sábado, 24 de junio de 2017

30 libros de Umberto Eco


Apocalípticos e integradosApocalípticos e integrados
En una serie de ensayos magistrales sobre la cultura de masas -en los que analiza la estructura del mal gusto, la lectura de los cómics, el mito de Supermán, la canción de consumo, el papel de los medios audiovisuales como instrumento de información o el influjo de la televisión en el mundo de hoy-, Eco se plantea el problema central de la doble postura ante la cultura de masas: la de los apocalípticos, que ven en ella la «anticultura», el signo de una caída irrecuperable, y la de los integrados, que creen optimistamente que estamos viviendo una magnífica generalización del marco cultural. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

 
Arte y belleza en la estética medievalArte y belleza en la estética medieval
El concepto de «estética» nace en Europa en el siglo XVIII y, por lo tanto, muchas historias de la estética tomaron en escasa consideración las teorías de la belleza y del arte elaboradas anteriormente. Ahora bien, desde hace más de cincuenta años la actitud de los historiadores ha cambiado y la Edad Media se ha valorizado como una época rica en especulaciones fascinantes sobre la belleza, el placer estético, el gusto, la belleza natural y artificial, las relaciones entre el arte y las demás actividades humanas. En este compendio de las teorías estéticas elaboradas por la cultura del Medioevo, desde el siglo VI hasta el XV de nuestra era, Eco recorre, de forma accesible para el lector no especializado, las etapas de un debate que, a partir de la Patrística y hasta los albores del Renacimiento, presenta aspectos dramáticos y apasionantes, y nos permite entender mejor la mentalidad, el gusto y los humores del hombre medieval. «Un estudio delicioso? Tremendamente lúcido y fácil de leer, el ensayo de Umberto Eco está cargado de excelencia y de la energía de un hombre enamorado.

BaudolinoBaudolino
Umberto Eco regresa a la Edad Media con una fascinante historia donde se confunden y entremezclan hazañas prodigiosas e inverosímiles, propias de los libros de caballerías, con andanzas y viajes a países remotos y escenarios desconocidos, un vasto fresco narrativo en el que se conjugan elementos de la novela histórica con otros propios del relato de intriga, de aventuras o del género policíaco. En una zona del bajo Piamonte donde, años después, surgirá Alejandría, Baudolino, un pequeño campesino, fantasioso y embustero, conquista a Federico Barbarroja y se convierte en su hijo adoptivo. Baudolino fabula e inventa, pero, casi milagrosamente, todo aquello que imagina genera Historia. Así, entre otras cosas, crea la mítica carta del Preste Juan, que prometía a Occidente un reino fabuloso, en el lejano Oriente, gobernado por un rey cristiano, una carta que ha nutrido la imaginación de muchos viajeros posteriores, entre los que se cuenta Marco Polo. Empujado por la invención de Baudolino, Federico emprende un largo viaje, con el pretexto de hacer una cruzada, para restituir el Santo Grial.

 
Cinco escritos moralesCinco escritos morales
Umberto Eco reflexiona sobre la moral y la ética a través de una mirada crítica sobre nuestra historia reciente. Umberto Eco analiza con mirada lúcida y gran brillantez cinco temas de actualidad e importancia extremas: por qué la guerra ha pasado a ser hoy día inviable, las características y vigencia del fascismo, los cambios de la prensa ante la presencia de la televisión, los fundamentos y la posibilidad de una ética laica, así como la tolerancia e intolerancia ante la migración que hará de Europa en los próximos años un continente multirracial. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con el gran éxito del relato El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

Cómo se hace una tesisCómo se hace una tesis
Los consejos de este libro se dirigen en primer lugar a los estudiantes de disciplinas humanísticas, incluyendo ciencias políticas y derecho. El propósito es enseñar cómo escoger un tema, organizar el tiempo, llevar a cabo una búsqueda bibliográfica y estructurar el trabajo elaborado. Se trata de un texto que sobrepasa la categoría de una simple instrucción técnica. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio de la Edad Media el año 1327.


 
Confesiones de un joven novelistaConfesiones de un joven novelista
Unas sabrosas reflexiones del gran Umberto Eco sobre el oficio de escribir. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio de la Edad Media el año 1327; sonoro éxito editorial, fue traducida a muchos idiomas y llevada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud. Escribió además otras novelas como El péndulo de Foucault (1988), fábula sobre una conspiración secreta de sabios en torno a temas esotéricos, La isla del día de antes (1994), parábola kafkiana sobre la incertidumbre y la necesidad de respuestas, Baudolino (2000), una notable novela picaresca.

 
Construir al enemigoConstruir al enemigo
En su prólogo, Umberto Eco habla de estas piezas como «textos de ocasión», es decir, escritos que nacieron de un encargo o del puro divertimento. Cierto, pero cuando quien trabaja de ese modo es un gran maestro, cada frase se convierte en una pequeña lección para quien lee. El libro arranca con el texto titulado «Construir al enemigo», donde se insiste en las bondades de tener siempre a mano un enemigo en quien descargar nuestras debilidades o faltas y, si ese enemigo no existe, pues habrá que crearlo: ese es el mensaje que se desprende de El cementerio de Praga, su novela más reciente. Le siguen otros textos que cabalgan de Dan Brown a Barak Obama y Angela Merkel, y una espléndida pieza que aborda el tema de Wikileaks y nos invita a reflexionar sobre el poder del silencio en una sociedad donde el escándalo es moneda corriente. En otros escritos sale a la luz la corrupción política italiana, aliñada con el cuerpo de mujeres hermosas y dispuestas a triunfar, pero alrededor de este tema tan manido el professore hila un sagaz discurso sobre el ruido mediático, especialmente creado desde los centros de poder para distraer al ciudadano.

De los espejos y otros ensayosDe los espejos y otros ensayos
El volumen que presentamos agrupa, en torno a cinco grandes núcleos temáticos, artículos y ensayos de muy diversa procedencia. Dedicado al análisis de problemas de estética, a la interpretación de fenómenos de la cultura de masas, a la lectura crítica de textos literarios y al comentario de problemas filosóficos y semióticos de interés en nuestro tiempo, este libro es una muestra brillante y sugestiva de la inagotable curiosidad intelectual de Umberto Eco. «Umberto Eco es un cultísimo ensayista que trabaja desde una ciencia tan plural como la semiótica, y un novelista que de algún modo plantea en cada título lo que pudiéramos decir una novela-ensayo.» Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica susceptible de múltiples lecturas.

 
Decir casi lo mismoDecir casi lo mismo
«Traduttore, traditore», dice un refrán italiano, pero, antes que considerarle un traidor, Umberto Eco prefiere hablar del traductor como de un artesano de la palabra, que después de interpretar un texto extranjero y considerar todos sus matices, negocia con su propio idioma para que la palabra traducida sea capaz de incorporar los valores, no solo los significados, de una cultura ajena. Traductor él mismo, Eco no se limita a la teoría, sino que compone este libro basándose en ejemplos prácticos. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con el éxito obtenido con el relato El nombre de la rosa, novela gran histórica culturalista susceptible de múltiples y variadas lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

 
El cementerio de PragaEl cementerio de Praga
Estamos en marzo de 1897, en París, espiando desde las primeras páginas de esta magnífica novela a un hombre de sesenta y siete años que escribe sentado a una mesa, en una habitación abarrotada de muebles: he aquí al capitán Simonini, un piamontés afincado en la capital francesa, que desde muy joven se dedica al noble arte de crear documentos falsos. Hombre de pocas palabras, misógino y glotón impenitente, el capitán se inspira en los folletines de Dumas y Sue para dar fe de complots inexistentes, fomentar intrigas o difamar a las grandes figuras de la política europea. Caballero sin escrúpulos, Simonini trabaja al servicio del mejor postor: si antes fue el gobierno italiano quien pagó por sus imposturas, luego llegaron los encargos de Francia y Prusia, e incluso Hitler acabaría aprovechándose de sus malvados oficios. Treinta años después de publicar El nombre de la rosa, Umberto Eco vuelve para mostrarnos que en la literatura y en la vida, nada es lo que parece y nadie es quien realmente dice ser: todo es según convenga, y quien triunfa, ahora y siempre, es el rufián.

El nombre de la rosaEl nombre de la rosa
Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policíaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina… Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se detiene en lo exterior sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XVI. Es la Edad Media y corre el invierno de 1327, bajo el papado de Juan XXII. El franciscano Guillermo de Baskerville y su discípulo el novicio benedictino Adso de Melk, llegan a una abadía benedictinaubicada en los Apeninos septentrionales italianos y famosa por su impresionante biblioteca con estrictas normas de acceso. Guillermo debe organizar una reunión entre los delegados del Papa y los líderes franciscanos, en la que se discutirá sobre la supuesta herejía de la doctrina de la pobreza, promovida por la orden de los espirituales.

 
El péndulo de FoucaultEl péndulo de Foucault
Tres intelectuales que trabajan en una editorial de Milán establecen contacto con autores interesados en las ciencias ocultas, las sociedades secretas y las conjuras cósmicas. En un primer momento dicha relación se mantiene estrictamente profesional, pero poco apoco van estrechándose los lazos. Editores y autores inventan juntos, por puro juego, un complejo «plan», urdido supuestamente por los templarios siete siglos atrás. Pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

El superhombre de masasEl superhombre de masas
«Creo que se puede afirmar que la pretendida superhumanidad de Nietzsche tiene por origen y modelo doctrinal, no a Zaratustra, sino al conde de Montecristo de Dumas.» Eco parte de esta afirmación de Gramsci para estudiar a los superhombres de las novelas populares, de Rocambole a Montecristo, de Arsène Lupin a James Bond, de Tarzán a Superman, sin olvidar a Rodolphe de Gerolstein, el príncipe de Los misterios de París. ¿Por qué y cómo se leen las novelas folletinescas? ¿Qué mecanismos entran en juego en su estructura narrativa? ¿Cómo funciona la ideología de la consolación (el héroe consuela al lector de no ser un superhombre)? Estas son algunas de las preguntas que se plantea Umberto Eco en esta recopilación de ensayos magistrales. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia y otros temas de cultura popular).

 
El vértigo de las listasEl vértigo de las listas
De Homero a Joyce; de las catedrales góticas a los paisajes oníricos de El Bosco. Un recorrido reflexivo de la cultura occidental. En este libro ilustrado, Umberto Eco nos presenta la obsesión del hombre a lo largo de la historia de Occidente por las listas, por la idea de compendio de conocimiento. Desde listas de plantas medicinales hasta listas de tesoros encontrados, Eco muestra que cada lista responde al espíritu de su época y no es fruto de la casualidad, sino el producto de una mente que al clasificar la realidad, la transforma. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

 
Entre mentira e ironíaEntre mentira e ironía
Umberto Eco analiza distintas estrategias de mentira, desfiguración, abusos del lenguaje y vuelco irónico de estos abusos en cuatro ensayos sobre Cagliostro, Manzoni, Campanile y los cómics del Corto Maltés de Hugo Pratt. Expone las mentiras que han convertido a Cagliostro en un mito; señala la oposición entre lenguaje verbal y signos naturales en Los novios; disecciona los juegos que hace Campanile con el lenguaje, dando vueltas a las frases hechas; analiza cómo juega Hugo Pratt con la geografía y cómo emplea mapas verdaderos para convertirlos en improbables, haciendo levitar las distancias y con ellas nuestra imaginación. Cuatro muestras excelentes de la capacidad de este enorme pensador italiano para transmitir, de manera clara y entretenida, las cuestiones más profundas de la comunicación humana. «Presentado como un vademécum para enseñar a reconocer las mentiras que radican en el lenguaje de la literatura, la ciencia y el habla común, Entre mentira e ironía realiza un análisis transversal Umberto Eco.

 
Historia de la bellezaHistoria de la belleza
Umberto Eco nos comenta la Historia de la Belleza, en un libro profusamente ilustrado. «En realidad no hay belleza más auténtica que la sabiduría que encontramos y apreciamos en ciertas personas. Prescindiendo de su rostro, que puede ser poco agraciado, y haciendo caso omiso de la apariencia, buscamos su belleza interior.» Plotino «La belleza del mundo es todo lo que se manifiesta en sus elementos particulares, como las estrellas en el cielo, los pájaros en el aire, los peces en el agua y los hombres sobre la tierra.» Guillermo de Conches «Una razón evidente de que muchos no tengan un sentimiento apropiado de la belleza es la falta de esa delicadeza de la imaginación necesaria para ser sensible a las emociones más sutiles. Cada cual pretende tener esa delicadeza, habla de ella y quisiera regular a partir de ella todo gusto o sentimiento.» David Hume «La muerte y la belleza son dos cosas profundas que tienen tanto de azul como de negro y parecen dos hermanas, terribles y fecundas, con un mismo enigma y similar misterio.» Víctor Hugo «La belleza es verdad, la verdad es belleza».

 
Historia de la fealdadHistoria de la fealdad
Tras la Historia de la belleza, he aquí la Historia de la fealdad. En apariencia, belleza y fealdad son conceptos que se implican mutuamente, y por lo general se considera que la fealdad es la antítesis de la belleza, hasta el punto de que bastaría definir la primera para saber qué es la segunda. No obstante, las distintas manifestaciones de la fealdad a través de los siglos son más ricas e imprevisibles de lo que comúnmente se cree. Tanto los fragmentos antológicos como las extraordinarias ilustraciones de este libro nos llevan, pues, a recorrer un itinerario sorprendente hecho de pesadillas, terrores y amores de casi tres mil años, donde los sentimientos de repulsa y de conmovedora compasión se dan la mano, y el rechazo de la deformidad va acompañado de éxtasis decadentes ante las más seductoras violaciones de todos los cánones clásicos. Entre demonios, locos, enemigos terribles y presencias perturbadoras, entre abismos repulsivos y deformidades que rozan lo sublime, navegando entre freaks y fantasmas, se descubre una vena iconográfica insospechada.

 
Historia de la tierra y los lugares legendariosHistoria de las tierras y los lugares legendarios
Un viaje por los espacios imaginarios de la cultura de todos los tiempos. Nuestra imaginación está poblada de tierras y lugares que nunca han existido, de la cabaña de los siete enanitos a las islas visitadas por Gulliver, del templo de los Thugs de Salgari al piso de Sherlock Holmes. Por lo general, sabemos que estos espacios son tan solo producto de la fantasía de un narrador o de un poeta. En cambio, y desde tiempos muy remotos, la humanidad ha fantaseado con lugares que se han considerado reales, como la Atlántida, Mu, Lemuria, las tierras de la reina de Saba, el reino del Preste Juan, las Islas Afortunadas, El Dorado, la última Thule, Hiperbórea y el país de las Hespérides, el lugar donde se conserva el santo Grial, la roca de los asesinos del Viejo y de la Montaña, el país de Jauja, las islas de utopía, la isla de Salomón y la tierra austral, y el misterioso reino subterráneo de Agarha. Muchos de estos lugares han sido el origen de fascinantes leyendas y han inspirado algunas de las espléndidas representaciones visuales que aparecen en esta obra: otros han alimentado la fantasía de los cazadores de misterios.

 
Interpretación y sobreinterpretaciónInterpretación y sobreinterpretación
Umberto Eco, autor de novelas de éxito e importante teórico literario, funde en este libro esos dos papeles en un provocador debate en torno al controvertido tema de la interpretación literaria. Los límites de la interpretación -lo que se puede afirmar que significa realmente un texto- es una cuestión que interesa doblemente a un semiótico, autor de novelas cuya sorprendente complejidad ha sumido a los lectores en una gran especulación acerca de su significado. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

 
Kant y el ornitorrincoKant y el ornitorrinco
En este ensayo de Umberto Eco, filosofía y semiótica se aúnan para analizar los mecanismos de percepción del hombre. ¿Por qué reconocemos a un gato como tal? ¿Por qué hemos acordado denominarlo de este modo? A partir de estas preguntas, Eco retoma una serie de aspectos que no se trataron con profundidad suficiente en su Tratado de semiótica general. Para ello, recoge y estudia fábulas protagonizadas por animales en las que el funcionamiento del sentido común juega un papel decisivo. Y entre todos los animales, el ornitorrinco adquiere un relieve especial, pues parece concebido para poner en crisis las teorías del conocimiento. Esta obra constituye el complemento definitivo a los estudios semióticos de Eco y es una exaltación de la filosofía como arte del pensamiento y como indagación de las eternas dudas del hombre. Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica de múltiples lecturas.

 
La estrategia de la ilusiónLa estrategia de la ilusión
Umberto Eco lleva a cabo en esta serie de artículos y estudios una semiología de lo cotidiano, una aproximación al universo de los discursos periodísticos y la costumbre. Este libro de estilo directo y narrativo, humor satírico y moralizante, está constituido por una serie de ensayos, muchos de los cuales son artículos periodísticos aparecidos en diferentes medios. A través de ellos, Eco nos ofrece una aproximación a los discursos periodísticos o políticos, a los fenómenos de la moda y la costumbre, desde la perspectiva del estudioso del lenguaje: si lo utilizamos para hablar de las cosas, para silenciarlas o para convencernos de que son cosas cuando por el contrario se trata de ideologías, fantasmas, ilusiones o decepciones.
«Considero mi deber político invitar a mis lectores a que adopten frente a los discursos cotidianos una sospecha permanente, de la que ciertamente los semióticos profesionales sabrían hablar muy bien, pero que no requiere competencias científicas para ejercerse.»

 
La estructura ausenteLa estructura ausente
Una introducción a la semiótica de la mano de su mayor experto: Umberto Eco. Después de Obra abierta, en la que estudiaba los lenguajes experimentales del arte contemporáneo, y de Apocalípticos e integrados, donde abordaba las técnicas y los temas de la comunicación de masas, Umberto Eco analiza aquí las fronteras de la semiótica. Comprender los sistemas de signos obliga a ver los códigos como estructuras y explicarlas a través de otras estructuras más vastas, en un movimiento regresivo hacia la matriz originaria de toda comunicación, hasta llegar a una estructura no estructurada. La conclusión metafísica de esta búsqueda no puede ser más que el rechazo del código de códigos: la negación de la estructura ausente. Coordinando todas sus investigaciones precedentes, Umberto Eco vuelve a asentar las bases de la semiótica y propone un verdadero sistema de la cultura como comunicación. Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia y otros de cultura popular).

 
La misteriosa llama de la reina LoanaLa misteriosa llama de la reina Loana
Es triste despertarte una mañana en una cama de hospital y ser incapaz de reconocer a tu mujer y a tus hijos, abrir los ojos y no recordar cuál es tu profesión, ni dónde vives o cuáles son tus gustos a la hora de comer y beber. Esa es la desconcertante realidad de Giambattista Bodoni, Yambo para los amigos, un hombre de sesenta años que, tras sufrir un accidente, ha perdido la memoria personal, la más ligada a las emociones, y ve su propia vida como si acabara de inaugurarla. Para ayudarle en el proceso de recuperación, su esposa insiste en que pase una temporada en el caserón de Solara, un pueblo en las colinas piamontesas. Aquí Yambo vivió su infancia, y en el desván están guardados los libros, los tebeos, los discos, los recortes de periódico y los carteles de las películas que lo acompañaron en los primeros años de su vida. Nuestro hombre inicia entonces una labor casi detectivesca por volver a dibujar el pasado a través de estos objetos, que para Yambo no son recuerdos sino hipótesis de trabajo, cosas nuevas que le hablan de un mundo que fue el suyo y el de las personas que vivieron los momentos más importantes de la historia del siglo XX.

 
La isla del día de antesLa isla del día de antes
En el verano de 1963 y en los Mares del Sur, Roberto de la Grive, un joven piamontés, llega como náufrago a una nave abandonada donde encuentra sólo animales desconocidos y extrañas máquinas. Frente a la nave hay una isla de ensueño, tan cercana como inalcanzable. Confinado en este exiguo espacio y perdido en el vasto mar, Roberto nos pone al corriente sobre su pasado -duelos, lances amorosos, disputas de salón- a través de las cartas que escribe a una enigmática «Señora». Pero Roberto ha viajado hasta allí con una misión muy concreta: resolver el misterio por el cual pugnan las nuevas potencias de la época, el secreto del Punto Fijo. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica.

Las poéticas de JoyceLas poéticas de Joyce
Publicado primero como parte integrante de Obra abierta, en 1962, y luego, en 1982, en Italia, como obra independiente, revisada y ampliada por el propio Eco, Las poéticas de Joyce forman el punto de fusión del interés del autor por la estética medieval y las corrientes de vanguardia. Sigue siendo uno de los análisis más exhaustivos y profundos de la estructura poética y lingüística del texto más difícil del gran escritor irlandés. Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio de la Edad Media el año 1327; sonoro y grandísimo éxito editorial, fue traducida a muchos idiomas y llevada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud.

 
Los gnomos de GnuLos gnomos de Gnu
Esta es la historia de un emperador que quiere a toda costa conquistar nuevos territorios. Sus ministros le dicen que en la tierra no queda nada por descubrir y que habría que intentarlo en el espacio. En la búsqueda galáctica encuentran un pequeño planeta, Gnu, habitado por gnomos… Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio de la Edad Media el año 1327; sonoro éxito editorial, fue traducida a muchos idiomas y llevada al cine en 1986.

Los límites de la interpretaciónLos límites de la interpretación
En este libro audaz, que señala un hito decisivo en su labor crítica, Umberto Eco se convierte en su propio objeto de estudio y analista de sí mismo. Acompañado de Dante, Leopardi y Joyce, e interpretando a los principales hermeneutas de sus obras, Eco replantea cuatro grandes problemas de la semiótica moderna: los «límites de la interpretación» , el excesivo dispendio de «energía interpretativa», «los criterios de economía de lectura», y un ataque polémico a la «práctica de la deconstrucción». Trata así de restablecer el equilibrio entre la «intención del lector» y «la intención del autor», al tiempo que demuestra que el principio de la semiosis ilimitada no puede consistir en una derivación incontrolable del sentido. Si bien las interpretaciones de un texto pueden ser infinitas, no todas son buenas, y aunque no sabemos cuáles son las mejores, sí es posible determinar las que resultan totalmente inaceptables. Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia).
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Nadie acabará con los librosNadie acabará con los libros
El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez se han inventado, no se puede hacer nada mejor. El libro ha superado la prueba del tiempo… Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel, pero seguirá siendo lo que es. Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio de la Edad Media el año 1327; sonoro y grandísimo éxito editorial, fue traducida a muchos idiomas y llevada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud.

 
Número CeroNúmero cero
Número Cero, la nueva novela de Umberto Eco, nos descubre la cara oscura del periodismo y la manera en que nuestra realidad está en manos de quienes construyen las noticias «Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el tiempo en saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores.» Con estas credenciales se nos presenta Colonna, el protagonista de Número Cero, que en abril de 1992, a sus cincuenta años, recibe una extraña propuesta de un tal Simei: va a convertirse en redactor jefe de Domani, un diario que se adelantará a los acontecimientos a base de suposiciones y mucha imaginación, sin reparar casi en el límite que separa la verdad de la mentira, y chantajeando de paso a las altas esferas del poder. El hombre, que hasta la fecha ha malvivido como documentalista y en palabras de su ex mujer es un perdedor compulsivo, acepta el reto a cambio de una cantidad considerable de dinero, y arranca esta gran aventura literaria.

 
Segundo diario mínimoSegundo diario mínimo
Siguiendo la línea iniciada en 1963 con Diario mínimo, Umberto Eco nos ofrece una nueva selección de textos en los que, mediante una ironía destructiva y a través de pastiches de diferentes géneros literarios, ataca tanto al mundo académico como a las necesidades de la vida cotidiana, entre las que se incluye el diseño de objetos y los intrincados laberintos de la burocracia. El hilo conductor de estos textos es el de un aparente «dejad que me divierta», tras el cual se oculta siempre una irónica indignación crítica y un sistemático juego instalado en el seno mismo del lenguaje. Umberto Eco empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia). En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico).

https://jackmoreno.com/2015/07/06/30-mejores-libros-de-umberto-eco/

viernes, 2 de junio de 2017

Un señuelo de Facebook arrastra a sus usuarios a las urnas

La revista ‘Nature’ explica cómo un mensaje manipulado por la red social provocó que se animaran a votar 340.000 personas en EEUU en 2010


Alrededor de 160 millones de ciudadanos en EEUU tiene perfil en Facebook, más de la mitad de la población del país. Muchos de ellos interactúan a diario con la red social. Es un entramado de perfiles que no deja de crecer y cuya capacidad para conectar personas y difundir inquietudes es indudable. Mucho se ha discutido sobre el potencial de la herramienta creada por Mark Zuckerberg para la política, más si cabe desde la eclosión de la llamada Primavera Árabe. Y desde hoy queda corroborada, para despertar nuevos temores sobre el verdadero poder de la red social. Según un estudio que lleva hoy a su portada la revista Nature, Facebook experimentó con millones de estadounidenses para conseguir que fueran a votar en las elecciones al Congreso de 2010. El resultado: un sensible aumento de la participación electoral atribuible por entero a su poder de movilización.
Era 2 de noviembre de 2010. Los responsables de la sección científica de Facebook, con Cameron Marlow al frente, pusieron un cebo a 61 millones de usuarios de la red social. Al entrar en Facebook, todos verían en lo alto de sus muros una notificación que les animaba a votar. La intención de Marlow, su equipo y un importante grupo de científicos era medir la influencia de las relaciones sociales (online y offline) en un comportamiento tan notable como el de acudir a votar. Todos juntos firman en Nature el resultado de su estudio: unas 340.000 personas acudieron al colegio electoral movidos por este experimento social, algo más de 280.000 de forma directa y otros 60.000 por amigos.
Esto supone llevar a las urnas al 0,14% de la masa electoral de EEUU con un simple mensaje liberado en el muro de Facebook. Al tratarse de unas elecciones con muy poca participación, la influencia de esta prueba se multiplica. Las elecciones al Congreso (midterm elections, en EEUU) generan escaso interés en la mayoría de la población y apenas vota entre un 36%-39% de los votantes.
En 2010, la participación creció del 37,2% de 2006 hasta un 37,8%. “Es posible”, aseguran los autores del estudio, “que el aumento de 0,6 puntos de la participación de 2006 a 2010 haya sido causada por un solo mensaje en Facebook”. Los votos que separaron a Al Gore en 2000 de la victoria electoral en Florida y, por tanto, en EEUU fueron 537. ¿Cómo justifican con tal contundencia ese poder de influencia?
Facebook se atribuye un aumento del 0,6 puntos en la participación en las elecciones de EEUU de 2010
En realidad, el poder lo tiene cada uno de los usuarios. Convenientemente manipulado, eso sí. El mensaje que vieron los conejillos de Indias versión 2.0 era distinto en cada caso. Esa notificación informó a más de 60 millones de usuarios de que varios de sus amigos ya habían votado, mostrando sus rostros. Se formaron otros dos grupos de control (600.000 personas cada uno): uno que no recibió mensaje alguno y otro que sí lo recibió, pero sin ninguna de información sobre sus amistades.
Los internautas que vieron el mensaje social (el que mostraba amigos que ya habían votado), resultaron ser un 2% más propicios a señalar que ellos también lo habían hecho. Y lo más importante: los receptores de este mensaje social fueron un 0,39% más propensos a votar efectivamente. Ver que tu amigo vota te anima a votar, más aún cuanto más íntima sea la amistad.
¿Es posible saberlo? Varios estados de EEUU permiten el acceso a los registros de votantes; algunos cobran hasta 1.500 dólares por el listado completo de los censados que fueron a votar en una determinada cita electoral. Los investigadores llegaron a cruzar la información de más de 6 millones de votantes que habían recibido (o no) su notificación electoral. De este modo, pudieron calcular que varios cientos de miles de ciudadanos votaron por una razón: el experimento de Facebook.

El ‘Gran Hermano’ juega con nosotros

El grupo de investigadores de Facebook no esconde que su función principal es la de dar con mejores formas de explotar comercialmente la herramienta. Aunque sus experimentos, dado que manejan la mayor red humana del planeta, pueden ser de gran utilidad para avanzar en el conocimiento de amplios campos de las ciencias sociales. Recientemente, Marlow publicó un estudio en PNAS sobre el método de contagio que ayudó a Facebook a extenderse de un modo tan exitoso.
Pero el salto a la experimentación política puede provocar inquietudes. “¿Pueden sentirse manipulados los usuarios de Facebook? No sé. Fuimos muy cuidadosos para proteger la privacidad de todos los usuarios, y este experimento es similar a otros experimentos hechos en menor escala en el pasado”, explica uno de los autores del estudio, James Fowler. “Facebook está cada vez más interesado en la investigación básica en ciencias sociales”, aclara este investigador de la Universidad de California.
Sin embargo, la política es un terreno especialmente resbaladizo; este experimento ha demostrado el potencial de Zuckerberg de sacar de su casa a miles y miles de personas para ir a votar. ¿Y si decidiera inclinar el voto porque, digamos, uno de los dos grandes partidos norteamericanos va a poner en marcha una legislación que perjudica a sus intereses?
¿Es posible orientar el voto? ¿Podrían demócratas o republicanos tratar de sacar ventaja con una aplicación similar? Fowler lo cree posible: “¿Podría suceder que los partidos aprendieran del estudio y decidieran lanzar una aplicación para que los usuarios de Facebook compartan con sus amigos que han votado por ellos? Quizá, pero la aplicación tendría que ser muy popular para lograr el mismo efecto total que hemos observado en nuestro experimento con 61 millones de personas”.


Zuckerberg estudia intervenir en las presidenciales

Facebook “está estudiando” hacer un experimento social durante las elecciones presidenciales del 6 de noviembre, las que decidirán si Obama tiene que hacer las maletas. Así lo reconoce James Fowler, uno de los autores del experimento de las elecciones legislativas de 2010, aunque no quiere dar más datos y se ciñe por email a un lacónico “quizás”.
El influjo electoral de Facebook es innegable, más aún en EEUU, y tanto partidos como candidatos tratan de sacarle el mayor partido posible. En la actual carrera presidencial entre Romney y Obama hay una gran competencia en el terreno de las redes sociales y el más pequeño empujón podría inclinar la balanza. En cualquier caso, Facebook ya forma parte de la vida electoral de los estadounidenses desde hace tiempo. Los votantes del Estado de Washington ya se registran en sus colegios electorales por medio de esta red social y en Boston se lo están pensando. Al otro lado del Atlántico, Irlanda es el primer país que permitió usar Facebook para registrarse en el referéndum sobre el pacto fiscal europeo.

http://esmateria.com/2012/09/12/un-senuelo-de-facebook-arrastra-a-sus-usuarios-a-las-urnas/