El presidente usa la Guardia Nacional como brazo represor contra los bastiones demócratas del país
Miembros de la Guardia Nacional en California.REUTERS
Antònia Crespí Ferrer Washington DC-10/10/2025
En cuestión de meses, Donald Trump ha transformado la Guardia Nacional en su brazo represor con el que castiga aquellas ciudades que considera rebeldes y persigue lo que él llama "el enemigo interno". En cuestión de meses, el presidente ha estrechado el cerco: ahora ya no solo hay que dar caza a las personas sin papeles –el eslabón más débil– sino todo aquel que no encaje en determinados estándares (se han autorizado a los agentes de inmigración practicar detenciones basándose en el perfil racial) o que no se alinee con el gobierno, es decir, antifascista. El mismo mandatario ha sido el que ha catalogado el movimiento antifascista y “la extrema izquierda” como “organizaciones terroristas”.
Antes de que el presidente llegara al poder e instrumentalizara el cuerpo de reservistas para sus fines políticos, la principal función de la Guardia Nacional dentro del país era actuar en caso de catástrofes naturales. Su tarea como militares se relegaba solo a operaciones exteriores. En cuestión de meses, en Los Ángeles los vecinos pasaron de ver a los soldados como los salvadores que los ayudaron durante los dramáticos incendios de enero, a mirarlos con recelo y resentimiento ante la ocupación de la ciudad en junio.
Cada estado tiene su propio contingente de la Guardia Nacional, que responde primeramente ante el gobernador. Solo el cuerpo de Washington DC está directamente a órdenes del presidente. En estos últimos cuatro meses, Trump ha estado usando cinco ciudades del país –todas ellas demócratas– como laboratorio donde probar hasta donde puede extender su control sobre los militares y cómo usarlos para acelerar las redadas de inmigración e intimidar la disidencia.
Chicago (Illinois)
Después de reiteradas amenazas, el fin de semana pasado Trump ordenó el envío de la Guardia Nacional a Chicago en contra de la voluntad del gobernador de Illinois, el demócrata JB Pritzker. El mandatario federalizó a 200 miembros del contingente de Illinois y movilizó otros 300 del cuerpo tejano. Los cerca de 500 soldados llegaron la tarde del martes a las puertas de Chicago y actualmente están desplegados por el área. El operativo ha quedado en suspenso después de que la noche del jueves una juez de distrito bloqueara la movilización al considerar que permitir la presencia de tropas en el estado “solo echaría más leña al fuego” en las protestas que han ocurrido los últimos días.
En su resolución, la magistrada ha señalado cómo las protestas en la ciudad han sido provocadas por el comportamiento de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El 9 de septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional activó la operación Midway Blitz, e intensificó las redadas contra las personas migrantes y latinas en la ciudad. El operativo ha dejado escenas insólitas, como una incursión en plena noche dentro de un bloque de pisos con helicópteros Black Hawk que acabó con 130 personas, incluidos niños, esposadas y sacadas en la calle. Anteriormente, también hubo el episodio de que un agente de ICE mató a una persona de un disparo cuando intentó huir con el coche de un control.
"Lo hacen porque quieren crear un pretexto para hacer venir a las tropas a la ciudad. Son ellos los que crean esta zona de guerra", denunciaba Pritzker, en una entrevista en televisión. Durante todos estos días, Trump ha estado asegurando que Chicago es una “zona de guerra”, cuando realmente muchas de las protestas son mínimas. Por ejemplo, apenas un grupo de una docena de personas ha estado manifestándose ante las puertas de un centro de detención de Inmigración.

Portland (Oregón)
El 28 de septiembre, Trump federalizó a 200 miembros de la Guardia Nacional de Oregón para enviarlos a Portland en medio de las protestas cerca de una instalación de ICE. El presidente tachaba las protestas de agresivas y aseguraba que la ciudad estaba “bajo un ataque de Antifa”. La realidad es que las imágenes muestran apenas una veintena de personas congregadas ante el centro de detención, algunas de las cuales disfrazadas con trajes de unicornio o rana y bailando al son de la música.
Las únicas escenas de violencia que han salido de las protestas son las de los agentes de ICE lanzando gas lacrimógeno a las personas. Hay un vídeo en el que se ve cómo uno de los agentes gasea directamente el filtro de ventilación del disfraz de rana que lleva uno de los manifestantes. Desde que empezaron las movilizaciones en junio - como respuesta solidaria a la militarización de Los Ángeles y las redadas llevadas a cabo- ha habido unos 60 arrestos.
Aunque Trump ordenó enviar la Guardia Nacional, una jueza federal bloqueó temporalmente la movilización el fin de semana pasado. La magistrada tuvo que emitir dos órdenes porque el republicano trató de hacer una peineta administrativa, ya que cuando le denegó federalizar los reservistas de Illinois, intentó movilizar los 300 guardias nacionales de California, que aún sigue controlando.
Washington (Distrito de Columbia)
En la capital del país ya se cumplen dos meses con los soldados de la Guardia Nacional patrullando armados las calles de Washington y no hay fecha aún para su retirada. Cuando Trump activó a los reservistas el pasado mes de agosto, también federalizó el Departamento de Policía Metropolitana de la ciudad durante 30 días.
Para poder hacerlo, Trump declaró que había una emergencia criminal en la ciudad, a pesar de que los datos del departamento de policía mostraban cómo las tasas de crímenes han descendido el último año. El crimen violento ha disminuido un 26% en la ciudad en comparación con agosto de 2024, según datos de la policía de Washington. En cuanto a los homicidios, han descendido un 12%. El presidente usó la seguridad como pretexto para militarizar la ciudad, porque en la capital apenas hay protestas y las pocas que ha habido han sido completamente pacíficas.
Hasta el 29 de septiembre, los agentes federales y locales habían llevado a cabo más de 3.550 arrestos. Casi 1.400 de esos arrestos se contabilizaron como arrestos administrativos por parte de ICE con la finalidad de encontrar personas sin papeles para deportarlas. No está claro cuántos de los arrestados por ICE tenían antecedentes penales, además de sus supuestas violaciones civiles de inmigración.
Los demás arrestos, según los datos, tenían un vínculo criminal. Hubo 13 arrestos por sospecha de homicidio, casi 500 arrestos relacionados con narcóticos y alrededor de 300 arrestos relacionados con armas de fuego. Más de dos docenas de los arrestos involucraron a individuos acusados de delitos sexuales.
Memphis (Tennessee)
El pasado 15 de septiembre Trump movilizaba tanto soldados de la Guardia Federal como otros agentes federales en Memphis bajo el mismo pretexto que Washington: restaurar el orden público en medio de las supuestas altas tasas de criminalidad y que según el presidente, habían alcanzado “niveles tremendos” que habían “sobrecargado la capacidad del gobierno local para responder de manera efectiva”. El alcalde de Memphis, Paul Young, demócrata, ha sostenido que la ciudad ha estado avanzando en la reducción del crimen después de un aumento en 2023.
Igual que en el resto de ciudades, los efectivos de la Guardia Nacional no tienen capacidad de practicar detenciones. Solo pueden retener individuos temporalmente en casos muy claros de amenaza hasta que llegue la policía para practicar el arresto. A diferencia de Chicago, Portland y Los Ángeles, la movilización de los reservistas sí se ha hecho con el consentimiento del gobernador de Tennessee, el republicano Bill Lee.
Los Ángeles
La ciudad californiana de Los Ángeles fue la que sufrió el castigo ejemplar para el resto de bastiones demócratas y que supuso el inicio de la creciente militarización. Trump siguió el mismo patrón que ha aplicado en Chicago: desembarcó cientos de agentes federales en las calles de Los Ángeles, uno de los núcleos del país con mayor concentración de población latina, hasta que una violenta redada en un parking de un Home Depot - una cadena de tiendas de bricolaje- desató la furia en las calles con cientos de manifestantes concentrándose en el centro de la ciudad frente a uno de los centros de detención de ICE.
Trump escaló la retórica y cuando tuvo las primeras imágenes de violencia no perdió el tiempo: desplegó más de 4000 efectivos de la Guardia Nacional y envió 700 marines para proteger los edificios federales y acompañar los agentes de ICE en las redadas. Todo en contra del consentimiento del gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, quien se ha erigido como uno de los principales rivales políticos del presidente. Más tarde, un juez de San Francisco declaró ilegal el despliegue de soldados ejecutado por Trump.
Durante las protestas, la alcaldesa de la ciudad también aplicó un toque de queda al centro de Los Ángeles. En los primeros cuatro días de protestas, que duraron cerca de una semana, la policía practicó más de 338 arrestos, muchos de los cuales estaban relacionados con el incumplimiento del toque de queda. A pesar de que las manifestaciones duraron poco, los soldados estuvieron desplegados en la ciudad por dos meses. Actualmente, Trump sigue teniendo el control sobre 300 efectivos de la Guardia Nacional californiana.
https://www.publico.es/internacional/eeuu/radiografia-cinco-ciudades-democratas-trump-elegido-laboratorio-combatir-enemigo-interior.html


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