El anticristo (1895): los polémicos ensayos de Nietzsche

Filosofía y literatura en Friedrich Nietzsche.



El anticristo, de Friedrich Nietzsche, es un libro que reflexiona sobre la decadencia de la moral occidental. Un libro contra la moral teológica del cristianismo, pero no contra Jesús, a quien Nietzsche considera: el único cristiano que vivió.

Introducción

«Necesito traducir este texto a las principales lenguas de Europa. Necesitaría un millón de ejemplares en la primera tirada de cada lengua
Con esta carta a su amigo Georg Brandes, Friedrich Nietzsche muestra el gran entusiasmo —y locura, que más tarde se intensificará— por su libro El anticristo, terminado el 30 de setiembre de 1888 en Turín y que se publica gracias a su amigo Franz Overbeck en 1895.
El título del libro es de por sí escandaloso, pero probablemente el subtítulo: Maldición contra el Cristianismo —que fue mutilado por la hermana de Nietzsche, una ferviente amante del nazismo— lo sea aún más.

Reflexionando sobre la moral occidental

El libro es una recopilación de ensayos que explican la decadencia de la moral occidental, culpa a los valores cristianos de decadentes e irreales. Arremete contra la compasión tildándola de «débil», y es profundamente anticlerical, ya que menciona que la antítesis del filósofo es el teólogo.
Un dato curioso sería que Nietzsche empezó estudiando teología a los 20 años, que luego abandonó por la carrera de filología.

Jesús y el Superhombre

Según el libro, el ayudar al prójimo y darle protección es visto como perjudicial para la aparición de lo que él llama el Superhombre, una figura que se ha visto en otras obras suyas como Así habló Zaratustra.
Originalmente El anticristo iba a ser el primero de cuatro libros llamados La Transvaloración de los valores. Pero los otros tres libros nunca llegaron a escribirse y Nietzsche consideró El anticristo como una obra completa.
Sin duda El anticristo fue y es un libro controversial, y es importante señalar que Nietzsche está en contra del cristianismo y de la figura de Pablo pero no de Jesús, que en palabras de Nietzsche fue: el único cristiano que vivió.
Más allá del bien y el mal, el anticristo, así habló zaratustra.
Libros de Friedrich Nietzsche.

Capítulo 2

¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.
¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad.
¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia. No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra: no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento, virtud libre de moralina). Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer.
¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el cristianismo.

Capítulo 8

Preciso es decir aquí quiénes son nuestros contrarios: los teólogos, y todo lo que tiene en su cuerpo sangre de teólogo, toda nuestra filosofía es preciso haberla visto dentro de sí; se debe haber muerto por ella para no admitir más bromas en este punto (la libertad de pensamiento de nuestros investigadores de la naturaleza y fisiólogos es para mi una broma: les falta la pasión en estas cosas, e! haber sufrido por ellas). Esta intoxicación va mucho más allá de lo que se cree; yo vuelvo a encontrar los instintos teológicos de la presunción allí donde hoy se siente la gente idealista, donde quiera que, so pretexto de un origen elevado, se pretende el derecho de mirar la realidad con aire superior y lejano… El idealista, lo mismo que el sacerdote, tiene en sus manos todos los grandes conceptos (y no sólo la mano), los pone en fuego; con benévolo desprecio contra el intelecto, los sentidos, los honores, el vivir bien, la ciencia, y ve tales cosas por debajo de si como fuerzas dañinas y seductoras, sobre las cuales el espíritu se libra existiendo puramente para si; como sí la humildad, la castidad, la pobreza, en una palabra, la santidad no hubiese hasta ahora hecho a la vida un mal infinitamente mayor que cualquier vicio u otra cosa terrible… El espíritu puro es la mentira pura… Mientras el sacerdote sea considerado como una especie superior de hombre, el sacerdote, que es el negador, el calumniador, el envenenador de la vida por profesión, no dará respuesta a la pregunta: ¿qué es la verdad? Ya se ha invertido la verdad cuando el consciente abogado de la nada y de la negación es considerado como el representante de la verdad…

Capítulo 35

Este dulce mensajero murió como vivió, como enseñó, no para redimir a los hombres, sino para mostrar cómo se debe vivir. Lo que dejó como legado a la humanidad es una práctica: su actitud frente a los jueces, esbirros, acusadores y cualquier clase de calumnia y de escarnio, su actitud en la cruz. No resiste, no defiende su derecho, no da un paso para alejar de si la ruda suerte, antes por el contrario, la provoca… Y ruega, sufre, ama con aquello, en aquellos que hacen el mal… No defenderse, no indignarse, no atribuir responsabilidad… Pero igualmente no resistir al mal, amarlo…

Capítulo 39

Retrocedamos y contemos la verdadera historia del cristianismo. Ya la palabra cristiano es un equívoco: en el fondo no hubo más que un cristiano, y éste murió en la cruz. El Evangelio murió en la cruz. Lo que a partir de aquel momento se llamó evangelio era lo contrario de lo que él vivió; una mala nueva, un Dysangelium. Es falso hasta el absurdo ver la característica del cristiano en una fe, por ejemplo, en la fe de le redención por medio de Cristo; únicamente la práctica cristiana, el vivir como vivió el que murió en la cruz es lo cristiano… Aun hoy, tal vida es posible para ciertos hombres, y hasta necesaria: el verdadero, el originario cristianismo será posible en todos los tiempos. No una creencia, sino un obrar, sobre todo, un no hacer muchas cosas, un ser de otro modo… Los estados de conciencia, por ejemplo, una fe, un tener por verdadero – toda sicología sobre este punto – son perfectamente indiferentes y de quinto orden, comparados con los valores de los instintos; hablando más rigurosamente, toda la noción de causalidad espiritual es falsa. Reducir el hecho de ser cristianos, la cristiandad, al hecho de tener una cosa por verdadera, a un simple fenomenalismo de la conciencia, significa negar el cristianismo. En realidad, jamás hubo cristianos. El cristiano es simplemente una psicológica incomprensión de sí mismo. Si mira mejor en él verá que, a despecho de toda fe, dominan simplemente los instintos, ¡y qué instintos!
La fe fue en todos los tiempos, por ejemplo, en Lutero, sólo una capa, un pretexto, un telón, detrás del cual los instintos desarrollaban su juego; una hábil ceguera sobre la dominación de ciertos instintos… le fe – ya la he llamado yo la verdadera habilidad cristiana –: se habló siempre de fe, se obró siempre por sólo el instinto… En el mundo cristiano de las ideas no se presenta nada que tanto desflore la realidad; por el contrario, en el odio instintivo contra toda realidad reconocemos el único elemento impelente en la raíz del cristianismo. ¿Qué es lo que se sigue de aquí? Se sigue que también in psychologysis el error es radical, o sea determinante de la esencia, o sea de la sustancia. Quítese aquí una sola idea, póngase en su puesto una sola realidad, y todo el cristianismo se precipita en la nada. Mirando desde lo alto, este hecho insólito entre todos los hechos, una religión no sólo plagada de errores, sino sólo creadora de errores nocivos, que envenenan la vida y el corazón, y hasta genial en inventarlos, es un espectáculo para los dioses, para divinidades, que lo son también los filósofos, y que yo, por ejemplo, he hallado en aquellos famosos diálogos de Naxos. En el momento en que la náusea abandona a estas divinidades (¡y nos abandona a nosotros!) se hacen agradecidas al espectáculo que ofrecen los cristianos; aquella miserable pequeña estrella que se llama Tierra, merece acaso únicamente en gracia a este curioso caso una mirada divina, un interés divino… Nosotros estimamos muy poco el cristianismo: el cristiano falso hasta la inocencia deja atrás a los monos; respecto de los cristianos, una conocida teoría de la descendencia es una pura amabilidad…

Capítulo 41

Entonces surgió un absurdo problema: ¿cómo pudo Dios permitir esto? A esta pregunta, la razón de la pequeña comunidad perturbada encontró una respuesta terriblemente absurda: Dios dio a su hijo para la remisión de los pecados, como víctima. ¡De este modo se concluyó de un golpe con el Evangelio! ¡El sacrificio expiatorio, en su forma más repugnante y bárbara, el sacrifico del inocente por los pecados de los pecadores! ¿Qué horrible paganismo! Jesús había abolido el mismo concepto de culpa; negado todo abismo entre Dios y el hombre; había concebido esta unidad entre Dios y el hombre como su buena nueva… ¡Y no como privilegio! ¡Desde aquel momento se llegó, gradualmente, a crear el tipo de redentor: la doctrina del Juicio y del retorno, la doctrina de la muerte como una muerte expiatoria, la doctrina de la resurrección, con la que es anulado todo el concepto de bienaventuranza, la única y total realidad del Evangelio, en provecho de un estado subsiguiente a la muerte… Pablo logificó luego sobre esta concepción, sobre esta imprudente concepción, con aquella desfachatez rabínica que le distinguía en todas las ocasiones: “si Cristo no resucitó después de la muerte, nuestra fe es vana”. Y de golpe se hizo del Evangelio la más despreciable de todas las promesas irrealizables: la impúdica doctrina de la inmortalidad personal…! ¡Pablo mismo la predicó como una recompensa!…

Capítulo 62

Con esto he llegado al fin y expreso mi juicio. Yo condeno el cristianismo, yo elevo contra la Iglesia cristiana la más terrible de todas las acusaciones que jamás lanzó un acusador. Para mi, es la más grande de todas las corrupciones imaginables, tuvo la voluntad de la última corrupción imaginable. La Iglesia cristiana no dejó nada libre de su corrupción; de todo valor hizo un no valor, de toda verdad una mentira, de toda probidad una bajeza de alma. Y todavía se atreven a hablarme de los beneficios que ha reportado a la humanidad. Suprimir cualquier miseria era cosa contraria a su más profundo interés: vive de miserias, creó miserias para eternizarse… Por ejemplo, el gusano del pecado: la Iglesia fue precisamente la que enriqueció a la humanidad con esta miseria…
La igualdad de las almas ante Dios, esta falsedad, este pretexto para los rencores de todos aquellos que tienen el ánimo abyecto, esta idea que es un explosivo y que terminó por convertirse en una revolución, idea moderna y principio de decadencia de todo el orden social es dinamita cristiana… ¡Los beneficios humanitarios del cristianismo! Éste hizo de la humanidad una contradicción consigo misma, un arte de arruinarse a sí mismo, una voluntad de mentir a toda costa, un desprecio y una repugnancia contra todos los instintos buenos y honrados. Estas son para mí las bendiciones aportadas por el cristianismo. El parasitismo como única práctica de la Iglesia; la Iglesia, que con sus ideales anémicos, con sus idealidades de santidad, chupa de la vida toda la sangre, todo el amor, toda la esperanza; el más allá como voluntad de negar toda realidad; la cruz como signo de reconocimiento por la más subterránea conjura que jamás ha existido, conjura contra la salud, contra la belleza, contra el bienestar, contra la bravura, contra el espíritu, contra la bondad del alma, contra la vida misma…
Yo quiero escribir sobre todas las paredes esta eterna acusación contra el cristianismo, allí donde haya paredes; yo poseo una escritura que hace ver aun a los ciegos… Yo llamo al cristianismo la única gran maldición, la única gran corrupción interior, el único gran instinto de venganza, para el cual ningún medio es bastante venenoso, oculto, subterráneo, pequeño; yo la llamo la única inmortal vergüenza de la humanidad.
¡Y se computa el tiempo partiendo del dies nefastus con que comenzó esta fatalidad, desde el primer día del cristianismo! ¿Y por qué no mejor desde su último día? ¿Desde hoy? ¡Transmutación de todos los valores!
Friedrich Nietzsche.

Biografía de Friedrich Nietzsche

Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken, Alemania, 15 de octubre de 1844 — Weimar, 25 de agosto de 1900). Fue un importante poeta, filósofo, músico y filólogo alemán.
Ha escrito Fatum e historiaLibertad de la voluntad y fatumHomero y la filología clásicaEl nacimiento de la tragedia en el espíritu de la músicaSobre verdad y mentira en el sentido extramoralHumano, demasiado humanoAurora: reflexiones sobre los prejuicios moralesAsí habló ZaratustraMás allá del bien y del malLa genealogía de la moralEl anticristoEl ocaso de los ídolosEcce homo, entre otros.

Infancia y desarrollo literario y filosófico

Hijo de Carl Ludwig y Franziska Oehler. Sus padres y sus abuelos fueron pastores. Cuando Nietzsche tiene cinco años muere su padre. Con la muerte de su padre y su hermano, Nietzsche pasa a vivir en un ambiente netamente familiar, con su abuela, madre, tía y su hermana.
De 1858 a 1863 estudia en el colegio Pforta. En 1864 comienza estudios de Teología en la Universidad de Bonn, el cual termina abandonando por estudios de Filología.

Vida académica y últimos años

En 1869 obtiene la cátedra de Filología y se desempeña como profesor hasta 1879. En 1870 se alista como enfermero para el ejército prusiano, pero termina regresando ese mismo año a la vida académica.
En 1879 renuncia, por problemas de salud a la cátedra universitaria y se dedica a viajar y vagar por toda Europa. En 1882, en Roma, conoce a Lou Salomé.
Luego de su decepción amorosa con Lou, escribe entre 1883 y 1885 Así habló Zaratustra, considerada su obra cumbre.
En 1889 Nietzsche será internado por problemas mentales. En 1890 pasa al cuidado de su hermana. Muere en 1990 por consecuencia de una neumonía.
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Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el martillo Biblioteca Nietzsche Friedrich Nietzsche Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el martillo ...
PDF) Nietszche Crepusculo de Los Idolos | Edilberto Canabal - Academia.edu

El crepúsculo de los ídolos representa la culminación del proyecto filosófico de Friedrich Nietzsche. Son muy pocos los autores que consiguen trascender a su tiempo y llegar a ser cumbres que se elevan sobre la humanidad. Con esta obra Nietzsche deja caer sus últimos copos allí donde se asientan los cimientos de un nuevo comienzo. Esta obra sobresale por su destrucción jovial, en ella se lee a un pensador que dinamita siglos y desenmascara conciencias; todo ello para escrutar la única realidad, la vida.
Nietzsche sostendrá que la vida es aquella realidad insondable e inaprensible que ha sido olvidada por el pensamiento; esto se debe a que los filósofos han construido y adorado momificaciones, ideales con los que se simplificaba el mundo. El egipticismo de los filósofos ha conducido a la humanidad por un sendero ficticio, se adoran con sumisión realidades trasmundanas olvidando la verdadera realidad. La idiosincrasia de esta tradición ha consistido en crear fábulas de mundos inmutables, eternos e imperecederos, cuando lo que se nos muestra es devenir, cambio, mutabilidad y finitud.
El sometimiento de la humanidad a estos conceptos e ideales morales: la resignación, la abnegación, la compasión, la humildad, el amor al prójimo hasta el desprecio de uno mismo y el sentimiento de culpa; ha conducido a la humanidad al nihilismo. Ante esto, Nietzsche afirmará la vida aristocrática; el noble es aquel que desenmascara estas mentiras milenarias y desvela el empobrecimiento al que conducen. El aristócrata no claudica ante aquellos que calumnian y desprecia la vida, es capaz de ver la psicología enfermiza del fabulador y negar su autoridad. 
El eterno retorno será el único juez de este nuevo hombre que con firmeza y fortaleza se sumergirá en la realidad, dirá sí a la vida sin apartar la mirada ante la adversidad. Solo este individuo altivo, orgulloso y soberbio, que domeña su existencia, merece respeto y veneración.
El Crepúsculo de los ídolos es una antología del pensamiento de Nietzsche, por ello su estructura es fragmentaria; se compone de capítulos que desarrollan distintas cuestiones, pero todos ellos unidos por una misma mirada, la del psicólogo que escruta a los maestros de occidente. Por todo esto, y por ser una de sus últimas publicaciones en vida, esta obra constituye el testamento de uno de los pensadores que más hondo ha caminado. 
“Suponiendo que se haya comprendido el carácter criminal de tal rebelión contra la vida, rebelión que se ha vuelto casi sacrosanta en la moral cristiana, con ello se ha comprendido también, por fortuna, otra cosa: el carácter inútil, ilusorio, absurdo, mentiroso de tal rebelión. Una condena de la vida por parte del viviente no deja de ser, en última instancia, más que el síntoma de una especie determinada de vida: la cuestión de si esa condena es justa o injusta no es suscitada en modo alguno con esto. Sería necesario estar situado fuera de la vida, y, por otro lado, conocerla tan bien como uno, como muchos, como todos los que la han vivido, para que fuera lícito tocar el valor de la vida en cuanto tal: razones suficientes para comprender que el problema es un problema inaccesible a nosotros.”
Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900) fue un filósofo y filólogo alemán considerado uno de los pensadores más importantes del siglo XIX. Realizó una crítica exhaustiva de la cultura, la religión y la filosofía occidental, mediante la genealogía de los conceptos que las integran. Entre sus obras cabe destacar: Así hablo ZaratustraEl nacimiento de la tragedia y Más allá del bien y del mal.   
FP 

Voluntad de poder


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Voluntad de podervoluntad de potencia o voluntad de pujanza (en alemánDer Wille zur Macht)1​ es un concepto importante de la filosofía de Friedrich Nietzsche. Esta describe lo que él consideraba el motor principal del hombre: la ambición de lograr sus deseos, la demostración de fuerza que lo hace presentarse al mundo y estar en el lugar que siente que le corresponde; todas esas son manifestaciones de la voluntad de poder. Otro punto particular de la voluntad de poder es que también representa un proceso de expansión de la energía creativa que, de acuerdo con Nietzsche, era la fuerza interna fundamental de la naturaleza.

Influencias previas[editar]

El pensamiento de Nietzsche fue influenciado por Arthur Schopenhauer, a quien Nietzsche descubrió en 1865. Schopenhauer explica que el universo y Todo está impulsado por una fuerza primordial de vivir, la "voluntad de vivir", que impulsa a todas las criaturas vivientes a evitar la muerte y procrear. Para Schopenhauer, esta voluntad es el aspecto más fundamental de la realidad, incluso más que el ser.
Otra influencia de Nietzsche fue Ruđer Bošković, a quien descubrió y aprendió a través de la lectura de Friedrich Albert Lange Geschichte des Materialismus (Historia del materialismo). En 1872, Nietzsche empezó el estudio del libro de Boscovich "Theoria Philosophia Naturalis" por sí mismo.2​ Nietzsche hace la única referencia a las obras publicadas de Boscovich en Más allá del bien y del mal, donde declara la guerra al atomismo del alma.3​ Boscovich había rechazado la idea del "atomismo materialista", el cual Nietzsche llama "una de las mejores teorías refutadas que hay".4​ La idea de centros de fuerza serían centrales en las teorías posteriores de Nietzsche acerca de la "voluntad de poder".

Concepto[editar]

El concepto de la voluntad de poder en el pensamiento de Nietzsche ha cobrado muchas interpretaciones, siendo la más discutible la apropiación y explotación por el nacionalsocialismo como el deseo por la pasión y del poder (poder entendido en este caso como el concepto más limitado de "dominación"). Algunos nacionalsocialistas como Alfred Bäumler también plantearon una interpretación biológica de la voluntad de poder, equiparándolo con una forma de darwinismo social, a pesar de que Nietzsche criticó a este último en sus obras. Esta interpretación fue criticada por Martin Heidegger en sus cursos de 1930 acerca de Nietzsche. Por Wille zur Macht, Nietzsche no se refería a un poder físico o político, sino que a la "Voluntad de poder" como un concepto particular e inédito, a diferencia de la unión de dos conceptos por separados: Voluntad y poder.
A diferencia de la conceptualización biológica y voluntaria de la Wille zur Macht, Heidegger y Deleuze han propuesto que la Voluntad de poder y el eterno retorno deben considerarse en conjunto. Primeramente, el concepto debe ser contrastado con la "Voluntad de vivir" de Schopenhauer y considerar el trasfondo y críticas de Nietzsche a Schopenhauer. Éste planteaba una "voluntad de vivir", en el que las cosas vivientes se encontraban motivadas por la sustentación y desarrollo de sus propias vidas. En cambio, Nietzsche planteaba una voluntad de poder en la que las cosas vivientes no sólo se encuentran motivadas por la mera necesidad de mantenerse vivas, sino que, en realidad tenían una gran necesidad de ejercer y utilizar el poder para crecer y expandir su fortaleza y posiblemente para someter otras voluntades en el proceso. Nietzsche veía la "voluntad de vivir" como secundaria de una primaria "voluntad de poder" y mejoramiento o afirmación de la vida. De este modo, se oponía al darwinismo social en la medida en que criticó la validez del concepto de adaptación, que consideraba una "voluntad de vivir" estrecha y débil.
En definitiva, el hombre que guía su vida según la voluntad de poder (el Übermenschsuperhombre), es un hombre que intenta siempre superarse a sí mismo, mejorarse en todas sus facetas, etc. No tiene en cuenta lo que los demás piensen o digan de él, se enfrenta a la vida y asume la realidad, procura vivir de una manera tal que si tuviera que vivir de nuevo infinidad de veces esa misma vida, sería feliz al hacerlo. Es un hombre libre que repudia la debilidad y la esclavitud.

Notas y referencias[editar]

  1.  Respecto a qué traducción se considera más adecuada, véase la página de discusión.
  2.  Whitlock, Greg (1996). «Roger Boscovich, Benedict de Spinoza and Friedrich Nietzsche: The Untold Story». Nietzsche Studien 25 (1): 200-220. doi:10.1515/9783110244441.200.
  3.  Nietzsche, Beyond Good and Evil, trans. Walter Kaufmann (1886; New York: Vintage Books, 1966), §12.
  4.  Anderson, R. Lanier (1994). «Nietzsche’s Will to Power as a Doctrine of the Unity of Science». Studies in History and Philosophy of Science 25 (5): 738"Boscovich's theory of centers of force was prominent in Germany at the time. Boscovich’s theory 'is echoed in Immanuel Kant’s Metaphysical Foundations of Natural Science, which reduces matter to force altogether. Kant’s view, in turn, became very influential in German physics through the work of Hermann von Helmholtz and his followers. By the time Nietzsche wrote, treating matter in terms of fields of force was the dominant understanding of the fundamental notions of physics.Plantilla:'"

Enlaces externos[editar]

https://es.wikipedia.org/wiki/Voluntad_de_poder