Bernie Sanders No reinventó su discurso en la escena nacional; lo venía desarrollando desde que gobernaba una ciudad pequeña
Historia Incomprendida
En plena Guerra Fría, un alcalde de una ciudad de apenas 40,000 habitantes envió en 1981 una carta oficial al gobierno de China pidiendo desarme militar. No era un senador ni un gobernador: era Bernie Sanders, recién electo alcalde de Burlington, Vermont. Desde una posición municipal intentó influir en debates globales sobre militarismo y política internacional, algo casi inédito para un cargo local.
Su llegada al poder fue igual de impactante: ganó la alcaldía por solo 10 votos en 1981, derrotando a un demócrata establecido. Ese margen microscópico cambió su vida y, años después, la política nacional. Gobernó durante 8 años (1981–1989) y convirtió la ciudad en un laboratorio.
En lo local enfrentó problemas muy concretos: gestión de basura, desarrollo urbano y acceso público al lago Champlain. Impulsó la creación de una ciclovía frente al lago, defendió espacios públicos frente a intereses privados y promovió vivienda accesible. También ayudó a asegurar un equipo de béisbol de ligas menores para dinamizar la economía local.
Su mandato también tuvo un giro cultural inesperado: el poeta Allen Ginsberg escribió un poema dedicado a Burlington durante su gestión. Sanders promovió festivales y fortaleció la identidad artística de la ciudad, mezclando política municipal con vida cultural.
Las imágenes de la época muestran a un alcalde cercano: abrazando vecinos, caminando sin grandes dispositivos de seguridad, celebrando victorias en pequeños actos comunitarios. Construyó una reputación de político “de base” mucho antes de sus campañas presidenciales.
Lo más revelador es que muchos de los temas que lo definirían décadas después — desigualdad económica, crítica al militarismo, justicia social — ya estaban presentes en documentos oficiales de los años 80. No reinventó su discurso en la escena nacional; lo venía desarrollando desde que gobernaba una ciudad pequeña con ambiciones sorprendentemente grandes.
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