EFE París 17/10/2026
Francia ha estallado contra el aumento del coste de la vida. Las protestas estudiantiles y el regreso de los chalecos amarillos ha intensificado las manifestaciones este sábado en ciudades como París, Marsella, Lyon o Lille, que han experimentado numerosas concentraciones y bloqueos.
La movilización reunió a decenas de miles de personas en todo el país -800.000 según los organizadores-, a seis meses de las elecciones presidenciales, con reivindicaciones relacionadas con la inflación, el precio de los carburantes y la pérdida de poder adquisitivo.
La protesta reunió a estudiantes, trabajadores, jubilados, agricultores, activistas climáticos y militantes antifascistas. Varias figuras del movimiento original de los chalecos amarillos respaldaron la convocatoria, uniéndose con las protestas estudiantiles iniciadas en septiembre para reclamar mejores condiciones educativas.
Miles de jóvenes protestan en París
Decenas de miles de jóvenes estudiantes protagonizaron una manifestación masiva en París. Las reivindicaciones estudiantiles que dominaban eran la necesidad de más profesores, centros educativos en mejores condiciones y más becas.
"Mi beca no me basta para vivir", se quejó Moubarak, un estudiante de Tecnología de Datos en la Universidad de la Sorbona de París, que en declaraciones a EFE contó que recibe 80 euros al mes.
Malwen, una estudiante en Derecho internacional, denunció que quería con su presencia en la manifestación denunciar que "hay una falta de medios en las universidades, en los liceos, en los colegios, en toda la educación".
"También en los hospitales y en todos los servicios públicos", añadió Malwen, que espera que esta movilización "pueda hacer que las cosas se muevan, que haya más medios como lo hemos podido ver con un nuevo anuncio para la educación". El pasado 8 de octubre el Gobierno presentó nuevas medidas para sustituir a los profesores ausentes y contratar más.
Los manifestantes corearon lemas habituales en las concentraciones como "Todos somos antifascistas" (en italiano) o "Todo el mundo detesta a la Policía", que fue especialmente el blanco de muchas de las pancartas y de las quejas por su actuación durante las semanas de movilización estudiantil.
Zineb, una joven sanitaria que trabaja en un hospital público, criticó que los salarios para su colectivo llevan "congelados desde hace mucho tiempo" y que lo único que han conseguido para compensar el efecto de la inflación es "un aumento de 150 euros en forma de prima".
La cabecera de la marcha, autorizada por las autoridades, llegó a la plaza de Clichy, siguiendo el recorrido previsto, mientras otros grupos se desplazaron por la capital. Uno de ellos intentó llegar hasta el Palacio del Elíseo, en una zona expresamente prohibida para manifestaciones.
Las protestas provocan incendios y saqueos en comercios
Varios edificios públicos fueron asaltados o incendiados y numerosos comercios saqueados este sábado en distintas ciudades de Francia durante las protestas, en una jornada que llevó a las autoridades a reforzar los dispositivos policiales y que perfila un saldo elevado de daños. Las fuerzas del orden han anunciado la detención este sábado de 400 personas por actos de violencia.
Durante el día también se produjeron múltiples detenciones. El Ministerio de Interior informó de que hasta las 15.00 horas (13.00 GMT) habían sido arrestadas 272 personas en todo el país.
En París, los saqueos se extendieron a distintos barrios, algunos alejados del recorrido de la manifestación autorizada. La unidad policial especializada CRS 8 fue desplegada para apoyar a los agentes en la capital.
El alcalde socialista de París, Emmanuel Grégoire, condenó los destrozos y denunció que había "calles enteras metódicamente arrasadas" en la capital, y quiso "distinguir entre el movimiento social" y "los vándalos", hacia los que aseguró no tener "ninguna indulgencia". En Limoges (centro) y Lille (noroeste) varios manifestantes asaltaron los respectivos ayuntamientos causando numerosos destrozos.
Una escena similar se vivió en Marsella (sur), donde decenas de personas forzaron las puertas del Ayuntamiento y realizaron pintadas antes de ser desalojadas por la Policía. Un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, fue derribado. Su alcalde, Benoît Payan, advirtió de que no se podían utilizar las reivindicaciones sociales como justificación para entrar por la fuerza en edificios públicos y destruir bienes.
En Lyon, una oficina de turismo fue incendiada. La Policía usó gases lacrimógenos y un cañón de agua y hubo varias oleadas de enfrentamientos con los manifestantes. Además, en la que es la tercera mayor urbe del país, hubo concentraciones en la refinería de Feyzin, junto a una autopista varios kilómetros al sur.
En previsión de la multiplicación de incidentes, el ministro del Interior, Laurent Núñez, había movilizado a 10.000 policías y gendarmes para esta jornada en todo el país, de los cuales 5.000 fueron en París.
El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó este sábado que no hay "ningún lugar para la violencia" en Francia, prometió castigos para los autores de destrozos y saqueos en esta jornada de protestas por el encarecimiento de la vida, y pidió un "frente unido" contra "los que siembran el caos".
"Quienes han destrozado, atacado prefecturas y comercios y saqueado incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados", escribió Macron en un mensaje en sus redes sociales. El jefe del Estado aseguró además que habrá "un frente unido frente a los que siembran el caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones y impiden que aquellos que expresan pacíficamente sus reivindicaciones lo hagan".
En Saint Étienne, localidad cercana a Lyon en el sureste del país, un joven que participaba en las protestas perdió una mano al explotarle una granada que, según el periódico Le Progrès, recogió después de haberla lanzado la Policía. La Prefectura (delegación del Gobierno) del departamento del Loira ha indicado por su parte que un joven de unos veinte de años había resultado herido de gravedad en una mano.
Las protestas marcan las próximas elecciones
Entre los organizadores de las protestas hay un grupo variopinto de colectivos, tanto estudiantes como algunos que fueron líderes del movimiento de los chalecos amarillos en 2018 y 2019, marcando el primer mandato de Macron.
La mayoría de los sindicatos no llevan la iniciativa, aunque algunos como la CGT las respaldan. Lo peculiar de este movimiento, es que no tiene una cabeza única y que aglutina reivindicaciones muy variadas.
La convocatoria surgió de un vídeo viral publicado en TikTok a comienzos de septiembre y ganó apoyo ante el aumento de los precios de la gasolina y del coste de la vida.
Los partidos de izquierda, sin estar directamente implicados en la organización, han mostrado sus simpatías, en particular La Francia Insumisa (LFI).
En la cabecera de la marcha parisina iba el líder de LFI y candidato a la Presidencia francesa, Jean-Luc Mélenchon, quien fue señalado por la líder ultraderechista y también rival al Elíseo, Marine Le Pen, por "legitimar la violencia" y buscar "precipitar al país en el caos". "En París, el mando aberrante ha abierto la puerta al caos", señaló Mélenchon, antes de puntualizar que aunque duda de que se entienda su voz en las circunstancias actuales, su mensaje "es claro: los que comparten nuestra lucha no tienen nada qué hacer en los saqueos ni en los actos vandálicos".
Bally Bagayoko, otra de las cabezas más visibles de este partido de izquierdas y alcalde de la ciudad de Saint Denis, se mostró en la mañana del sábado, en declaraciones a la emisora France Info, convencido de que las protestas serán "el punto de partida de una dinámica más importante".
Esta jornada se ha desarrollado en una situación de debilidad del Gobierno de Lecornu, que podría caer en unas semanas si no saca adelante los presupuestos para 2027 y a seis meses de las elecciones presidenciales.
La gran favorita en las elecciones de primavera es la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen. Su partido, la Agrupación Nacional (RN), se ha desmarcado claramente de estas protestas. Su presidente, Jordan Bardella, responsabilizó este sábado a los "profesionales del caos" -en referencia a la izquierda francesa de Mélenchon- de los incidentes registrados.



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