Hoy en Bloghemia, le traemos a nuestros lectores una selección de cuatro textos breves del filósofo italiano Giorgio Agamben. Se trata de traducciones de su columna «Una voce» publicada en la página de Quodlibet, donde el autor aborda con mirada crítica la actualidad política. Los artículos originales, cuyos títulos en italiano se consignan a continuación, aparecieron en marzo de 2026.
Jefes de Estado y asesinos
Por primera vez en la historia vemos al jefe de un Estado que se considera civilizado hablar abiertamente como un asesino, diciendo del líder religioso de un país al que ha agredido: «lo mataremos», y de los habitantes de ese país: «los masacraremos». Ni Hitler ni Stalin hablaron nunca así. Y, sin embargo, no solo este hombre no es acusado ni depuesto, sino que los jefes de Estado de las llamadas democracias occidentales lo aprueban, aceptando implícitamente que hoy los políticos se expresen públicamente como tal vez ni siquiera los asesinos se atreven a hacer entre ellos.
10 de marzo de 2026
La vergüenza de Europa
Un país ha sido atacado sin razón verdadera alguna y a traición, mientras se fingía negociar, asesinando a su líder espiritual. La comunidad europea –o esa organización ilegítima que lleva ese nombre– no solo no ha condenado una violación flagrante del derecho internacional, cometida por dos países que parecen haber perdido toda conciencia de sí mismos y toda responsabilidad, sino que ha ordenado al pueblo iraní que cese de defenderse.
5 de marzo de 2026
Estado y terror
¿Qué es un Estado que, ignorando toda forma de derecho, asesina metódicamente o secuestra a los jefes de los Estados que declara a su arbitrio como enemigos? Sin embargo, esto es lo que ocurre con la aprobación o el silencio embarazoso de los países europeos. Esto significa que vivimos en el tiempo en que el Estado ha arrojado sus máscaras jurídicas y actúa ya según su verdadera naturaleza, que es, en última instancia, el terror. Es probable, no obstante, que esta situación extrema sea literalmente tal, es decir, que el deponer las máscaras coincida con ese fin de la forma Estado, sin el cual una nueva política no será posible.
2 marzo 2026
Giorgio Agamben (Roma, 22 de abril de 1942) es un filósofo italiano de renombre internacional, miembro de una familia veneciana de origen armenio. En su obra confluyen estudios literarios, lingüísticos, estéticos y políticos, bajo la determinación filosófica de investigar la presente situación metafísica en Occidente y su posible salida, en las circunstancias actuales de la historia y la cultura mundiales.
https://bloghemia.com/2026/03/agamben-estado-terror-politica.html
Lo abierto

Fiel a su insistente empeño de transformación radical del ámbito categorial del pensar político, Agamben pone de manifiesto en esta obra que “el conflicto político decisivo” en nuestra cultura —en rigor el que está en la base de todos los demás— es el que se establece entre la animalidad y la humanidad del hombre. “Preguntarse en qué modo —en el hombre— el hombre ha sido separado del no hombre y el animal de lo humano (‘el misterio práctico-político de la separación’) es más urgente que tomar decisiones sobre las grandes cuestiones, sobre los llamados valores y los derechos humanos”.
Frente al eclipse de las configuraciones históricas tradicionales, ante la extraordinaria solicitación de un momento histórico en que “el único empeño que parece conservar todavía alguna seriedad es el de hacerse cargo de la vida biológica y de su gestión integral (…) como último e impolítico mandato”, el autor, en una sutilísima prolongación crítica del pensamiento de Heidegger, tensamente iluminada por Walter Benjamin y A. Kojève, continúa la reflexión de sus libros anteriores sobre el concepto de vida y se interroga sobre el umbral que produce lo humano, que distingue y a la vez aproxima la humanidad y la animalidad del hombre, y decide “en todo momento y en todo individuo de lo humano y de lo animal, de la naturaleza y de la historia, de la vida y de la muerte”.
La comunidad que viene

Tiene el lector en sus manos la oportunidad de adentrarse en un laberinto de libertad. Es el pensamiento mismo, que no rechaza ninguna herramienta para identificar la forma que le corresponde vivir en el presente, el que aquí se despliega a través de breves senderos numerados, marcados con palabras casi enigmáticas. Cada uno de los epígrafes que componen este pequeño libro es como un ramo que juega no sólo con los espacios, desde la Plaza de Tienanmen hasta el limbo, sino con los tiempos de la filosofía, logrando finalmente conjuntarlos como ámbito mismo de la más precisa simultaneidad discursiva. Aquí, Platón, El Talmud, Gilson y la mística medieval, Santo Tomás, Kant, Melville, Frege, Walser, Kafka, Guy Debord, cada uno de ellos construye un tramo de esta habla de nuestro presente, del secuestro final del lenguaje y del uso masivo de los simulacros de comunicación para impedir el lenguaje comunicativo. Quizás ese silencio forzoso, sin embargo, nos lleva de regreso a un principio. El hombre desprovisto de lenguaje es el cualquiera. La comunidad que viene es la reunión, frágil como el chispazo de un rayo, de esos cualquiera que ninguna legitimidad podría mantener sometidos. En el “Apostilla 2001” que acompaña esta edición, el autor no puede más que constatar que aquello que en principio era sólo una hipótesis —la ausencia de obra, la singularidad cual sea, el “bloom”— se ha convertido en realidad. Dirigido a este no-sujeto, a esta “vida sin forma”, el libro no ha perdido nada de su inactualidad.
Desnudez

Como ya hiciera en Profanaciones, publicado en esta colección, Agamben recoge aquí, en una serie de ensayos breves, los asuntos más urgentes y actuales de sus investigaciones: desde la fiesta, vista en inesperada relación con la bulimia contemporánea, a la desnudez, acerca de la cual se indagan escondidas implicaciones teológicas; del problema del cuerpo glorioso de los beatos, que tienen estómago y órganos sexuales y sin embargo no comen ni hacen el amor, al de la nueva figura de la identidad impersonal que los dispositivos biométricos están imponiendo a la humanidad.
El punto de fuga hacia el que convergen todos estos temas es la inactividad, entendida no como ocio o inercia sino como el paradigma de la acción humana y de una nueva política. Esta misma acción ociosa define la tierra de nadie en la que se mueve una escritura que ha quemado sus cartas de identidad y que es, a la vez, pensamiento y literatura, divagación y ficha filológica, tratado de metafísica y artículo de costumbre
Profanaciones
Este nuevo libro de Giorgio Agamben reúne diez ensayos breves, diez sutiles indagaciones acerca de algunos temas centrales de la filosofía contemporánea: lo sagrado y lo profano, el proceso de subjetivación y desubjetivación, la percepción benjaminiana del capitalismo como religión de la modernidad. El pensamiento de Agamben toma aquí diferentes ritmos, tonalidades, objetos: se sumerge en mitos antiguos y figuras cercanas —desde la imagen del Genius latino, hasta la del “ayudante” en Kafka, en Walser, en Collodi. Reflexiona sobre la parodia, sobre el deseo, sobre la noción de autor en Michel Foucault; sobre qué significa “ser especial”; sobre el cuerpo convertido en un puro medio sin fin; sobre la secreta solidaridad entre felicidad y magia. El texto titulado “Elogio de la profanación” orienta todo el volumen y permite leer cada uno de los otros ensayos como variaciones asombrosas, iluminadoras, de un mismo argumento: qué significa hoy hacer política.
El hombre sin contenido
¿Ha muerto definitivamente el arte occidental? ¿Podrá salir algún día del pozo sin fondo en el que parece encontrarse? Giorgio Agamben habla en este ensayo de Arte y Terror, lleva a cabo una fascinante relectura del origen del “buen gusto”, de la separación entre el artista y el espectador, para decirnos que mientras el nihilismo gobierne secretamente el curso de la historia de Occidente, el arte no saldrá de su interminable crepúsculo”. Pero no es éste un texto apocalíptico o predecible. Agamben ha conseguido abrir una nueva perspectiva para abordar el problema de la obra de arte. En este ensayo de insólita riqueza, se funden la percepción artística y un análisis riguroso para esgrimir una ars poetica con vocación de futuro.
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