
Laura Anido
Madrid-14/02/2026
Una mujer de origen árabe afirma en una entrevista en la calle que si Vox gana las elecciones tendrá que volver a su país porque ella no trabaja y "se acabarán las ayudas". El vídeo dura apenas unos segundos pero son miles las reacciones, comentarios y compartidos sobre él en X y TikTok. Solo hay un matiz: la escena nunca ocurrió porque la mujer no existe. El vídeo ha sido creado con inteligencia artificial.
Tampoco es real otro de los clips, con más de 49.000 visitas, que han circulado con fuerza en redes sociales esta semana, en el que una supuesta presentadora de informativos asegura que "Marruecos estaría estudiando liberar a miles de presos para que emigraran a España tras la regularización masiva".
Plataformas de verificación como Maldita.es han desmentido ya decenas de vídeos similares: piezas creadas con IA y difundidas desde cuentas vinculadas a entornos ultras, con un claro objetivo de criminalizar a personas migrantes. En algunos de los casos, el perfil original incluye en la parte inferior la advertencia de "contenido generado por IA", para algunos invisible ya que en los comentarios se puede leer a usuarios expresando su indignación al respecto de una información completamente falsa.
José Patricio Pérez-Rufí, profesor del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Málaga, advierte de que estos vídeos representan un riesgo distinto en la difusión de odio y racismo, ya que "aportan cuerpo de realidad a hechos que jamás han ocurrido. La imagen en movimiento suele percibirse como prueba, al considerar que si lo han visto tiene mayor credibilidad y hace que muchas personas duden menos, contrasten menos y contextualicen menos lo que circula en redes", señala a Público.
Pérez-Rufí considera que la IA se ha convertido en una herramienta clave para la ultraderecha en su batalla por el relato. Los perfiles ultras buscan generar odio mediante vídeos e información falsa que, según explica el profesor, transforma un marco ideológico previo en "evidencia audiovisual" que refuerza la apariencia de legitimidad del discurso extremista. "Permite materializar cualquier proyección imaginaria: escenas de supuestos delitos, altercados, invasiones o amenazas atribuidas a colectivos racializados, generadas con gran detalle y coherencia audiovisual, aunque sean completamente ficticias", explica.
Para algunos, el carácter ficticio del contenido es conocido, pero aun así lo difunden para ilustrar sus ideas en forma de meme, utilizándolo como herramienta de expresión política que bajo el anonimato y la viralidad de las redes pueden facilitar la normalización de discursos racistas y xenófobos. El problema se vuelve aún más grave cuando estos vídeos llegan a perfiles de políticos en activo, como el propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que difunde sus opiniones y campañas políticas con imágenes y videos generados por la IA. Hace tan solo unos días el republicado compartió en su plataforma Truth Social un vídeo generado con IA donde aparecían Barack Obama y Michelle Obama representados como monos.
También ocurre en España: la organización Afroféminas denunció la semana pasada que el senador del PP Carmelo Romero compartió en su cuenta oficial de Facebook varios vídeos racistas generados con IA procedentes del perfil Amego Segarro que supera los 11.000 seguidores en TikTok.
Uno de ellos alertaba de que "miles de pateras" se preparaban para salir hacia España tras la regularización extraordinaria. "No es banal. Que un senador del PP difunda vídeos falsos que criminalizan a quienes trabajan en los campos de su propia provincia es de una irresponsabilidad extrema", denuncian desde Afroféminas.
La organización destaca además el hecho de que Romero fue alcalde de Palos de la Frontera durante 30 años, un municipio marcado por la precariedad laboral de personas migrantes y por asentamientos chabolistas que han sufrido incendios recurrentes. "La desinformación no es solo un bot; es el político que pulsa compartir y alimenta el conflicto social. La comunidad migrante sufre las consecuencias reales de estos vídeos virtuales. Pedimos responsabilidad y que las instituciones actúen contra la difusión de delitos de odio", denuncian.
Daniel Catalán, catedrático de Comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid y colaborador de ACNUR, explica que "el peligro real no es solo la desinformación, sino la erosión de la empatía". A su juicio, cuando la ciudadanía deja de distinguir entre lo real y lo simulado, "termina por desconfiar de los testimonios legítimos de quienes huyen de la guerra", lo que debilita "el consenso humanitario y el tejido democrático que sostiene derechos como el de asilo".
"Han pasado del bulo artesanal a la ingeniería del odio. Utilizan la inteligencia artificial para lo que se denomina blanqueamiento discursivo. Saben que los sistemas de recomendación premian la interacción, por eso inundan las redes con estos vídeos, que en las primeras 24 horas logran una validación social masiva mediante cuentas automatizadas o bots que simulan un consenso ciudadano inexistente", apunta. El resultado, resume, es "una pinza perfecta: tecnología de vanguardia puesta al servicio de los prejuicios más antiguos".
El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) ha detectado un aumento muy marcado del discurso de odio racista durante 2025, especialmente en redes sociales. Entre julio y septiembre se registraron más de 331.000 contenidos de odio dirigidos en su mayoría a personas del norte de África (79%), musulmanes (16%) y grupos afrodescendientes (8%).
Incremento de bulos tras la regularización
Desde el anuncio de la regularización extraordinaria, este tipo de bulos no han dejado de crecer. Su difusión bajo este contexto ha reforzado las fake news que aseguran que estas personas acaparan las ayudas públicas o que la medida responde a un cálculo electoral, al asegurar falsamente que los migrantes regularizados podrán votar en las próximas elecciones.
Nada más lejos de la realidad. Las personas extranjeras no acceden de forma preferente ni a un mayor número de prestaciones que la población española. De hecho, un informe del Observatorio de las Migraciones de Barcelona señala que el Estado protege seis veces más a las personas nacidas en España que a la población migrante, ya que prestaciones como las pensiones de jubilación o el subsidio por desempleo requieren una situación laboral regularizada y varios años de cotización, requisitos que también se aplican a las prestaciones por incapacidad o a las ayudas por maternidad y paternidad. En el caso del Ingreso Mínimo Vital, además, es imprescindible contar con la nacionalidad española o con residencia legal.
https://www.publico.es/sociedad/migracion/maquinaria-ultra-fabricar-racismo-ia-pasaron-bulo-artesanal-ingenieria-odio.html
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