La estupidez humana ha sido objeto de profundo análisis filosófico, sociológico y económico, abordada no como una simple falta de inteligencia o un defecto biológico, sino como un fenómeno moral y colectivo que representa un peligro mayor para las sociedades que la propia maldad
Sobre la estupidez
¿Qué es realmente la estupidez? ¿Quién es realmente estúpido? Siete años antes de esta conferencia, Robert Musil había escrito ya: «Si la estupidez no se pareciera tan perfectamente al progreso, al talento, o al mejoramiento, nadie querría ser estúpido». El lector podría preguntarse: ¿Quién se ha creído que es este Musil para hablar de la estupidez? Esta pregunta es estúpida, como lo demuestra Musil: se considera que, para hablar de la estupidez, hay que ser inteligente; se considera que hacer gala de inteligencia es un signo de estupidez; se considera, pues, más prudente no mostrarse inteligente, o sea, mostrarse estúpido. Esta prudencia, evidentemente pesimista, le recuerda a Musil aquella otra, más desastrosa, del más débil que, siendo el más sabio, evita mostrar su sabiduría: ¡ésta podría amenazar la vida del más fuerte! Pero escribe Musil: «El que está en el poder se irrita menos cuando los débiles no pueden que cuando no quieren». Por lo tanto, ser estúpido para no mostrarse inteligente, actitud que se considera estúpida, acaba por reducir al hombre a la «desesperación, o sea, a un estado de debilidad».
Este no es más que uno de los aspectos analizados por Musil en este texto en el que cada frase es motivo de reflexión. Pocos escritos sobre este tema ponen tantas ideas y principios en cuestión, pocos escritos proponen tantas sugerencias heterodoxas.
De la estupidez a la locura
Estas palabras son un buen ejemplo de lo que nos ofrece, una serie de artículos que Umberto Eco publicó en prensa a lo largo de quince años y seleccionó personalmente poco antes de dejarnos. Por estas piezas se pasean hombres y mujeres de relevancia internacional, pero también algunos de los personajes de ficción más amados por Eco, como James Bond o los protagonistas de algunos de sus cómics favoritos. Y vuelve, como siempre, la nostalgia por el pasado perdido, la reflexión irónica sobre el poder y sus instrumentos, y la crítica a un consumismo que nos deja llenos de objetos y vacíos de ideas.
Genio, sabiduría y sentido del humor: de todo hay en este libro, una despedida digna de un gran maestro.
Historia de la estupidez humana
Las leyes fundamentales de la estupidez humana
Todo comenzó como un rasgo de humor, asociado a la crítica del fraude científico en Allegro ma non troppo, hasta que sus lectores descubrieron que estas Leyes fundamentales de la estupidez humana no sólo eran una parodia de ciertas formas de análisis sociológico, sino una reflexión llena de lucidez sobre la realidad de los daños que causa “el poder político, económico o burocrático” puesto en manos de los estúpidos. Leído hoy, cuando somos víctimas de la estupidez, repetidamente denunciada, de las políticas de austeridad, el texto de Cipolla cobra una inquietante actualidad.
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