SOCIOLOGÍA DEL PUNTOFIJISMO Y EL HIPERPUNTOFIJISMO CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ

 "...no tengo nada en común con quienes temen a las quemaduras". (Guillaume Apollinaire)

20/09/2026

El gobierno da pasos importantes, pero le falta presentar el proyecto estratégico de cambio social, un plan económico e institucional contundente. Tal vez por aún rendir culto a ídolos rotos no define un nuevo rumbo para las mayorías; y la imagen de la presidente es de eficiente tecnócrata stajanovista. Problemas gravísimos que enturbian nuestro futuro, no son de interés para EE. UU, ni en los cursos de plastilina II de la política local. Se trata de que, sin cambio social e institucional, el incremento de la renta petrolera no resolverá los desarreglos económicos sociales que el hiperpuntofijismo chavista exaspera. Entendemos puntofijismo (“clásico” u “ortodoxo”) como el ensamble de la democracia representativa constitucional con un Estado hipertrofiado, capitalismo de Estado o socialismo democrático.

Manuel Villegas López, un sabio del séptimo arte



El 11 de octubre de 1980, a la edad de 74 años, fallecía en Madrid Manuel Villegas López. La fecha nos da la excusa para rememorar aquí la figura de un intelectual que merece ser recordado por su trabajo como historiador, teórico y crítico cinematográfico.

Esta actividad le llevó a participar en tres de los grandes logros alcanzados por España en el siglo XX: fue miembro de la llamada Edad de Plata; formó parte de la aportación cultural que el exilio republicano español supuso para América; y, tras su regreso a Madrid en 1953, actuó de mediador entre los intelectuales rojos y azules, siendo precursor de la Transición.

Hoy su legado, más de 25 000 páginas de crítica cinematográfica, está siendo objeto de conservación y estudio. Pronto estará al alcance de todos los hispanohablantes a través de Internet gracias a la colaboración de entidades públicas y privadas, como la Universidad Camilo José Cela, Filmoteca Española y la empresa Código Media.

La crítica

En 1979, Iván Tubau, en su estudio sobre la crítica cinematográfica española en las revistas especializadas de aquel momento, resaltaba dos cosas que son de importancia para reseñar la figura de Manuel Villegas López.

En primer lugar, señalaba que en España se había estudiado muy poco el papel que había tenido la crítica cinematográfica, ya fuese en la configuración del gusto, el impacto de la recepción del filme, la política de autor, su relevancia mediática dentro de la prensa cultural, su expresión de las ideologías del momento, etc.

Argumentaba Tubau que ello se debía a una falta de tradición teórica entre los críticos españoles que no se daba en Francia, Italia o Gran Bretaña, por mencionar países próximos. Además, estos escritores cinematográficos ignoraban la crítica literaria y de arte, una tradición que en España estaba mucho más asentada y actualizada. Ambas circunstancias explicaban, por ejemplo, que la crítica cinematográfica española hubiese llegado tarde al estructuralismo, la semiótica o el psicoanálisis.

Estos son algunos de los pensadores más influyentes en la actualidad BAJAR SUS LIBROS GRATIS

 Estas nueve mentes han contribuido a perfilar muchas de las políticas sociales y económicas de las sociedades vigentes. Conceptos como justicia social, género, hiperconectividad o dataísmo que este destacado elenco ha pensado y reformulado ajustándolos a las circunstancias de hoy.

Carmen Gómez-Cotta

@GomezCotta

Poner coto a los pensadores más destacados de nuestro tiempo es ardua tarea. Pero si algo no se puede discutir es que estas nueve mentes han contribuido a perfilar muchas de las políticas sociales y económicas de las sociedades vigentes. Conceptos como justicia social, redistribución de las riquezas, lenguaje, género, hiperconectividad o dataísmo que este destacado elenco ha pensado y reformulado ajustándolos a las circunstancias de hoy.

Por eso, sus nombres siempre aparecen, de una forma u otra, en los debates sobre política, economía, sociología, tecnología —o, incluso, religión— que se tercien.

Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 1928)

Los humanos poseemos un sentido innato de la gramática lingüística que se antepone a cualquier aprendizaje social. Por este motivo, afirma uno de los más relevantes —y longevos— pensadores de nuestro tiempo, podemos aprender diferentes lenguas desde jóvenes, por muy complejas que sean.

Sin embargo, la fama de Noam Chomsky no se debe a su teoría de la gramática universal, sino a su implacable ataque al imperialismo estadounidense y la globalización. Desde su punto de vista, la dinámica globalista y el capitalismo neoliberal —incluidas las diversas intervenciones militares— impulsados por las distintas administraciones de su país son el origen de buena parte de los problemas del mundo, pues lo único que hacen es acrecentar cada vez más las diferencias sociales y erosionar los derechos democráticos de las personas. Para combatirlos, Chomsky siempre ha defendido democracias más directas y participativas que, ante todo, fomenten el pensamiento crítico de sus ciudadanos y frenen la exorbitante competitividad imperante.

Peter Singer (Melbourne, Australia, 1946)

Corría el año 1975 cuando Peter Singer publicó Liberación animal, un libro que cuestiona cómo las sociedades modernas tratan a los animales. Desde su punto de vista, estos no son meros objetos o herramientas de trabajo, sino «seres sintientes». Su tesis se basa en la defensa de la igualdad como principio moral: que un perro no tenga derecho al voto no quiere decir que pueda ser torturado. La capacidad de sentir dolor y sufrir, esgrime el filósofo australiano, es el límite por el cual debemos otorgar consideración moral a un ser. Esto lo llevó a ampliar la categoría de sujetos de derecho para incluirlos en ella y su obra pasó así a convertirse en una especie de biblia para los defensores de los derechos de los animales.

Heredero del principio utilitarista de John Stuart Mill y Jeremy Bentham —según el cual el objetivo de la ética debe ser reducir el sufrimiento global y maximizar el bienestar—, Singer da un paso más y desarrolla su «utilitarismo preferencial»: las acciones de los individuos deben considerarse moralmente en función de su capacidad para satisfacer los intereses de los seres a los que afectan. Hoy, en el campo de la bioética, defiende el aborto o la eutanasia, pues, desde su punto de vista, el criterio que debe prevalecer es el bienestar y la reducción del sufrimiento por encima de la vida en sí misma.

Martha Nussbaum (Nueva York, Estados Unidos, 1947)

¿Y si el concepto de «vivir bien» estuviera basado en el florecimiento del ser humano —entendido como una vida digna y plena—, en vez de solo en la riqueza y el placer? Partiendo de Aristóteles —para quien la vida buena no era solo vivir felizmente, sino de forma plena—, Martha Nussbaum se pregunta cómo conseguir que todas las personas (no solo las más pudientes) puedan crecer y florecer. Junto al pensador Amartya Sen, desarrolla su famoso «enfoque de las capacidades», un modelo que mide la capacidad de cada individuo para hacer y ser en base a la libertad de la que dispone. Es decir, qué oportunidades tiene cada persona a su alcance para desarrollar sus capacidades y hacer lo necesario para lograr lo que quiere ser.

Su teoría pone el acento en la justicia social y la calidad de vida, pues su objetivo es garantizar un mínimo bienestar social y económico que dote a las personas de un nivel de dignidad humana bajo el cual nadie pueda vivir. Defiende que cada individuo tiene derecho a vivir su propia vida sin interferencias del Estado y que la felicidad colectiva no puede alcanzarse arriesgando los derechos individuales de las minorías, pero reconoce que ese «no intervencionismo» no es suficiente para alcanzar sociedades más justas: el Estado tiene que garantizar una serie de mínimos para que los individuos puedan desarrollar sus propias capacidades. Su enfoque ha influenciado muchas de las políticas del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, así como diversos programas de justicia social y educación.

Sobre la estupidez LIBROS BAJAR GRATIS



La estupidez humana ha sido objeto de profundo análisis filosófico, sociológico y económico, abordada no como una simple falta de inteligencia o un defecto biológico, sino como un fenómeno moral y colectivo que representa un peligro mayor para las sociedades que la propia maldad

 

Sobre la estupidez

Sobre la estupidez
 
   
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En los años veinte y treinta, Robert Musil, que preparaba su gran novela-ensayo El hombre sin atributos, vivía aislado de los ambientes culturales austríacos que, a su vez, no tenían mucho interés en verle, oírle o leerle. Era una época de crisis en la que se dudaba de todo sistema de conocimiento filosófico, o de cualquier otro tipo. Así pues, esta conferencia Sobre la estupidez pronunciada por Robert Musil en 1937 en la federación Austríaca del Trabajo, después de la publicación de los dos primeros volúmenes de su novela, es una de sus escasísimas apariciones en público ―y también la última: en 1938, ante la ocupación nazi, Musil abandonó Viena para refugiarse en Suiza donde murió cuatro años después, prácticamente olvidado.

¿Qué es realmente la estupidez? ¿Quién es realmente estúpido? Siete años antes de esta conferencia, Robert Musil había escrito ya: «Si la estupidez no se pareciera tan perfectamente al progreso, al talento, o al mejoramiento, nadie querría ser estúpido». El lector podría preguntarse: ¿Quién se ha creído que es este Musil para hablar de la estupidez? Esta pregunta es estúpida, como lo demuestra Musil: se considera que, para hablar de la estupidez, hay que ser inteligente; se considera que hacer gala de inteligencia es un signo de estupidez; se considera, pues, más prudente no mostrarse inteligente, o sea, mostrarse estúpido. Esta prudencia, evidentemente pesimista, le recuerda a Musil aquella otra, más desastrosa, del más débil que, siendo el más sabio, evita mostrar su sabiduría: ¡ésta podría amenazar la vida del más fuerte! Pero escribe Musil: «El que está en el poder se irrita menos cuando los débiles no pueden que cuando no quieren». Por lo tanto, ser estúpido para no mostrarse inteligente, actitud que se considera estúpida, acaba por reducir al hombre a la «desesperación, o sea, a un estado de debilidad».

Este no es más que uno de los aspectos analizados por Musil en este texto en el que cada frase es motivo de reflexión. Pocos escritos sobre este tema ponen tantas ideas y principios en cuestión, pocos escritos proponen tantas sugerencias heterodoxas.


De la estupidez a la locura

De la estupidez a la locura
 
   
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Cuando yo era joven, había una diferencia importante entre ser famoso y estar en boca de todos. Muchos querían ser famosos por ser el mejor deportista o la mejor bailarina, pero a nadie le gustaba estar en boca de todos por ser el cornudo del pueblo o una puta de poca monta… en el futuro esta diferencia ya no existirá: con tal de que alguien nos mire y hable de nosotros, estaremos dispuestos a todo.
Estas palabras son un buen ejemplo de lo que nos ofrece, una serie de artículos que Umberto Eco publicó en prensa a lo largo de quince años y seleccionó personalmente poco antes de dejarnos. Por estas piezas se pasean hombres y mujeres de relevancia internacional, pero también algunos de los personajes de ficción más amados por Eco, como James Bond o los protagonistas de algunos de sus cómics favoritos. Y vuelve, como siempre, la nostalgia por el pasado perdido, la reflexión irónica sobre el poder y sus instrumentos, y la crítica a un consumismo que nos deja llenos de objetos y vacíos de ideas.
Genio, sabiduría y sentido del humor: de todo hay en este libro, una despedida digna de un gran maestro.


Historia de la estupidez humana

Historia de la estupidez humana
 
   
 
Harto infrecuente es que llegue al público un tratado como este, de tema muy serio, pero encarado con audacia y escrito con desenfadado ingenio. El autor, en este caso el tranquilo y consciente perturbador, estima que el mayor elogio de nuestra humanidad es su propia estupidez. Para él, y difícil será desmentirlo, tal locura sigue costando más vidas y bienes que todas las plagas y guerras. Al reseñar el tema destaca, entre muchas otras, la estupidez originada por lo codicia, la duda, el conformismo, el legalismo, los sueños y los mitos, y mil y una otras formas descaradas o encubiertas. Las páginas de esta obra merecen atenta y lenta lectura. La primera vez que se recorran encontrará el interesado elementos que exciten la imaginación, susciten discusiones, despierten el apetito o descubran horizontes. Una más atenta frecuentación revelará el fondo mismo del libro, permitiendo captar en toda su riqueza y sugestiones, la importancia de la labor de Tabori cuando trata de acorralar y derrotar la humana estupidez. Un tema excitante, si los hay, para valientes y audaces tanto intelectual como afectivamente hablando. Son dardos certeros, y las más de las veces inesperados, que apuntan sobre la estulticia, la bobería, la idiotez, la fatuidad, el atolondramiento, la vanidad. Son portadores de esos gérmenes los necios, los imbéciles, los inmaduros y los presumidos. Los retratos, por extravagantes y disparatados que parezcan, son perfiles auténticos de ayer, de hoy y de siempre.

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Las leyes fundamentales de la estupidez humana
 
   
 
«La humanidad se encuentra –y sobre esto el acuerdo es unánime- en un estado deplorable», nos dice Carlo M. Cipolla, uno de los mayores historiadores del siglo XX. Lo cual se debe en buena medida a la abundancia de los estúpidos, la más peligrosa categoría de seres humanos, que nos rodean por todas partes, dispuestos a hacernos daño (y hacérselo a sí mismos).

Todo comenzó como un rasgo de humor, asociado a la crítica del fraude científico en Allegro ma non troppo, hasta que sus lectores descubrieron que estas Leyes fundamentales de la estupidez humana no sólo eran una parodia de ciertas formas de análisis sociológico, sino una reflexión llena de lucidez sobre la realidad de los daños que causa “el poder político, económico o burocrático” puesto en manos de los estúpidos. Leído hoy, cuando somos víctimas de la estupidez, repetidamente denunciada, de las políticas de austeridad, el texto de Cipolla cobra una inquietante actualidad.

La noche de Tlatelolco Elena Poniatowska

 La noche de Tlatelolco: Testimonios de historia oral, publicado en 1971 por la destacada escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska, es una obra maestra de la crónica colectiva que documenta la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en la Ciudad de México

Las uvas de la ira John Steinbeck

 Las uvas de la ira (título original en inglés: The Grapes of Wrath) es una de las obras más importantes de la literatura estadounidense del siglo XX, escrita por John Steinbeck y publicada en 1939. La novela le valió el Premio Pulitzer en 1940 y fue una pieza clave para que el autor recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1962.

¡Esta no es la invasión que yo pedì ! Carlos Raul Hernandez

 “Muy peligrosa es una idea cuando es la única que se tiene”. Alain


El megaacuerdo petrolero es otro terremoto político cultural en el país, que trastoca el paradigma intelectual centenario, fractura la tradición. El sismo sacude a quienes piensan únicamente a partir de dogmas, ambiciones sin realidad y de la ingenuidad pretencioso-prejuicioso-moralina de las clases medias. En la ideología política, desde comienzos del siglo XX, el petróleo no es una mercancía que se intercambia como cualquier otra, sino una deidad tribal, la más íntima representación de la nacionalidad, el pañuelo de Dulcinea, nuestras Termópilas. Eso lo crearon las generaciones del 28, el 36 y el 45, que fundieron varios objetivos en la lucha contra el gomecismo: conquistar la democracia y “rescatar” el petróleo de manos aceiteras, como si fueran una sola, síntesis de la lucha anti dictatorial.

Gallegos representa las petroleras en el Míster Danger de Doña Bárbara; Miguel Ángel Asturias con la United Fruit que hollaba las “repúblicas bananeras” de Centroamérica. En su novela El tungsteno, César Vallejo pinta en la Mining society las mineras de Perú; Augusto Céspedes en El metal del Diablo, las que operan en Bolivia, y Neruda glorifica y demoniza al cobre y “las compañías” en Canto general. La sublimación recorre uno de los más importantes tratados del siglo XX, Venezuela política y petróleo de Rómulo Betancourt. A comienzos de siglo se denuncian “precios viles”, bajos salarios, malas condiciones de trabajo de las empresas americanas, y el “rescate” pasa a ser un valor, decíamos, no sólo político sino metafísico. Los países del Medio Oriente siguen el modelo fifty-fifty betancourista de 1948 y lo toma el panarabismo al redefinir su relación con las petroleras.

“Parenti serpenti” es un retrato cínico de la hipocresía de la familia italiana, especialmente en Navidad.

 


Uno de los recuerdos más vívidos que conservo de la Navidad, cuando la pasé de niño en Sulmona, mi ciudad natal, tiene que ver con una anguila. Una anguila, para quienes no la conozcan. Tradicionalmente se compraba el 23 de diciembre, o a más tardar la mañana de Nochebuena, y se mantenía viva hasta el momento de cocinarla. Un acto que hoy me parece cruel, pero que, a los ojos de un niño de seis años, no tenía mucho sentido. Primero, la ponían a nadar en la bañera llena de agua, para que tuviera más espacio, y luego la trasladaban poco a poco a recipientes cada vez más pequeños cerca de la cocina, pasando sus últimas horas en una ensaladera roja colocada en el balcón, para que se mantuviera fría. La noche en que se escapó fue la última vez que entró una en casa. Mientras el agua hervía, mi abuela se dio cuenta, con bastante sorpresa, de que la anguila había desaparecido del recipiente. La habíamos perdido, probablemente se escabulló, logró trepar por los bordes de la ensaladera y desapareció en un rincón de la noche, entre el jardín y el patio. «¿Qué nos importa a nosotros?», respondió mi abuela, consolándola quizás más que a nadie. «Lo importante es la familia».

El hombre en busca de sentido Viktor Frankl

 

El hombre en busca de sentido  Viktor FranklEl hombre en busca de sentido  Viktor FranklEl hombre en busca de sentido es una de las obras más influyentes de la psicología del siglo XX, escrita por el neurólogo, psiquiatra y superviviente del Holocausto austríaco Viktor Frankl y publicada originalmente en 1946.

En la segunda mitad, Frankl introduce y explica la logoterapia, la escuela de psicoterapia que él mismo fundó (considerada la Tercera Escuela Vienesa). La logoterapia se basa en la premisa de que la principal motivación humana no es el placer (Freud) ni el poder (Adler), sino la voluntad de sentido.

Jorge Riechmann Ecoespiritualidad para laicos

 Cuaderno de apuntes

El Desvelo/Almuzara, Córdoba, 2025, 143 págs.

Asier Arias

La tarea de Jorge Riechmann en la elaboración de una ética gaiana ha sido en ocasiones considerada «extremadamente vanguardista»: una «aplicación política mínimamente verosímil igual tiene que esperar tres o cuatro décadas» (Santiago Muiño, 2022). Riechmann, sin dejar de trabajar en el resto de los frentes necesarios para la comprensión de nuestra coyuntura y la intervención política en ella (Riechmann, 2022: nota 42), entiende que esa intervención no dará frutos si no logramos revisar a fondo aspectos fundamentales de nuestra cultura y nuestros valores, pero también de la clase de criaturas que somos. La política, así mirada, ni puede concebirse como separada de la ética y la cultura general ni puede operar con efectividad fuera de un proyecto de reconfiguración de la subjetividad y los imaginarios colectivos.

La propuesta se articula, pues, en varias dimensiones interrelacionadas. En la subjetiva, la tarea estriba en reconocernos como seres limitados y dependientes integrados en un sistema vivo mayor. En la cultural, de lo que se trataría sería de explicitar colectivamente los valores implícitos en la subjetiva, generando prácticas acordes con ellos y capaces de fomentarlos. La dimensión política debería traducir esos valores en estructuras efectivas de acción social: movimientos, instituciones. A la base de todo, así, los límites y la autolimitación —ausentes en una civilización ensoñada con hombres-dioses-máquina, conquistas galácticas y colonizaciones espaciales (Riechmann, 2025a; Arias, 2024).

En su cuaderno de apuntes Ecoespiritualidad para laicos, Riechmann vuelve sobre aquellos aspectos «vanguardistas» de las transformaciones necesarias para ayudarnos a asimilar aquella dependencia y hacer «las paces con el resto de los vivientes» (p. 34). Eso de la espiritualidad chirría en muchos oídos socialistas, pero no por ello podemos meter sin más bajo la alfombra todo un «universal antropológico» (p. 54). «Necesitamos hablar de espiritualidades (y en particular de ecoespiritualidades), sin olvidarnos del capitalismo. Necesitamos hablar de capitalismo, sin olvidar las espiritualidades. Por supuesto que Marx. Y por supuesto que no sólo Marx […]. Para aprender a habitar la Tierra […], el paso primero y más importante es salir del capitalismo. Luego podemos hablar de todo lo demás. Pero sin ese paso, casi todo lo demás (incluyendo las ecoespiritualidades) sobra» (pp. 137-138).