tanto al simple hecho de que nadie puede desgranar ni diseccionar ese cuerpo que conforma la mente ajena, y más si esa mente es la de uno de los mejores representantes del universo onírico.
En estas páginas, Jung fue explorando su propia psique, sus relaciones con el inconsciente y toda esa arquitectura profunda donde él, cómo no, era un explorador privilegiado. Utilizó la técnica psiconáutica para dar forma a cada página, lo hizo con imaginaciones activas conformadas mediante la meditación, ahí donde permitir que fluyeran las imágenes, esas que más tarde daba forma en una ilustración y en una descripción.
Así, y de este modo, afloraron todo ese conjunto de arquetipos que más tarde desarrollaría, emergieron también sus universos más turbios, y esa sombra que a menudo no deseamos reconocer como propia, pero que conforma también nuestro auténtico ser.
Escalera que lleva a una puerta ante el universo representando el misticismo del el libro rojo
Un dato curioso y a la vez maravilloso sucedido a raíz de la publicación del Libro rojo en el 2009, fue el hecho de que salieron múltiples testimonios de personas que habían sido pacientes de Carl Jung. Y ellos sí entendieron la finalidad de este trabajo.
Mientras algunos se llevaban la mano a la cabeza ante todo aquel océano literario habitado por árboles de la sabiduría, cerebros reptilianos, dragones devoradores o la serpiente kundalini, otros recordaron un consejo que el doctor Jung solía darles a menudo:
«Le recomiendo que escriba sus pensamientos, emociones y sensaciones en un libro hermosamente encuadernado. Practique la visualización, medite, relájese y entonces se liberará su poder… Cuando esas cosas estén en su querido libro usted puede acudir a él para mirar las páginas, y será para usted su iglesia -su catedral-, el lugar silencioso de su espíritu donde encontrará renovación. Si alguien le dice que eso es algo mórbido o neurótico y usted les hace caso, usted perderá su alma, y ese libro será su alma».
Un sabio consejo de un gran maestro, cuya sombra, en forma de legado intelectual, aún nos deleita y nos asombra.
 

Ficción y realidad según Jacques Rancière



Por los datos que brinda en una página final de “Agradecimientos”, Jacques Rancière tuvo distintas intervenciones entre 2014 y 2016, invitado por universidades de Estados Unidos, Alemania y Francia. El motivo: “Políticas de la literatura”. Los formatos: conferencias, ponencias y ensayos publicados en revistas. Reunidos y reescritos, y sumándoles nuevos capítulos –“totalmente inéditos”, aclara el autor–, esas intervenciones se publicaron como libro en 2017, en Francia. Los bordes de la ficción, en traducción de Mónica Herrero para la editorial Edhasa.

En Los bordes de la ficción, Jacques Rancière desarrolló una investigación sobre las transformaciones en torno a la noción de realismo a lo largo de la historia. Del romanticismo a Balzac, Hugo, Flaubert, Rilke, Marx y Sebald, entre otros, Rancière irá trazando una cartografía de lo que considera un proceso de creciente democratización. 




Otrora joven participante del Mayo del 68 y colaborador de Althusser por esos mismos años, Rancière, con sus más de treinta libros publicados, ha ido configurando –por así decir– dos zonas temáticas, más o menos delimitables: la filosofía en torno a la política, como en El desacuerdo, El filósofo y sus pobres, Momentos políticos; y la teoría en torno a la literatura y otras artes, como en La palabra muda, El espectador emancipado, El malestar en la estética y Políticas de la literatura; además de obras más singulares como La noche de los proletarios y la recuperación de aquella experiencia histórica “antididáctica” de comienzos del siglo XIX en El maestro ignorante. El cine y la arquitectura, el diálogo y el debate con Alain Badiou, la historia y la dialéctica, le permiten a Rancière adentrarse en las complejas simbologías e ideologías de la cultura contemporánea, en sus mecanismos secretos, desde un horizonte de crítica y la utopía.
Rancière desarrolla esta “investigación sobre las transformaciones de la ficción” en torno a la noción de realismo a lo largo de la historia, comenzando por el mismo Aristóteles, quien postuló que la poesía –en la épica y el drama– cuenta “cómo pudieron” darse las cosas, mientras que la historia es el preciso relato de “cómo efectivamente” ocurrieron. “Lo que diferencia a la ficción de la experiencia ordinaria no es una falta de realidad sino un aumento de racionalidad. Esta es la tesis formulada por Aristóteles en el capítulo nueve de su Poética”. Aun como fantasía e invento, la literatura utilizó el realismo en la narración clásica, señalándose incluso a sí misma como artificio: por ejemplo, los conocidos recursos y comienzos de “voy a narrar una historia que me llegó…” o “el siguiente manuscrito que a continuación se reproduce…” más que apelar o pretender aparentar veracidad, sencillamente buscan adoptar diversas estrategias de comienzo de un relato; aun sabiéndose “invento”, podía jugar con asegurar provenir de una historia (supuestamente) verídica. Y de ahí la separación –tajante, y sostenida a lo largo del tiempo– entre un mundo real y otro a-real, donde “prosperidad e infortunio, expectativas e imprevistos, ignorancia y sabiduría” son los “tres pares de opuestos que conforman la matriz estable de la racionalidad ficcional clásica en Occidente”.

El Romanticismo, y su exaltación del “yo”, luego apelaría a las almas bellas conectadas o relacionadas exclusivamente entre sí; y, con el advenimiento de la época moderna, la nueva literatura, representada en Balzac y en Hugo, y luego en Flaubert, se irá desarrollando lentamente un fenómeno que Rancière denomina “democratización”. Detecta un cambio en un elemento de regular aparición en las narraciones; por caso, Stendhal: las ventanas, que comunican sujetos, y generan historias. Pero el nuevo mundo burgués trae las grandes aglomeraciones urbanas, lo que multiplica al infinito la posibilidad de buscar, encontrar y desarrollar aún más la imaginación. Para Rancière, las ventanas “ya no son más las aberturas por donde las almas se reúnen. Son los marcos que bloquean la visión e instauran un dispositivo de captura. Este adquiere, en principio, el aspecto de la mirada entomológica que capta los caracteres de las especies sociales. Pero esta visibilidad clara se enturbia pronto y el cazador se vuelve cautivo cuando el marco recorta en el cuadro de especies sociales la imagen de un ídolo nuevo o cuando la mirada se pierde en lo impreciso de la fantasía.” Es la literatura moderna: “más generalmente, la novela nueva que invierte los antiguos trayectos del adentro hacia el afuera”. Lo que se ve desde una ventana, o bajando directamente a la calle, es la “captura” desde un “lugar sin privilegio”, e implica la “democratización de la ficción”. Proceso que seguirá en el siglo XX, y que verán “los grandes intérpretes de la evolución de la novela moderna”: Georg Lukács y Erich Auerbach.
Comentando múltiples aspectos de Conrad y Rilke, de Poe y Marx, Rancière explica que el género policial rompe “las normas de la lógica establecida” para descubrir un enigma; o cómo se interrelacionan fantasía, ciencia y misterio en La invención de Morel. Y cómo, el primer libro de El capital, “un relato que se sumerge en el corazón de un secreto” –la producción de plusvalía–, posee una “estructura narrativa singular” donde se halla una “tensión entre lo oculto y lo patente”.

En lo que llama “una afirmación extraordinaria”, Rancière toma lo que dice Auerbach sobre un “momento cualquiera” de Al faro de Virginia Woolf: “poner el acento en un suceso cualquiera y explotarlo no al servicio de un encadenamiento concertado de acciones sino por el suceso mismo”. Es lo mismo que sucede en La señora Dalloway, y en El sonido y la furia de Faulkner: lo inesperado, lo desconocido, un detalle, irrumpe con su autonomía, prolifera, y configura narraciones que superan el mero realismo y naturalismo del pasado. No sería la “literatura social” la mejor política para la literatura: “El corazón de la política de la ficción es el tratamiento del tiempo”, asegura Rancière.
“No es entonces ficción contra realidad sino ficción contra ficción”, donde la pluralidad del relato permite alterar o suprimir las jerarquías y ordenamientos establecidos.

Blue Jasmine "La mejor película de Woody Allen en décadas.




Título original
Blue Jasmine
Año
Duración
98 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Woody Allen
Música
Varios
Fotografía
Javier Aguirresarobe
Reparto
, , , , , , , , , , 
Productora
Sony Pictures Classics / Gravier Productions / Perdido Productions
Género
Drama. Comedia | Comedia dramática
Sinopsis
Jasmine, una mujer rica y glamourosa de la alta sociedad neoyorquina, se encuentra de repente sin dinero y sin casa. Decide entonces mudarse a San Francisco a vivir con su hermana Ginger, una mujer de clase trabajadora que vive con su novio en un pequeño apartamento. Jasmine, que atraviesa el momento más crítico de su vida, se dedica a tomar antidepresivos y a recordar su antigua vida en Manhattan. (FILMAFFINITY)
Premios
2013: Oscars: Mejor actriz. 3 nominaciones, guión, actriz y actriz sec.
2013: Globos de Oro: Mejor actriz (Blanchett). 2 nominaciones.
2013: Critics Choice: Mejor actriz. Nominada a Mejor guión original
2013: Premios BAFTA: Mejor actriz (Cate Blanchett). 3 nominaciones
2013: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actriz (Blanchett)
2013: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor actriz (Blanchett)

Críticas