Almanaque de lo insólito 6 David Wallechinsky y Irving Wallace

Libro Almanaque de lo insólito 6

La supervivencia en las entrañas del monstruo
EL HOMBRE QUE SOBREVIVIÓ EN LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO
    «Entonces los hombres temieron extremadamente al Señor; y le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos. El Señor había preparado un gran pez para que engullera a Jonás, y éste estuvo en el vientre del animal durante tres días y tres noches... Y el Señor habló al pez y éste vomitó a Jonás sobre la tierra seca.»
    Jonás 1: 16-17; 2:10
    En febrero de 1891, el barco Estrella del Este partía de las islas Malvinas cuando la tripulación descubrió un cachalote de 25 metros de largo. Dos botes atestados de hombres fueron lanzados para capturar al monstruo. Cuando estuvieron cerca, un arponero arrojó su arma y lo alcanzó, pero éste coleteó y casi volcó las embarcaciones.
    Una vez que hubieron retornado al Estrella con el cadáver, los marineros se dieron cuenta de que un compañero, James Bartley, había desaparecido. Llegaron a la conclusión que había sido echado por la borda durante la lucha y se había ahogado.
    Seis horas más tarde los tripulantes comenzaron a extraer la grasa del cuerpo de la ballena pero como a la noche la tarea no había sido concluida, se fueron a la cama. Por la mañana continuaron. Entonces ocurrió lo inesperado. Según lo escrito por Parville, editor del Journal des Débats, en 1914: «Repentinamente se asustaron por algo que en el estómago de la bestia producía signos espasmódicos de vida. Ahí dentro fue encontrado el marinero perdido, James Bartley, doblado en dos e inconsciente. Lo colocaron sobre cubierta y se le dio un baño con agua de mar, que pronto lo revivió, pero su mente no estaba clara y le instalaron en la cabina del capitán.»
    Después de recuperarse, Bartley recordó que había sido golpeado por la cola del animal y que se había visto «rodeado por una gran oscuridad y sintió que se estaba deslizando a lo largo de un pasaje liso que parecía moverse y transportarlo hacia adelante. Sus manos se pusieron en contacto con una sustancia viscosa que aparentemente se encogió cuando la tocó. Podía respirar con facilidad pero el calor era terrible. Sentía como si le abrieran los poros de la piel y le sacaran la vitalidad. Lo siguiente que recordaba era que estaba en la cabina del capitán».
    Excepto por el hecho de que su rostro, cuello y manos se habían blanqueado, Bartley —como Jonás— sobrevivió en el vientre del monstruo.
    Hoy en día, estamos todos en el vientre del monstruo, y éste está por todas partes, en los medios hostiles dentro y fuera de la ciudad, en el sistema, en el gobierno, en los negocios, en la tecnología, en la rutina. La supervivencia depende de cada uno de nosotros, ya sea trabajando todos juntos o individualmente, pero al Almanaque le gustaría ofrecer unos pocos consejos para ayudar a los Bartleys a salir sanos y salvos de las entrañas...
    I. W.
LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS EN LA CIUDAD


    ¿Recuerdan la crisis de energía? ¿La escasez de carne? Ahora algunos expertos han anunciado una carestía mundial en la próxima década, que ya es una realidad en muchas partes de la tierra. En U.S.A., las escaseces simuladas por los comerciantes han contribuido para que se aumenten los precios.
    La mayoría de los alimentos disponibles poseen poca calidad de vitaminas debido a las técnicas empleadas en la agricultura. La producción individual de alimentos adquiere en la actualidad cada vez más sentido, ya que sólo controlando cada etapa —desde la preparación del suelo a la preparación de una comida— puede usted estar seguro de que su alimento carece de sustancias químicas perjudiciales tanto para su salud como para el sabor del producto y, sólo por este medio, puede usted protegerse de las escaseces, sean reales o inventadas. Además, resulta provechoso, fácil y agradable.
    La mayoría de las semillas crecerán casi en cualquier parte si se les da la posibilidad. Hasta el sótano de un apartamento se puede convertir en una pequeña granja, y una casa con un patio trasero puede proveer una buena proporción de los alimentos que necesita una familia.
    Usted puede cultivar pepinos en una maceta colgante, tomates en una cesta que reciba sol a través de una abertura, o hierbas en la repisa de la ventana. Y aun si usted tiene todavía un aparador oscuro, puede cultivar brotes.
Brotes
    Los brotes son los más fáciles de «cultivar» y unos de los que necesitan menos espacio. Cualquier semilla comestible que produce una planta no venenosa (los tallos y hojas de las patatas y tomates son venenosos) pueden brotar; por ejemplo, granos, legumbres, nueces y vegetales.
    Un brote es una semilla en el comienzo de la germinación, que producirá una nueva planta si no se la come antes. Este proceso brinda nutrimentos, que están almacenados en la semilla para el embrión latente de la planta y que poseen una elevada concentración de minerales vitales, vitaminas y proteínas necesarias para mantener vivo a cualquier organismo, tanto sea una planta como un ser humano. Son un excelente alimento.
    El proceso básico para producirlos es simple. Moje las semillas de 6 a 12 horas, quíteles el agua y luego, colóquelas en un recipiente bien ventilado, en un sitio oscuro y cálido. Un recipiente adecuado sería un frasco de boca ancha cubierto con una estopilla o nylon asegurado por una banda elástica o un hilo.
    Las semillas deberán ser enjuagadas y escurridas de 2 a 4 veces por día. Ellas también pueden ser colocadas entre capas de toallas de papel húmedas sobre un escurridor ubicado en una cazuela de vidrio o de metal. Deben ser rociadas ligeramente 2 veces al día y la capa superior de papel remojada y estrujada antes de volverla a colocar en su lugar. Si bien no importa cuál de estos métodos es utilizado, lo que hay que tener en cuenta es que las semillas deben permanecer húmedas y en un lugar oscuro.
    Cuando están listas, toma entre 2 y 5 días, se las debe escurrir completamente y refrigerar. Los brotes que poseen hojas deben ser colocados afuera, a la luz, durante unas horas para incrementar su contenido vitamínico antes de la refrigeración.

    Quizás el brote más popular es el germinado de la judía blanca, muy usado en la cocina china. La germinación es muy fácil, está lista en 3 o 5 días y puede acompañar a cualquier pescado.
    Otro brote versátil y altamente nutritivo crece de la diminuta semilla de alfalfa; está preparado en 2 o 4 días y puede ser usado crudo en ensaladas y bocadillos en lugar de la lechuga. También son buenos cuando han sido cocidos.
    Después de haber probado la germinación casi infalible de estas 2 semillas, intente algo un poco más exótico. Esté siempre seguro de usar «semilla de calidad» más que semillas con «calidad alimenticia», ya que las ultimas algunas veces están muertas y no germinarán. También asegúrese de utilizar sólo brotes no tratados para evitar los venenos que a veces son agregados a las semillas para reducir las pérdidas de los sembrados. Lo mejor es comprar semillas para germinar en un almacén de alimentación de confianza.
Yogurt
    El segundo artículo que puede ser producido en una alacena es el yogurt, un producto de la leche fabricado por la propagación de cultivos de bacterias.
    Si usted coloca una cucharada de yogurt en un vaso de leche, las bacterias se reproducen y propagan el líquido, y entre 6 y 12 horas, lo transforman totalmente. Pero si usted intenta este método grosero, la mezcla probablemente no se realizará correctamente, porque este tipo de cultivo es muy delicado y particular. Necesita un medio controlado: la leche debe estar exenta de bacterias que puedan competir con las del yogurt; por lo tanto, debe estar hervida o fabricada con leche en polvo esterilizada, o ser una combinación de ambas. Si está hervida, debe esperarse hasta que esté tibia al tacto, para que las bacterias no mueran por la alta temperatura.
    La leche y el yogurt mezclados (aproximadamente una cucharada del segundo en 2 tazas de la primera) serán colocados en un vaso con tapa o en un recipiente de arcilla en un lugar cálido. Un horno que ha sido calentado previamente a 200° y luego apagado puede estar bien, o sobre el mechero de una estufa. El yogurt estará listo entre 6 y 12 horas. Si no lo está, es porque el calor no ha sido consecuente o la leche original no se había enfriado lo suficiente. Intente hacerlo de nuevo. Si no tiene suerte, trate agregando una media cucharadita de té de gelatina sin sabor disuelta en una pequeña cantidad de agua caliente.
    Después de que el yogurt está listo, debe ser guardado en el refrigerador. La operación se repetirá cada 4 o 5 días para que el cultivo se mantenga activo y conserve el buen sabor. Después de haber adquirido práctica en su fabricación, usted puede experimentar con las diferencias entre la leche completa y la sin grasa, leche en polvo preparada con agua caliente o fría, y otras formas. Todos estos factores influyen en el gusto y la textura del yogurt.
    Una última nota: No trate de hacer yogurt el mismo día que hornea pan. No funcionará. Los cultivos de yogurt aborrecen las competiciones y la levadura que flota en el ambiente parece ser que los hace dormir. Usualmente es más fácil fabricarlo antes de irse a dormir, de tal manera que los cultivos puedan trabajar cuando tienen pocas posibilidades de ser perturbados. A menos de que usted viva en un clima frío y en su casa no tenga calefacción, probablemente ellos no se enfriarán en su cocina.

JARDINES EN LA CIUDAD

    La supervivencia en la ciudad sería bastante difícil practicando una dieta de yogurt y brotes, aun cuando usted probablemente haya tenido salud por un rato. Cualquiera que quiera tomarse un poco más de tiempo puede producir muchas frutas y vegetales. La primera cosa para considerar es dónde se pueden plantar las semillas. Puede usted plantar en la azotea, en algún patio, ¿por qué no en un lote vacante en la vecindad que usted y otros amigos interesados puedan convertir en un jardín? O ¿está usted restringido a un espacio interior? Si éste es su caso, tendrá que construir recipientes a la medida del espacio disponible y del espacio necesitado por las raíces de cada planta.
    Si nunca antes ha tenido un jardín, será necesario hacer alguna investigación sobre las necesidades de varias plantas. Por ejemplo, mientras las espinacas y la lechuga pueden crecer en un tiesto de tamaño mediano, el tomate y el maíz requieren una cesta.
    Si usted sabe como luce una planta madura, sabrá entonces que las raíces serán de tamaño proporcionado a ella y podrá elegir el recipiente más conveniente para su cultivo.
    Los jardines interiores requieren algunas veces luz artificial, ya que las plantas necesitan de 14a 16 horas de luz diarias. Si sus ventanas no proveen suficiente luz natural, una lámpara de incubadora o una combinación de luz incandescente y fluorescente se asemejará bastante a la del sol como para satisfacerlas.
    No habrá problema si el espacio elegido está al aire libre, siempre y cuando se elija un sitio soleado y que las plantas se alineen de norte a sur para una distribución uniforme de la luz. Sin embargo, si la huerta está en una pendiente, las hileras deberán ser plantadas a lo largo de la cuesta para prevenir la erosión y para facilitar el riego.
    Las semillas pueden ser tanto plantadas directamente en el suelo como en vasijas que estén afuera. La segunda opción le permitirá traerlas al interior para alargar la estación de crecimiento en forma artificial.
    El primer paso para proyectar un jardín es preparar el suelo. Las plantas aprecian un suelo fértil con un pH neutral. Si usted está trabajando en el exterior, haga analizar la acidez del suelo. Cuando es demasiado ácido (pH 0-5), puede agregar para abonar tierra caliza, mármol molido o polvo de hueso, que son alcalinos.
    Si está en el interior, puede usar tierra común para tiestos comprada en un semillero local, que debe tener partes iguales de turba, arena de construcción (no del mar) y abono compuesto. La primera retiene el agua, la segunda evita que la tierra se endurezca y el abono la provee de nutrimentos necesarios y bacterias beneficiosas que descomponen a las sustancias nutritivas en formas útiles para las plantas. Si no tiene el abono listo para el momento en que comienza a sembrar, compre algún fertilizante en un negocio especializado en jardinería, pero comience de cualquier modo a fabricar su propio abono. Más tarde, en la temporada de crecimiento lo necesitará.
Abono compuesto
    El abono compuesto es el más rico fertilizante que existe y está formado por materia orgánica podrida. Usted mismo lo puede hacer combinando una capa de quince centímetros de «materia verde» (hojas, pasto, y desperdicios perecederos de la cocina) con capas de cinco centímetros cada una de estiércol y de tierra. Debe ser agregada agua para humedecer, pero no empapar, cada estrato. Estos se repetirán uno tras otro hasta que el abono alcance una altura de noventa centímetros a un metro; cuando esté concluido, deberá ser dado vuelta cada dos semanas.
    Permanecerá al calor, ya que esto indica la presencia de la acción bacteriana, o sea, la descomposición. Si así no ocurre, usted necesitará más nitrógeno: añada estiércol de pollo o polvo de hueso o sangre, todos ricos en nitrógeno. En caso de que el abono huela mal, agregue tierra caliza.
    La preparación estará lista para ocupar un lugar en su jardín en 2 o 3 meses. Usted le estará suministrando a sus plantas el mejor alimento mientras enriquece simultáneamente el suelo y ayuda a aliviar el problema de las basuras.
    ¿Dónde se guarda un montón de abono? Si tiene un espacio en el exterior, puede cavar un hoyo, construir una estructura de madera sobre el suelo, o simplemente apilarlo. Cubrir en cualquiera de los casos con un plástico grueso o bolsas de arpillera.
    Debe tenerse en cuenta que si se elige amontonarlo, no se incluirán desechos de comida porque esto atraería a los animales del vecindario.
    Si carece de lugar en el exterior, tome un bote de basura de plástico y perfore algunos agujeros en los lados a unos pocos centímetros del fondo. Proceda con las capas como se señaló anteriormente. Asegúrese de usar estiércol oreado para evitar el problema del mal olor.
Plantando
    Ahora usted está listo para plantar. Una planta se puede desarrollar a partir de una semilla o plantando directamente una plantita.
    Si usted es eficiente y vive en un clima con una estación prolongada de crecimiento, es mejor comenzar con todas las variedades de semillas. Esto significa que usted probablemente deba comenzar en el interior antes de la fecha. Por ejemplo, las plantas de tomate estarán nacidas alrededor de 6 semanas antes de ponerlas en la tierra. La manera más fácil de hacerlo es dentro de hueveras de cartón o de cajas de carbón, que pueden ser ubicadas luego directamente en el terreno, lo que facilita y evita el choque del trasplante. Antes de poner las semillas en la tierra, se las puede remojar durante la noche en un «té de estiércol», una mezcla de agua caliente y una cucharada de estiércol oreado. Esto acelerará el proceso de la germinación.
    Cuando las plantas crecen y sus hojas se tocan unas contra otras, es el momento de podarlas con tijeras; córtelas al nivel del suelo y deje algunas con suficiente espacio alrededor como para que sus raíces adquieran fuerza. Asegúrese en este momento de no dañar los brotes más nuevos ahogándolos cuando los riega, ya que ellos son aún muy delicados. Si parecen estar creciendo demasiado alto y se ven muy delgados, es que se están esforzando por coger la luz. Asegúrese, entonces de que estén cerca de una ventana transparente. También puede ser que la tierra sea tan rica que le produce un progreso «apresurado». Intente comenzar de nuevo con tierra más blanda. También puede ocurrir este fenómeno cuando los tiestos son muy pequeños para un adecuado desarrollo de la raíz. Por lo tanto, debe trasplantarlos.
    Cuando las plantitas tienen algunas pulgadas de altura, pueden ser ubicadas en recipientes más grandes o en la tierra. Si usted vive en un clima frío y sus plantas han crecido demasiado para estar en el interior, puede construirles un armazón para repararlas consistente en un invernáculo en miniatura hundido unos pocos centímetros en el suelo alrededor de treinta centímetros sobresaliente de la superficie. Puede usar bloques de madera o de carbonilla para las paredes y un vidrio o un plástico para el techo y si es posible, la pared que da al sur se construirá más baja, ya que la pendiente proveerá más sol.
    El abono compuesto ya preparado será trabajado con la tierra de este lugar y sus plantas podrán ser plantadas cuando tengan quince o veinte centímetros de altura. Si el suelo estuviera demasiado helado como para ser excavado, extienda una capa de grava para el desagüe antes de colocar el abono y las plantas.
    Para aquellas que permanecerán en el interior, es hora de pensar sobre su ubicación final. Elija tiestos suficientemente amplios como para acomodar las plantas maduras. Si bien no importa qué clase de recipiente se utilice, el drenaje es crucial. Para la mayoría, la manera más fácil de asegurarlo es cubriendo la parte inferior de la maceta con una capa de grava y luego, agregando la mezcla de tierra, arena, turba y estiércol. Es práctico plantar en un recipiente que por último puede ser transportado.
    Volviendo a los pequeños invernaderos, tan pronto como la tierra de su parcela se ha ablandado bien, coloque un poco de abono y agregue también algunas lombrices para que caven túneles que ayudarán a pasar el aire y para que descompongan los minerales. Deje descansar una semana antes de plantar.
    Asegúrese de dejar suficiente espacio entre las plantas, así como lo indica el paquete de semillas. Arranque las hierbas malas cada tanto, y a medida que las plantas crezcan, serán menos vulnerables a ellas.
    Cuando alcancen una altura de treinta centímetros, puede cubrir con estiércol o sea, cubrir la tierra que está a su alrededor con una capa de cuatro o cinco centímetros de materia orgánica, que conservará la humedad y evitará las hierbas malas. Esta capa puede estar compuesta por buenos materiales como pasto, heno o algas marinas. Cada uno de ellos le donan nutrimentos al suelo y cada uno se descompone a diferentes velocidades: se debe recortar más frecuentemente el pasto que el heno, por ejemplo. Una vez que se ha realizado esta operación, no será necesario cortar más la hierba mala.
    Si piensa que los insectos le causarán problemas, y ellos casi siempre lo hacen, tome algunas medidas de precaución. Plante ajos y cebollinos por todo el jardín, ya que algunos jardineros afirman que éstos son una defensa contra aquéllos. También puede utilizar «mantis religiosas» para plagas específicas; estos útiles insectos se engullirán a los indeseables.
    Si algo no marcha y sus plantas no resisten el trasplante, usted puede comprar plantas en un semillero y todavía tiene suficiente tiempo como para cosechar en el otoño. Ciertas plantas son más originales que otras y es más probable que fracasen, pero es agradable intentar todo, con una sola excepción. Si usted desea plantar árboles frutales (y algunos en miniatura hasta pueden crecer en un tiesto en el interior y dan muchas frutas), comience con un árbol joven. Las semillas frutales pueden producir una planta atractiva pero rara vez buena fruta.

Hidropónicos

    Si el espacio es realmente limitado, un jardinero de la ciudad puede encontrarlo de suficiente tamaño como para dedicarlo a los hidropónicos o «cultivo acuático». Las plantas que crecen con este método asimilan nutrimentos en una solución que absorben directamente. Por lo tanto, la tierra no es necesaria por su valor nutritivo.
    Los hidropónicos implican uno de estos tres métodos: cultivo en agua, grava o arena. En el primer caso, las plantas crecen en tanques, están sostenidas por corchos y deben ser alimentadas con una solución precisa y perfeccionada. En el segundo están colocadas sobre una base de grava gruesa y son nutridas desde el fondo, usando una bomba para dirigir el movimiento del agua y del aire. El modo más simple y más práctico, sin embargo, es el cultivo de arena, en el cual las plantas son ubicadas en recipientes con arena de construcción y son alimentadas desde arriba. Con un sistema de mecha puede hasta ser solucionada la alimentación: uno de los extremos de la cuerda es colocado en una solución alimenticia y el otro, en la parte de arriba de la arena; controlando el espesor de la mecha, se puede regular el flujo de líquido. Las mezclas para fabricar estas soluciones pueden ser adquiridas en los negocios especializados; están generalmente hechas de emulsiones de peces y son agregadas al agua.

Pollos y conejos

    El habitante de la ciudad no tiene porqué vivir de un régimen totalmente vegetariano, ya que los animales pequeños pueden ser criados dentro de jaulas adaptadas en su interior y colocadas sobre un techo o en un patio trasero.
    Las aves son importantes tanto por su carne como por los huevos, y pueden subsistir ingiriendo insectos de jardín y las hojas que se descartan de los vegetales. Los conejos también lo son por su carne. Se reproducen con rapidez y —como los pollos— prefieren comer acelga. Si usted desea criar animales para aprovechar la carne, tendrá que aprender a matarlos; ésta es quizás la única forma de ser un carnívoro genuino.

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