Gracias al último fallo del Supremo, los republicanos están diluyendo el voto negro en muchos estados del sur, asegurándose más escaños de cara a las legislativas de noviembre.
Donald Trump en el juramento del presidente de la Reserva Federal en la Casa Blanca, el 22 de mayo de 2026.Andrew Leyden/Zuma Press/Europa Press/ContactoPhotoAunque aún faltan seis meses para las elecciones de medio mandato, Donald Trump ya se ha asegurado una ventaja significativa. A principios de año, el horizonte electoral se dibujaba cuesta arriba para los republicanos: las ajustadas mayorías en el Congreso parecían muy difíciles de sostener con la caída de popularidad del presidente. Pero ahora Trump se ha asegurado un margen de aire considerable gracias al rediseño de los mapas electorales. Una batalla que él mismo inició y que está ganando gracias a la última sentencia del Supremo.
A finales de abril, la mayoría conservadora del alto tribunal permitió a los republicanos de Luisiana anular el distrito electoral de mayoría negra que existía en el estado. Para ello, desmantelaron uno de los pilares de la Ley del Derecho al Voto que desde 1965 obligaba a diseñar distritos que garantizaran la representación de minorías, como es el caso de los afroamericanos. Ahora, la mayoría republicana de las dos cámaras estatales ya ha aprobado un nuevo mapa electoral que rompe con ese distrito y con el cual esperan robar un escaño que hasta ahora estaba controlado por los demócratas.
Gracias al fallo del Supremo, ahora los republicanos tienen manga ancha para recurrir todos aquellos mapas electorales donde los negros son mayoría. En parte, el ataque a esta comunidad surge del hecho de que buena parte de la población afroamericana tiende a votar demócrata. Una de las razones por las que Trump consiguió regresar a la Casa Blanca en 2024 fue gracias a que comió terreno a Kamala Harris entre los votantes negros, especialmente los hombres jóvenes. Aunque ahora, ese giro se ha traducido en que los republicanos van a intentar diluir la representación de las comunidades negras en las urnas. Especialmente en los estados sureños.
En Tennessee, los republicanos aprobaron en cuestión de días un nuevo mapa electoral que divide en dos el único distrito de mayoría negra. En Alabama, el partido de Trump también ha emprendido la misma acción y ha sacado del cajón una acción que ya intentó aplicar en 2023: eliminar el segundo distrito de mayoría negra para así eliminar un escaño demócrata en el Congreso. Cuando hace tres años la derecha intentó este mismo movimiento, se topó con el freno del Supremo, que concluyó que el rediseño del mapa electoral violaba la Ley del Derecho al Voto.
En Missouri el Supremo ya ha aprobado un rediseño electoral en el que los republicanos esperan ganar dos nuevos distritos, y en Florida también se ha impuesto el nuevo mapa electoral impulsado por el gobernador Ron DeSantis. Con esto, los republicanos de Florida podrían incrementar hasta cuatro escaños.
Estas prácticas de manipular los mapas electorales en favor del propio partido se conocen como gerrymandering. Y aunque históricamente ha sido algo usual en Estados Unidos por ambos partidos, lo que está pasando este año excede la normalidad. Tradicionalmente, el rediseño de los mapas electorales se hacía cada diez años, coincidiendo con la actualización del censo. Pero a inicios de 2026, Trump empezó a presionar a los miembros de su partido para que avanzaran rediseños de los distritos electorales de cara a asegurar la mayoría en el Congreso en las legislativas de noviembre.
Desde entonces se inició una batalla con los demócratas, que para contrarrestar las prácticas republicanas también rediseñaron algunos mapas en su favor. En California tuvieron éxito, pero en Virginia el Supremo anuló el diseño que habían hecho los demócratas y con el que esperaban ganar hasta cuatro escaños en noviemb
Antes de la sentencia del Supremo, los republicanos ya habían logrado otras victorias en el rediseño de mapas: en Carolina del Norte hicieron uno nuevo donde ganarían un escaño, en Ohio dos y en Texas, cinco. Con estos avances, cada vez Trump tiene menos motivos por los cuales preocuparse por lo que digan las encuestas. De hecho, la semana pasada ante los periodistas afirmó lo siguiente: "No pienso sobre la situación financiera de los estadounidenses. Solo pienso en una cosa: que Irán no puede tener una arma nuclear".
No hay comentarios:
Publicar un comentario