La íntima relación que mantiene Donald Trump con el bochorno parece no tener fin. Su ego desmedido le hizo, una vez más, acudir fiel a su cita con la vergüenza ajena y el oprobio internacional durante la entrega a España del trofeo que le acredita como ganador del Mundial de Fútbol 2026.
Sucedió tal que así; el magnate entrega la copa a Rodri y, en lugar de apartarse para dejar a los jugadores que sean los protagonistas, se niega a hacerlo y procede a ocupar el escenario y el encuadre con su absurdo baile. Una situación grotesca que ni Gianni Infantino, presidente de la FIFA, consigue evitar.
El protagonismo de Trump ha dado la vuelta al mundo. Son muchos los que han querido reflejar en redes una secuencia que pasará a la historia de la ignominia balompédica.Bendita paciencia la de los jugadores de la selección española de fútbol, que tras el pitido final tuvieron que enfrentar no sólo el mal perder de los futbolistas argentinos, sino también las ganas de protagonismo de Donald Trump.
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