Jacobo Grinberg-Zylberbaum fue un destacado neurofisiólogo y psicólogo mexicano LIBROS

 


Jacobo Grinberg Zylberbaum (Ciudad de México, 12 de diciembre de 1946) es un neurofisiólogo y psicólogo mexicano, desaparecido desde diciembre de 1994. Con dedicación al estudio del chamanismo, la conciencia, la parapsicología, las disciplinas orientales, la meditación y la telepatía, ha escrito 54 libros,

La teoría sintérgica

La teoría sintérgica de Jacobo Grinberg propone que existe un continuo espacio de energía y que el ser humano común solo puede percibir una parte de este. El resultado de este proceso es lo que todo el mundo entiende como "realidad".[5] Esta teoría intenta responder a la pregunta de la creación de la experiencia.[4] El libro El cerebro consciente se tradujo a siete idiomas.


La teoría sintérgica nació de su trabajo con Bárbara Guerrero,[6]médium, curandera y sanadora mexicana conocida como Pachita, quien realizaba cirugía psíquica. Grinberg escribió un libro, Pachita, donde analizaba las bases científicas de sus experiencias con ella. También la incluye en su libro Chamanes de México. Grinberg estaba intrigado por la reputación de Pachita, por lo que siguió sus procedimientos durante alrededor de un año. Llegó a la conclusión de que la habilidad de Pachita para sanar era el resultado de dos diferentes realidades: por un lado, la presencia de un campo neuronal que rodea el cerebro como, por el otro, la presencia de una red espacio-temporal.


Jacobo Grinberg-Zylberbaum.El Cerebro Consciente, Psicofisiología de la Conciencia 2Editorial Trillas México, 1979Todos los derechos ...


Boves, el urogallo Francisco Herrera Luque

 


Boves, el urogallo es una de las novelas históricas más importantes de la literatura venezolana, escrita por el psiquiatra y escritor Francisco Herrera Luque y publicada originalmente en 1975.

El perfil psicológico: Herrera Luque utiliza su perspectiva como psiquiatra para analizar la mente de Boves. Lo retrata no solo como un monstruo despiadado, sino como un resentido social guiado por el trauma, el rechazo de la aristocracia mantuana y una sed insaciable de venganza.El apodo ("El Urogallo"): El urogallo es un ave heráldica de Asturias (tierra natal de Boves) conocida por su agresividad, soberbia y por el hecho de que, al entrar en su época de celo y canto, se vuelve sorda y ciega ante el peligro, una analogía perfecta para la furia destructiva del caudillo.La "rebelión popular": La novela muestra cómo Boves logró aglutinar a las masas olvidadas (llaneros, pardos, esclavos e indígenas) no por una causa política o de lealtad real a la Corona española, sino bajo la promesa de destruir a los mantuanos blancos que los oprimían, desatando una brutal guerra de castas.


La obra retrata la vida de José Tomás Boves, un militar asturiano que se convirtió en uno de los caudillos más temidos, crueles y determinantes de la Guerra de Independencia de Venezuela.


Alrededor de la psiquis deambula el personaje de Boves, el urogallo, cuyo protagonismo lo producen las circunstancias.  


Boves, el urogallo

Boves, el urogallo
 
   
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José Tomás Boves, el guerrero asturiano, el paladín de la anti república, el destructor entusiasta del orden colonial, cobra vida en las páginas de esta novela para despertar pasiones entre ávidos lectores. Francisco Herrera Luque nos presenta uno de los perfiles psicológicos de la cultura venezolana e hispanoamericana más controversiales: Boves el temido, Boves el amado, se encuentran aquí para desentrañar la importancia del mito del antihéroe dentro de la historia nacional.

"Esta es la historia verídica, fabulada y verosímil de José Tomás Boves, aquel fabuloso guerrero asturiano, que entre 1813 y 1814 fue el paladín de la antirrepública, el destructor afiebrado del orden colonial y el primer caudillo de la democracia en Venezuela."

Des(hu)manización: la pérdida del mundo y el olvido de las manos

 Las manos operan como umbral y como puente, constituyen nuestra principal vía de inserción en el mundo. Contactamos con lo real, lo palpamos y lo sopesamos mediante los dedos, que encarnan de manera inequívoca nuestra finitud.


Carlos Javier González Serrano      @aspirar_al_uno

Aristóteles escribió en De anima (Libro III, Cap. 8) que, en cierto modo, «el alma es todas las cosas», en tanto que puede concebir cualquier realidad: el alma se convierte en aquello que comprende o intenta comprender. Esta afirmación cobra pleno sentido cuando, análogamente, reparamos en nuestras manos: igual que el alma (ψυχή), la mano es una materialidad capaz de amoldarse a todas las materialidades, un órgano plásticamente abierto a la totalidad del ser. Podría decirse que las manos son la encarnación de nuestras almas.

En este sentido, deberíamos preguntarnos con urgencia de qué estamos llenando nuestras manos y, en paralelo, de qué estamos atiborrando nuestras almas. Las manos operan como umbral y como puente, constituyen nuestra principal vía de inserción en el mundo. Con-tactamos con lo real, lo palpamos y lo sopesamos mediante los dedos, que encarnan de manera inequívoca nuestra finitud y la inconmensurable belleza de lo caduco: entrelazamos nuestras manos con la persona amada, compartimos el alimento en la mesa, abrazamos al amigo y lo apretamos con nuestro pecho mediante las manos o saludamos con unas manos que envejecen, se deterioran y quedan marcadas por los surcos que se van horadando con el paso del tiempo.

Amordazados por la hegemonía de lo liso y lo pulido y de superficies que eluden el desgaste, y atenazados por el comercial instinto de poseerlo todo, nuestras manos persisten en recordarnos el incuestionable encanto de lo perecedero: la mano es alegoría del amparo recíproco, de la responsabilidad en el mutuo cuidado y, en la despedida, de la sabiduría del saber desprenderse, de la desposesión –que renuncia a la frenética apropiación–. La única inmortalidad que nos es dada es la del gesto que no olvida al otro: la mirada, un rostro que nos atiende. Las manos guardan el recuerdo (re-cordis, hacer pasar de nuevo por el corazón) de la atención por el otro.

El laberinto de la soledad Octavio Paz

 


El laberinto de la soledad es una de las obras cumbres del escritor mexicano Octavio Paz, publicada originalmente en 1950. Se trata de un extenso ensayo que analiza la identidad, la historia y la psicología del mexicano, explorando los traumas históricos que dan forma a su cultura y a su constante sentimiento de aislamiento.

Ideas principales

La soledad como condición: Paz plantea que la soledad es el fondo último de la condición humana, pero en el mexicano se manifiesta como una herida histórica y un aislamiento consciente.

José Pablo Feinmann popularizó la filosofía en Argentina LIBROS


 

José Pablo Feinmann (1943–2021) fue un célebre filósofo, escritor, ensayista y conductor de televisión argentino. Es ampliamente reconocido por haber sido el gran divulgador que popularizó la filosofía en Argentina, especialmente a través de su masivo y aclamado programa de televisión "Filosofía aquí y ahora" transmitido por Canal Encuentro

Menos reacción, más proposición

 Frente a un Estado que ha abdicado de sus funciones, a la sociedad civil le toca seguir tejiendo redes de apoyo, desde iniciativas de salud comunitaria hasta programas de educación alternativa



MIBELIS ACEVEDO DONÍS          19/09/2026

El más reciente informe de IDEA Internacional, The Global State of Democracy 2026: Democracy in an Age of Conflict, arroja luces adicionales sobre las limitaciones de los enfoques tradicionales frente a la autocratización. El documento confirma un estancamiento democrático y un declive preocupante en la libertad de expresión, la efectividad legislativa y el acceso a la justicia a nivel global.

Para Venezuela y América Latina hay allí advertencias ineludibles. Por un lado, destaca la paradoja del conflicto: países que mantienen ciertos estándares y procedimientos democráticos -fachadas institucionales- pero que carecen de competencia  política real y derechos exigibles, tienen un riesgo significativamente mayor de incubar condiciones que provoquen conflictos violentos. La relación entre democracia y paz tiene la forma de una "U invertida", con regímenes híbridos o autoritarismos competitivos que se presentan como los más inestables. Asimismo, se confirma que la democracia en la región sigue bajo asedio, sometida a tensiones extremas debido a la polarización, los ataques a las instituciones electorales y la desinformación. En torno a ese preocupante panorama, no faltan las recomendaciones. La rendición de cuentas generada por una sociedad civil activa es un factor clave para mitigar conflictos. Lo ideal es invertir a largo plazo en la cohesión social y el compromiso cívico como cimientos de una paz positiva.

Tales señalamientos hacen más pertinente la añeja observación de que la sola denuncia opositora no basta para promover cambios. Pese a que en un sistema autoritario esta opera casi como la única herramienta disponible, también toca admitir que el escenario venezolano sigue experimentando cambios, de modo que el mismo repertorio que antes funcionó como recurso para mantener la relevancia hoy corre el riesgo de convertirse en una forma de inercia: la comodidad de señalar lo que está mal sin disputar, todavía, quién construye lo que vendrá.

Partiendo del informe de marras, reiteramos que la verdadera contención del conflicto y la reconstrucción democrática pasan por fortalecer el tejido social desde adentro. De allí la sospecha de que el tránsito desde una postura puramente reactiva a una agencia política proactiva sigue siendo, quizás, el desafío más complejo y urgente para la oposición y la sociedad civil venezolana. En tal sentido, y aun cuando la reflexión de teóricos como Pierre Rosanvallon (quien afirma que la legitimidad democrática ya no se reduce al voto mayoritario) aplica a las dinámicas de las democracias contemporáneas, podría decirse que durante años nuestro disfuncional ecosistema  político también se ha anclado a eso que el francés asocia a la política del rechazo: una dinámica fundada en la desconfianza organizada y la denuncia sistemática, no pocas veces compulsiva. A merced de esa limitación, la capacidad de los ciudadanos para proponer proyectos positivos comunes se debilita. Si bien la denuncia es un imperativo ético frente al autoritarismo, como estrategia política se vuelve estéril si no va acompañada de la construcción de alternativas tangibles y de resolución de los problemas cotidianos de la ciudadanía. Ante una práctica que se reproduce, ahora bajo tutelaje, ¿cómo dar el salto sustantivo desde la queja a la proposición; cómo replantear los marcos de la acción política aun en las condiciones limitadas que el contexto despliega?