Nolan elimina cualquier romance de la secuencia Odiseo-Circe, entre otras para no frivolizarlo. El héroe había tomado molly, el antídoto, y supera su embrujo.
09/08/2026
El Mundo de Odiseo es una gran obra pequeña, resplandeciente, fitness, de Moses Finley, jurista, sociólogo e historiador americano-británico. La escarbé y a otros autores que derogaban de hecho “el etapismo” metafísico en la historia, la cadena teleológica hacia alguna parte, que privilegiados son capaces de avizorar. Finley me llevó a Colin Renfrew (acaba de morir a sus primeros cien años), autor de otra roca, La emergencia de la civilización; al conocido Karl Polanyi, de Comercio y mercado en los grandes imperios, y al muy abusado por mí, Auge y caída de las grandes naciones de Paul Kennedy. La “etapas” del “materialismo histórico” quedan de metafísica burlesque. Lejos de lo que se cree, desde 2000 a. C., al Egeo lo rodearon grandes civilizaciones de alto nivel técnico-artístico.
Pero asombra que desaparecen en 30 años, adviene la era oscura (1200-800 A.C), los griegos se hacen analfabetas, olvidan la escritura, las artes minoica y micénica, la ingeniería. Las generaciones posteriores, ante ruinas de los grandes palacios incendiados siglos antes, los creen obra de gigantes, titanes, dioses. La edad oscura es un enigma que solo ocupa a una minoría de historiadores, porque perturba comodidades. El cobre aparece en Mesopotamia 8000 a. C, y en 4000 a. C. nace el bronce de alearlo con arsénico, la edad de bronce, después lo sustituye el estaño al descubrirse que enfermaba a los metalúrgicos. Dicen que por eso Hefesto estaba todo destartalado y Afrodita pasa tiempo con el recio Ares. El cobre era abundante en Chipre y muchas otras partes.
El estaño es un metal raro de Afganistán, las islas británicas, Portugal, lejanos lugares que obligaban a recorrer cuatro mil kms. por mares y desiertos. Con espadas, lanzas y armaduras de bronce, surge la división de trabajo: ejércitos profesionales con armas masivamente mortíferas; se forman amplios estamentos de transportistas marítimos y terrestres, agricultores, mineros, herreros, ganaderos, diplomáticos, administradores. La globalización del bronce en los imperios altamente “desarrollados” hace avanzar la civilización sobre los bárbaros. Los estados eran frágiles porque sustituyen a la sociedad y no le permiten producir. Entre Finley, Renfrew y Polanyi surge un concepto, “economía de distribución palaciega” (¿“populismo de bronce?”).
Antonio Escohotado, esencial historiador político heterodoxo, en su opus magna, Los enemigos del comercio, ubica los primeros comunistas, los “fibionitas”, en el siglo l de era cristiana. Pero mucho antes tenemos formas de totalitarismo colectivista, de comunismo originario (1750 a.C – 1050 a. C.) en Micenas-Grecia, (Tebas, Pilos, Tirinto, Anatolia, Atenas) protagonistas de la Guerra de Troya. Conviven con Grecia los imperios más o menos colectivistas: egipcio (Israel, Líbano y parte de Siria); hitita (Turquía, parte de Siria); asirio (norte de Mesopotamia, parte de Irak, parte de Siria); Babilonia (centro y sur de Mesopotamia). Del comercio de bronce y otros bienes ligados a la prosperidad, nace la diplomacia, la amistad entre monarcas que se trataban de “hermanos” en las tablillas epistolares.
Los estalinismos o maoísmos arcaicos de la Edad de Bronce son muy anteriores del “fibionismo”. La Ilíada y la Odisea se sistematizan o lo que sea, en el siglo VIII a. C., a cuatro siglos después de los hechos que relatan, y llevan doscientos años de trabajo arqueológico moderno. Con ellas dos viene el renacimiento de la escritura, la arquitectura y el arte griegos. La memoria histórica se funde con los mitos, y con aedos, cantantes o declamadores populares, nace la cultura occidental; enseñan, con Hesìodo, a los griegos quiénes eran, de dónde venían y qué creían. Son textos al tiempo míticos, históricos, religiosos, éticos, cuya vigencia afirma la grandiosa cinta de Nolan.
Según los autores mencionados, el colapso de los imperios ocurre cuando cuestan más de lo que producen. Vivieron tormentas de terremotos y sequías, pero los Estados, únicos generadores de riqueza, ya atrofiados, no pudieron enfrentar la crisis que liquidó la globalización. Algunos explican el derrumbe de la Edad de bronce y la era de oscuridad a partir de una “causalidad compleja”, académica manera decir muchos sospechosos y ningún culpable. Entre ellos a “los pueblos del mar”, no terribles guerreros sino familias indigentes buscando qué comer, más síntoma del derrumbe histórico que explicación del por qué y derrotan al Estado, porque ya estaba disuelto. Nolan los menciona cinco veces y serán tema de la cultura de masas.
Mi afición por ambos poemas y por Nolan se encrespa ante su éxtasis con Agamenón, a quien creo un antihéroe. Su jefatura de los aqueos se debe a que Micenas es la ciudad más poderosa, como veíamos; insulta en público a sus generales, incluso a Odiseo, el cerebro político de la guerra. A Aquiles, su más importante guerrero, al arrebatarle a Briseida; secuestra a Criseida hija del sacerdote de Apolo, quien lo castiga enviando la peste al ejército. Para completar, hace esclava sexual a Casandra, virgen sacerdotisa de Apolo. Trae bajo engaños a su hija Ifigenia al campamento para sacrificarla y por eso su mujer, Clitemmnestra, lo engaña con Egisto y lo asesinan. Odiseo, al contrario, es la celebración del triunfo de la condición humana.
Es un hombre de excepcionales dotes estratégicas, control de sí mismo, integridad y resistencia a la adversidad, pero un hombre. Por contraste Aquiles, un semidiós, una vida fugaz, víctima de su propia irresponsabilidad y vanidad. Abandona la guerra porque Agamenón le quita su amante, regresa por el dolor y la ira ante la muerte de su primo Patroclo. Creyó que le perdonarían la muerte y el ultraje al cadáver de Héctor, y Paris y Apolo lo eliminan en una trampa cazabobos. Lo asesinan en el templo donde ofreció traicionar a los griegos a cambio de casarse con Polixena, hermana de sus víctimas (Héctor y Troilo). Odiseo, antítesis, pasa años seducido en la isla Ogigia por la belleza arrolladora de Calipso, mujer fatal como, Dalila, Salomé, Carmen, Bovary, Lolita, Cora (El cartero llama…).
Ella lo ama realmente (lo expresa con genialidad Charlize Theron), le ofrece inmortalidad, placeres, comodidades y lo que desee, pero él no puede sacarse de la cabeza a su familia en Itaca. Luegoen la isla de Aiaia, es amante de Circe (no en la cinta), otra de las irresistibles de la mitología. Su atractivo era tan feroz, que simbólicamente convertía a los hombres en cerdos y fieras mansas en su patio. Nolan elimina cualquier romance de la secuencia Odiseo-Circe, entre otras para no frivolizarlo. El héroe había tomado molly, el antídoto, y supera su embrujo. En el poema ella le dice “vamos acostarnos para que nazca la confianza entre nosotros” (“bien lejos, bruja”, pensaría él). Quería irse. (Homero olvidó regalarles un merecido crucero por el Egeo a Odiseo y Penélope, pero Nolan hizo el quite)
@CarlosRaulHer
Pero asombra que desaparecen en 30 años, adviene la era oscura (1200-800 A.C), los griegos se hacen analfabetas, olvidan la escritura, las artes minoica y micénica, la ingeniería. Las generaciones posteriores, ante ruinas de los grandes palacios incendiados siglos antes, los creen obra de gigantes, titanes, dioses. La edad oscura es un enigma que solo ocupa a una minoría de historiadores, porque perturba comodidades. El cobre aparece en Mesopotamia 8000 a. C, y en 4000 a. C. nace el bronce de alearlo con arsénico, la edad de bronce, después lo sustituye el estaño al descubrirse que enfermaba a los metalúrgicos. Dicen que por eso Hefesto estaba todo destartalado y Afrodita pasa tiempo con el recio Ares. El cobre era abundante en Chipre y muchas otras partes.
El estaño es un metal raro de Afganistán, las islas británicas, Portugal, lejanos lugares que obligaban a recorrer cuatro mil kms. por mares y desiertos. Con espadas, lanzas y armaduras de bronce, surge la división de trabajo: ejércitos profesionales con armas masivamente mortíferas; se forman amplios estamentos de transportistas marítimos y terrestres, agricultores, mineros, herreros, ganaderos, diplomáticos, administradores. La globalización del bronce en los imperios altamente “desarrollados” hace avanzar la civilización sobre los bárbaros. Los estados eran frágiles porque sustituyen a la sociedad y no le permiten producir. Entre Finley, Renfrew y Polanyi surge un concepto, “economía de distribución palaciega” (¿“populismo de bronce?”).
Antonio Escohotado, esencial historiador político heterodoxo, en su opus magna, Los enemigos del comercio, ubica los primeros comunistas, los “fibionitas”, en el siglo l de era cristiana. Pero mucho antes tenemos formas de totalitarismo colectivista, de comunismo originario (1750 a.C – 1050 a. C.) en Micenas-Grecia, (Tebas, Pilos, Tirinto, Anatolia, Atenas) protagonistas de la Guerra de Troya. Conviven con Grecia los imperios más o menos colectivistas: egipcio (Israel, Líbano y parte de Siria); hitita (Turquía, parte de Siria); asirio (norte de Mesopotamia, parte de Irak, parte de Siria); Babilonia (centro y sur de Mesopotamia). Del comercio de bronce y otros bienes ligados a la prosperidad, nace la diplomacia, la amistad entre monarcas que se trataban de “hermanos” en las tablillas epistolares.
Los estalinismos o maoísmos arcaicos de la Edad de Bronce son muy anteriores del “fibionismo”. La Ilíada y la Odisea se sistematizan o lo que sea, en el siglo VIII a. C., a cuatro siglos después de los hechos que relatan, y llevan doscientos años de trabajo arqueológico moderno. Con ellas dos viene el renacimiento de la escritura, la arquitectura y el arte griegos. La memoria histórica se funde con los mitos, y con aedos, cantantes o declamadores populares, nace la cultura occidental; enseñan, con Hesìodo, a los griegos quiénes eran, de dónde venían y qué creían. Son textos al tiempo míticos, históricos, religiosos, éticos, cuya vigencia afirma la grandiosa cinta de Nolan.
Según los autores mencionados, el colapso de los imperios ocurre cuando cuestan más de lo que producen. Vivieron tormentas de terremotos y sequías, pero los Estados, únicos generadores de riqueza, ya atrofiados, no pudieron enfrentar la crisis que liquidó la globalización. Algunos explican el derrumbe de la Edad de bronce y la era de oscuridad a partir de una “causalidad compleja”, académica manera decir muchos sospechosos y ningún culpable. Entre ellos a “los pueblos del mar”, no terribles guerreros sino familias indigentes buscando qué comer, más síntoma del derrumbe histórico que explicación del por qué y derrotan al Estado, porque ya estaba disuelto. Nolan los menciona cinco veces y serán tema de la cultura de masas.
Mi afición por ambos poemas y por Nolan se encrespa ante su éxtasis con Agamenón, a quien creo un antihéroe. Su jefatura de los aqueos se debe a que Micenas es la ciudad más poderosa, como veíamos; insulta en público a sus generales, incluso a Odiseo, el cerebro político de la guerra. A Aquiles, su más importante guerrero, al arrebatarle a Briseida; secuestra a Criseida hija del sacerdote de Apolo, quien lo castiga enviando la peste al ejército. Para completar, hace esclava sexual a Casandra, virgen sacerdotisa de Apolo. Trae bajo engaños a su hija Ifigenia al campamento para sacrificarla y por eso su mujer, Clitemmnestra, lo engaña con Egisto y lo asesinan. Odiseo, al contrario, es la celebración del triunfo de la condición humana.
Es un hombre de excepcionales dotes estratégicas, control de sí mismo, integridad y resistencia a la adversidad, pero un hombre. Por contraste Aquiles, un semidiós, una vida fugaz, víctima de su propia irresponsabilidad y vanidad. Abandona la guerra porque Agamenón le quita su amante, regresa por el dolor y la ira ante la muerte de su primo Patroclo. Creyó que le perdonarían la muerte y el ultraje al cadáver de Héctor, y Paris y Apolo lo eliminan en una trampa cazabobos. Lo asesinan en el templo donde ofreció traicionar a los griegos a cambio de casarse con Polixena, hermana de sus víctimas (Héctor y Troilo). Odiseo, antítesis, pasa años seducido en la isla Ogigia por la belleza arrolladora de Calipso, mujer fatal como, Dalila, Salomé, Carmen, Bovary, Lolita, Cora (El cartero llama…).
Ella lo ama realmente (lo expresa con genialidad Charlize Theron), le ofrece inmortalidad, placeres, comodidades y lo que desee, pero él no puede sacarse de la cabeza a su familia en Itaca. Luegoen la isla de Aiaia, es amante de Circe (no en la cinta), otra de las irresistibles de la mitología. Su atractivo era tan feroz, que simbólicamente convertía a los hombres en cerdos y fieras mansas en su patio. Nolan elimina cualquier romance de la secuencia Odiseo-Circe, entre otras para no frivolizarlo. El héroe había tomado molly, el antídoto, y supera su embrujo. En el poema ella le dice “vamos acostarnos para que nazca la confianza entre nosotros” (“bien lejos, bruja”, pensaría él). Quería irse. (Homero olvidó regalarles un merecido crucero por el Egeo a Odiseo y Penélope, pero Nolan hizo el quite)
@CarlosRaulHer
No hay comentarios:
Publicar un comentario