La guerra de Trump en Irán se salda con una derrota de la estrategia de EEUU en Oriente Medio, que refuerza el hegemonismo israelí y apuntala la dictadura iraní.
Una mujer iraní levanta un retrato del actual líder supremo, Ayatollah Mojtaba Khamenei, junto a su predecesor.Iranian Supreme Leader'S Office / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto
- Juan Antonio Sanz
Madrid-
Irán lo dijo este lunes con rotundidad: para que prospere el acuerdo de paz alcanzado la víspera con Estados Unidos, Israel debe cesar "totalmente" su "agresión desestabilizadora" contra el Líbano. No valen las matizaciones de última hora. Además de la apertura del estrecho de Ormuz y el desmantelamiento del programa nuclear iraní, ese es uno de los puntos clave acordados por las Administraciones estadounidense e iraní incluidos en el memorando de entendimiento que debería ser firmado presencialmente este viernes en Suiza y que prorroga el alto fuego vigente desde el 8 de abril por 60 días más y establece un marco de negociación.
La realidad es que hay muchas probabilidades de que no ocurra así, debido a la obcecación de Israel en su ofensiva e invasión del sur del Líbano, el segundo frente en que se dividió la guerra desatada el 28 de febrero contra Irán y que ahora el Gobierno sionista quiere desligar de las negociaciones de paz. Para subrayar esta posición, horas después del anuncio de Estados Unidos e Irán sobre ese acuerdo preliminar de paz, Israel lanzó un ataque con drones contra un coche en la aldea de Kfar Tebnit, en el sur del Líbano, y asesinó al menos a una persona. La misión de la ONU en el Líbano informó este lunes de que los israelíes habían disparado 130 proyectiles tras el acuerdo. Sus enemigos de Hizbulá, ninguno.
A lo largo del lunes, Israel dictó su posición. Avanzada la noche en Israel, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ponía los puntos sobre las íes y auguraba así un difícil camino para el flamante acuerdo entre EEUU e Irán: Israel, dijo, "seguirá manteniendo libertad de acción en el Líbano" y "haciendo frente a las amenazas en la región".
No habrá retirada del sur del Líbano
Ya lo había, en todo caso, confirmado el número dos en el Gobierno israelí, el ministro de Defensa, Israel Katz: "Nos oponemos a la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del Líbano a pesar de todas las presiones actuales y futuras". Con ese término, "presiones", se refería a las derivadas para Israel del acuerdo preliminar de paz firmado virtualmente por Washington y Teherán para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán como estrategia defensiva, además del levantamiento del bloqueo marítimo ejercido por EEUU sobre los puertos iraníes, la retirada de las sanciones y embargo de activos financieros que pesan sobre el país persa, y la negociación sobre el programa nuclear iraní, ya a más largo plazo, en dos meses.
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