ÚLTIMAS PALABRAS FAMOSAS


Libro Almanaque de lo insólito 6

    Walt Disney afirmó, «Las últimas palabras no son una muestra de lo mejor, que implica vitalidad, equilibrio, perfecto control y objetivos. Pero son valiosas más allá de toda medida, para confirmar el curso, los hechos, las teorías y la fe de toda la vida que las ha precedido. »
    Karl Marx, no obstante, tenía una opinión diferente. Michael Hastings —en Tussy Is Me, su novela biográfica sobre Eleanor Marx, la hija menor de Karl Marx— relata una conversación que tuvo lugar entre Marx y su ama de llaves Helen, el día que aquél murió:
    «—Dígame sus últimas palabras, Karl, las escribiré.
    —¡Si usted apenas puede deletrear su propio nombre!
    —¿Su última palabra para la humanidad, Mohr...?
    —No tengo una...
    —Su último aliento, Mohr; yo podré ponerlo en uno de esos enormes libros... como “palabras que los grandes hombres pronunciaron en su lecho de muerte”... ¡vamos Karl!... ¡piense!
    —Váyase... las últimas palabras son para los tontos que nunca dijeron lo suficiente.»
    Afortunadamente, no todos coincidieron con Karl Marx...
    Las últimas palabras de
    ADAMS, JOHN QUIUNCY (1767-1848), presidente norteamericano.
    «¡Éste es el final de la tierra! ¡Estoy satisfecho!»
    ALLEN, ETHAN (1738-1789), soldado revolucionario norteamericano.
    En respuesta a su médico, quien le había dicho «General, me temo que los ángeles lo están esperando» «¿Están esperando? ¿Así que me están esperando? Bueno... ¡dejémoslos que esperen!»
    ANDRE, JOHN (1751-1780), oficial inglés.
    En el patíbulo: «Sólo será un dolor momentáneo.»
    ARQUÍMEDES (287?-212 a.C.), matemático griego.
    Dirigiéndose a un soldado romano: «Apártate, jovencito, no pises mi diagrama.»
    ARNOLD, BENEDICT (1741-1801), traidor norteamericano.
    Refiriéndose a su uniforme extranjero: «Dejadme morir con el viejo uniforme que usé en las batallas por la libertad. Que Dios me perdone el haber usado otro.»
    BEECHER, HENRY WARD (1813-1887), sacerdote norteamericano.
    «Ahora comienza el misterio.»
    BISMARCK, OTTO EDUARD LEOPOLD von (1815-1898), estadista prusiano.
    «No deseo un falso epitafio oficial. Escribid en mi tumba que he sido el fiel servidor de mi señor, el Emperador Guillermo, Rey de Prusia.»
    BONAPARTE, NAPOLEÓN (1769-1821), Emperador francés.
    «¡Francia! ¡Ejército! ¡Jefe del ejército! ¡Josefina!»
    BOOTH, JOHN WILKES (1838-1865), asesino de Lincoln.
    «Decidle a mi madre que muero por mi patria. Creí que hacía lo mejor. ¡Inútil! ¡Inútil!»
    BUDA (563?-583? a.C.), filósofo hindú.
    «Amados míos: Aquello que genera la vida provoca también la decadencia y la muerte. Nunca lo olvidéis; dejad que vuestras mentes se llenen de esta verdad. Os he llamado para hacéroslo saber.»
    BYRON, GEORGE GORDON (1788-1824), poeta inglés. «Ahora dormiré.»
    CÉSAR, JULIO (100-44 a.C.), emperador romano.
    «¡Tú también, Bruto, hijo mío!»
    CARLYLE, THOMAS (1795-1881), historiador escocés.
    «Así que esto es la muerte... Bueno...»
    COLÓN, CRISTÓBAL (1451-1506), descubridor de América.
    «En Tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu.»
    CONFUCIO (551-479 a.C.), filósofo chino.
    «No surge ningún rey inteligente, no hay uno solo en el reino que me tomará por maestro. Me ha llegado el momento de morir.»
    CRANE, HART (1899-1932), poeta norteamericano.
    Al suicidarse arrojándose por la borda de un barco: «¡Adiós a todos!»
    CROMWELL, OLIVER (1599-1658), estadista inglés.
    «Mi deseo es partir tan rápido como pueda.»
    DARWIN, CHARLES (1809-1882), naturalista inglés.
    «No soy el que menos teme a la muerte.»
    EARHART, AMELIA (1898-1937), aviadora norteamericana.
    En una carta a su esposo antes de su último vuelo: «Debes saber que soy perfectamente consciente del peligro. Quiero hacerlo porque quiero hacerlo. Las mujeres debemos tratar de hacer cosas como las que los hombres han pretendido hacer. Cuando fracasen, eso no deberá ser sino un desafío para las otras.»
    EDISON, THOMAS (1847-1931), inventor americano.
    En estado de coma: «Es hermoso el más allá.»
    FRANKLIN, BENJAMÍN (1706-1790), científico y filósofo norteamericano.
    A su hija, cuando le pidió que cambiase de posición en la cama: «Un moribundo no puede hacer nada cómodamente.»
    GAINSBOROUGH, THOMAS (1727-1788), pintor inglés.
    «Todos vamos al Cielo y Van Dyck también.»
    GOETHE, JOHANN WOLFGANG von (1749-1832), poeta alemán.
    «¡Luz, más luz!»
    HARRIS, JOEL CHANDLER (1848-1908), escritor norteamericano.
    «He mejorado en algo así como la décima parte de la ceja de un jején.»
    HOUSMAN, ALFRED EDWARD (1859-1936), poeta inglés.
    Luego de contarle su médico una historia «picante»: «Sí, es una buena historia. Mañana estaré contándola en el Paraíso.»
    HOUSTON, SAM (1793-1863), general norteamericano. «Tejas... Tejas... Margaret.»
    IRVING, WASHINGTON (1783-1859), autor norteamericano.
    «Bien, debo acomodar mis almohadas para otra mala noche. ¿Cuándo terminará esto?»
    JACKSON, THOMAS «STONEWALL» («Muro de piedra») (1824-1863), general confederado norteamericano.
    «Crucemos el río y sentémonos a la sombra de los árboles.»
    KIDD, WILLIAM (1645-1701), capitán pirata escocés.
    Antes de ser colgado: «Esta es una generación voluble y descreída. »
    LAFAYETTE, Marqués de (1757-1834), soldado y estadista francés.
    «¿Qué esperáis? La vida es como la llama de una lámpara; cuando no hay más aceite... ¡zas! Se extingue, y ¡todo ha terminado!»
    LUIS XIV (1638-1715), rey francés.
    A sus sirvientes: «¿Por qué lloráis? ¿Pensabais que era inmortal?»
    MARIA ANTONIETA (1755-1793), reina francesa.
    A su verdugo, a quien acababa de pisar: «Disculpadme, señor.»

ÚLTIMAS PALABRAS FAMOSAS
    
MATHER, COTTON (1663-1728), sacerdote norteamericano.
    «¿Esto es morir? ¿Es todo? ¿Esto es lo que temía cuando rogaba por una muerte dulce? ¡Oh!, ¡puedo soportarlo! ¡Puedo soportarlo!»
    MORE, SIR THOMAS (1478-1535), estadista inglés.
    A su verdugo: «Anímate hombre y no sientas miedo de tu oficio: mi cuello es corto, presta atención, por lo tanto, para cortar correctamente y salvar tu probidad.»
    NELSON, LORD HORATIO (1758-1805), comandante naval inglés.
    «Gracias a Dios, he cumplido con mi deber.»
    POE, EDGAR ALLAN (1809-1849), escritor norteamericano. «Señor, ayuda a mi pobre alma.»
    ROOSEVELT, FRANKLIN DELANO (1882-1945), presidente norteamericano.
    «Tengo una terrible jaqueca.»
    ROOSEVELT, THEODORE (1858-1919), presidente norteamericano.
    «Por favor, apagad las luces.»
    ROUSSEAU, JEAN JACQUES (1712-1778), filósofo francés.
    «Voy a ver el Sol por última vez.»
    SHAW, GEORGE BERNARD (1856-1950), dramaturgo inglés.
    A su enfermera: «Hermana, están tratando de mantenerme vivo, como a una vieja curiosidad, pero estoy terminado, voy a morir.»
    SÓCRATES (470P-399 a.C.), filósofo griego.
    «Crito, le debo un gallo a Asclepius: por favor, no olvides pagar la deuda.»
    THOREAU, HENRY DAVID (1817-1862), escritor norteamericano.
    «Alce. Indio.»
    WASHINGTON, GEORGE (1732-1799), presidente norteamericano.
    «Doctor, mi muerte es dura, pero no temo irme.»
    ZIEGFELD, FLORENZ (1867-1932), productor teatral norteamericano.
    Delirando: «¡Telón! ¡Música ligera! ¡Luces! ¡Listos para el último final! ¡Grandioso! La representación es buena.»
    C. O.
D ESCANSA EN PAZ . U NA COLECCIÓN DE RAROS EPITAFIOS
    En un cementerio de Edimburgo, Escocia
    Debajo de esta piedra, una masa de arcilla,
    Descansa el tío Peter Dan’els
    Quien a principios de Mayo
    Se quitó sus franelas invernales

    Epitafio de Thomas Stagg en el cementerio de la iglesia de San Gil, en Londres
    Eso es todo

    En un cementerio de Thurmont, Maryland
    Aquí yace un ateo
    Totalmente vestido
    Y sin ningún lugar adonde ir

    En un cementerio de Ruidoso, New México
    Aquí yace
    Jonny Yeats
    Perdonadme
    Por no ponerme de pie

    Epitafio de un hombre que fue ahorcado, en el cementerio de Lame, Irlanda
    Rab McBeth
    Quien murió por no poder
    Seguir respirando

    En un cementerio de Charleston, South Carolina
    Lector: he dejado este mundo en el que
    Tenía mucho que hacer;
    Sudando e impacientándome para llegar a rico:
    Exactamente tan loco como tú.

    Epitafio del sepulturero Robert Phillip, en el cementerio de Kingsbride, Inglaterra
    Aquí yazgo, a la puerta del Presbiterio;
    Aquí yazgo porque soy pobre;
    Cuanto más lejos de la puerta, cuesta más;
    Yo yazgo aquí, tan abrigado como ellos.

    En un cementerio de Cripple Creek, Colorado
    Llamó a Bill Smith
    Un mentiroso

    En un cementerio de Londres
    Ann Mann
    Aquí reposa Ann Mann,
    Que vivió como una solterona,
    Pero murió como una vieja Mann
    Diciembre 8, 1767

    Epitafio del ateo Arthur Haine, en el cementerio de Vancouver, Washington
    Haine
    No es más

    En un cementerio de Ribbesford, Inglaterra
    Anna Wallace
    Los niños de Israel necesitaban pan
    Y el Señor les envió el maná,
    Ll viejo clérigo Wallace necesitaba una mujer,
    Y el Diablo le envió a Anna.
    En un cementerio de Savannah, Georgia
    Aquí yace el viejo Rastur Sominy
    Murió comiendo maíz hervido
    En el año del Señor de 1859

    Epitafio escrito en una gran piedra , sobre una tumba en el cementerio Oak Grove, en Pawtucket, Rodhe Island
    William P. Rothwell, M. D.
    1866-1939
    Esto está encima mío.
    R.

    Epitafio para un niño, en un cementerio de Plymouth, Massachusetts
    Como he muerto tan prontamente
    Me pregunto para qué empecé.

    En un cementerio de Uniontown, Pennsylvania
    Aquí yace el cuerpo
    de Jonathan Blake
    Puso el pie en el acelerador
    En lugar de ponerlo en los frenos

    En el cementerio de Winterborn Steepleton, Dorsetshire, Inglaterra
    Aquí reposa el cuerpo
    de Margaret Bent
    Murió y desapareció

    En el cementerio de Barlinine, Glasgow, Escocia
    Debajo de esta lápida yacemos
    Espalda con espalda, mi esposa y yo
    Y cuando comiencen a sonar las trompetas angelicales
    ¡Si ella se levanta, yo permaneceré quieto!

    En el cementerio de Boot Hill, Tombstone, Arizona
    Aquí yace
    Lester Moore
    Cuatro balas
    De un cuarenta y cuatro
    Ni más
    Ni menos

    Epitafio de un abogado en el cementerio de Willwood, Rockford, Illinois
    Goembel
    John E.
    1867-1946
    «La defensa descansa»

    Epitafio del profesor S. B. McCracken, en un cementerio de Elkhart, Indiana
    La escuela está cerrada
    El maestro
    Ha vuelto a casa

    En un cementerio de Stowe, Vermont
    Yo era alguien,
    Quién, no es asunto tuyo.

    Escrito por una viuda en una lápida de su esposo adúltero, en un cementerio de Atlanta, Georgia
    Muerto, pero no perdonado

    Epitafio de John Penny, en el cementerio de Wimborne, Inglaterra
    Lector: si estás sin dinero
    Y deseas tenerlo
    Cava cuatro pies
    Y encontrarás un Penny

    En un cementerio de Silver City, Nevada
    Aquí yace Butch,
    Donde lo depositamos,
    Era rápido para el gatillo,
    Pero lento en sacar.

    En el cementerio de East Dalhousie, Nueva Escocia
    Aquí yace
    Ezekial Aikle
    Edad: 102 años
    Los buenos
    Mueren jóvenes

    Epitafio de una vieja doncella en el cementerio de Scranton, Pennsylvania
    Ni golpes, ni apuros, ni herederos.

    Epitafio escrito por una viuda en un cementerio de Vermont
    Consagrada a la memoria de
    mi esposo John Barnes
    muerto el 3 de enero de 1803
    Su gentil y joven viuda, de 23 años,
    posee excelentes condiciones de buena esposa
    y desea vivamente ser consolada.

    En un cementerio de Waynesville, North Carolina
    Effie Jean Robinson
    1897-1922
    Venid, lozanas jóvenes, mientras pasáis
    Y en estas líneas detenéis la mirada
    Como vosotras sois ahora, así fui yo una vez;
    Como yo soy ahora, así seréis vosotras;
    Preparaos para la muerte y seguidme.

    A lo que alguien, luego de leer, agregó
    Seguirte
    No me satisface
    Cómo podré saber
    Cuál es tu camino.

    Epitafio de Arthur C. Hornan, en un cementerio de Cleveland, Ohio
    En un principio yo no era
    Luego fui
    Ahora, nuevamente, no soy.

    Epitafio de un abogado , en Inglaterra
    Sir John Strange
    Aquí yace un honesto abogado,
    Lo que es extraño.

    En un cementerio de Georgia
    «¡Te dije que estaba enfermo!»
    Para los que deseen obtener más información:
    Over Their Dead Bodies (Sobre sus cuerpos muertos), de Thomas C. Mann y Janet Greene. Brattleboro, Vermont, Stephen Greene Press, 1962. Grave Humor (Humor sobre las tumbas), de Alonzo C. Hall. Charlotte, Nort Carolina, McNally of Charlotte, 1961.

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