¡Dios salve al Rey”! (declaración de Santiago Carrillo, S.G. del PCE, una vez derrotado el golpe de Tejero)
18/10/2026
Eso gritó el Tte. Crnl. golpista Antonio Tejero, al irrumpir en el Congreso de los Diputados pistola en mano, disparando al aire madrileño, el 23 de febrero de 1981 a las 6.23 de la tarde. Parecía el fin a la transición y que “el destape”, iniciado a la muerte de Franco en 1975, terminaba en una comedia trágica de 17 horas. Interrumpe la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como Presidente de Gobierno, quien había derrotado a Adolfo Suárez en la lucha interna en la UCD –imbecilidades de la historia-, que se desintegró y perderá las elecciones de 1982. En su novela histórica, Anatomía de un instante, Javier Cercas y Santiago Carrillo en sus Memorias, dan buena cuenta de este momento de barbarie. “Arrójense al suelo fue la “orden” de Tejero, para topar una sorpresa desagradable, pero primero resumiré antecedentes necesarios.
Un año después de ido Franco, el franquista transicional Adolfo Suárez, asume desmontar el franquismo con dos grandes decisiones. Una. En 1976 su compañero Fernández Miranda, hace aprobar (1976) la Ley de Reforma Política, que consagra elecciones democráticas para el futuro parlamento bicameral de 1977 con representación proporcional. Legaliza los partidos políticos, el sufragio universal y liquida instituciones municipales o sociales manejadas por el gobierno. La ley faculta al nuevo Congreso para elaborar la nueva constitución, sin el barranco de “la constituyente”. Dos. En 1978, aprueban la constitución democrática.
Volvamos al inicio, nudo y desenlace de la comedia de Tejero. Lo desafían de frente, para su sorpresa, tres de los más importantes líderes presentes: Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y el anciano general Martínez Mellado, ignoran sus alaridos (las otras figuras clave eran el Rey Juan Carlos, Felipe González, Manuel Fraga) En las transiciones democráticas, las fuerzas de cambio racionales de izquierda y derecha (sic) enfrentan en bloque la reacción. En este caso el franquismo transicional, el PSOE, UCD, el PC, militares modernos; intelectuales y artistas de primera línea, Julián Marías, Camilo José Cela, Gregorio Peces Barba, María Zambrano, Rafael Alberti, Juan Luis Cebrián, M. Vásquez Montalbán, Jorge Semprún, Antonio Buero Vallejo, Jordi Solé Tura, José Luis Sampedro, Miguel Herrero, Carlos Saura, M. Gutiérrez Aragón, Joan Manuel Serrat.
El lúcido y firme Cardenal Tarancón, apostó valientemente al consenso, la modernidad, la reconciliación y sumó a la Iglesia, aliada histórica del franquismo. Las fuerzas iluministas decidieron jugarse el resto por el proceso democrático, contra el terrorismo y la reacción. Casi todos perseguidos, exiliados, no los traicionaron sus resentimientos y apoyan al ex franquista Adolfo Suarez. Los partidos se juramentaron en el Pacto de la Moncloa (octubre 1977) inspirado en el Pacto de Puntofijo, un amplio arsenal de cambios económicos y políticos. Lo firman, en ese orden: Suárez (UCD), González (PSOE), Carrillo (PCE), Fraga (AP), Enrique Tierno Galván (PSP), Miguel Roca (Cataluña), Xabier Arzalluz (País Vasco). Decidieron abroquelar la monarquía constitucional y aplastar la amenaza reaccionaria, la vuelta al pasado.
El odio por la democracia unificó, como suele ocurrir, también a los extremos radicales sombríos. El golpe 23 de febrero no fue un arranque irracional de Tejero, sino a una meticulosa planificación y confluencia conscientes de grupos marginales de izquierda y derecha, fardo del pasado. Bandas terroristas marxistas y chauvinistas, disidencias del Partido Comunista de Carrillo, trotskistas, maoístas, etc.: GRAPO, FRAP, MIL, OLLA, FARI, PTE-Guardia Roja, ORT, MC, PCI (i), LCE, POUM, PTE, ORT, MC, MIR, PC (i), PC(r) PC (Internacional). Patrioteros vascos: ETA, MLNA, KAS, HASI; LAB, Askatasuna; catalanes, EPOCA y Tierra Lliure; LOA gallegos y MPMIAC, canarios. Las bandas de izquierda extrema asesinan cruelmente a civiles, el “tiro en la nuca” para concejales, bombas para policías y militares.
El asesinato de inocentes (730 al final) generalizaba la impresión de que la monarquía constitucional era el caos. En la jeta, el grito estentóreo de ¡traidores! contra los que cambiaban España, pero estos entendieron el imperativo de aplastar los terroristas. Blas Piñar y su Fuerza Nueva, franquista extremo, con tácticas de acción directa “de calle” (“el coletas” posmoderno, Pablo Iglesias hizo escraches, el “jarabe democrático”, pero aquellas eran más reales). También Veteranos de la Guerra Civil de José Antonio Girón y Falange Española-JONS, los Guerrilleros de Cristo Rey, eran brigadas de choque callejeras estilo nazi. Una “brigada internacional”, la FN, del fascista italiano Stefano Delle Chiae, pasa a la historia universal de la inmundicia al ejecutar nueve abogados laborales en Atocha (1977).
Desde el CESID, Centro Superior de la Defensa del Tte. Cnel. José Luis Cortina, la conspiración era infatigable al servicio de Tejero; el jefe de la III Región Militar (Valencia), junto al Gral. Alfonso Armada, el Cnel. Jaime Ynestrillas y muchos otros. Pero retomemos la anatomía del instante en el que Suárez, Carrillo y el anciano Gral. Gutiérrez Mellado, abofetean a los energúmenos, con la camisa bien abotonada. Suárez, Presidente de Gobierno, en vez de lanzarse al suelo, se levanta en medio del tiroteo para impedir la violencia física contra Gutiérrez Mellado, quien buscaba un acuerdo. Luego increpa cara a cara a Tejero y le ordena que se rinda. Este apunta con la pistola al rostro inmutable de Suárez y un tropel de soldados lo inmovilizan e incomunican. Carrillo ignoró los disparos y alaridos de Tejero, fumaba calmado en su curul en actitud provocadora.
Deciden también incomunicarlo para aplacar el mal ejemplo. El golpe se hunde cuando el rey Juan Carlos se juega el resto en su demoledora alocución y frena la metástasis al resto de España, cuyos jefes insinuaban gozar de su apoyo. Tejero termina ridículamente, como merecía y firma su rendición encima de una Land Rover, “el pacto del capó”. El 28 de octubre de 1982 Felipe González gana las elecciones con 10. 127. 392 votos y mayoría amplia en el Congreso (48%) sobre el conservador Manuel Fraga, 548. 107 (26.36%). No era un “defensor” sino héroe de la democracia, fuerte sin agresividades ni desplantes. Carrillo obtuvo menos de un millón de votos porque pese a todo, no olvidaron sus crímenes, ni los de La Pasionaria Dolores Ibárruri en la guerra civil del 36. A siete años de haber comenzado, se completa la transición (1975-1982).
@CarlosRaulHer
Un año después de ido Franco, el franquista transicional Adolfo Suárez, asume desmontar el franquismo con dos grandes decisiones. Una. En 1976 su compañero Fernández Miranda, hace aprobar (1976) la Ley de Reforma Política, que consagra elecciones democráticas para el futuro parlamento bicameral de 1977 con representación proporcional. Legaliza los partidos políticos, el sufragio universal y liquida instituciones municipales o sociales manejadas por el gobierno. La ley faculta al nuevo Congreso para elaborar la nueva constitución, sin el barranco de “la constituyente”. Dos. En 1978, aprueban la constitución democrática.
Volvamos al inicio, nudo y desenlace de la comedia de Tejero. Lo desafían de frente, para su sorpresa, tres de los más importantes líderes presentes: Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y el anciano general Martínez Mellado, ignoran sus alaridos (las otras figuras clave eran el Rey Juan Carlos, Felipe González, Manuel Fraga) En las transiciones democráticas, las fuerzas de cambio racionales de izquierda y derecha (sic) enfrentan en bloque la reacción. En este caso el franquismo transicional, el PSOE, UCD, el PC, militares modernos; intelectuales y artistas de primera línea, Julián Marías, Camilo José Cela, Gregorio Peces Barba, María Zambrano, Rafael Alberti, Juan Luis Cebrián, M. Vásquez Montalbán, Jorge Semprún, Antonio Buero Vallejo, Jordi Solé Tura, José Luis Sampedro, Miguel Herrero, Carlos Saura, M. Gutiérrez Aragón, Joan Manuel Serrat.
El lúcido y firme Cardenal Tarancón, apostó valientemente al consenso, la modernidad, la reconciliación y sumó a la Iglesia, aliada histórica del franquismo. Las fuerzas iluministas decidieron jugarse el resto por el proceso democrático, contra el terrorismo y la reacción. Casi todos perseguidos, exiliados, no los traicionaron sus resentimientos y apoyan al ex franquista Adolfo Suarez. Los partidos se juramentaron en el Pacto de la Moncloa (octubre 1977) inspirado en el Pacto de Puntofijo, un amplio arsenal de cambios económicos y políticos. Lo firman, en ese orden: Suárez (UCD), González (PSOE), Carrillo (PCE), Fraga (AP), Enrique Tierno Galván (PSP), Miguel Roca (Cataluña), Xabier Arzalluz (País Vasco). Decidieron abroquelar la monarquía constitucional y aplastar la amenaza reaccionaria, la vuelta al pasado.
El odio por la democracia unificó, como suele ocurrir, también a los extremos radicales sombríos. El golpe 23 de febrero no fue un arranque irracional de Tejero, sino a una meticulosa planificación y confluencia conscientes de grupos marginales de izquierda y derecha, fardo del pasado. Bandas terroristas marxistas y chauvinistas, disidencias del Partido Comunista de Carrillo, trotskistas, maoístas, etc.: GRAPO, FRAP, MIL, OLLA, FARI, PTE-Guardia Roja, ORT, MC, PCI (i), LCE, POUM, PTE, ORT, MC, MIR, PC (i), PC(r) PC (Internacional). Patrioteros vascos: ETA, MLNA, KAS, HASI; LAB, Askatasuna; catalanes, EPOCA y Tierra Lliure; LOA gallegos y MPMIAC, canarios. Las bandas de izquierda extrema asesinan cruelmente a civiles, el “tiro en la nuca” para concejales, bombas para policías y militares.
El asesinato de inocentes (730 al final) generalizaba la impresión de que la monarquía constitucional era el caos. En la jeta, el grito estentóreo de ¡traidores! contra los que cambiaban España, pero estos entendieron el imperativo de aplastar los terroristas. Blas Piñar y su Fuerza Nueva, franquista extremo, con tácticas de acción directa “de calle” (“el coletas” posmoderno, Pablo Iglesias hizo escraches, el “jarabe democrático”, pero aquellas eran más reales). También Veteranos de la Guerra Civil de José Antonio Girón y Falange Española-JONS, los Guerrilleros de Cristo Rey, eran brigadas de choque callejeras estilo nazi. Una “brigada internacional”, la FN, del fascista italiano Stefano Delle Chiae, pasa a la historia universal de la inmundicia al ejecutar nueve abogados laborales en Atocha (1977).
Desde el CESID, Centro Superior de la Defensa del Tte. Cnel. José Luis Cortina, la conspiración era infatigable al servicio de Tejero; el jefe de la III Región Militar (Valencia), junto al Gral. Alfonso Armada, el Cnel. Jaime Ynestrillas y muchos otros. Pero retomemos la anatomía del instante en el que Suárez, Carrillo y el anciano Gral. Gutiérrez Mellado, abofetean a los energúmenos, con la camisa bien abotonada. Suárez, Presidente de Gobierno, en vez de lanzarse al suelo, se levanta en medio del tiroteo para impedir la violencia física contra Gutiérrez Mellado, quien buscaba un acuerdo. Luego increpa cara a cara a Tejero y le ordena que se rinda. Este apunta con la pistola al rostro inmutable de Suárez y un tropel de soldados lo inmovilizan e incomunican. Carrillo ignoró los disparos y alaridos de Tejero, fumaba calmado en su curul en actitud provocadora.
Deciden también incomunicarlo para aplacar el mal ejemplo. El golpe se hunde cuando el rey Juan Carlos se juega el resto en su demoledora alocución y frena la metástasis al resto de España, cuyos jefes insinuaban gozar de su apoyo. Tejero termina ridículamente, como merecía y firma su rendición encima de una Land Rover, “el pacto del capó”. El 28 de octubre de 1982 Felipe González gana las elecciones con 10. 127. 392 votos y mayoría amplia en el Congreso (48%) sobre el conservador Manuel Fraga, 548. 107 (26.36%). No era un “defensor” sino héroe de la democracia, fuerte sin agresividades ni desplantes. Carrillo obtuvo menos de un millón de votos porque pese a todo, no olvidaron sus crímenes, ni los de La Pasionaria Dolores Ibárruri en la guerra civil del 36. A siete años de haber comenzado, se completa la transición (1975-1982).
@CarlosRaulHer

No hay comentarios:
Publicar un comentario