1963-1964 París entre Sartre y Jung "sentirse siempre extranjeros en la vida, incluso en casa"



Lei en Roma el libro Uomini e anni de Ilia Eherenburg  impresionado como ese escritor y periodista testigo de la revolución rusa, guerra civil española, el holocausto describió hermosamente en sus memorias la época dorada  del París de principios del siglo XX ,sus protagonistas: políticos (Lenin, Trotski), artistas, escritores, poetas, editores (Ribera, Modigliani, Picasso, Hemingway, Joyce) surgen los retratos de políticos sobre todo artistas, Voloshin, Mandelstam, Maiakovski, Esenin. Dos años  mas tarde llegaría en un hermoso atardecer de junio a esa ciudad.París de los años sesenta. 

Épinglé sur Life

"París me enseñó muchas cosas, amplió los muros de mi mundo. Suele atribuirse a París la alegría; a mi modo de ver, París sabe sonreír con tristeza: así son sus casas, sus poetas, los ojos de sus muchachas. Esa capacidad de ser feliz en la tristeza y triste en la felicidad a veces le da alas y otras se las corta. Más de una vez volveré a tratar esta cuestión cuando hable de los acontecimientos que tuvieron lugar décadas más tarde. Pero en aquella época yo no sacaba semejantes conclusiones. París me enseñaba, me enriquecía, me arruinaba, me ponía en pie y me hacía perder el equilibrio. Todo eso pertenece al orden normal de las cosas: cuando una persona consigue algo, pierde algo al mismo tiempo. Al avanzar nos despedimos para siempre de las alegrías y de las penas que hasta ayer constituían nuestra vida."

Pin en Paris , comme antan
"Aprendí en esa ciudad a tomar las cosas como son y no como yo queria que fueran. Tal como ese paciente de Jung " Manteniéndome tranquilo ,sin reprimir nada,permaneciendo atento, y aceptando la realidad. Haciendo esto me han sobrevenido conocimientos, y también poderes poco comunes, que nunca habría podido imaginar antes.Siempre había creído que cuando se aceptan las cosas estas se imponen a nosotros de una manera u  otra. Pero esto no es verdad en absoluto. Solo aceptándolas uno puede adoptar una actitud frente a ellas. Asi ahora me propongo jugar el juego de la vida siendo receptivo a cualquier cosa que me acontezca ,buena o mala,sol y sombra alternando indefinidamente,aceptando también, de este modo mi propia naturaleza con sus aspectos positivos y negativos. Asi todo adquiere mayor vida para mi. !Que loco era!Como intentaba forzarlo todo para que fuera como yo creía que debía ser".

Jano Bifronte

El "verdadero" rostro de Jano es la mediana e invisible expresión 
del eterno presente entre el pasado y el futuro

"Viajar enseña el desarraigo, a sentirse siempre extranjeros en la vida, incluso en casa, pero sentirse extranjero entre extranjeros acaso sea la única manera de ser verdaderamente hermanos. " 
(Magris) 

Un paseo por la Viena de Gustav Klimt


En nuestro cerebro tenemos miles de millones de conocimientos sobre nosotros. Calcula el subconsciente las probabilidades que tenemos de hacer tal o cual cosa y cuál será el resultado. En unos seres humanos puede llegar calcular unos cuantos días o semanas, y el subconsciente le puede avisar de distintas manera al consciente que no haga determinada cosa que lo podría dañar o lo contrario. En la mayoría de los seres humanos no existe este tipo de aviso.
Mi subconsciente  calcula las posibilidades que tengo o tendré dentro de años si hago tal o cual cosa. Como si supiese y me guiará en un desconocido camino. Esa la  explicación que le doy a las frecuentes torpezas que he cometido que me han hecho perder lo que creía eran excelentes oportunidades.
Dice un famoso neurocientífico  “uno se da cuenta de ello cuando tiene el pie a mitad del camino del freno antes de ser consciente de que un Toyota rojo está saliendo marcha atrás de la entrada de una casa en la calle por la que circula.” 
He tomado decisiones inexplicables,ilógicas en su momento  pero que  hoy a 50 años se convierten en perfectamente lógicas adquiriendo sentido. El ejemplo del carro que nos empuja a pisar el freno antes de estar conscientes que debemos hacerlo en mi caso es más largo, años, décadas antes.
Entiendo que nuestro subconsciente puede tener almacenados cuando tenemos 50 años cientos de millones, de gestos, cosas, hechos, olores, sonidos que hemos sentido en miles de días, semanas, años y por eso calcula las probabilidades de que hagamos tal o cual cosa. Pero ¿cómo explica que a 17 años me advirtiera de una manera inconsciente con el escaso volumen de datos que tenia de mi vida; no me conocía lo suficiente?
Hoy entiendo que hemos heredados “los programas que  profundamente han quedado grabados en el circuito del cerebro a lo largo de cientos de miles de generaciones.” Y  aun cuando tenía dos años de vida podría predecir lo que me sucedería dentro de 30/40/50 años. 
“Los cerebros se dedican a reunir información y a guiar nuestro comportamiento de manera adecuada.”(…)”la mente consciente tiene muy poco acceso a la gigantesca y misteriosa fábrica que funciona debajo.”
Esa imposibilidad de ganar dinero   me ha acompañado en estos sesenta años teniendo oportunidades, conocimientos y relaciones. Sin embargo he llegado a tener portales y una emisora de radio. Pero nunca he podido contar una estabilidad económica que me permita con autonomía escoger tal o cual manera de vivir.

En una ocasión algún me dijo- o lo leí en el Diario de Paris- que si un objeto que enviremos a el planeta más lejano supiese todo lo que encontraría en el camino y pudiese modificarse adquiriría el peso, el tamaño necesario para que se viaje interplanetario se haga sin problema alguno y pueda superar todos los obstáculos que él sabe que encontrara. 


En 1916 Jung da en Paris una conferencia sobre las relaciones entre el yo y el inconsciente (base que luego sería una de sus obras centrarles) .
Durante el invierno de 1902-1903 dicen sus biógrafos que poco se sabe de esa estancia, excepto que Jung paseo por los alrededores de la ciudad, pintando algunos paisajes y  de vez en cuando a su prima Helene. Estudia en Salpetriere  París con P Janet.  A su vuelta de París, el 14 de febrero se casa. Se ha escrito sobre la influencia de P. Janet, varios conceptos de este  formaran parte de su propia terminología científica hasta el final.

Publica su primera investigación  Acerca de  la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos. E su tesis doctoral realizada con el Profesor Eugen Bleuler en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zurich. Se publicó en la editorial Oswald Mutze Leipzin, 1902 . Reproducía una reimpresión de la tesis doctoral cuya única diferencia consiste en la conclusión ligeramente modificada,
Jung en su juventud conoció y trato a este arqueólogo francés y más tarde en Paris converso bastante en ese invierno de 1902-1903. La primera vocación de Jung fue la de arqueólogo. Pero su familia era pobre no podía afrontar los gastos que hubiera supuesto enviarlo más allá de Basilea.  Ningún curso versaba sobre arqueología en la Universidad de Basilea, por lo que Jung escogió la medicina en su lugar.



En 1998 con el Ingeniero Lopez  un sábado en la noche  creímos observar encima de la Jefatura Civil de Macuto a varios kilómetros de altura objetos no identificados dando vueltas.  Estuvimos un buen rato mirando; no  comentamos con los pasantes eso que estábamos viendo. Como si nos hubiesen ordenado guardar silencio. Eso fue lo que más me impresionó del hecho. También había sentido que desde que estábamos en Los Corales conversando con  Juan Castellano  sin alterarme para nada que esas luces me estaban siguiendo.

Regresando a  casa pensé en el diario del Arqueólogo francés  que en sus notas afirmaba haber conversado en 1902 con Carl Jung explicándole la existencia de inconsciente colectivo. El último escrito de ese diario databa de 1920. En estos últimos días he pensado en el arqueólogo,  en los objetos no identificados de 1998, de esa noche del 15 de agosto de 1959 con ella y la broma que me hizo mi subconsciente aumentando mi torpeza evitando así que mi vida tomase ese rumbo que parecía que estaba trazado desde la noche de la Nuria de Viena dos semanas antes. Recordando el personaje de El hombre sin atributos de Robert Musil y el encontrarme en los sitios más impensados los libros de Carl Jung. 

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