70 años de Vacaciones en Roma: ¿se inspiró la película en el romance prohibido de la princesa Margarita?
"Ningún estudio habría podido permitirse una publicidad así", dijo un crítico. Cuando la película se estrenó corrieron los rumores de que estaba inspirada en la relación entre la princesa Margarita y su gran amor, el capitán Peter Townsend. La cinta lanzó a la fama a Audrey Hepburn y hoy es un clásico imprescindible.
Una joven recorre las calles de Roma a lomos de, cómo no, una Vespa. Pasa por delante del Coliseo y del monumento a Víctor Manuel II. Su rostro desprende frescura en la película en blanco y negro, y su pañuelo de seda atado al cuello es el complemento perfecto para su icónica falda de corte años 50. Vacaciones en Roma es la película que lanzó al superestrellato a Audrey Hepburn hace 71 años –a España llegaría más tarde, en octubre de 1974–.
En ella interpreta a la princesa Ana, que ansía descansar de sus obligaciones reales y se escapa a la ciudad eterna, donde conoce y se enamora de un periodista estadounidense. El filme le valió su primer Oscar, pero prácticamente desde entonces circulan los rumores de que podríamos deberle esta comedia romántica tan redonda a cierta princesa de la realeza británica.
Es una historia tan antigua como la misma realeza: una princesa se enamora de un plebeyo. Pero cuando se estrenó Vacaciones en Roma, la gente tenía una única princesa en mente.
Aquel verano el mundo entero se conmocionó con los rumores de romance entre la princesa Margarita y el capitán de grupo Peter Townsend. El 14 de junio de 1953, The People fue el primer medio en dar la noticia de la relación en Reino Unido, llenando los quioscos con un titular un tanto retador: “Deben desmentirlo AHORA”. Además, advertía que los “escandalosos rumores sobre la princesa Margarita recorren el mundo entero”. No se requirió de nada más para despertar la imaginación de la gente.
Y apenas dos meses después, llegó a la gran pantalla la historia de la princesa Ana y el periodista Joe Bradley. Los paralelismos eran evidentes, se especulaba con un posible compromiso y la gente ansiaba conocer más detalles jugosos sobre la princesa Margarita, su supuesta equivalente en la vida real.
Aunque en Paramount decepcionaron los números en taquilla obtenidos en suelo estadounidense, los británicos acudieron en masa. “Ningún estudio habría podido permitirse una publicidad así”, opinó el crítico Alexander Walker. El pueblo británico estaba totalmente prendado con la idea de que la princesa Margarita tuviese un romance.
Pero no fueron los únicos en detectar ciertas similitudes. ¿Se trataba de veras de una historia ficticia basada en la princesa Margarita? Bueno, lo cierto es que así lo pensó el gobierno británico. Tal fue su preocupación con respecto a que se asociaran ambas que Paramount tuvo que rodar una escena extra para dejar claro que el personaje de Audrey Hepburn no pertenecía a la realeza británica. En la película, de hecho, no se llega a especificar cuál es su reino.
¿Se trata de la prueba definitiva? Pues, la verdad, el asunto no es tan simple.
La historia cuenta que el guion de Vacaciones en Roma llevaba buscando financiación desde una década antes de que se estrenara; es decir, mucho antes de que saltase a la palestra la relación de la princesa Margarita. En un principio, su producción estuvo prevista para el año 1948 y la habrían protagonizado Elizabeth Taylor, entonces con 16 años, y Cary Grant, con 44. No obstante, dado que la princesa Margarita confesó a algunas de sus amigas que se había enamorado de Townsend durante su gira por Sudáfrica en 1947, ¿no es posible que los rumores le llegaran a los guionistas, John Dighton y Dalton Trumbo?
Pero sí que hubo auténticas conexiones con la realeza en Vacaciones en Roma. En ella aparecen numerosos aristócratas de la época: en la primera escena de la película, la del baile en la embajada, aparece la princesa Alma Cattaneo interpretando a una dama de honor, la princesa Lilamani, heredera de Sri Lanka (que interpreta a la raikuuari de Khanipur) y Hari Singh, el último maharajá de Jammu y Kashmir, que se interpreta a sí mismo.
Nunca sabremos si las similitudes entre el romance real y la película fueron o no deliberadas, pero no es la primera vez que un miembro de la realeza británica da motivos para creer que podría haber servido de inspiración para un personaje ficticio. De hecho, en el nuevo número de septiembre de Tatler se trazan algunas conexiones entre el príncipe Henry de Rojo, blanco y sangre azul y el príncipe Harry.
Artículo original publicado por Tatler. Accede aqu




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