Aleardo Laría Rajneri 21/12/2025

Un nuevo y reciente ensayo del intelectual argentino-israelí Meir Margalit, titulado El delirio de Israel (Editorial Catarata), nos ofrece una mirada profunda y rigurosa del modo en que la sociedad israelí se ha ido transformando en los últimos años para terminar aceptando en silencio los crímenes de su gobierno. Es un testimonio relevante porque proviene de alguien que vive en Jerusalén desde hace 50 años y, al ser un judío hijo de supervivientes del Holocausto, no le cabe el sambenito del antisemitismo. Su texto expresa el dolor de una minoría israelí-judía, pacifista de izquierdas, que observa la transformación de una sociedad que alardeaba de ser democrática –pese a su régimen de apartheid–, convertida en una máquina impiadosa de matar. Como señala Margalit, “ningún país se convierte en asesino de la noche a la mañana –esta disposición a matar e inmolarnos por causas infames estaba ya inscrita en la misma base del proyecto sionista–. Durante 72 años, esta pulsión destructiva ha estado presente en los intersticios de la sociedad, a veces agazapada y otras descontrolada, siempre al borde de estallar. El ataque del 7 de octubre fue el detonante que produjo el desencadenamiento y, desde entonces, todo está fuera de control”.