A los 14 años (1915), se “fabricó” su propia universidad: en el mercado de Campo de’ Fiori (Roma) encontró un libro de física de 900 páginas, escrito en latín (Elementorum physicae mathematicae, 1840), y lo usó para aprender por su cuenta matemáticas avanzadas (incluido cálculo) y física clásica, como si fuera un manual moderno. De joven hacía proyectos prácticos (como giroscopios y mediciones de la gravedad) mientras se auto-entrenaba con libros cada vez más difíciles
Su velocidad era anormal: en 1918, con 17 años, entró a la Scuola Normale Superiore de Pisa y ganó el examen de admisión. En Pisa se volvió casi un fenómeno interno: sus profesores admitían que había poco que “enseñarle” y hasta le pedían que él explicara temas (como cuántica) en seminarios. En 1921 (tercer año) ya publicaba artículos científicos. Y cuando llegó el momento de su examen final/defensa alrededor de 1922 (tenía 20–21), sus sinodales quedaron marcados por lo fuera de escala que era su razonamiento: no era solo “listo”, era preciso y directo, como si ya pensara como investigador formado.
Su nombre Enrico Fermi. fue una pieza técnica clave del Proyecto Manhattan. En Los Álamos (1944–1945), Fermi fue nombrado director asociado y jefe de la División F, responsable de estudios de fisión, neutrones y reactores experimentales. Su papel era resolver problemas críticos “en tiempo real”: cálculos rápidos, estimaciones de riesgo y validación de diseños cuando no había margen de error.
Durante la prueba Trinity (16 de julio de 1945), la primera explosión nuclear de la historia, Fermi realizó un experimento improvisado: dejó caer tiritas de papel durante la onda expansiva y, midiendo cuánto se desplazaban, calculó el rendimiento de la bomba en ~10 kilotones de TNT. El valor real fue ~18.6 kilotones, una precisión asombrosa sin instrumentos modernos.
Fermi apoyó el uso inicial de la bomba por razones estratégicas, pero después de la guerra cambió de postura. En 1949, tras la primera bomba soviética, se opuso firmemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno, alegando razones morales y técnicas, y defendió a Oppenheimer durante su juicio de seguridad en 1954.El salto gigante llega en Chicago: el 2 de diciembre de 1942, Fermi y su equipo lograron la primera reacción nuclear autosostenida de la historia en Chicago Pile-1, el primer reactor artificial.
Su legado es incómodo y poderoso: sin Fermi, la bomba probablemente no habría llegado a tiempo. Pero él mismo advirtió que la humanidad aún no estaba madura para manejar la energía que acababa de liberar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario