El destino de Gaza, el programa nuclear iraní y la guerra de Ucrania son negociados principalmente por el magnate inmobiliario Steve Witkoff y el marido de Ivanka Trump, Jared Kushner.
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán se reúne con el enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense Donald Trump, Jared Kushner.REUTERS
Antònia Crespí Ferrer
Washington D.C.-18/02/2026
El enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, se han convertido en un tándem habitual en la escena internacional. El dúo consiguió cerrar el acuerdo del alto el fuego en Gaza –que Israel ha seguido rompiendo a posteriori– y ahora está en Ginebra liderando tanto las conversaciones sobre el acuerdo nuclear con Irán como las de la tregua en Ucrania. La falta de ortodoxia en la diplomacia de Trump, marcada por bombardeos y amenazas militares, ha hecho que las figuras de Witkoff y Kushner sean leídas como convencionales.
En poco más de un año, Witkoff y Kushner han tomado las riendas de la diplomacia estadounidense. Ninguno es diplomático de carrera: Witkoff es un magnate inmobiliario de Nueva York, cuya amistad con el presidente se remonta a los ochenta y con quien comparte la afición por el golf; por lo que respecta a Kushner, es el esposo de la hija del presidente Ivanka, siendo uno más del clan Trump. En el caso de Witkoff, a pesar de que su posición no requería la certificación del Senado, por lo menos Trump se molestó en atribuirle un cargo dentro del gobierno. Kushner, sin embargo, se ha ido involucrando en las negociaciones por petición de su suegro, pero ni siquiera ostenta un cargo oficial dentro del Gobierno.
La relevancia de ambos hombres al frente de las negociaciones, tanto en Oriente Medio como en Ucrania, ha valido para que incluso el tándem ya haya sido bautizado. En Rusia, algunos llaman al dúo "Witkoff y Zyatkoff", este último en referencia a Kushner ya que "zyat" significa yerno en ruso. En Irán se habla de Kushner también como "Damad Trump", subrayando otra vez el parentesco del empresario con el presidente.
Que sean ellos y no el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dirija ambas carpetas es un claro síntoma de cómo Trump ha redibujado la diplomacia estadounidense. Este martes en las conversaciones en Ginebra, el hispano ni siquiera estuvo presente. Al principio, esta marginalización frente a Witkoff molestó al hispano, aunque la rivalidad se calmó después de que Trump le dejara al mando de la cuestión venezolana y toda la campaña expansionista sobre América Latina.
Que el grueso de la diplomacia estadounidense recaiga sobre Witkoff y Kushner es síntoma de la visión pragmática de Trump, por encima de la diplomacia al uso. El presidente considera más adecuada para gestionar las relaciones exteriores los modos de los hombres de negocios que no la experiencia del departamento de Estado y el Consejo Nacional de Seguridad, dos instituciones que han coordinado las negociaciones de crisis globales cerca de 80 años.
Aunque el estilo heterodoxo del magnate choque en el mundo occidental, el exasesor del Departamento de Defensa, Ilan Berman, reconoce que también se trata de un estilo que encaja mejor con países como Arabia Saudita o Emiratos Árabes. En estos lugares es común el linaje se mezcla con la política y los negocios, remarca Berman, por lo que tener interlocutores similares es algo que puede facilitar el entendimiento. Ahora bien, Estados Unidos es una república democrática y no una monarquía absoluta
El cambio de enfoque ha conseguido algunos logros, como cerrar el alto el fuego en Gaza o bien lograr que los rusos se sienten con los ucranianos a negociar. Pero tampoco se trata de victorias que hayan despertado el asombro o la admiración en los círculos diplomáticos. En cambio, sí se trata de un cambio de dinámica que ha levantado bastantes cejas debido a los conflictos de intereses que plantean las implicaciones de ambas personas a título privado.
Kushner, que siempre ha tenido negocios en la región, fundó la empresa Affinity Partners con una inversión sustancial de 2.000 millones de dólares que provenían del fondo de inversión público del gobierno de Arabia Saudita. Aparte de los 2.000 millones saudíes, buena parte de las inversiones que recibió la empresa de Kushner provenían de fondos soberanos de Qatar y los Emiratos Árabes. Esta inversión millonaria la logró después de haberse involucrado en las negociaciones en Oriente Medio durante la primera administración del presidente, donde logró establecer los Acuerdos de Abraham.
Por lo que respecta a Witkoff, su hijo Zach Witkoff es el cofundador de la empresa de criptomonedas World Liberty Financial. Dicha compañía, lanzada con el apoyo de Trump, ha sido elegida por Abu Dhabi para realizar una inversión de 2.000 millones de dólares a través de Binance, una plataforma de intercambio de criptomonedas. Además, una firma de inversión vinculada a los Emiratos Árabes Unidos compró casi la mitad de la empresa el año pasado por 500 millones de dólares.
https://www.publico.es/internacional/eeuu/diplomacia-familiar-trump-amigo-golf-yerno-han-convertido-grandes-negociadores.html
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