domingo, 30 de octubre de 2016

Jean-Luc Nancy ¿Estamos en el umbral de una civilización nueva? ( 2 Libros completos)




Entrevista. Jean-Luc Nancy dice que una era está finalizando y que vivimos una transición de ausencia de criterios. Volver al pensamiento crítico es la necesidad imperiosa, asegura.

POR MARINA ARTUSA. DESDE MODENA


Como si figurara en su DNI, cada vez que se habla de Jean-Luc Nancy se lo suele citar como “el discípulo de Jacques Derrida”, quien se propuso, como método de análisis, desestructurar los diversos niveles en los que se estratifica la cultura. Pero Nancy, un filósofo francés de 76 años, de bajísimo perfil y uno de los más influyentes en el pensamiento contemporáneo, es valorado hoy por su modo –deconstructivista– de desmantelar el pensamiento occidental para reconstruirlo a partir de una idea de sentido, de una filosofía que aporte respuestas y no sólo preguntas vanguardistas. Nancy trabajó hoy sobre la comunidad, el arte, el pensamiento crítico, el propio cuerpo. Y este último objeto encontró su razón cuando en los 90 fue trasplantado del corazón y, como producto de las terapias a las que se debió someter, contrajo un cáncer del que se curó. “La cuestión no es que me hayan abierto y descuartizado para sustituirme el corazón sino que esta abertura no puede volver a cerrarse –escribió Nancy en su ensayo El intruso, publicado en Francia en el 2000–. Hay en mí una abertura a través de la que pasa un flujo incesante de extrañeza (…) Soy, por lo tanto, yo mismo el que me convierto en mi intruso”. Invitado a participar del Festival de Filosofía 2016 que se celebró hace unas semanas en tres ciudades italianas –Modena, Carpi y Sassuolo–, habló en esta entrevista sobre el destino de la crítica, la necesidad de criterios ante su desaparición y de esta época como la de una larga transición.


–¿Qué provocó la desaparición de criterios para el pensamiento crítico?



–El fin de una civilización. Los grandes críticos han sido el cristianismo, el capitalismo y el comunismo. El capitalismo es una crítica al cristianismo y el cristianismo mismo fue una crítica al mundo antiguo. En el fondo, el cristianismo no es un fenómeno religioso. Es un fenómeno antropológico-metafísico de civilización. El monoteísmo no es una religión más sino que fue un cambio fundamental de una civilización premoderna. Por ejemplo, a su vez, dentro del cristianismo, la Reforma fue una gran crítica a la Iglesia. Había allí un criterio: que la Iglesia romana era infiel a Cristo en el plano de la riqueza, de la política. A su vez, el comunismo nació como crítica al sistema del capitalismo, a la injusticia enorme que se veía en el 1800. Los tres modelos críticos tenían un criterio muy fuerte. Estamos en condiciones de decir que hoy hay señales de que una civilización está terminando.



–¿Cuáles serían los indicios desde un punto de vista filosófico?



–La ausencia de criterios para el pensamiento crítico. Cuando se habla de crítica, hay que hacer una distinción: la palabra griega “crisis”, krinein , es una palabra médica. En este sentido era una señal que permitía hacer un diagnóstico: por ejemplo, si alguien tenía fiebre, era señal de que había una infección. En segundo lugar, también en la medicina, la crítica hace la distinción entre lo bueno y lo malo y se convierte, en el sentido más ordinario para nosotros hoy, en la acusación. Todo esto tiene un presupuesto, que es el criterio, una palabra de la misma familia semántica que crisis.



–¿Qué distingue al criterio de la crítica?



–Debo decir como premisa que la crítica es un concepto muy criticado hoy, pero es el criterio que nos permite hacer una distinción, un discernimiento. Es decir que, si el criterio de la temperatura normal del cuerpo humano es de 37 grados, cuando una persona presenta más de 38, se considera que tiene fiebre. El criterio debe en sí mismo salir de una operación crítica. Cada uno de los criterios a su vez requiere una determinación previa: la de la medida y su cálculo, la del valor del hombre como productor de su propia existencia, la de lo bello o sublime determinado, o la del lado de la armonía o el lado de la irregularidad. Kant escribió que “nuestra época es verdaderamente la edad de la crítica”. Desde fines del siglo XVII, de hecho, la palabra “crítica” ha tenido una fortuna singular en la evaluación de obras literarias y artísticas. Esta fortuna es la importancia cada vez mayor, en su evaluación, de un espíritu de discernimiento y sutileza que puede asociarse a la verificación del cumplimiento de las normas. La forma crítica determina por sí misma un arte de fino discernimiento. En definitiva, hay un arte para penetrar en el arte, para saborearlo y acceder a “ese no sé qué” de su producción, incluso de su creación. La historia de la palabra “crítica” oscila, desde entonces, entre dos extremos: a veces prevalece la sutileza indefinible de discernimiento, sólo capaz de discernir lo que el discernimiento discierne, y a veces se hace cargo, con total seguridad, de la distinción fundada en el saber o en el derecho.



–¿Cómo se produce el paso de la crítica estética a la filosófica?



–En la filosofía, la misma idea de la crítica se convirtió en un concepto muy importante con Kant, que le adjudicaba a la crítica un criterio, entendido como posibilidad de un conocimiento racional a partir de una construcción de un experimento científico. Entonces la crítica de la razón pura de Kant hace la diferencia entre los conocimientos científicos, que son los del objeto construido, y los conocimientos ilusorios de la metafísica. La crítica llegó a la filosofía, al pensamiento, primero como una palabra de la crítica estética, como la posibilidad de hacer una distinción entre las buenas y las malas obras de arte. Esta crítica supone tener una idea de lo bello. Y esto es sencillo sólo en un tiempo en el que hay reglas de belleza.



–Pero cuando no hay más reglas, ¿cuál es el criterio? ¿Dónde está?



–Sin criterio, la crítica se transformó en algo más difícil, y por este mismo motivo se convirtió en una disciplina per se . Sobre todo en el primer romanticismo alemán, la crítica permite no sólo diferenciar entre bueno y malo en obras de arte sino que permite encontrar la verdad sobre una obra. Un modo de hacer crítica sin criterio es descubrir cuál es la verdadera originalidad de una obra.



–¿Se puede decir que el juicio sin criterio se convierte en opinión?



–Por una parte sí. Pero la opinión está siempre estructurada sobre un modelo del criterio. Ya Jean-François Lyotard había comenzado a hablar de un juicio sin criterio como la condición moderna o posmoderma. Todo esto nos lleva a decir que hemos llegado a un punto en el que no hay verdaderamente un criterio filosófico, ético. No hay un criterio estético. Toda la discusión sobre el arte contemporáneo se basa en afirmar que no hay arte contemporáneo. La biología no es más la ciencia de la vida, sino que se convirtió en la ciencia de la organización de la vida. Vale decir que para nosotros, hoy, los grandes criterios del conocimiento o el criterio del bien y del mal no son tales. No tenemos más criterios. La crítica estaba encarnada en la revolución. La revolución fue la figura de la crítica radical. Pero hoy no hay revoluciones.



–¿Se puede decir que el pensamiento crítico está muerto?



–No. Naturalmente, todos los días lo aplicamos de algún modo.



–Si planteáramos una caída del capitalismo, ¿favorecería el renacimiento de un pensamiento crítico fuerte?



–Podría ser. Un pensamiento crítico de invención, de apertura a algo nuevo.



–¿Se puede decir que entre una civilización y otra hay períodos de transición en los que no hay criterio?



–Exactamente. Es verdad que en tiempos del nacimiento del cristianismo el mundo romano era, como ha escrito un historiador alemán, “una gran tristeza”. Los tiempos de transición son tiempos de tristeza, de gran melancolía. Si se piensa en el mundo romano entre los siglos I y V, los cristianos no son una fuerza social ni política. Es sólo gente que creía que Cristo podía venir mañana mismo y nada más.



–¿Es posible prever qué sucederá luego de un período de tristeza, melancolía y ausencia de criterios?



–Jamás.



–¿Cómo imagina usted el surgimiento de un nuevo criterio?



-Reconozco que he dicho alguna vez que debemos reinventar. La cuestión de la invención se aplica si es colectiva. Pero la palabra colectiva es todavía débil. La diferencia entre nosotros y los romanos es que nosotros sabemos qué civilizaciones pueden morir y, además, cuando hablamos de la imaginación, la consideramos capaz de ir más allá de lo posible. Cuando trabajamos con la imaginación, elaboramos a partir de algo ya dado pero la consideramos capaz de ir más allá. Se trata de imaginar lo inimaginable, citando a Montaigne. Tal vez debemos imaginar en los límites de lo posible. Sabemos, por ejemplo, que no podemos seguir circulando con la cantidad de autos que hay en el mundo, conocemos los límites del petróleo... Y no podemos pensar un mundo sin energía, sin electricidad. Todas las revoluciones, la de la máquina de vapor o la de la electricidad, fueron evoluciones en el modo de producción. Hoy estamos ante la información y es diferente. Toca a la producción pero también es algo que turba el mundo del saber, de la circulación de conocimientos. Es muy difícil imaginar qué puede ocurrir.



–¿El criterio es una causa o una consecuencia de estos cambios?



–No es una causa sino una consecuencia no calculable. Pienso que hay una cosa central en todo esto: el hombre. La última forma del pensamiento de esta civilización se dice humanismo. Como ya ha dicho Heidegger, el humanismo no piensa tanto la humanidad del hombre. Pascal había escrito que el hombre trasciende infinitamente al hombre. Y es un concepto muy bello. También podemos pensar que se llegó a tal grado de poder, que el hombre se encuentra en un punto de superar sus capacidades técnicas y otras más. Todas las cuestiones de robots, inteligencia artificial, clonación, nanotecnología lo superan. Estamos en una situación extraña porque sabemos que podemos destruir la humanidad entera, se comprende que la naturaleza misma ha producido un animal y que este animal destruye la naturaleza entera, la transforma en otra cosa que no sabemos cómo considerarla. Al mismo tiempo, la vida humana es una pobre cosa. Hay millones de personas que están muriendo. Precisamente la contradicción entre la posibilidad infinita del hombre y la destrucción de la humanidad puede tener un sentido metafórico o tal vez será el fin del mundo, que es un pensamiento interesante.



–¿La falta o debilidad de un pensamiento crítico hoy es una fuerte señal del fin de una civilización?



–Absolutamente. Debemos estar muy atentos a pequeñas señales de una posible novedad. Por ejemplo, pequeñas señales en la relación entre las personas. Los vínculos en la familia, en el amor, en el sexo han cambiado tanto que tal vez estemos en un estado de la sociedad diferente.



–Veremos…



–Usted dice “veremos”. Ver o no ver plantea otra gran dificultad. La aceptación de no ver, mejor dicho, es la dificultad. Hacer previsiones es una cosa, pero ver verdaderamente es otra. Me gustaría volver en 200 años y ver qué fue de este mundo.



http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Jean-Luc-Nancy-umbral-civilizacion-nueva_0_1673232669.html



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Jean-Luc Nancy 


Encontrar el sentido en la desobediencia



POR DAMIAN TABAROVSKY



No sabemos las razones por las que un pequeño libro de Jean-Luc Nancy que en francés se llama Tu vas obeir! (¡Vas a obedecer!) se ha traducido como ¿Por qué obedecemos? Sabemos, en cambio, que esa modificación –lo que va de la exclamación a la interrogación– desdibuja un punto nodal en el texto de Nancy, seguramente la razón por la que decidió titular al libro de tal modo: la idea de que la obediencia –e incluso la desobediencia– está ligada, de una u otra manera, a una orden previa. La pregunta de Nancy no es tanto por qué obedecemos (pregunta que, en verdad, remite a toda una filiación sociológica, la de Max Weber en adelante, interesada en comprender los procesos de legitimidad de las acciones sociales) sino más bien qué implicancias tiene dar una orden y qué sentido tiene obedecer o desobedecer esa orden (cuestión que toca ante todo nudos filosóficos, en particular a un modo de exposición deconstructivo presente a lo largo del texto: detrás del librito de Nancy se cuela el análisis de Derrida de Ante la Ley , de Kafka, y más lejanamente el Nietzche de Genealogía de la moral ).



¿Por qué obedecemos? transcribe una conferencia para un público integrado por niños –pero que como bien indica la introducción del libro está “dirigida a grandes y chicos”– que incluso al final de la charla plantean una serie de preguntas tales como si “los niños tienen más derechos o deberes”, que Nancy va respondiendo, una a una, con una mezcla de bondad, erudición y buen humor sorprendente. Ese tono, entre didáctico y amable, pero siempre inteligente y agudo, recorre todo el libro, y lo vuelve encantador.



El corazón de la argumentación de Nancy reside en devolverle a la acción de obedecer una carga de ambigüedad perdida: “Para obedecer, para que obedecer se justifique, hace falta que tenga sentido”. Es una buena respuesta, pero que rápidamente llama a otra pregunta, la pregunta por el sentido. ¿Qué significa que algo tenga sentido? Nancy repasa las diferentes formas de dar órdenes y se detiene, por supuesto, en los reglamentos militares, donde “la obediencia constituye la fuerza principal del ejército”. Luego avanza un paso más, hasta llegar a las órdenes en nombre de una guerra justa, y su contracara radical y necesaria: el concepto de desobediencia civil, acuñado por Thoreau, del que Nancy extrae la siguiente conclusión: “La desobediencia entonces puede ser aquello mediante lo que buscamos ese sentido”. Sin nombrarlo –tal vez sin siquiera conocerlo, sin conocer nuestra historia reciente– Nancy roza, crítico, la noción de obediencia debida: “De una sola vez, la obediencia nos conduce hasta un extremo, hasta la cuestión de saber lo que es una guerra justa”. Por cierto, no deja de ser muy interesante leer esta conferencia para un público infantil de 2014, junto a Que faire?, su reciente libro, en el que a partir de los atentados en París vuelve sobre un tema muy suyo en los años 80 y 90, a saber, el de la tensión entre “la política” y “lo político” como modos antagónicos de pensar el acontecimiento en tanto hecho radical, y las consecuencias que de allí pueden surgir sobre el telón de fondo de la violencia simbólica de una proclamada guerra justa y el riesgo de exterminio. Precisamente en los 80 y 90 –pero nuevamente en los últimos tiempos– Nancy llevó a cabo reflexiones en torno a la idea de comunidad, a lo en-común, e incluso a los alcances de un “comunismo literario”. Libros como La comunidad inoperante y La comunidad revocada están entre los textos clave del pensamiento de fines del siglo XX y principios del XXI. Son libros de filosofía que, sin una sola concesión al mercado o a cierta tendencia a la transparencia en la escritura –tan a la moda hoy en nombres como Slavoj Žižek o Boris Groys– pueden leerse también como formidables piezas de intervención crítica en el debate político de la época.



¿Por qué obedecemos? es un hermoso texto menor, igualmente en la misma dirección.


Tabarovsky es escritor, traductor y editor.


http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/sentido-desobediencia_0_1673232670.html



 Jean-Luc Nancy

Jean-Luc Nancy (Burdeos26 de julio de 1940) es un filósofo francés, considerado uno de los pensadores más influyentes de la Francia contemporánea, profesor emérito de filosofía en la Universidad Marc Bloch de Estrasburgo y colaborador de las de Berkeley y Berlín.


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PDF]El intruso. Jean-Luc Nancy - WordPress.com

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El intrusoJean-Luc Nancy. Amorrortu editores. Buenos Aires - Madrid ... Nancy, Jean-Luc. El intruso, - Ia ed.f 1* reimp* - Buenos Aires : Amorrortu,. 2007.

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[PDF]La-Comunidad-Inoperante-Jean-Luc Nancy - Monoskop

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de JLUC NANCY - ‎Citado por 138 - ‎Artículos relacionados
Jean-Luc Nancy taducido, ahora, al castellano, en Chile. El “être-en-commun” habrá incorporado la traducción como un constitutivo suyo fundamental y.





sábado, 29 de octubre de 2016

Sexualidad e individuación – Guggenbühl-Craig (Texto completo)

Adolf Guggenbühl-Craig

Portada



Analista junguiano suizo, nació en Zurich (Suiza) en 1923 y falleció en 2008 en la misma ciudad. Estudió Teología en la Universidad de Zurich, luego Filosofía e Historia en la Universidad de Basilea y después Medicina en la Universidad de Zurich. Luego de graduarse en Psiquiatría y Psicoterapia, inició la práctica privada en Zurich. Conoció directamente a Jung y fue muy influido por la psicología de Jung. Autor de Poder y destructividad en Psicoterapia. El siguiente texto es la traducción hecha por la psicóloga clínica venezolana María Luisa Fuentes, del Capítulo 11 de su obra Marriage: Dead or Alive (1986). Putnam: Spring Publication. Esta no es una traducción oficial sino una versión personal y se hace con fines pedagógicos para ADEPAC y otros centros de estudios junguianos.

Traducido del inglés por María Luisa Fuentes

CAPITULO ONCE

Me gustaría ampliar la compresión del lector acerca de la sexualidad. Sin una amplia comprensión, el rol de la sexualidad y sus variaciones en  el matrimonio no podrá ser  totalmente entendido.  Desafortunadamente muchos de los más modernos  y actualizados métodos del estudio de la sexualidad no nos llevan muy lejos.  El intento, por ejemplo de afirmar que la sexualidad es nada más que  una placentera experiencia no me parece que comprenda  la totalidad del fenómeno.  El irresistible poder de la sexualidad,  el hecho de que la mayoría de las personas dedican gran parte de su fantasía a temas sexuales,  el enorme problema que la sexualidad ha sido en todas las épocas—todo eso no es accidental y  sería completamente incomprensible si fuera verdad que tiene que ver sólo con  la experiencia  de un simple placer. La sexualidad ha tenido siempre algo  de numinoso en sí misma, algo misterioso y fascinante.  El hecho, por ejemplo, que hubo un templo  de la prostitución en tiempos históricos en el Oriente no significa que esas personas  percibían la sexualidad como algo natural, como algo que sólo podía experimentarse de manera frívola y placentera. Esto indica justamente  lo opuesto. Estas personas experimentaban la sexualidad como algo tan numinoso que incluso podía tener lugar en un templo.

La sexualidad entendida como forma de relación interpersonal entre un hombre y una mujer tampoco abarca completamente el fenómeno de la sexualidad.  La mayoría de las fantasías sexuales se producen con bastante independencia de las relaciones humanas.  Ellas tienen que ver con personas  con quienes uno  difícilmente  podría tener  ninguna  relación o con quienes una relación sería incluso imposible.  Tampoco la comprensión  de la sexualidad como una relación interpersonal o como un placer  en el mismo nivel que comer y beber nos lleva muy lejos en la comprensión de este fenómeno humano. Ni la procreación, ni el placer, ni la relación interpersonal explican  la enorme variedad de la vida sexual y la fantasía sexual.

Freud procuró  dentro de su propio e impresionante método  comprender todas las llamadas actividades superiores de la humanidad (tales como arte, religión, etc.) como sexualidad sublimada. Nosotros podemos intentar darle la vuelta a esto y preguntar: ¿puede  la totalidad de la sexualidad ser comprendida  desde el punto de vista de la individuación,  del  impulso religioso? ¿Son las canciones de amor de las monjas medievales, intensamente coloreadas sexualmente, expresiones  de erotismo frustrado como diría Freud? ¿Las muchas canciones modernas y las antiguas canciones populares que cantan sentimientos acerca del amor y abandono, pueden tomarse como algo que sólo tiene que ver  con una sexualidad adolescente no vivida? ¿O ellas simbolizan formas de expresión del proceso de individuación y de la búsqueda religiosa?

Vale la pena tratar de poner  la sexualidad en relación con la individuación.  Una de las tareas de la individuación, como ya mencioné,  es conocer  la sombra personal y colectiva. Esto significa no sólo adentrarse hacia las capas aparentemente destructivas del alma en virtud de circunstancias personales o colectivas. Esto también implica hacer contacto con la parte demoníaca de la misma, con el asesinato  y  el asesino  suicida dentro de nosotros. Otra no menos importante tarea en el proceso de individuación es para los hombres confrontar  su lado  femenino y las mujeres su lado masculino dentro de sí mismos, tener una confrontación con el ánimus y el ánima. La lucha con el lado contrasexual y el conocimiento del  vínculo misterioso con esto  proporcionan la oportunidad de experimentar y comprender las polaridades del alma y del mundo, del hombre y de la mujer, del ser humano y de Dios, del bien y del mal, consciente e inconsciente, racional e irracional. La llamada coniunctio oppositorum,  la unión o convergencia de los opuestos, es uno de los muchos modelos y símbolos de la meta de individuación.

Jung repetidamente enfatizó la importancia de los  sueños, fantasías, la  imaginación activa, la mitología religiosa y el trabajo artístico en el proceso de individuación. A través de estos medios podemos experimentar los símbolos mediante los cuales nos individuamos. Aquí vemos los símbolos vivientes con los cuales nos transformamos. Los símbolos tienen la tendencia a convertirse en posesión  de una pequeña élite educada. Esto sucedió, por ejemplo,  con los Dioses Griegos en el curso de la historia.  La misma cosa pasaría con los símbolos Cristianos. Los Dioses de la antigua Grecia son quizás símbolos de  poderes espirituales,  de los arquetipos, pero los Griegos mismos los experimentaron sensualmente, como realidades concretas.  Como las personas del mundo antiguo comenzaron a tomar sus Dioses simbólicamente, a comprender los Dioses conscientemente como símbolos, los  Dioses perdieron mucha  de su influencia en la vida espiritual de la mayoría de la gente. Nosotros los psicólogos, también,  a pesar de toda nuestra mayor o menor comprensión de los símbolos, tenemos un deseo de concreción. Los analistas siempre caemos en el intento, por ejemplo de interpretar los sueños no como símbolos  sino como un oráculo concreto. Así, la comparecencia de la madre en un sueño es tomada muy a menudo  como la madre física en lugar del símbolo de lo materno.

Los Griegos honraban  a sus Dioses y les hacían sacrificios. Ellos podían experimentarlos  más intensamente, particularmente sus componentes arquetipales, en sus propias almas—a través de la proyección como decimos hoy día.  Los procesos de individuación en general frecuentemente  se experimentan en la proyección.  Los alquimistas medievales proyectaban sus desarrollos espirituales en los fantaseados o reales procesos químicos.  Pero las experiencias concretas de los Griegos de los Dioses Olímpicos, el material de los alquimistas, era un  proceso de individuación limitado.  C.G. Jung enfatizó muchas veces  la importancia del “retiro” de las proyecciones.  Cuando las proyecciones son retiradas, entonces los sueños, las fantasías y la imaginación activa se convierten en medios reales del proceso de individuación haciendo así posible  el encuentro  con los símbolos vivientes que pueden trabajar  en nosotros.

La individuación necesita símbolos vivientes. Pero donde encontramos hoy símbolos vivientes  y  funcionando; ¿símbolos que sean  tan  vivos  y efectivos como los dioses de los antiguos Griegos o como los procesos alquímicos? Justo en este punto se nos puede revelar una nueva comprensión de la sexualidad. La sexualidad no es idéntica a la reproducción y su significado no se agota en las relaciones humanas o en la experiencia de placer. La sexualidad, con todas sus variaciones, puede ser entendida como una fantasía de individuación, una fantasía cuyos símbolos son tan vivos y efectivos que incluso influencian nuestra fisiología. Y como agregado, los símbolos  no están en posesión exclusiva de una élite académica sino en posesión de todo  el mundo.

¿Cuáles son entonces las posibilidades de que un hombre llegue a un acuerdo con lo femenino? Una posibilidad se obtiene  en una relación con una mujer, como por ejemplo en el matrimonio. Otra podía consistir en fantasías sexuales—donde lo femenino puede ser experimentado con otro hombre—cuya meta no es la reproducción, la relación humana, o el placer sino la confrontación con el ánima, con lo femenino.

Las fantasías sexuales de la mayoría de los hombres y mujeres son más  salvajes y bizarras que la vida sexual real tal y como ésta es vivida. Desafortunadamente analistas y psicólogos a menudo reaccionan a tales fantasías condescendientemente y patologizándolas. Un comentario sobre una fantasía sexual particularmente animada e inusual de un paciente  pudiera ser el siguiente: “Este hombre—o ésta mujer—todavía no es capaz de tener una relación. El todavía es víctima de sus instintos sexuales no humanos” O un analista dice a un colega durante una discusión de casos: “El abusa de su novia con el fin de vivir sus fantasías sexuales. El todavía carece de ternura y sensibilidad”. Otro comentario: “Este anciano está sufriendo de lascivia senil.” La expresión “él escapa dentro de sus fantasías,” también se escucha frecuentemente. Esta clase de condescendencia, esta manera  patologizada de mirar  el fenómeno funciona destructivamente  sobre el alma. La individuación tiene lugar no sólo en la proyección  y en  las relaciones humanas. El proceso debe tener lugar interiormente a través y por medio  de los símbolos: no sólo a través de la reflexión y el pensamiento,  sino a través de símbolos los cuales se apoderan del alma y del cuerpo y así  toman  la totalidad de la persona en su poder.

Me gustaría enfatizar una vez más  que la vida sexual, sobre todo como se muestra en la fantasía, es un intenso proceso de individuación en símbolos. Esta forma del proceso debe ser respetada y reconocida. No es psicológico entender este fenómeno como algo primitivo el cual tiene cierto significado simbólico pero que debe se sublimado y por lo tanto experimentado en un plano superior. Es dañino para el alma cuando la vida sexual se convierte en algo muy espiritualizado.  Sin embargo debo prevenir aquí malos entendidos; mi recomendación no tiene necesariamente  que ver con vivir intensamente la sexualidad como defiende Wilhelm Reich, por ejemplo. La vida sexual y particularmente la fantasía sobre ella con sus muchas características bellas y peculiares representa sólo uno de los muchos medios donde la individuación tiene lugar. Si no el medio par excellence. Me gustaría demostrar con el siguiente ejemplo que aún las más singulares fantasías y prácticas sexuales tienen conexión con la individuación y por lo tanto con la salvación.

Una vez traté un estudiante, un fetichista, quien se había metido en problemas con la policía porque había robado ropa interior femenina. Yo estaba todavía en entrenamiento psiquiátrico en ese tiempo y traté de ayudar a este estudiante al dejar al descubierto ciertas conexiones dinámicas. Un día llegó y con voz triunfante me leyó el pasaje donde Fausto conoce a Helena. Él me leyó cómo Fausto,  después de una larga búsqueda, finalmente se encontró frente a la más hermosa criatura femenina del mundo entero, la preciosa Helena, y cómo ella desapareció, dejando a Fausto parado allí con su vestido y su velo en sus manos. “Las mujeres son sólo un símbolo de todas formas,” me explicó.” Quizás la experiencia de encontrar lo femenino es más profunda si uno tiene sólo una pieza de su ropa, un objeto que simbolice la mujer, en lugar de tener la mujer misma. Al menos uno entonces nunca olvida que la fantasía es casi tan importante como la realidad.”

En cierto sentido este estudiante estaba en lo cierto. Él no equiparó sexualidad con reproducción, con puro placer, o con relación humana. El comprendió que era algo simbólico. A través de él se me hizo claro que la sexualidad tenía que ser entendida de manera diferente a como la había comprendido yo hasta entonces. Comencé a preguntarme si no es a menudo la manera en que desviación sexual se acerca más al fenómeno de la sexualidad que la llamada sexualidad normal.  Yo debo repetir: los conceptos de normal y anormal han perdido parte de su significado respecto a la vida sexual. La individuación nos provee la clave de la sexualidad y no la normalidad o la anormalidad.

Como he mencionado con anterioridad una de las tareas de la Individuación es experimentar el lado oscuro, destructivo. Esto puede ocurrir por medio de la sexualidad, la cual puede ser uno de los muchos lugares para esta experiencia. Esto ciertamente no significa que uno debe ser inundado por las fantasías de un Marqués de Sade o de un Leopold Sacher-Masoch, o que uno debe actuar tales fantasías. Significa más bien que las fantasías de ésta clase pueden ser entendidas como una expresión simbólica de un proceso de individuación el cual se despliega en el territorio de los Dioses sexuales.

Una vez traté una mujer masoquista, una auto-flagelante, a quien yo trataba de normalizar. Incluso había logrado algún éxito: sus actividades masoquistas pararon y ella suprimió sus fantasías masoquistas. Sin embargo comenzó a sufrir un inexplicable dolor de cabeza que le causaba problemas en su vida profesional. En una especie de experiencia visionaria—ella era una mujer negra Africana y en su medio ambiente tales cosas no eran poco comunes—Moisés se le apareció y la instruyó para que continuara las flagelaciones. Si ella no lo hacía, los Egipcios podían matarla.  En la base de esta visión, ella desarrolló una complicada teoría basada en parte en los rituales de flagelación de los Cristianos Mexicanos los cuales sostenían que sólo a través del masoquismo ella podía llegar a concordar con el sufrimiento del mundo. Ella se dejó superar una vez más por las fantasías masoquistas. Tan pronto lo hizo sus dolores de cabeza desaparecieron y su desarrollo psicológico avanzó muy bien.  Este ejemplo es mencionado para que sirva como una ilustración, no como una recomendación.

El fenómeno del sadomasoquismo con frecuencia ha estimulado el asombro de los psicólogos. ¿Cómo pueden coincidir el placer y el dolor? El masoquismo parece ser algo contradictorio para muchos psicólogos y psicoanalistas. Algunos de ellos van tan lejos como para sostener que los masoquistas pueden tratar de vez en cuando de actuar sus fantasías en gran detalle y con mucha teatralidad, pero cuando de hecho se desciende al  sufrimiento, ellos inmediatamente cesan en tal conducta. Sin embargo esto no es del todo correcto y además se relaciona en parte con ciertas variaciones sexuales. La vida sexual real rara vez está de acuerdo con las fantasías. Nosotros sabemos que existen muchos masoquistas quienes no solamente buscan formas degradantes de dolor sino que también las experimentan con  placer.

El masoquismo jugó un gran papel en la edad Media cuando los flagelantes inundaban  las ciudades y las villas.  Muchos de los santos  dedicaban  mucho tiempo a la autoflagelación. Monjes y monjas consideraban esto una práctica rutinaria para infligirse dolor y humillación a sí mismos. El intento de los psiquiatras modernos de comprender este fenómeno colectivo como una expresión de sexualidad perversa y neurótica no me parece satisfactorio. Nos acercamos más al fenómeno con el concepto de individuación. ¿No es el sufrimiento de nuestra vida  y de la vida en general una de las cosas más difíciles de  aceptar? El mundo esta tan lleno de sufrimiento y todos nosotros sufrimos tanto en cuerpo y espíritu  que aún los santos tienen  dificultad para comprenderlo.  Esta es una de las más difíciles tareas del proceso de individuación aceptar el dolor y la alegría, el dolor y el placer, la ira de Dios y la gracia de Dios. Los opuestos—sufrimiento y alegría, dolor y placer—están simbólicamente unidos en el masoquismo. Entonces la vida puede ser realmente aceptada y aún el dolor puede ser experimentado alegremente.  El masoquismo es una vía singular y fantástica para confrontar y llegar a acuerdos con los grandes opuestos de nuestra existencia.

 La violación juega un gran rol en los sueños y fantasías de las mujeres. A menudo es el centro de miedos compulsivos.  Sin embargo lo aterrador, excitante  o seductor de la fantasía de violación es en cada caso importante para la psique femenina. La violación  es uno de los grandes temas de la mitología Griega y de las artes plásticas. Quizás el motivo de la violación tiene algo que ver  con que el alma sea repentina y brutalmente arrollada por el espíritu: El ánimus invade  la complaciente y reacia alma femenina.  En mi práctica terapéutica  he visto como la fantasía de la violación, entendida como valor psicológico, como símbolo viviente, como algo  necesario,  que  no puede ser reducido o  superado,  ha mantenido  al paciente en movimiento y la ayuda  en el camino de la individuación.

Quizás esto sea gradualmente comprendido porque queremos liberarnos de las imágenes dominantes de normalidad.  Aferrarse a la llamada sexualidad normal hace que  la comprensión de la sexualidad sea imposible. Una gran parte  de  las fantasías sexuales de la humanidad, cuando las observamos desde el punto de vista de concepciones de normalidad, son muy peculiares. No podemos comprender un fenómeno psicológico si explicamos una parte  importante de él como simplemente anormal o patológico.

Me gustaría demostrar aquí que las llamadas perversiones son esenciales para una comprensión de la sexualidad.   A fin de no evadir las dificultades,  me he aproximado a una de las al parecer menos inteligibles variaciones de la vida sexual, el masoquismo.  Lo que hemos comenzado queremos ahora llevarlo a una conclusión.  El masoquismo está casi siempre combinado con el sadismo. Se habla de sadomasoquismo.  Para los psicólogos comprometidos con la visión biológica, creyendo que toda la vida psicológica puede ser explicada sobre la base de mecanismos de supervivencia, el  masoquismo constituye un escollo.  Es bastante notable que el sadismo parezca plantear   algunas dificultades intelectuales;  El acceso  a este fenómeno ha sido obstruido primordialmente  debido a preconcepciones morales.

Primero,  entonces,  unas pocas clasificaciones conceptuales. En el caso del sadismo clásico, lo entendemos como el placer sexual  alcanzado a través de causar u observar dolor físico o psicológico en la pareja.  Por sadismo en el sentido más amplio lo entendemos como simple crueldad, es decir, el disfrute derivado de herir a otra persona física o psicológicamente sin obtener necesariamente ganancia  de ello en el sentido del placer sexual.  Por sadismo moral  se entiende la tendencia a encontrar alegría en hacer que otras personas sufran psicológicamente.  La agresión, en contraste, es algo que  tiene poco que ver  con el fenómeno mencionado, pero frecuentemente está mezclado con  este. La agresión es la habilidad  y el placer de tener  una forma  de conquistar al enemigo, o vencerlo, de dominar una situación a través de la acción, llegar en primer lugar en una competencia con compañeros. La agresión en este sentido es un importante instinto de supervivencia.  Provocar dolor a los demás no es esencial en la agresión;  en esencia es más bien  probarse a uno mismo su propia fuerza. Porque el sadismo es con frecuencia erróneamente confundido con la agresión, la cual puede ser fácilmente entendida  desde el punto de vista biológico, parece presentar menos dificultades intelectuales que el masoquismo.

El disfrute de ver sufrir a otros física o psicológicamente  es común, mucho más frecuente que el puro sadismo sexual.  Sin embargo un  apagado matiz sexual acompaña con frecuencia la clase de crueldad que no está en sí misma  particularmente coloreada sexualmente.  La crueldad, el disfrute de torturar  al prójimo, ha sido descrita desde  que se comenzó a registrar la conducta. Ocupa nuestras fantasías y llena nuestras películas.  Los Romanos, por ejemplo,  cuya  civilización y cultura son un pilar fundamental  del mundo Occidental,  sabían poco de  inhibición en este respecto. Para su diversión ellos arrojaban esclavos y criminales a animales salvajes.  Cuando una crucifixión tenía lugar era una pieza teatral, ellos de hecho crucificaron un criminal en un escenario.

Supuestamente Pedro El Grande de Rusia habría presentado una decapitación para diversión de sus invitados.  María, Reina de Escocia, en su juventud como Delfín  de Francia, miraba a los Hugonotes torturados hasta morir durante su destierro.  Las ejecuciones públicas fueron  en todas las épocas grandes fiestas populares. En tales ocasiones las abuelas  alzaban  a sus pequeños nietos sobre sus hombros para asegurarse de que ellos pudieran ver todo.  Y las crueldades de la Segunda Guerra Mundial son familiares para todos nosotros.

La crueldad como motivo del placer sexual, también ha sido descrita desde el comienzo de los tiempos históricos.  El Marqués de Sade,  un noble francés del siglo XVIII, es en nuestra época el autor mejor conocido para tratar ese fenómeno.  La mayor parte de la sexualidad sádica, sin embargo ocurre en las fantasías y sueños de la gente.  En el sadismo los componentes psicológicos muestran por sí mismos  que son   de la  mayor  importancia para el desarrollo de la persona.

El sadismo  es un aspecto  que debe ser comprendido como expresión del  lado destructivo de las personas: una expresión de la esencia, de la sombra, de la muerte dentro de nosotros. Es un rasgo específicamente humano el  hallar  disfrute  en  la destrucción.  Este no es el lugar para considerar  si la destructividad   pertenece a la naturaleza humana o si es el producto  de una falla en el desarrollo,  aunque yo creo  que la primera es la verdadera.  En cualquier caso la destructividad es un fenómeno psicológico con el cual todo ser humano vivo  debe a llegar a un acuerdo.   El disfrute con la destrucción, la eliminación, la tortura, es  también es experimentada  dentro del medio sexual.  La alegría de destruir a otros esta relacionada con la auto destructividad.  Entonces no es sorprendente que el  sadismo y el masoquismo aparezcan juntos: el asesino autodestructivo está en el centro  de la sombra  arquetipal,  el centro de la irreductible destructividad  en  los seres  humanos.

Otro componente en el sadismo es la intoxicación con el poder.  Proporciona placer sexual dominar al compañero completamente, jugar con él o ella como un gato con un ratón.  Todavía otro componente del sadismo  es degradar  al compañero al estatus de puro objeto.  En las fantasías sádicas atar al compañero y la fría observación  de sus reacciones juega un gran papel.  El compañero se convierte puramente en una cosa con cuyas reacciones se juega.

Esta objetivación sádica juega un gran papel en muchas relaciones sexuales.  Contraria  a esto es  la idea de que cualquier relación humana, sexual o de otro tipo, debería siempre ser un encuentro de dos  compañeros con los mismos derechos.  Tan pronto como el otro se convierte en  un objeto, con el  fin  de obtener placer, o  para  observarlo a él  o  ella con interés, la relación es malsana. Yo sin embargo creo que  en  esto nos  estamos dejando llevar  demasiado  por los prejuicios. Cualquier relación  está en parte compuesta por una objetivación. Esto quizás es necesario para poder observar al compañero imparcial y objetivamente. Por  un lado nuestra experiencia en el amor es la identificación con el otro. Por otro lado una fría objetividad  no debe ser evitada. Sin objetividad una relación puede ser caótica y peligrosa.  Con frecuencia durante las acciones de divorcio escuchamos decir: “Yo lo amaba tanto y ahora ha sucedido esto.  Simplemente ya no lo conozco. Él ha cambiado. Es otra persona.”  Esta decepción, esta sorpresa,  ocurre principalmente  en relaciones en las que la objetividad  fue  dejada de lado. En el sadismo entonces, destrucción, poder y objetivación se expresan  en el medio sexual.

Yo sólo estoy tratando de señalar   el carácter  de individuación de la sexualidad, no glorificando la perversión.  En esta conexión parece correcto mostrar que la amplia  gama de la actividad sexual humana, particularmente como se manifiesta en las fantasías sexuales,  no necesariamente tiene que ser entendida sólo como patología.

El aspecto  de individuación de la sexualidad se revela más convincentemente en el amoroso e intenso encuentro entre un hombre y una mujer, en la momentánea fusión extática mutua del acto de amor. Ésta la mayor, la más profunda y conmovedora  de las experiencias humanas, no puede ser comprendida  simplemente como una copulación biológica. Este poderoso evento en el cual un hombre y una mujer se convierten en uno, física y psicológicamente,  es entendido como un símbolo viviente  del  mysterium  coniunctionis, la meta del camino de la individuación. La unión sexual del Rey y la Reina era considerada por los alquimistas como la coronación de su trabajo. La fusión sexual expresa  el puente en nosotros de todas las oposiciones e incompatibilidades imperantes.  Hasta el punto que hombre y mujer se completan el uno  al otro, hasta el punto que ellos no están en absoluto sincronizados el uno con el otro.  En el acto de amor  la totalidad de las polaridades y fragmentaciones del ser se superan. Esta es su fascinación no  asociada a la posibilidad de  un resultado reproductivo.  Además el acto de amor es mucho más que simplemente una expresión de la relación personal  entre un determinado hombre con una determinada mujer.  Es un símbolo de algo  que va  más allá de la relación interpersonal. Esto explica la frecuente aparición de imágenes eróticas en la descripción de experiencias religiosas.  La mística unión con Dios está en parte simbolizada por el acto de amor.  En este sentido la mayoría de las historias de amor del mundo, los poemas de amor y las canciones acerca de la unión de un hombre y una mujer, no  deben entenderse  simplemente como   expresión   de la vida erótica sino como símbolos religiosos.  Freud demostró de forma  impresionante como todos los instintos sexuales parciales  encuentran la manera  de juntarse  en el acto sexual  para formar una gran experiencia. Saliendo  de la notable y fascinante variedad de los impulsos sexuales, el acto sexual se presenta como un gran evento.

La vida sexual y las fantasías eróticas son tan ricas y multifacéticas que toda la variedad posible de la vida psicológica puede ser experimentada  a través de este simbolismo viviente.  Como Jung comprendió,  las particulares actividades e imágenes de los alquimistas son imágenes del desarrollo psicológico y del proceso de individuación, entonces nosotros podemos reconocer y seguir  el proceso de individuación en la vida sexual y sus variaciones. En esta conexión nosotros también podemos entender la grandeza de Freud.  El creyó que podía describir la sexualidad dentro  del modelo biológico, pero  la describió  con  una diferenciación extraordinaria  y  pensó que  había descubierto en ello los fundamentos de la conducta humana. Solamente un psicólogo de la escuela Junguiana  puede entender el alcance  de la psicología Freudiana. Freud  encontró la sexualidad   y  estaba  abrumado  por sus fascinantes manifestaciones.  En  contra de sus  propias intenciones, por  decirlo así, él creo una moderna y viviente mitología sexual.  Como ejemplo de esto, consideremos de nuevo la imagen del niño perverso polimorfo: este existe en cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas.  Algunos  aspectos del mismo están reprimidos  y llevan una existencia meramente  en sombra,  en sueños  y fantasías misteriosas. ¿Qué es este niño  perverso polimorfo sino el  Sí Mismo de la psicología Junguiana,  el símbolo de la totalidad de la psique, el núcleo divino dentro de nosotros, el cual contiene todo, todas las posibilidades  y oposiciones de nuestra psique?

Quiero mencionar aquí una característica adicional de la vida sexual  con todas sus variaciones las cuales sólo pueden ser realmente comprendidas desde el punto de vista de la individuación.  Estoy pensando en la timidez y el secreto.  La vida sexual,  bien sea vivida o fantaseada, es un secreto que  la mayoría de las personas guardan. Aún en la situación analítica puede tomar  años antes de que sean entregadas las fantasías sexuales.  La mayor parte de las imágenes sexuales que aparecen  en los sueños de los pacientes son neutralizadas y  reformadas. Esta necesidad de secreto es difícilmente comprensible desde el punto de vista de la reproducción,  placer o la  relación humana.   Sin embargo el secreto y la intimidad son característicos del alma y la individuación.   Por un tiempo este proceso debe desarrollarse  en una vasija  cerrada.  Nada ni nadie debe osar molestarlo.

domingo, 23 de octubre de 2016

Las reflexiones del ‘Papa Negro’ “En Venezuela el sistema es militar-cívico y una tiranía de la mayoría

Las reflexiones del ‘Papa Negro’



“En Venezuela el sistema es militar-cívico y una tiranía de la mayoría

“El obrero no se mide por la eficiencia, sino porque es obrero. Estamos en una mina que no sabemos cuándo explota”

La Iglesia venezolana está tan dividida como el país y la jerarquía eclesiástica está sesgada a favor de la Oposición


O.Parra


Recientemente nombrado como el principal de la Compañía de Jesús a nivel mundial, el padre Arturo Sosa siempre se ha mostrado crítico con la situación de Venezuela, tal como lo demuestra en estas reflexiones quien fuera rector de la Universidad Católica del Táchira, en una conferencia que dictó en 2014 en la ciudad de Bogotá, Colombia:

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Uno, que algunos aspectos del punto de partida, adonde me ubico para hacer eso.

Un segundo punto, que es tratar de caracterizar al régimen chavista, o sea, cómo se caracterizaría desde el punto de vista de la ciencia política, espero.

Un tercer punto, que es cómo se puede pasar -si es que se puede pasar- de la oposición a la creación de una alternativa, ojalá democrática.

En este momento yo siento que Venezuela es una sociedad herida. Herida y resentida. Heridas que han producido resentimiento. Resentimientos que han producido nuevas heridas y nuevos resentimientos y eso es una herida que se va ahondando, no se va restañando, no se va curando. Esa herida -me refiero a heridas sociales y políticas, no a otro tipo de heridas, que también pueden haberlas y las hay-, esa situación de esa herida y esos resentimientos que existen en la sociedad venezolana, cada vez más patentes, ponen en riesgo el espacio público, ponen en riesgo la política, creo yo que es el mayor riesgo que corre en este momento la sociedad venezolana, porque ustedes lo saben por experiencia de muchos años, cuando no hay espacio público, cuando no hay capacidad política de ponerse de acuerdo de encontrar vías de solución a los conflictos, ¿qué sucede? Sucede la violencia o la guerra. La guerra es la expresión de lo que no es la política. Es la solución de los conflictos por la vía de la fuerza.

La sociedad venezolana está en ese borde, corriendo ese enorme riesgo de que la política no sea el modo de resolver los conflictos -que son muchos- y de poder curar las heridas, sino que se vaya a otro.

Otro elemento de estos, a los que llamo punto de partida, tiene que ver con la convicción, también, de que a partir del fallecimiento de Hugo Chávez se abre una nueva etapa en la política venezolana. El ciclo de la vida de Chávez también fue un ciclo de la vida política. Ese nuevo ciclo que les describo no está perfectamente definido, pero no es lo mismo el chavismo con Chávez al frente, Chávez vivo, que el chavismo después de la muerte del ex presidente. Siendo que es el mismo movimiento, es en esta nueva etapa a la que me refiero, que se corre el mayor riesgo de una pérdida de la posibilidad de la política como modo de solucionar conflictos.

Lo segundo que quería comentar tiene que ver con cómo caracterizar al régimen chavista. Esa pregunta desde el punto de vista político y politológico es muy importante, porque no es lo mismo enfrentarse a una dictadura que a un régimen democrático, o a una monarquía. Caracterizar el régimen es una de las cosas más importantes y la más difícil, en el caso venezolano porque existen muchos prejuicios ideológicos y adjetivos; se usa más adjetivos que intentan calificarlo, que tengan algún fundamento en la reflexión analítica.

15 años de gobierno chavista no han logrado establecer las bases de una nueva legitimidad política, ni la del chavismo ni otra, entonces me refiero a este régimen como un sistema de dominación, no como un sistema legítimo.

La primera anotación que haría sobre el chavismo es que estamos al frente de un sistema de dominación, no frente a un sistema político que tiene legitimidad para funcionar tranquilamente.

La lucha por el poder se convierte en la prioridad, por fortalecer el poder y no perderlo. Ese es el punto prioritario. Si pierdo el poder ya no soy quien domina, ya no son quienes mantienen la dominación sobre nosotros. Eso también es una distorsión, porque entonces la política está en una lucha por el poder y yo suelo decir que es el poder desnudo.

Este sistema de dominación se autodenomina cívico-militar. No lo digo yo, la propuesta chavista se autodenomina cívico-militar. Se reconoce desde el comienzo que la lógica militar forma parte esencial del sistema de dominación o del régimen que se está implantando.

Si yo lo dijera, lo diría al revés: diría que es un sistema militar-cívico, porque el peso de lo militar es más importante. La influencia de lo militar en cuanto a la lógica de cómo funciona el régimen, obviamente en una alianza con lo civil y demuestra una profunda vinculación a lo que es lo militar y lo que ha sido el militarismo en América Latina, aunque algunos no estarían tan de acuerdo en llamarlo de una vez militarista, pero por ahí está la cosa. No está muy lejos.

Otra característica importante es el elemento de la convicción “estatista”. Este es un régimen estatista; es decir, piensa en función de la identificación entre Estado y sociedad. Eso es una cosa sumamente grave, cuando se siente que el Estado es la sociedad.

Pero el estatismo formulado como los formulan los voceros del régimen, confunde. Identifica sociedad y Estado como lo mismo, cuando lo correcto es que la sociedad no es el Estado. Además, en el caso venezolano se tiene un fundamento histórico que hay que mantenerlo siempre en la mente, que es la existencia, por más de cien años, de un Estado que vive autónomamente de la renta petrolera.

La sociedad venezolana durante muchos años no vive de lo que produce, vive de lo que recibe por un bien que no es producido y que es un bien natural. Entonces quiere decir que los niveles de vida de la sociedad venezolana están por encima de su capacidad productiva, gracias a ese plus que ofrece la renta petrolera.

El régimen, además de estatista, tiene otra característica resaltante y es que posee la cualidad de centralista: un Estado que concentra el poder. Y el gobierno se concentra en el Presidente. Tenemos una larga tradición presidencialista que además está también fundada en la tradición caudillista, en la tradición monárquica, como ustedes quieran. Ese personalismo que se centra en la figura del presidente. Estoy diciendo, en otras palabras, que nosotros estamos frente a un régimen estatista, autocrático, presidencialista.

De ahí a la dictadura hay un paso, la tendencia es para allá, pero una monarquía no siempre es dictatorial, este camino lleva más bien hacia la dictadura. Pero a eso hay que añadirle otro elemento para poner la cosa más compleja. Este régimen estatista, autocrático y presidencialista tiene apoyo de las masas, cosa que no es necesario porque tenemos la monarquía también. También las monarquías subsisten porque tienen apoyo de las masas. Apoyo que se muestra en elecciones, en movilizaciones y en la red la que se mantiene y se logra con los programas sociales. O sea, la distribución de las rentas.

La distribución de las rentas no es un problema sólo económico, de justicia social, de que la gente tenga como recibir sus recursos; sino que además, se convierte en la manera como se obtiene y se mantiene el apoyo político. Para poder entrar en la red tú tienes que apoyar el uso de la renta. No es por justicia, no es que a ti te corresponde y yo (Estado) te lo doy si tú lealmente me soportas; sin lealtades políticas que son muy difíciles de romper porque se depende de eso. Además, el chavismo lo llama con un nombre muy bonito: “democracia participativa y protagónica”, que es superior a la democracia representativa. Es decir, que estamos avanzando en la democracia.


La tiranía de la mayoría

Hay muchas culturas y ninguna es mayoritaria o hay algunas mayoritarias y otras minoritarias. Se tiene que respetar ese espacio minoritario. La tiranía de la mayoría ¿qué hace? Que la mayoría ocupa todo el espacio público y expulsa el resto de las minorías. No respeta las minorías, no las reconoce, eso es lo que nosotros estamos viviendo.

La tiranía de la mayoría, por supuesto, produce tensiones, porque si la minoría se sabe minoría pero no está considerada, entonces se pone opositora, no únicamente parte de ese juego.

En el caso del régimen chavista en los últimos años es todavía más tenso, porque la mayoría es muy pequeña. Las elecciones del año pasado presidenciales, el porcentaje de diferencia fue 1,5%, no llegó al 2%. Entonces yo soy mayoría, pero ¿qué mayoría soy? Yo no puedo simplemente porque tengo esa mayoría, ocupar todo el espacio porque sí. Es hablar en nombre de toda la sociedad sin reconocer la otra parte de la sociedad.


Las dos oposiciones

No existe en Venezuela una alternativa política al chavismo, es decir, otra propuesta que pueda ser escogida entre uno y otro. Lo que existe, lo que ha existido durante todos estos años, es una oposición al régimen chavista que une a todos aquellos que por una razón o por otra están en contra del chavismo. Pero el punto de unión es negativo. La sociedad se pregunta: ¿no hay chavismo?, ¿qué hay? Ahí las respuestas son variadas y ninguna es una alternativa política que tenga una fuerza social o unas organizaciones que lo respaldan, que hagan posible que esa fuerza social se convierta en gobierno, con un proyecto y con un programa. Eso no existe en Venezuela.

Precisamente ese es el drama venezolano: la inexistencia de una ciudadanía madura organizada y con propuestas que sean realmente alternativas.

La oposición que existe se pudiera clasificar en dos grandes corrientes: la oposición -vamos a llamarla A- que caracteriza al régimen chavista como dictadura y, por tanto, se enfoca en la salida a la dictadura, que sólo puede ser por la fuerza, porque ninguna dictadura entrega el gobierno por las buenas. Frente a una dictadura lo que hay que hacer es derrocarla. Esta oposición A busca crear las condiciones para el derrocamiento y eso sucedió en Venezuela por lo menos tres veces en estos 15 años y la última, en los últimos 6 meses, con el último esfuerzo de crear las condiciones para el derrocamiento de la dictadura.

La otra corriente -llamémosla oposición B-, que se propone generar una alternativa, considera que a la democracia sólo se llega democráticamente. No es posible llegar a la democracia por la vía de la fuerza. Derrocar una dictadura por la fuerza lo que va a provocar es otra dictadura, y lo más seguro es que sea una dictadura militar, porque son los que pueden realmente en última instancia derrocar un gobierno que también tiene base militar.


¿Cómo se construye la base social de la democracia?

A la democracia sólo se llega por la vía democrática y por tanto, hay que construir la base social de la democracia. ¿Cómo se construye la base social de la democracia? Con paciencia y salivita. Es un proceso de largo plazo, porque hay que crear al ciudadano. Hay que lograr que la ciudadanía sea la identidad de la gente, del pueblo y con salivita digo, porque hay que hablar mucho. Es hablar y es convencer, no hay otro modo de construir una fuerza social democrática que no sea a base de convencer, de lo contrario, estamos hablando de otra cosa que no es la democracia.

Uno de los mayores éxitos del chavismo, desde el punto de vista político, es que es visto, dentro y fuera del país, como socialmente preocupado, como justiciero, como quien propugna la justicia social y como quien pone de relieve las necesidades de la gente pobre y que necesita atender a esos sectores de la sociedad.

La oposición no ha logrado esa imagen, ni dentro ni fuera del país, por lo que mucha gente que no se considera a sí misma chavista, tampoco se considera de oposición.

Ustedes habrán oído mil veces decir que Venezuela está partida en dos. Mentira podrida. No está partida en dos, está partida en muchos más pedazos y los extremos ideológicos -el chavismo y la oposición radical- son minoritarios. Son grupos que pueden andar, quizás, en un 20% cada uno. Pero hay otro grupo inmenso, más del 50 – 60% de la población, que ansía otra cosa, pero que en este momento no confía en ninguna alternativa distinta al chavismo, especialmente los sectores populares. Si hay un gobierno que no sea chavista, ¿cómo quedamos nosotros ahí? se preguntan. La respuesta, si viene desde la cultura rentista, es muy peligrosa, porque tú estás esperando un gobierno que distribuya la renta, no estás esperando un gobierno o un régimen político que te empuje a trabajar o a la producción.

En los últimos años, muchos ya, desde el año 89 para acá, cuando el famoso “Caracazo”, después con los golpes de estado del 92, después con las transiciones al chavismo, después con el 2002 y sobre todo en este último año, los venezolanos hemos descubierto la violencia soterrada que existe en la sociedad. Ha hecho aparición la violencia como instrumento también político. Y eso, la violencia de los que intentan golpes de estado, la violencia de los que se oponen y también la violencia del gobierno. La violencia represiva que ha tenido sus episodios anteriores contra la lucha con la guerrilla en los 60, pero ahora también.


El tema de la legitimidad y los falsos dilemas

El tema de fondo de la situación venezolana es cómo se construye, cómo se funda una legitimidad política que permita que la sociedad pueda avanzar hacia donde se pongan de acuerdo. Ese es el tema de fondo. Y con ese tema viene la pregunta: ¿es la democracia el horizonte compartido?, y ahí la respuesta yo no la tengo. Yo no estoy seguro de que se pueda decir que la sociedad venezolana tiene suficiente músculo democrático para que cualquier régimen que se plantee como legítimo, es decir, que obtenga la legitimidad y sea realmente democrático.

Uno de los actores que ha estado muy sobre el tapete en este tiempo son los estudiantes y ustedes, me imagino, que estarán bastante al tanto de cómo se ha magnificado la presencia de los estudiantes. Bueno, yo ahí me atrevería a decir que esos estudiantes que son magnificados a través de los medios de comunicación y que son puestos como los héroes de la situación, no son los estudiantes, son algunos estudiantes vinculados con una visión antichavista. También en los estudiantes el mundo es bastante más largo que eso.

No son solamente estudiantes. Hay otra gente que también participa en esas movilizaciones. Sí hay un movimiento estudiantil que fundamentalmente es antichavista, y que la mayoría de los que forman parte de ese movimiento estudiantil son personas elegidas por sus compañeros de las universidades para distintos cuerpos de representación. Sin embargo, ese grupo es muy heterogéneo. Dentro del movimiento estudiantil hay el grupo más activo, el grupo que marca un poco la línea política, que es el grupo que está manejado desde los partidos. Son militantes de partidos políticos que están en las universidades y que son estudiantes y que forman parte del movimiento estudiantil.

Ese grupo es el más activo y es el grupo que marca un poco la pauta. Las acciones de los estudiantes son decididas. No en el estudiantado ni en la universidad, son acciones decididas en los partidos políticos, donde los estudiantes son los ejecutores. Incluso hay alguna organización que ni siquiera es estudiantil que participa en eso.

Ese movimiento estudiantil es un movimiento muy protestatario, como ustedes han visto por las imágenes que se han difundido, pero no tiene un programa político, un proyecto político más allá de decir esto no sirve. Pero entonces, ¿qué es lo que sirve?, o sea, ¿qué va más allá? Ahí entra en colisión con lo que es el pensamiento político de una clase media muy infectada de la anti-política en Venezuela, no solamente de ahora sino de antes. Parte del origen del chavismo tiene que ver con eso que yo llamo pensamiento mágico: gente que piensa políticamente con el pensamiento mágico y que están convencidos, sin ningún fundamento en la realidad, que si se cambia el gobierno las cosas se solucionan.

Piensan que basta con que no esté Maduro en la presidencia o que no esté Chávez en la presidencia para que las cosas mejoren. Creen que lo que hay que hacer es sustituir este gobierno que es tan malo, pues aparte de la ilusión de que las cosas son tan fáciles o no tan rápidas, no se plantea ni siquiera preguntas de fondo sobre la democracia. O preguntas tan de fondo como qué pasa con la cultura rentista cuando sabemos que el petróleo no es infinito. Esa situación es preocupante. La clase media de la cual los estudiantes opositores son su expresión vanguardista. Yo me he calentado muchas veces porque escucho a papás de los estudiantes diciendo “menos mal que alguien hace algo”. Están como diciendo que la generación de los estudiantes está haciendo lo que ellos no hicieron, pero hazlo. No lo hiciste antes, hazlo ahora y la responsabilidad es la misma.


No es verdad que sólo los ricos son opositores

Otra distorsión en la manera como se presenta la situación venezolana es que los pobres apoyan al chavismo y los ricos son los opositores. Eso no es verdad. En primer lugar, porque no hay tantos ricos en Venezuela como para que pueda haber una votación que alcance casi la mitad de la población y en que el mundo de los pobres todos son chavistas. Por eso dije antes, que la sociedad venezolana no está viviendo en dos bloques, sino en muchos bloques y dentro de los ricos hay mucha gente que puede ser chavista, y si no es chavista, sí le gusta el chavismo porque ha hecho muchos buenos negocios. Porque también es verdad que en durante el chavismo hay sectores que han logrado hacer enormes negocios. Sobre todo el sector bancario, se pone importador.

Por otra parte, el descontento en el mundo popular es muy grande respecto a que el gobierno es ineficiente y porque en este momento se vive una situación económica muy difícil. Con la escasez, los servicios públicos están muy mal llevados, pero el descontento ante la ausencia de alternativas se convierte en supervivencia y resignación, porque no hay otra cosa que hacer.


La pregunta es cuándo empezamos a dialogar

La pregunta importante, que no está respondida y que hay que responder pronto en Venezuela, no es si dialogamos o no, sino cuándo empezamos a dialogar, porque mientras más tarde, peor.

Colombia es un caso bien claro de eso. Eso hay que hacerlo y dialogar significa negociar y negociar significa reconocer al otro, significa ser capaces de, políticamente, sustentar la reconciliación social. Hay que sanar las heridas y ese es un proceso también muy largo. Lo mismo que se plantea ahorita en Colombia, pensando en el postconflicto, en caso de que se logre parar el conflicto armado. En Venezuela no hay el conflicto armado en las mismas condiciones, pero sí hay que hacer un proceso de reconciliación. Quizás no el mismo, pero sí un proceso de reconciliación para que la legitimidad tenga pie y tenga sustento.

Hay una cuestión que tiene que ver con lo económico, que tiene que ver con la cosa de la gasolina, con la industria, con la clase obrera. Es decir, si no se entiende bien el tema de la importancia del rentismo, lo demás se hace muy difícil. En una sociedad rentista pones controles estatales al flujo financiero y tratas de encerrar al país en un mundo que tiene una comunicación como la que tiene, con una ideología además muy simplificadora de los procesos sociales y económicos, que piensa que el Estado puede, por ejemplo, producir mejor el hierro que los privados. Se hace la cosa muy complicada y el tema de la clase obrera es un tema importante. Se hace una ley del trabajo que prácticamente le ponen todas las cortapisas posibles al empleo productivo, a la capacidad de producción, lo que genera una clase obrera que no está medida por su eficiencia o por su eficacia, sino que está medida porque es obrera.

En ese contexto, ya tienen una mina lista para explotar en cualquier momento, pero además el estatismo, del que hablé como característica del régimen, supone que lo privado no tiene espacio. El estatismo llevado a su extremo significa: “no queremos ni educación privada, ni industria privada, ni nada privado. Lo privado es anti-concepto de la sociedad que queremos”. Así que la industria ha terminado sufriendo por sus expropiaciones, por las restricciones de todo tipo. En un país que vive de la importación y que tiene un control de cambio, por supuesto que el inversor no quiere invertir, nadie se arriesga a invertir. El que se queda es porque tiene capacidad de supervivencia, porque puede operar con lo que tiene; pero si tiene que depender de insumos externos o tiene que depender del permiso del gobierno, entonces esa mentalidad tiene que ver con el tema de la gasolina, que es emblemático. Al encerrar la sociedad económicamente se producen tales distorsiones que ya no hay manera. La gasolina es el extremo, pero eso pasa con todo. La gasolina en Venezuela no cuesta, no tiene precio, se pierde todo lo que se usa de gasolina.


El contrabando

Sucede lo mismo con todos los alimentos subsidiados. Uno de los programas del gobierno es distribuir alimentos a la población más pobre, para eso los subsidios. Pero les subsidia alimentos importados con una diferencia de precios que es mucho más barato. Mucho mejor es traerlo para Colombia que usarlo en Venezuela.

Voy a poner esta anécdota que me parece que no es un problema muy grave, pero es muy significativa: un cura italiano que estaba ayudando a unas familias ahí en el Barrio El Río, en San Cristóbal, vio que tenían problemas de alimentación y consiguió una paca de arroz y le llevó la paca de arroz a la familia. Volvió a los días, y entonces le preguntó a la familia cómo les había ido, que si les alcanzaba. “Sí, sí estamos contentísimos”. Ajá, ¿y qué pasó? Agarraron la paca de arroz, se fueron para Cúcuta, vendieron la paca de arroz a precio colombiano y tenían dinero para hacer mercado. Todos estos controles lo que generan es corrupción, no solamente en materia de gasolina.

En Venezuela, ¿quién produce gasolina? solamente el Estado. En Venezuela, ¿quién vende gasolina? solamente el Estado. Entonces, con el perdón de la expresión latina, ¿cómo carajo se van 11 millones de litros mensuales para la Guajira Si no hay unos canales de corrupción extremadamente bien montados?

Eso ocurre, lo podemos decir, prácticamente con cualquier rubro de la actividad económica, el tema de la corrupción es obviamente un grave problema, pero no es un tema ético, es un tema de realidad. Uno de los profesionales peor pagados en Venezuela es el educador. Está muy mal pagado. Yo conozco bastantes docentes que redondean su sueldo vendiendo gasolina en Cúcuta. Como vendedores, ¿qué hacen? pues llenan el tanque de gasolina en Venezuela que les cuesta 6 bolívares llenar el tanque de 100 litros, van para Cúcuta, venden lo que pueden, se quedan con lo que necesitan para regresar y eso lo hacen una vez al mes. Con eso ganan más que yendo a clases todos los días en su escuela.

¿Qué se les dice a esas personas?, ¿que eso está mal? ¡Por supuesto que está mal! Él sabe que está mal, pero si se le dice que no lo haga, ¿con qué alimenta a su familia? Uno de los choferes de la Universidad Católica del Táchira, en la que trabajaba tiene un primo que tiene dos gandolas, los dos vehículos los utiliza para traer chatarra a Colombia. Trae la chatarra desde Ciudad Bolívar, desde Guayana, entonces al chofer le llena la tractomula de chatarra y le dan una paca de billetes junto con una lista de las alcabalas que tiene que pasar por las diferentes carreteras y cuánto tiene que dejar en cada una de las alcabalas. Ese negocio es tan bueno que pueden pagar las sopotocientas alcabalas que hay desde Ciudad Guayana hasta San Antonio del Táchira; pasar la tractomula para Colombia y vender la chatarra y la diferencia de precios es tan grande que vale la pena. Y eso se da con todos los productos.


Han sido muchas las elecciones

En la parte más política, es verdad que ha habido muchas elecciones y es verdad que las elecciones, a pesar de que mucha gente dice que son fraudulentas, no lo son en general. Más allá de los fraudes que hay en toda elección, pero son libres. Como no hay alternativas, ¿por qué está votando la gente? Se está votando por cómo se distribuye mejor la renta a favor suyo. Estamos hablando de una cultura vieja, no únicamente con el chavismo, también antes. Cuando ganaba Acción Democrática o ganaba Copei pasaba lo mismo. Es decir, que la gente no está votando por una alternativa de programa de gobierno, está votando por cómo ubicarse en el sistema de distribución de la renta o en el clientelismo. Y me preocupa un poco la intervención sobre el tema juvenil, a pesar de que mucha gente dice que uno de los resultados -entre comillas- positivos de todos estos años ha sido la politización. Yo tengo en mis dudas que es lo contrario. Esa es mi impresión, de un viejo de 65 años.


La juventud está despolitizada

La juventud venezolana hoy está más despolitizada que antes. Tiene no solamente poca tradición, o poco conocimiento de la tradición, sino poco interés en conocerlo. Es una juventud muy postmoderna en ese sentido, culturalmente hablando. Como postmoderna le interesa mucho más lo inmediato que lo anterior o lo posterior. Una juventud un poco inclinada a participar en organizaciones estables, que es lo que tiene que hacer una organización política de largo plazo. Por supuesto, sensible a los problemas que tienen y sensible a la alternativa del país que no ven. Se preguntan: ¿cómo voy a tener yo casa? ¿Cómo voy a tener familia? ¿Cómo voy a poder ejercer mi profesión? Eso por supuesto que existe, pero no está planteado en términos de cómo yo milito en una corriente que permita que para todos haya oportunidades, sino que está visto muy individualmente. Se preguntan, ¿cómo voy a luchar por mi futuro? no por el futuro de la sociedad venezolana.

¿Cuál es la consecuencia? el aumento alarmante de la migración juvenil. Cuando no ves alternativas, en vez de decir: “yo me comprometo a luchar por un país mejor”; dicen: “yo me voy. Si puedo, me voy a buscar en otras partes”.

Desde el punto de vista político, el trabajo de la politización de la juventud es prioritario. Cómo formar, lo que se puede hacer todavía es poco, porque la Iglesia, igual que el país, está dividida. Dentro de la Iglesia hay muchos cristianos católicos que son chavistas, que votan por el chavismo, muchos que no, muchos que están en la oposición.

La jerarquía eclesiástica venezolana -también lo digo, como no tengo mucho tiempo, lo digo rápido y mal, pero es culpa de Horacio- no ha sabido encontrar su puesto. La jerarquía católica ha tenido una posición sesgada a favor de la oposición, demasiado evidente, con lo cual ha perdido autoridad, la autoridad que pueda tener quien es capaz de ponerse un poquito fuera de esa lógica polarizadora. En este momento, por ejemplo, la mediación que se hizo, que se está intentando hacer con los diálogos en Venezuela es directo al Papa con el Nuncio, no los obispos venezolanos.

Esto se debe a que la jerarquía eclesiástica venezolana no ha encontrado ni el lenguaje, ni la posición que desde la fe. Desde una posición de pastor, ¿yo qué puedo hacer? ¿Cómo ayudar a esa reflexión de la sociedad? no la ha hecho, sino que más bien se ha sesgado demasiado en una dirección.


La Compañía de Jesús ha intentado hacer algo de eso: las publicaciones, los cursos que se hacen, etc. Intentó buscar una vía intermedia, pero en Venezuela es bien difícil mantenerse en una posición de esa naturaleza.


Cuba y Venezuela

¿Saben cuál es la diferencia? Cuba pasó de la dictadura de Baptista a la dictadura de Fidel Castro y la revolución castrista no esperó, expulsó a todo elemento social que pudiera ser opositora y generó un sistema de control social y político sumamente eficiente, que prácticamente ha impedido todo tipo de organización que no sea la que el Estado y el gobierno promueven.

En Venezuela eso no es posible. No es lo mismo pasar de 40 años de sistema de gobierno partidista a través de la elección, a una dictadura. Castro llegó a plomo, por la fuerza, al gobierno. Chávez llegó por la vía electoral. No es lo mismo. Además, siempre lo planteó así y existe en la sociedad venezolana una resistencia grande a una dictadura tipo cubano, aunque intentos los hay.

El Estado venezolano es un Estado con mucho más recursos que el Estado cubano. Se puede, de alguna manera, crear esa red clientelar que permita buscarle, no por la vía de la fuerza, sino por la vía de la lealtad. O sea, por la vía del agradecimiento al Presidente. ¿Cómo? Esta casa me la dio Chávez, no es que el Estado me dio permiso para habitar aquí. Entonces esas cosas hacen una diferencia bastante grande. Al contrario, más bien Cuba se ha aprovechado muchísimo de Venezuela en términos de sustento económico y político.

Ahí una de las posibles derivaciones del chavismo. Es, más bien, hacia lo que podemos decir, simplificando las cosas, al modelo chino, al modelo de pasar a una economía mucho más abierta para poder subsistir económicamente después del rentismo, con el control político muy serio si logra seguir manteniendo la oposición desarmada. Es decir, desarticulada.

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