En 13 años, uno de cada tres hogares tendrá un solo habitante. Detrás de este dato hay una sociedad cada vez más envejecida y longeva donde confluyen dos crisis paralelas: la de la vivienda y la de los cuidados.
"El problema es que cada vez vivimos más, pero no vivimos mejor", sostiene Pau Miret, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La casa de Jacobo es una de esas que ya forman parte del imaginario colectivo: paredes de gotelé, un gran mueble de salón, suelo de terrazo. Poco ha cambiado en ella en los últimos cuarenta años, a pesar de que poco a poco se ha ido vaciando. Las habitaciones de sus hijos se han quedado vacías y, desde que en 2021 enviudó, este anciano de 95 años vive solo, con la ayuda de una asistenta y familiares que de vez en cuando le visitan.
Su historia es cada vez más común en España. De hecho, si se cumplen las previsiones realizadas por el Instituto Nacional de Estadística, este será el tipo mayoritario de hogar en 2039. La proyección de Hogares 2024-2039 que el INE actualiza cada dos años apunta a que, para entonces, una de cada tres viviendas estará habitada por un solo miembro. La tendencia es clara: cada vez habrá más casas -un 19, 1%- pero con menos gente.
Los datos publicados el 12 de febrero correspondientes a la Estadística Continua de Población lo confirman. El 28% de los hogares en España están ya formados por una sola persona, mientras que el de dos se mantiene en primer lugar a poca distancia, con un 29,7%. Aunque este último sigue siendo el modo de convivencia más frecuente, la distancia entre ambos modelos se ha ido estrechando año a año.
Una sociedad envejecida
El principal factor que explica este cambio demográfico tiene que ver con el envejecimiento poblacional. España es uno de los países más longevos de Europa, pero también de los que presenta una de las tasas de natalidad más bajas. "En realidad hay muy pocas viviendas de solteros y solteras que nunca hayan estado casados y vivan solos", explica Pau Miret Gamundi, investigador del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
Concretamente, en la mayoría de los hogares unipersonales hay un perfil predominante: mujeres viudas. El investigador recuerda que la esperanza de vida sigue siendo mayor entre la población femenina y son muchas las mujeres que se quedan solas en el hogar familiar, tras la independencia de los hijos y el fallecimiento del cónyuge.
"El problema es que cada vez vivimos más, pero no vivimos mejor", añade Miret. Junto con la longevidad, la dependencia también está creciendo y, según señala el experto, es previsible que, sin una buena gestión, se agrave aún más la actual "crisis de cuidados": "En el modelo familiar tradicional español, era una de las hijas quien asumía la tarea de la atención en la vejez, en vez de independizarse. Sin embargo, hace ya décadas que esto ha cambiado y obliga a repensar el modelo y buscar soluciones que no pasen por que estas personas tengan que renunciar a sus casas y a su barrio".
A los problemas de salud, se suma la soledad no deseada, que afecta al 20% de la población española. El deterioro físico o cognitivo impide a muchos mayores salir a la calle, relacionarse e, incluso, realizar tareas básicas del hogar, como limpiar o hacer la compra. "Desgraciadamente, ya hemos conocido casos de mujeres que han muerto solas en su vivienda y cuyos vecinos no se han percatado hasta pasado un tiempo", lamenta Miret. El experto menciona algunas iniciativas planteadas para paliar esta situación, como el alquiler de habitaciones a estudiantes o los modelos de coliving entre personas no dependientes, fórmulas que permiten compartir gastos, combatir el aislamiento y facilitar algunas de estas tareas.
https://www.publico.es/sociedad/hogares-sola-persona-casi-son-mayoria-espana-preparados-supone.html
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