
«Un ateo es un hombre que no tiene apoyo invisible.» —John Buchan (1875-1940), escritor e historiador escocés.
Los poemas están hechos por tontos como yo,
Pero sólo Dios puede hacer un árbol,
Y sólo Dios que hace el árbol
También hace los tontos como yo.
Pero sólo los tontos como yo, usted ve,
Pueden hacer un dios que hace un árbol.
E. Y. Harburg
Ateo: el que niega la existencia de Dios.
Agnóstico: el que duda de la existencia de Dios.
El cuestionamiento sobre si existe un dios o varios nos remonta a la época de Sócrates. Los filósofos reformistas, racionalistas, escépticos y librepensadores se expidieron sobre este complejo y muy controvertido tema.
Miguel de Montaigne (1533-1592)
Su persona: Agudo ensayista francés. Sus opiniones políticas pasan desde el extremo más reaccionario hasta apoyar la libertad.
Saint-Beuve comentó que Montaigne era un buen católico, aunque no fuese cristiano. Este personaje estoico, escéptico y epicúreo siguió un método crítico que cuestionaba todo y dejaba que los menos inteligentes buscaran la respuesta.
Su creencia: «¡Oh, hombre sin sentido, que no puede crear un gusano y, sin embargo, hace dioses por docenas!»
Marqués de Sade (1740-1814)
Su persona: Apodado el «gran marqués» por el París elegante ya descrito como «ese frenético pornógrafo» por Desmond McCarthy.
Escribió Justine, de la que Rousseau opinó que cualquier muchacha que leyera una sola de sus páginas quedaría condenada. Pasó un total de 27 años en las prisiones o asilos de la Monarquía, la República, el Terror y el Imperio, y fue aclamado por Apollinaire como «el espíritu más libre que jamás existió».
Se describía a sí mismo: «Impaciente, colérico, irascible, extremista en todo, con una imaginación disoluta... ateo hasta el punto de ser fanático.»
En una oportunidad, intentó escapar de la Bastilla pero, como fracasó, repartió octavillas y gritó a través de un megáfono improvisado, urgiendo a la población para que asaltara la prisión.
Recobró la libertad gracias a la Revolución de 1790 y nuevamente hecho prisionero por la Revolución de 1801.
Ha sido aclamado como el precursor de Freud, de los surrealistas, de Baudelaire, de los existencialistas, de Nietzsche y de Stirner.
Escribió: Justine, Juliette y La filosofía en el tocador. La palabra «sadismo» está basada en su nombre.
Su creencia: «... Cualquier cosa que está fuera de los límites y alcance del juicio humano pertenece a la ilusión o a la futilidad; y como vuestro dios pertenece a una u otra en primera instancia estaría loco si creyera en él, y en segunda, sería un tonto.»
Arthur Schopenhauer (1788-1860)
Su persona: Filósofo alemán que fue el primer ateo confesado. Las críticas de Kant a la existencia de Dios tuvieron una profunda influencia en él, en el comienzo de su carrera: «Cuando el hedor de un cadáver llena mis narices, me indigno.»
La coexistencia de la libertad divina y la del hombre es imposible. Nada fue dejado por Dios, excepto Sus «restos mortales».
Desarrolló su tesis de que el mundo es una Idea, organizado y dirigido por la Voluntad. Obsesionado por muchas fobias y miedos, él siempre dormía con las pistolas cargadas a su alcance.
Su creencia: «El deísmo es incompatible con la responsabilidad de un ser moral porque en el deísmo, la responsabilidad siempre reside en el Creador de ese ser... Si nuestra voluntad es libre, el hombre es también un ser original, y viceversa.»
Mijail Bakunin (1814-1876)
Su persona: Revolucionario y «apóstol de la destrucción universal», postulaba la completa aniquilación del orden político y social imperante. Proclamó al Satán bíblico como el primer revolucionario.
Fue condenado a cadena perpetua en Alemania, entregado por extradición a Austria y entregado más tarde al zar ruso, quien lo mantuvo prisionero por muchos años.
Después que fue liberado, enfrentó el exilio en Siberia y con rapidez escapó a Londres.
Escribió: Dios y el Estado.
Su creencia: «Aun si Dios existiese, sería necesario eliminarlo.»
Karl Marx (1818-1883)
Su persona: Revolucionario teórico y filósofo alemán. Si bien descendía de una familia de rabinos, se educó como luterano. Quería dedicarse a la enseñanza, pero se inclinó por el periodismo, cuando su reputación como un pensador peligroso le tronchó sus posibilidades de conseguir empleo en alguna escuela.
Deseaba transformar la sociedad eliminando la jerárquica división de clases. Su sociedad ideal estaría basada en el trabajo productivo y voluntario, antes que en el trabajo «alienado». El obrero no estaría más «relacionado con el producto de su trabajo, como un objeto ajeno, hostil, poderoso e independiente».
Escribió: El Manifiesto Comunista y El Capital.
Su creencia: «Las pruebas de la existencia de Dios son nada más que pruebas de la existencia de la autoconciencia esencialmente humana... El hombre es el ser supremo para el hombre... El ateísmo y el comunismo... constituyen el primer y verdadero advenimiento del ser; la realización es hechura del hombre, de la esencia del hombre.»
Ambrose Bierce (1842-1914)
Su persona: Escritor norteamericano de historias cortas, fábulas y epigramas. Siguió la carrera de periodista independiente y columnista, prestando sus servicios en el San Francisco Sunday Examiner. En sus columnas vilipendiaba a la religión organizada, al comercio acaparador y a la raza humana en general. Fue conocido por su ingenio sarcástico y amargo.
Desapareció en el desierto de Méjico, y nunca más se supo de él. Se dijo que había intentado unirse a las fuerzas revolucionarias de Pancho Villa.
Escribió: El Diccionario del Diablo , Un suceso en el Fuente sobre el Río del Búho.
Su creencia: «Si existe un dios —una proposición que el sabio no está interesado en negar ni en afirmar— nada es más obvio que, con un propósito sólo conocido por él, ha ordenado su mundo, pero descuidando totalmente las necesidades temporales del hombre. Este mundo es casi el peor que pueda haber creado una ingenuidad malevolente, una apatía total y una extrema incapacidad.»
Friedrich Nietzsche (1844-1900)
Su persona: Escritor y filósofo alemán, a quien se le atribuyó la frase «Dios está muerto» y la doctrina del «nihilismo». Sufrió durante toda su vida muchos desvanecimientos, dolores de cabeza, y otros achaques. Pensaba que el hombre sólo se podría liberar por la «voluntad de vivir». Intentó llevar una significativa existencia sin religión.
Fue profesor a los 24 años. Hijo de un ministro luterano. Murió insano.
Escribió: Así habla Zarathustra, El Anti-Cristo.
Su creencia: En efecto, nosotros, los filósofos y «espíritus libres», nos sentimos brillar como en un nuevo amanecer por la noticia de que «el antiguo Dios ha muerto»; nuestros corazones se desbordan de gratitud, asombro, presentimiento y expectativa.
«Ustedes dicen que creen en la necesidad de la religión. ¡Sean sinceros! ¡Ustedes creen en la necesidad de la policía!»
Johann Most (1846-1906)
Su persona: Anarquista ruso; fue apresado repetidas veces por escribir panfletos subversivos y artículos periodísticos. Escapó de Rusia a Alemania, después de haber estado prisionero durante 16 meses, por haber redactado un ensayo alabando a los nihilistas. Luego se vio obligado a huir de allí y se dirigió a Inglaterra, donde descubrió el sistema penal inglés. Pasó sus últimos años en los Estados Unidos; allí cumplió otras condenas por «escritos sediciosos» y «anarquía criminal». También recibió el dudoso honor de ser derrotado públicamente por la anarquista Emma Goldman.
Su creencia: «Dios es tan sólo un espectro, fabricado por intrigantes bribones, y a través del cual la humanidad es tiranizada y mantenida en constante temor. Pero el fantasma se disuelve instantáneamente cuando es examinado bajo la lente de una reflexión sensata.»
George Santayana (1873-1952)
Su persona: Filósofo, crítico, poeta y maestro hispanoamericano. Creía en un mundo de ideas, llamadas «esencias»: todo lo que fue, lo que es, lo que será y aquello que nunca será. Pensaba que la religión era un «producto de la imaginación» y que ese conocimiento es la «fe en lo no conocible». Era entendido en cuentos de hadas y aventuras románticas del pasado, impregnado de los ideales de Platón, Aristóteles y Spinoza. Sentía simpatía por los creyentes: llamaba «la más hermosa flor de la poesía» a la historia de la Virgen María y de la cristiandad, decía que era «poéticamente verdadera».
Fue descrito como «un poeta antiguo que escribe un comentario sobre el mundo moderno.» Murió en un convento, en Roma.
Escribió: El último puritano, La vida de la rayón, Lucifer: una tragedia teológica.
Su creencia: «Mi ateísmo, como el de Spinoza, es una fe verdadera en el universo y niega sólo los dioses creados por el hombre a su semejanza, que no sirven otra cosa que los intereses humanos.»
Maxim Gorki (1868-1936)
Su persona: Novelista y dramaturgo ruso. Nació en una familia de clase baja y su padre fue un tapicero. Cuando era niño juntaba trastos viejos de los basureros para ganar su sustento.
Gozó de una repentina fama literaria y de éxito después de años de anonimato y pobreza. Dedicó casi todo lo que obtenía de su literatura al movimiento revolucionario, en el cual era una figura dirigente. Se le concedió la preciada Orden de Lenin.
Escribió: Las profundidades más bajas.
Su creencia: «Este negocio de la “búsqueda de Dios” debe ser prohibida por un tiempo, es una ocupación totalmente inservible.»
Nikolai Lenin (1870-1924)
Su persona: Ideólogo bolchevique, líder de la Revolución Rusa de 1917 y fundador de la República Soviética. Fue hijo de un maestro de escuela. Cuando tenía 17 años, su hermano fue colgado por haber tomado parte en un complot para asesinar al zar, el cual no tuvo éxito.
Recibió el título de abogado en la Universidad de San Petersburgo, luego se comprometió con grupos revolucionarios. Desterrado a Siberia por tres años. Después de años de agitación revolucionaria y exilio, retornó a Rusia y fue elevado al cargo de presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, por el segundo Congreso Ruso de Soviets, de noviembre de 1917.
Permaneció como jefe del estado hasta su muerte. Su cuerpo embalsamado, guardado en un mausoleo en la Plaza Roja de Moscú, es objeto de peregrinaje.
Su creencia: «Crear a Dios es la peor manera de escupir en nuestra propia cara.»
Alfred Jarry (1873-1907)
Su persona: Escritor francés, poeta, dramaturgo y fundador de la «patafísica», la ciencia de «las leyes que gobiernan las excepciones».
Andaba dando vueltas por París usando un traje de ciclista y portando pistolas; se dedicaba a beber y vivía en una oscura celda de monje, en un apartamento que ocupaba un tercio y medio de piso de un edificio.
Uno de los personajes por él creados insistía: —«Dios, o yo mismo creó todos los mundos posibles, ellos coexisten, pero los hombres pueden a duras penas vislumbrar uno.»
Escribió: Ubu Roi.
Su creencia: «Si las almas son independientes, el hombre es Dios.» Roben Frost (1874-1963)
Su persona: Ganó cuatro veces el premio Pulitzer por su excelente poesía; es quizás el más apreciado de los poetas americanos.
Su creencia: «Me volví para hablar con Dios/Sobre las desesperanzas del mundo; /Pero lo peor fue/Que Dios no estaba allí.»
André Bretón (1896-1966)
Su persona: Poeta y crítico, fundador y principal teórico del movimiento surrealista. Intentó anular la separación existente entre el arte y la realidad social cotidiana. Experimentó con las técnicas del automatismo (que permitía al inconsciente encontrar su expresión a través de imágenes incontroladas) y con la investigación de los sueños.
Estaba interesado en los movimientos revolucionarios de su época c intentó desarrollar una estética y una política que integraran las teorías de Marx y de Freud.
Escribió: Manifiesto surrealista, Nadja, Surrealismo y pintura.
Su creencia: «Todo lo que es tambaleante, malévolo, infame, manchado y grotesco, está contenido en una sola palabra: Dios.»
André Malraux (1901-1976)
Su persona: Escritor francés y «funcionario de estado». En su juventud fue existencialista y también marxista activo. Luchó durante la Guerra Civil Española del lado de los republicanos y durante la Segunda Guerra Mundial en la Resistencia Francesa.
Se desempeñó como Ministro de Información y más tarde como Ministro de Cultura, en el gobierno del general Ch. de Gaulle.
Autor de varias novelas. Escribió: La condición humana, La esperanza, Antimemorias.
Su creencia: «A los absurdos mitos de Dios y de la inmortalidad del alma, el mundo moderno en su radical impotencia, sólo ha logrado oponerles los ridículos mitos de la ciencia y el progreso.»
Jean Paul Sartre (n. 1905)
Su persona: Filósofo francés que sostiene que si Dios realmente existe, la libertad humana es una simple ilusión. Cree que sin Él, los individuos son libres para crear sentido y valores a sus vidas. Considera que Descartes fue el «paladín clásico de la libertad».
Escribió: Existencialismo y humanismo, El ser y la nada.
Su creencia: «La pasión humana es el reverso de la de Cristo: el hombre se pierde a sí mismo como hombre a fin de que Dios pueda nacer. Pero la idea de Dios es contradictoria y nos perdemos a nosotros mismos en vano. El hombre es una pasión inútil.»
M adalyn Murray O’Hair (n. 1919)
Su persona: La norteamericana que provocó la decisión de la Suprema Corte de 1963, que eliminaba las oraciones de las escuelas públicas. Se llamó a sí misma «la mujer más odiada en U.S.A.».
Exige la total separación de la iglesia y el estado. Cree que las iglesias deben ser obligadas a pagar impuestos (sobre la propiedad, sobre la renta, etc.).
Su creencia: «Quiero poder caminar por cualquier calle de Norteamérica y no ver ninguna cruz ni ningún vestigio de religión. No me detendré hasta decirle al Papa —o quienquiera que sea la autoridad máxima— que los ateos tienen derecho a respirar en este mundo.»
John Lennon (n. 1940)
Su persona: Super-estrella y compositor de rock and roll, nacido en Liverpool. Antiguo miembro de los Beatles, quien, en la cima de su fama, dijo que ellos eran «más grandes que Jesús».
Su creencia: «Dios es un concepto por el cual nosotros medimos nuestro dolor.»
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